Podcast Aviva Nuestros Corazones

Esfuérzate y sé valiente

Carmen Espaillat: Dios te tiene en un viaje emocionante. Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Si estuviéramos escribiendo el guión de nuestras propias vidas, no nos asignaríamos a nosotras mismas las tareas que Dios nos asigna. Nos gustaría ir a lo seguro. Nos gustaría hacer algo que creemos que podemos manejar.

Carmen Espaillat:  Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Alguna vez te has despertado en la mañana, abrumada con miedo a lo desconocido, miedo a tu lista de tareas pendientes, miedo a que no puedas manejar el día?

Estamos a punto de continuar estudiando la vida de un personaje bíblico cuya lista de tareas parecía imposible de abordar. Creo que esta historia te ayudará a sentirte menos abrumada. Así que, continuemos con, “Lecciones de la vida de Josué (Parte 8): Antes de la conquista.”

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Una de las cosas importantes que debes buscar cuando estés estudiando las escrituras son palabras o frases repetidas. Cuando Dios dice algo una vez, es importante. Cuando Dios dice algo dos veces en un contexto cercano, como “de cierto, de cierto os digo” - Dios repite algo –Él  hace énfasis. Eso significa que realmente es mejor escuchar lo que Él está diciendo.

Si lo dice tres veces, entonces eso es realmente un triple énfasis. Y vamos a ver uno de estos pasajes donde Dios dice algo varias veces, y necesitamos prestar, poner mucha atención a lo que Él está diciendo.

Déjame darte un poco del contexto aquí. En Josué capítulo 1, hemos visto que Moisés ha muerto y Dios ha hablado a Josué y le ha dicho: “Tú eres el próximo líder de los hijos de Israel” Josué había sido el ayudante de Moisés durante cuarenta años,  cuando los hijos de Israel habían estado viajando en el desierto; pero Dios le dice, “Ahora es tu turno de estar a cargo. Eres el líder y vas a guiar a mi pueblo a través del río Jordán” –no fue un desafío pequeño para un principiante. Estamos hablando de que él está liderando entre uno y dos millones de personas. Está es una ciudad de buen tamaño. Y Dios le dice: “Tú vas a conducirlos a la tierra que prometí darles.”

Ahora bien, en este punto, Josué tenía alrededor de noventa años de edad. Así que no es un desafío sencillo, no sólo llegar al otro lado del Jordán, sino para él en esta etapa de la vida asumir esta gran responsabilidad. Y tienes que pensar que Josué en su humanidad debe haberse preguntado: ¿Aceptaré este desafío? ¿Hay alguna manera en que pueda tomar y cumplir esta tarea?

Y por cierto, para algunas de ustedes que son mayores, permíteme  decirte que Dios no ha acabado contigo, Él tiene un trabajo, una responsabilidad y una misión para  ti aquí en esta tierra hasta que Él te lleve al cielo. Y espero que una de las cosas que te animen de la vida de Josué es pensar que estás aquí para cumplir con lo que Dios te ha llamado a hacer, no importa la edad que tengas. Dios te dará la fuerza para hacer lo que sea que Él te haya llamado a hacer.

Ahora, en la medida en que retomamos en Josué capítulo 1, en el versículo 6, quiero que escuchen una frase y ciertas palabras que se repiten varias veces. Creo que no serás capaz de perdértelas.

Josué 1, versículos 6 y 7:

“Sé fuerte y valiente, (Dios le dice a Josué) porque tú darás a este pueblo posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría. Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la ley que Moisés mi siervo te mandó; no te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas.”

Y ahora mira el versículo 9.

“¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.”

Y ¿Cuáles son las palabras que se repiten? “Sé fuerte y valiente.” Ahora la palabra hebrea en el Antiguo Testamento que se traduce “valiente” a menudo está vinculada con el concepto de fuerza. Si alguien se enfrenta a un reto y pierde la valentía, va a sentirse débil. Se va a sentir insuficiente. Va a sentir: “Como...no puedo manejar esto.” Pero si una persona tiene valor, va a ser fortalecida por ese valor, y va a hacer frente a lo que está delante de él con confianza y fuerza.

Y al leer este pasaje, me pregunto: ¿Por qué Dios repetidamente le dice a Josué que sea fuerte y valiente y que no tenga miedo? Y, por cierto, esta no era la primera vez que estas instrucciones han sido dadas a Josué. Si vas de nuevo de vuelta al libro de Deuteronomio, Dios ya había dicho anteriormente a Josué por medio de su siervo Moisés: “Sé fuerte y valiente. No tengas miedo. No tengas miedo”

¿Por qué Dios consideró necesario que Josué escuchara este mensaje una y otra vez? Bueno, Dios sabía lo que le esperaba a Josué y a los hijos de Israel. Dios sabía que la tarea a la que había llamado a Josué era más grande que  lo que él podía manejar. Dios sabía que la tarea no era humanamente posible. Y Dios sabía que había muchas batallas difíciles por delante. Había enemigos feroces a quienes iban a tener que vencer en la tierra prometida, y al parecer, Dios también sabía que Josué sería propenso a desanimarse fácilmente, volviéndose temeroso frente a estos desafíos.

Así que Dios le dice una y otra vez a su siervo: “No tengas miedo. Sé fuerte. Sé valiente.” Y  Dios estaba hablando a la debilidad humana inherente de Josué y le estaba diciendo: “Quiero infundirte fuerza, la fortaleza de mi Espíritu, la fortaleza de mi presencia, la fortaleza de mis promesas, la fortaleza de mi Palabra. Sé fuerte. Sé valiente. No tengas miedo. No desmayes.”

Ahora, también hay que preguntarse no sólo por qué dijo Dios esto una y otra vez a Josué, sino ¿por qué Dios se tomó el tiempo e hizo el esfuerzo para registrar todo este discurso en la Biblia? ¿Por qué no ser más breve? Yo he sido entrenada en todo ese mundo de la edición y en toda esa área de ese negocio, y se me enseñó que hay que ser breve. No necesariamente tienes que repetir las cosas una y otra vez. Así que el pasaje que acabamos de leer lo llamaríamos redundante.

Entonces, ¿por qué Dios en su soberanía al inspirar las Escrituras inspiró la repetición de estas frases? Bueno, estoy convencida de que es porque Dios nos conoce y Dios sabe lo que le espera a cada una de nosotras por delante. Y Él sabe que somos propensas a tener miedo y desanimarnos cuando nos enfrentamos a grandes retos o tareas mayores que están más allá de nuestra capacidad humana.

Así que a Josué se le ordena que sea fuerte y valiente. Y el diccionario dice que el valor es “el estado o la cualidad de la mente que le permite a uno hacer frente al peligro o al miedo con propiedad, confianza y resolución.”

La valentía no significa que no estarás en circunstancias temibles. Significa que entrarás en circunstancias temibles, y lo harás con confianza, sin miedo. Lo harás con resolución. Es una cualidad que Dios nos da cuando confiamos en Él, pero no es una opción para el siervo del Señor. Dios no le dijo a Josué: “espero que seas fuerte y valiente. Espero que no tengas miedo.” No,  Dios le dijo: “¿No te he mandado? Sé fuerte y valiente.”

Y esto me hace pensar que ser fuerte y valiente en medio de los desafíos es una expresión de fe. Es un ejercicio de la voluntad. Es una elección que podemos hacer, seguir adelante en la situación que sea por la gracia de Dios. Dios es quien dice: “Debes ser fuerte y valiente. No debes tener miedo o desalentarte.” Y esa palabra “desaliento” significa “tener miedo, estar confundido, alarmarse.”

¿Cuántas de ustedes en este momento de sus vidas se enfrentan a situaciones  donde su respuesta natural podría ser estar asustadas o desalentadas? Yo sé que la mayoría. Permítanme decirles que si su respuesta no es afirmativa en este momento, ustedes probablemente van a poder identificarse con esta pregunta cuando pasen unos pocos días. Porque siendo la vida lo que es, normalmente estás saliendo de una tormenta o estás a punto de entrar en una.

Así que necesitamos todas estas palabras. Dios le dio esta instrucción no sólo a Josué sino también a nosotras, para nuestra exhortación. “Sé fuerte y valiente. No tengas miedo,  ni desmayes.»”

Ahora, Josué fue dirigido por Dios. Josué no se despertó una mañana y dijo: "Ah bueno, creo que me gustaría ir al otro lado del río Jordán con estos uno,  dos millones de personas. Creo que nos gustaría tomar Canaán, la tierra prometida. Y creo que nos gustaría hacer frente a Jericó." Todo esto no fue idea de Josué.

Si estuviéramos escribiendo el guión de nuestras vidas, no nos asignaríamos las tareas que Dios nos asigna. Nos gustaría jugar seguras. Nos gustaría hacer algo que creemos que podemos manejar. Algunas de ustedes tienen una gran cantidad de niños. Y si estuvieras escribiendo el guión de tu vida, probablemente determinarías el número de hijos que habrías podido manejar y entonces ese sería el número de hijos que habrías tenido.

Pero Dios sabe lo que puedes manejar y Dios quiere que vivas en el ámbito de la fe, por lo que si se trata de los niños o del matrimonio, del trabajo o la iglesia o de las relaciones, Dios nos lleva más allá de lo que pensamos que podemos manejar, más allá de lo que podemos manejar, aparte de Él, y  entonces Él dice: “Ahora ve sé fuerte y se valiente.”

Cuando estamos haciendo lo que Dios nos ha asignado, podemos ser fuertes y valientes. Pero es necesario asegurarnos de que lo que estamos haciendo es lo que Dios nos ha asignado para hacer.

Y La directriz de Dios para Josué estuvo acompañada de grandes y preciosas promesas. Dios le dijo en el versículo 3, “Todo lugar que pise la planta de vuestro pie os he dado”. Es una promesa.

Versículo  5:

"Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. (Es una promesa) Así como estuve con Moisés, estaré contigo; (Es una promesa) no te dejaré ni te abandonaré." (Es otra promesa)

Y creo que esa fue la promesa más tranquilizadora que Dios pudo haberle dado a Josué y es la misma promesa que Dios nos da. Él no sólo nos dice qué hacer. Él nos dice: “Voy a ir contigo. Voy a estar ahí. No te dejaré, ni te abandonaré.”

Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones,” Jesús les dijo a los discípulos cuando se iba de esta tierra, “y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”  (Mat. 28:19-10) Él nunca nos envía a hacer nada a lo que Él no haya de ir con nosotras.

Y al estudiar los libros de Deuteronomio y Josué, cuyas historias se mezclan en esta historia, verás que una de las cosas que ayudó a proteger a Josué y a Moisés del miedo, fue el temor del Señor. Vemos en la Escritura que el temor apropiado al Señor desplaza nuestros miedos humanos naturales de lo que Dios nos pide que hagamos.

Quince veces en el libro de Deuteronomio, y dos veces en el libro de Josué, se nos dice que temamos al Señor. Y creo que esa es una de las claves para ser libres de otros miedos.

Ahora, Josué tenía que aprender, al igual que nosotras, que hemos de ser fuertes y valientes, no en nuestra propia fuerza o habilidad, sino en la fuerza de Dios. Efesios capítulo 6, en el versículo 10, nos dice: “Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza."

Y si tengo un  lema para mi vida cristiana, es esa pequeña frase que viene a mí mente una y otra y otra vez de esa cancioncita que dice, Cristo me ama. Y es la frase que dice: “Somos débiles, pero Él es fuerte.” Somos débiles, pero Él es fuerte. Y muchos, muchos días me despierto con esa frase en mi corazón. Yo soy débil, pero Él es fuerte. Es Su fuerza.

Y la Escritura dice en el Salmo 18: “Pues contigo aplastaré ejércitos, y con mi Dios escalaré murallas.” (v. 29). “Dios que me ciñe de poder” (v. 32). “Perseguí a mis enemigos y los alcancé; y no me volví hasta acabarlos” (v. 37). “Pues tú me has ceñido con fuerza para la batalla” (v. 39).

Recuérdate esto cuando sientas que la batalla en la que estás es más de lo que puedes enfrentar, cuando te veas tentada a desanimarte, a desalentarte o estar temerosa. Recuérdate; “Me has armado Señor, de fortaleza para la batalla. Es Su fuerza.”

Y piensa en ese maravilloso pasaje de Isaías capítulo 40.

“...El Dios eterno, el Señor, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa... Él da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor... pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas;...correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.” (vv. 28-31).

Es un intercambio increíble el que Dios nos ofrece. Le damos nuestra debilidad y Él nos da su fuerza. Y mientras estemos en esta carne y en este mundo, vamos a hacer frente a enemigos poderosos. El mundo, nuestra carne, el diablo —siempre se nos oponen. A pesar de que Josué iba a entrar en Canaán e iba a  hacer  frente a todos estos cananeos y a todas estas personas que se oponían a Dios.

Es una realidad que nos enfrentamos a enemigos poderosos, y no tenemos ninguna posibilidad de resistirlos con éxito, y mucho menos de superarlos, como Dios nos ha llamado a hacer, si es que dependemos de nuestras propias fuerzas. No podremos hacerlo. Pero cuando vamos adelante en la batalla, puede ser una batalla contra ese pecado dominante, o contra esa tentación que enfrentas. Puede ser una batalla por tu matrimonio. Puede ser una batalla por el alma de uno de tus hijos o de tus nietos. Puede ser una batalla contra la mundanalidad invadiendo el sistema mundial. Cuando vamos a la batalla armadas con su fuerza, no podemos perder. No importa qué tan feroz sea el enemigo, no es rival para Cristo.

Y me encanta ese himno de Charles Wesley escribió hace cientos de años.

Soldados de Cristo despierten y vístanse su armadura. 
Fuertes en la fortaleza que Dios da a través de Su Hijo eterno. 
Fuertes en el Señor de los ejércitos, y en el poder de su fuerza. 
Quien en la fuerza de Jesús confía es más que vencedor.

¿Quieres ser una vencedora? Date cuenta que no tienes la fuerza para vencer. Ven a Jesús y dile: “Soy débil, pero Tú eres fuerte. Confío hoy, Señor Jesús, en Tu fuerza y ​​sólo en la tuya.”

Y cuando estaba estudiando para esta sesión, me encontré con una cita de Charles Haddon Spurgeon que creo  que se relaciona muy bien con este pasaje en el libro de Josué. Y él dice:

“No te desanimes [desalentado, desanimado, descorazonado] como si tus enemigos espirituales nunca pudieran ser destruidos. Eres capaz de vencerlos. No en tu propia fuerza. El más débil de esos enemigos sería demasiado para ti en tu propia fuerza. Pero puedes y los vencerás, a través de la sangre del Cordero.”

No preguntes ¿Cómo voy a exterminarlos pues son mayores y más fuertes que yo? Ve al Fuerte para buscar fuerza. Espera humildemente en Dios y el Fuerte de Jacob seguramente vendrá al rescate y cantarás en victoria por medio de Su gracia.

Y ¿No son estas palabras de gran aliento? Ve al fuerte para tu fuerza y ​​Dios ciertamente vendrá a tu rescate.

Anteriormente compartí en esta serie como mi estudio de la vida de Josué fue impulsado por un momento de gran debilidad y desaliento en mi propia vida, ya que nos dirigíamos a una nueva fase del ministerio. Estábamos pasando de un formato de un cuarto de hora en el programa de radio a un formato de media hora diaria y me sentía muy abrumada, desalentada. Y he compartido algo de esto con ustedes anteriormente.

Durante ese período de tiempo cuando estaba revolcándome en el desánimo y el miedo, recibí un correo electrónico de un hombre que está en la industria de la radio cristiana. Y él trabaja con una de nuestras emisoras asociadas. Y este hombre tiene un corazón de pastor. Era un motivador. Y no habíamos hablado de lo que estaba pasando, pero de alguna manera Dios puso en su corazón saber que este momento podría ser un momento difícil para Nancy.

Así que me encontré con un correo electrónico hace unos días que él me escribió durante ese período de tiempo cuando yo estaba tan desanimada y tan temerosa. Así que permítanme compartir con ustedes lo él me escribió. Él dijo,

Nancy,

Es posible que te hayas preguntado si has mordido más de lo que puedes masticar. Probablemente te estás preguntando, “¿Esta inversión añadida será realmente eficaz? ¿Hará alguna diferencia? ¿Qué pasa si el formato más largo explota? ¿Qué pasa si no hay datos disponibles en las estaciones donde actualmente estamos transmitiendo? ¿Habremos cometido un gran error? ¿Podré salir de esto con gracia? Y lo más importante, ¿dejaré de preguntarme estas preguntas estúpidas?”

Y al releer esto hace unos días corrieron lágrimas porque recordé  lo que estaba sintiendo y pensando en el momento en el que llegó este correo electrónico, y realmente él dio en el clavo. Esas eran exactamente las preguntas que yo me hacía, y me sentía abrumada con las mismas. Y no tenía manera de saber, pero el Señor sabía y envió un mensajero para alentar mi corazón en ese momento.

Y él continuó diciendo en su correo:

No hace mucho tiempo, cuando me hice cargo de mi nueva posición con la organización para la que trabajo, hice un estudio sobre las palabras: “No tengas miedo.” Estaba impresionado con la lista de notables a quienes Dios le dio este mandato en la Escritura. Entre otros, le dijo a… [Y entonces aquí está larga lista.]  Entre otros:

  • Dios le dijo a Abraham: No tengas miedo, no temas.
  • Él le dijo a Isaac: No tengas miedo, no temas.
  • Él le dijo a Jacob: No tengas miedo, no temas.
  • A Moisés en tres ocasiones: No tengas miedo, no temas.
  • A Josué  en al menos tres ocasiones: No tengas miedo.
  • A Gedeón, le dijo Dios: No tengas miedo, no temas.
  • A Elías: No tengas miedo.
  • A Ezequías: No tengas miedo.
  • A Ezequiel: No tengas miedo, no temas.
  • A Josafat en dos ocasiones: No tengas miedo.
  • A Jeremías en dos ocasiones: No tengas miedo.
  • A Daniel, Dios le dijo: No tengas miedo..
  • A Zacarías: No tengas miedo.
  • A María de Nazareth: No temas. No tengas miedo.
  • A José. No temas: No tengas miedo.
  • A Pedro en tres ocasiones: No tengas miedo. No temas.
  • A los discípulos en diez ocasiones: No teman. No tengan miedo.
  • A Jairo, Jesús le dijo: No tengas miedo. No temas.
  • A María Magdalena, Jesús le dijo: No temas. No tengas miedo.
  • A Pablo dos veces le dijo: No temas. No tengas miedo.
  • Y a Juan, el apóstol amado, Él le dijo:  No temas. No tengas miedo.

Y siguió diciendo este hombre: La mayoría de estas personas eran líderes, incluso portavoces de Dios, pero a cada uno le dijo: “No tengas miedo. No temas." Debe haber sido, porque cada uno de algún modo tenía miedo de la tarea que Dios le había asignado.

Y él terminó diciéndome: Hay muchos de nosotros orando por ti, Nancy, y por la nueva tarea que Dios te ha dado. No tengas miedo. No te canses de hacer el bien. Sé fiel.

Y de nuevo, según releía esto en los últimos días, yo tenía lágrimas pensando no sólo dónde estaba cuando él me envió este correo electrónico, sino pensando en cómo Dios ha fortalecido y ha alentado mi corazón en esta batalla, gran parte de ella a través del estudio de Josué, cuando Dios vino a Josué y le dijo: «Sé fuerte y valiente. Sé fuerte y muy valiente. ¿No te he mandado? Se fuerte y valiente. No te asustes. No desmayes. Porque el Señor tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

Y solo quiero dar testimonio para la gloria de Dios de que sus promesas son verdaderas, son verdad. Ni una de las palabras que ha dicho ha fallado. Puedo dar fe de que Él ha estado conmigo en cada paso del camino. He avanzado hacia adelante, no en mi propia fuerza. Si fuera en mi fuerza, habría sido hace mucho tiempo descalificada. Pero he ido hacia adelante en Su fortaleza y día tras día. Dios me infunde por el poder de su Espíritu, Su fuerza. Le doy mi debilidad. Y Él me da Su fuerza.

  • ¿Qué te está pidiendo Dios que hagas?
  • ¿Cuál es la batalla que estás enfrentando?
  • ¿Dónde estás tentada a tener miedo?
  • ¿Dónde eres propensa a desanimarte?

Muchas de ustedes saben que su respuesta natural sería estar desalentadas, asustadas o consternadas. ¿Cuál es tu situación? Dísela  al Señor.

Entrónalo a Él en tu corazón. La tarea que Él te ha asignado es más de lo que puedes manejar. Ese matrimonio. Ese niño. Ese nieto. Esa situación en el trabajo. Esa situación financiera que estás enfrentando. Esa batalla con la tentación. Esa batalla con la depresión.

Ponle nombre. Llévasela a Él. La tarea que Él te ha dado. A la persona que tienes como mentora. A la persona a la que crees que Él quiere que testifiques. Dile: Señor, no puedo hacerlo. No soy lo suficientemente fuerte. Y Dios sabe eso. Y por eso Él te dice hoy: “Sé fuerte. Se valiente. No tengas miedo. No desmayes. Porque el Señor tu Dios estará contigo a dondequiera que vayas.”

Y me gustaría invitarte, mientras cerramos en oración, a que traigas una imagen o solo hagas mención al Señor de la situación que está en tu corazón ahora mismo, en la que estás tentada a tener miedo o desánimo. Entonces dile: “Señor, por  fe, voy a escoger dejar que me des fuerza y ​​valor. Voy a decidir seguir con esta situación y confiar en ti. Gracias porque tú estás conmigo. Gracias porque no tengo que tener miedo. No tengo que desmayar. Por Tu gracia voy a decir: "Sí, Señor." Elijo ser fuerte y valiente.”

Señor, fortalece a mis hermanas por tu gracia. Gracias por tus grandes y preciosas promesas. Gracias por fortalecer mi propio corazón, por darme valor en la batalla. Te amamos. Te bendecimos. Y te damos gracias en el nombre de Jesús. Amén.

Carmen Espaillat: Sea cual sea la tarea que te tengas por delante, esa con la que estás haciendo malabares—el Señor puede ayudarte a llevarla acabo. Esto es lo que Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado mostrando a través de este estudio sobre lo que la Escritura nos enseña acerca de la vida de Josué.

Sé que esta enseñanza práctica será útil para ti. Todas, en ocasiones, nos hemos sentimos abrumadas y sabemos que el camino no siempre es fácil, pero no estamos solas.

Una oyente escribió para decirnos,

“Agradezco a Dios por este ministerio Aviva Nuestros Corazones. Ha sido de gran bendición para mi vida y para la vida de otras hermanas en Cristo. En la conferencia Mujer Verdadera ‘17, estuvimos cerca de 25 mujeres de Los Mochis, Sinaloa, México. Han confrontado nuestras vidas, tomamos el reto de ser mujeres de la Palabra, amando, orando y sirviendo al Señor en todo lo que Él hable a nuestras vidas. Sabemos que no va a ser fácil, pero también sabemos que, ¡en Cristo somos más que vencedores! ¡El Señor bendiga sus vidas grandemente! Les amamos.”

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Nunca deja de sorprenderme y emocionarme cómo Dios puede utilizar este programa, la verdad de Su Palabra, para satisfacer las necesidades profundas de las mujeres justo cuando lo necesitan. Dios es tan impresionante, tan fiel. Y le doy gracias por ello. Y estoy muy agradecida por las formas en que Él provee para las necesidades de este ministerio para que podamos seguir adelante, ofreciendo este tipo de enseñanza día a día para los corazones de tantas mujeres.

Y una de las formas en que Dios provee para el ministerio es a través de aquellas oyentes que nos apoyan mensualmente con una donación. ¿Orarías y le pedirías al Señor que te muestre si Él quiere que te comprometas a apoyar Aviva Nuestros Corazones de manera económica? Sé que al mismo tiempo en que miles de mujeres son ministradas, tú serás ministrada en tu caminar al  apoyar la obra de Dios en Latinoamérica.

Puedes dar tu ofrenda o donación mensual a través de nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com. Gracias por considerar ser parte del equipo de colaboradoras de personas que sostienen este ministerio.

Carmen Espaillat: Como agradecimiento por tu apoyo nos gustaría enviarte un acceso para descargar el folleto “Retrato bíblico de la mujer”. Si estás desilusionada, herida o tienes ataduras, como fruto de abrazar filosofías del mundo, este recurso es para ti. Para donar en línea visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com e indica que quieres recibir el recurso “Retrato bíblico de la mujer.”

Josué preparó al pueblo para la batalla, no a través de maniobras de campo—principalmente, sino a través del arrepentimiento personal. Descubre por qué, el lunes aquí en Aviva Nuestros Corazones.

¡Qué disfrutes de la comunión con los hermanos de tu iglesia local en el día del Señor!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Ofertas disponibles sólo durante la emisión de la serie radial.

 

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