Podcast Aviva Nuestros Corazones

Cimienta tu vida en la Palabra de Dios

Carmen Espaillat: Algunas veces Nancy DeMoss de Wolgemuth—al igual que todas nosotras— necesita preguntarse a sí misma, «¿Sobre qué he estado cimentando mi vida?»

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¿Estoy cimentada en el consejo y la sabiduría mundana, en el consejo de los malos, en el camino de los pecadores o en la silla de los escarnecedores? ¿Estoy llenando mi mente y mi corazón con la información que recibo en la televisión, libros, revistas, internet, de otras personas y recursos que no  están señalándome la dirección correcta? ¿O Está mi vida cimentada en la Palabra de Dios? ¿Dónde están mis raíces?

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Por todas partes hay consejos e información. Nuestro problema hoy en día no es el no tener acceso a la información, es saber en qué información podemos confiar.  Nancy nos ayuda a resolver esto, al continuar con la serie, «Lecciones de la vida de Josué (Parte 7): Ingredientes indispensables para la vida.»

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Todavía seguimos en Josué capítulo 1, donde él está siendo comisionado, encargado y equipado por Dios con todo lo que necesita para guiar a los hijos de Israel hacia la Tierra Prometida.

Josué acaba de recibir el traspaso de mando de Moisés, y ahora él es el líder. Ahora es su responsabilidad proveer liderazgo para todo ese pueblo. Y cuando él comienza a cumplir con el llamado de su vida, que es guiar al pueblo de Dios hacia Canaán, Dios le da palabras de ánimo. Dios lo equipa.

Vemos en la vida de Josué, que no fueron tanto las cualidades de liderazgo naturales, innatas, o aparentes que él tenía, lo que lo calificó para esta increíble tarea. Hoy en día, hay muchos libros diferentes sobre liderazgo, que están disponibles para las personas que son líderes de organizaciones, ministerios, o iglesias, y hay muchas cualidades de liderazgo diferentes que se mencionan en ellos.

Pienso que algunas de estas cualidades pueden ser valiosas. Pero lo que Dios le dio a Josué estuvo muy por encima de mucho de eso; porque Dios no estaba buscando habilidades naturales. Al leer no encontramos mucha información sobre las habilidades naturales de Josué.  Leemos que Dios lo equipó para esa tarea, llamándolo a un estilo de vida de meditación en la Palabra de Dios, y no solo meditación sino obediencia a la Palabra de Dios.

Así que en la medida en que él fue humilde, fiel y de todo corazón obedeció la palabra de Dios, Josué fue equipado y adecuado para cumplir con el llamado que Dios tenía para su vida.

Así que continuemos leyendo en Josué capítulo 1, versos 7 y 8.  Dios le dice a Josué:

«Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuídate de cumplir toda la ley que Moisés mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas.»

La Biblia es el libro de texto de Dios.  Es el libro de instrucciones de Dios de cómo ser exitoso como líder. ¿Qué debes hacer? Debes hacer conforme a toda la ley.

«Este libro de la ley no se apartará de tu boca , sino que meditaras en el día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y tendrás éxito.»  (v.8-9).

En la última sesión hablamos acerca del respeto a la Palabra de Dios de forma corporativa. Pero también esta porción tiene un mensaje muy personal para Josué, como individuo. Creo que también es un mensaje personal para nosotras individualmente.  Estoy convencida de que más que cualquier otro ingrediente, esto es lo que explica el éxito que Josué tuvo durante su vida de servicio al Señor.

Esto fue lo que le dio valentía.  Por eso fue que él pudo ganar una batalla tras otra.  Pronto llegaremos a algunas de las sesiones donde estaremos hablando acerca de esas batallas y algunos de los planes de batalla que el Señor le dio y cómo él logró llevar a los hijos de Israel a la tierra y conquistar la tierra, hasta que esta llegó a ser la patria del pueblo de Dios.

Este mensaje que Dios le dio a Josué, creo que fue el factor más importante que contribuyó para el éxito en su llamado.  Y es una realidad para cada creyente, cualquiera que sea tu llamado.  Eres estudiante.  Eres esposa o madre o abuela.  Eres una empleada en tu trabajo. Esta clave que Dios le dio a Josué es la clave para que cada creyente tenga éxito en lo que sea que haga.

Tú puedes leer sobre esta clave, no solo en el versículo que acabamos de leer, sino también en el Salmo 1, en el primer párrafo de este Salmo, dice:

«¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!»

Aquí tenemos ese mismo concepto otra vez que acabamos de leer en Josué.

«Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita.»

Cuando leí esa frase, pensé: «¿No sería increíble que nunca nos marchitáramos?» Hay días en los que pienso y me veo que me estoy marchitando.  Estoy cansada.  Hoy no me siento muy productiva.  Pero la escritura dice que a medida que nosotras meditamos en la ley de Dios, día y noche, estaremos siempre verdes, nunca nos marchitaremos. «En todo lo que hace, prosperará.»

  • ¿Quieres prosperar en todo lo que haces?
  • ¿Quieres ser victoriosa sobre cada área de tentación en tu vida?
  • ¿Quieres ser fructífera y siempre verde en cada situación y etapa de tu vida?
  • Entonces pregúntate a ti misma: ¿Dónde está cimentada mi vida?

¿Estoy cimentada en el consejo y la sabiduría del mundo, en el consejo de los malos, el camino de los pecadores, o la silla de los escarnecedores? ¿Estoy llenando mi mente y mi corazón de información que recibo de la televisión, libros, revistas, el internet, de otras personas y recursos que no me están señalando la dirección correcta?

O está mi vida cimentada en la Palabra de Dios. ¿Dónde están mis raíces? y no estoy diciendo: «¿Lees la palabra de Dios alguna vez?» Supongo que la mayoría de nuestras oyentes no estarían escuchando Aviva Nuestros Corazones si no tuvieran algún interés en la Palabra de Dios.

Lo que quiero decir es ¿en dónde están cimentadas las raíces de tu vida? ¿De dónde recibes la mayor parte de tu información? Lo que determina tu forma de pensar, y lo que entra a tu mente y a tu corazón—¿de dónde proviene? ¿Proviene del mundo, o proviene de la Palabra de Dios?

En esta sesión, quiero enfocarme en la importancia y la práctica de la meditación personal en la Palabra de Dios.  En el Antiguo Testamento hay dos palabras hebreas que se usan principalmente para describir lo que es la meditación.  Acabamos de leer una de estas en Josué 1 y en Salmo 1. Es una palabra que significa «murmurar», «suspirar» o «susurrar.»

Un comentarista dice, que esta palabra describe un sonido bajo, como el gemido que hace la paloma.

Es interesante. Mientras trabajaba en esta serie, yo escuché algo debajo de mi ventana (no he podido verlo, pero sí lo he podido oír) algo como el sonido que hace el tipo de paloma que se denomina paloma de luto.  Es un sonido como de gemido como el de la paloma de luto.  No lo había notado antes. Pero ha estado varios días afuera de la ventana de mi estudio mientras que yo estudiaba este pasaje.

No quiero tratar de imitar el sonido, pero cada vez que escucho ese sonido pienso en ese murmurar, balbucear, hablar entre dientes, suspirar, o susurrar.  Es mantener la palabra en tu lengua.  Es como reflexionar en ella.

Hay otra palabra que se usa para meditación en los salmos. Es una palabra similar. Significa «reflexionar, contemplar, conversar en voz alta o aun consigo mismo.»  Está bien hablar contigo misma; si tú estás reflexionando, meditando en la Palabra de Dios.

Es una palabra que significa «considerar, pensar cuidadosamente en algo.» Evoca la idea de analizar algo en nuestra mente, repasarlo; ya sea de una manera internamente o externamente. Estoy citando de una referencia bíblica que define algunas de estas palabras del Antiguo Testamento. Meditar.

Salmo 119 dice: «Meditaré en tus preceptos y consideraré tus caminos.» (Salmo. 119:15). «Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.» (Salmo. 119:97). Es algo en lo que siempre estoy pensando, siempre reflexionando, siempre contemplando, siempre considerando, hablando conmigo misma y con los demás.

La imagen que obtenemos en el Nuevo Testamento, de alguien meditando, está en Lucas  capítulo 2, cuando leemos que María de Nazareth atesoró todas esas cosas que ella había visto y oído.  «Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón.» (v. 19).

Nosotros somos una generación que vive bombardeada de información y de una forma tan rápida; que creo que mucha de esa información entra y sale tan rápido como llega.  Estamos inundadas de datos e información.  Particularmente aquellas de nosotras, que usamos mucho el internet.  Yo investigo mucho en el internet.  Yo puedo leer algo en el internet, y cinco minutos después haber olvidado todo lo que leí; porque estoy recibiendo demasiada información.

El peligro está en hacer lo mismo con La Palabra de Dios;,podría entrar y salir fácilmente. Lo que la Escritura nos está diciendo aquí, es algo que nos ayuda a mantener la Palabra de Dios dentro y en nosotras—sin entrar por un oído y salir por el otro—sino deteniéndonos por un momento y aun mientras vamos a través de nuestras actividades diarias, poder reflexionar, meditar, considerar, repasar, y atesorarla en nuestros corazones.

No estamos hablando aquí de esa clase de meditación, que practican las religiones orientales.  El concepto en estas religiones es poner la mente en blanco, en un estado neutral.  Ese de ninguna manera es el concepto bíblico de meditación.

Estamos hablando en términos bíblicos de reflexionar de una manera consciente, de vivir, y llenar nuestras mentes con la Palabra de Dios, no vaciar nuestras mentes, sino llenarlas.  Permítanme decirles que ustedes no pueden llenar sus mentes con la Palabra de Dios, si siempre la están llenando con otro tipo de cosas.  Ustedes se van a sobrecargar.

Si vamos a llenar nuestras mentes con la Palabra de Dios, quiere decir que hay otras cosas a las que no vamos a darles tiempo ni espacio para meterlas en nuestras mentes.

Así que, ¿cómo meditamos? No quiero darte ninguna fórmula, pero permíteme darte algunas sugerencias que han sido útiles para mí.  Y diría que, en primer lugar, se empieza por leer las Escrituras. Tú dirás, «bueno, eso no es muy profundo.»  Tal vez no.  Pero tal vez sí es profundo.

En nuestros países no hay escasez de Biblias.  Ahora más que nunca, tenemos disponibles todo tipo de Biblias.  Muchas traducciones diferentes.  Tenemos versiones dirigidas para cada sector demográfico.  Cubiertas de lujo, tu Biblia puede inclusive ahora, marcar la moda.

Lo importante no es como luzca la cubierta de tu Biblia.  Lo importante es lo está dentro de esa cubierta y si en realidad la conoces. ¿Estás familiarizada con la Biblia? ¿La estás leyendo?

Las encuestas muestran que más del 90% de los norteamericanos, poseen por lo menos una Biblia. Un hogar típico tiene tres.  La mayoría los de cristianos practicantes, tienen mucho más que eso.  Yo tengo muchísimas Biblias.  Sin embargo; de acuerdo a las estadísticas el 40% de los norteamericanos, no leen la Biblia ni siquiera ocasionalmente.  Tenemos Biblias, pero no las estamos leyendo.

Recientemente leí que David Jeremiah, dijo: «El asunto no es si tú posees una Biblia o cuantas tengas, sino si la Biblia te posee a ti.»  Eso es lo que hace la meditación. Evita que solamente poseamos Biblias y nos coloca en un lugar donde la Biblia nos posee a nosotras.

Permítanme animarlas, antes de que empiecen a meditar en la Palabra de Dios—y si quieren tener éxito en lo que Dios les ha llamado a hacer en esta etapa de la vida; esa es la clave. Dios dijo: «Si haces esto, todo te saldrá bien.» Una forma de meditar, cuando la leas es buscar la manera de mantener la Palabra de Dios siempre delante de ti, cuando estés haciendo otras cosas ten la Escritura en frente tuyo.

A mí me gusta tener en mi casa piezas enmarcadas—con versículos de la Escritura, a veces tienen fotos, y a veces no.  Las tengo en el baño, en la habitación, en el estudio, en la sala, en el comedor, y en la habitación de huéspedes.  Así que cuando entro a cualquier habitación de mi casa tengo la oportunidad de estar expuesta a la Palabra de Dios.

Tengo un tío que tiene casi ochenta años; él y su esposa, Bob y Dora DeMoss, enviaron hace un tiempo un correo electrónico a sus cinco hijos, ya adultos, y él amablemente me copió en el correo electrónico.  Y me envió toda esta información de cómo mantener la Palabra de Dios siempre delante de uno. Ellos les dijeron a sus hijos, quienes son todos de mi edad:

Cuando ustedes eran pequeños, una de las metas principales de nuestro hogar era lograr que cada uno de ustedes amara las Escrituras, que las leyeran cada día, y tuvieran sus propios devocionales. Estamos muy agradecidos con Dios, por haber guiado a cada uno de ustedes en esta práctica que da vida.

Ellos les decían a los hijos, una práctica relacionada con esta, que nos gustaría que cada uno de ustedes considerara, es poner Escrituras por todas partes en las paredes de sus casas.  Baños, cocinas, recámaras, por donde quiera, esta es una maravillosa práctica que da vida. 

El adversario trabaja 24/7 para tentarnos con el desánimo, el egoísmo, las quejas, o lo que sea.  La mejor contraofensiva; no solo mantiene al diablo lejos, sino que además enriquece nuestras vidas cada día.

¿Y cuál es esa contraofensiva? Es seguir el ejemplo de Jesús cuando el diablo lo tentó, al principio de su ministerio.  ¿Y qué hizo el Señor?  Él usó la Escritura.

Mis tíos dijeron en su correo...Sí, yo sé que podemos abrir la Biblia, en cualquier momento del día o de la noche; pero realmente ver la Palabra de Dios cuando entras o sales de tu casa cada día, cuando te miras al espejo todas las mañanas, cuando trabajas en la cocina, o en cualquier parte de tu casa, es como nadar en la Palabra de Dios.

Me encanta esa ilustración.  Es nadar en la Palabra de Dios en la vida diaria.  Rodearte de la Palabra de Dios te ayudará a meditar en ella de día y de noche.

¿Qué haces cuando lees las Escrituras? La sostienes en la luz, como cuando miras un diamante o alguna joya, la miras cuidadosamente.  La miras muy de cerca, despacio y desde cada ángulo posible. Tomas un versículo o un pasaje de la Escritura.  Pueden ser algunos versículos.  Puede ser un párrafo.  Puede ser un capítulo entero. Pero la estudias una y otra vez.

  • La observas.
  • Le haces preguntas.
  • Reflexionas.
  • Te concentras en ella.
  • La miras completa.
  • La ves toda y luego la divides en partes, una palabra a la vez, una frase a la vez.

Algo que me ayuda en la meditación de las Escrituras, es memorizar la Escritura.  Me gustaría decir que la he memorizado más de lo que lo he hecho.  Pero cuando lo hago, encuentro que la memorizo al repetirla una y otra vez, reflexionando en ella.  Se vuelve más parte mi vida.  Cuando tú:

  • La lees.
  • Reflexionas en ella.
  • La memorizas.
  • Oras a través de ella.
  • La personalizas.
  • La internalizas.
  • La aplicas a tu propia vida.

También es útil compararla con otros pasajes. Yo hice eso al principio de esta sesión.  Leí el pasaje en el capítulo 1 de Josué, acerca de meditar en la Palabra de Dios día y noche.  Mientras meditaba en ese pasaje, vino a mi mente el Salmo 1 que también habla de meditar en la Palabra de Dios de día y de noche.

Hice la conexión entre estos dos pasajes.  Eso es meditar en la Palabra de Dios.  Vuelves al versículo del pasaje una y otra y otra vez, no solo leerlo  y continuar con el siguiente.

Es importante leer toda la Escritura.  pienso que hay mucho valor en eso.  Pero pienso que también existe la necesidad de tomar pequeñas porciones, para digerirlas lentamente, cuidadosa e intencionalmente, meditar en ellas, hablar de ellas con los demás.  Yo hago eso cuando salgo a caminar con mis amigas en las mañanas.  Algunas veces hablamos sobre la Escritura en que estamos meditando. 

Pregúntate a ti misma sobre la Escritura.  Pregúntale a otros acerca del pasaje.  Téjelo dentro del ajetreo y la trama de tu vida, hasta que se vuelva parte tuya.

Un comentarista de la antigüedad dijo:  «La meditación de la Palabra es como lo que la digestión es para el comer.  Sin el largo y lento proceso de la digestión, la comida no alimentaría al cuerpo. Sin la meditación, la Palabra leída, no alimentará el alma.»

Muchas personas que están leyendo la Palabra de Dios, no están siendo nutridas por ella porque solamente está entrando y saliendo.  Por eso necesitas meditar en ella.  Es como la digestión, hace que tu alma se nutra.

Para meditar en la Palabra de Dios, te darás cuenta de que necesitas momentos de quietud.  Debes tener momentos donde apagas la televisión, apagas el radio, apagas la computadora, te deshaces de distracciones innecesarias.  Puedes meditar en la Palabra de Dios mientras haces otras cosas.

Pero necesitas tener momentos cuando puedas concentrarte y no tener distracciones innecesarias.

Solo estoy compartiendo con ustedes algunos consejos y cosas que me han sido útiles a medida en que estoy aprendiendo a meditar en la Palabra de Dios. No es una gran ciencia.  No hay una fórmula para esto. Es una disciplina, una práctica, algo que se vuelve una forma de vida.

Pero tal vez hay cosas que tú has aprendido acerca de la meditación en la Palabra de Dios, o de alguna manera en que la Palabra de Dios ha llegado a ser muy valiosa para ti a medida que has meditado en ella.   Tal vez te gustaría compartir tu historia conmigo o con el equipo de Aviva Nuestros Corazones.

De hecho, puedes ir a avivanuestroscorazones.com, al final de la transcripción de hoy, y escribe en el espacio para comentarios, lo que has aprendido acerca de la meditación en la Palabra de Dios o alguna sugerencia práctica que tengas para las demás, acerca de cómo meditar en la Palabra de Dios.

Hay otra forma de meditar en la Palabra de Dios, cuando estés escuchando una predicación de la Palabra; procesa lo que estás escuchando, reflexiona, toma notas. Así llega a tu mente un poco mejor, mastícala, no solo la escuches y sigas adelante.

No hace mucho tiempo, un domingo en la mañana, nuestro profesor de escuela dominical dio un mensaje que realmente hablo a mi corazón—y con esto no quiero sonar como si esto fuera una experiencia poco frecuente, porque voy a la iglesia pidiéndole al Señor que me hable, y Él siempre lo hace.  Es maravilloso, cuando voy con mi corazón preparado.

Pero esa lección en particular fue un mensaje acerca de ser misericordiosos, y a mí nunca me han acusado de tener ese don en particular.  Mientras que yo escuchaba este mensaje Dios me habló acerca de algunas de mis tendencias para criticar y asumir lo peor de los demás. La Palabra, el Espíritu de Dios estaba perforando y penetrando mi corazón mientras escuchaba.

Bueno, justo al terminar la lección, una amiga se me acercó durante el receso, durante el descanso, después de la Escuela dominical y antes del culto; y me preguntó: «¿Cómo estás?»

Y yo le conteste: «¡El Señor me dio convicción!» Estaba reflexionando, aún meditando en lo que acababa de oír, y continué pensando en eso durante toda la semana, y hablé sobre ese pasaje, sobre esa lección de escuela dominical, con mi amiga con la que camino.

Así que, permíteme preguntarte, ¿recuerdas de que se trató el sermón del domingo pasado en la iglesia?  Espero que sí. Pero espero que también hayas estado reflexionando sobre él durante la semana; y que no solo hayas salido de la iglesia para pasar el resto de la semana dejando que el mundo llene todos los rincones y los vacíos, las grietas y las fisuras de tu vida.

Necesitas dejar que la Palabra de Dios que escuchas en el día del Señor obre en ti y continúe obrando en tu vida durante el transcurso de la semana.  Es realmente un gozo para mí, ver que otras personas empiezan a entender lo que es meditar en la Palabra de Dios, y empiezan a experimentar el fruto y la bendición y la recompensa de permanecer en la Palabra de Dios y que la Palabra de Dios permanezca en ellos.

Una amiga mía, asistió a una de nuestras sesiones de grabación hace varios meses y trajo a su mamá de ochenta y ocho años de edad, quien vino desde California de visita.  Mi amiga me escribió no hace mucho, y me contó que acababa de regresar de visitar a su mamá en California. Y me dijo;

Mi mamá se emocionó por estudiar la Palabra la última vez que asistío a la sesión de grabación.  Ya terminó tu libro 30-Dias caminando a través de los Salmos. Ya leyó también Mentiras que las mujeres creen y En la quietud de Su presencia.  Está leyendo a través de la Biblia, como tú aconsejaste, y está creciendo en sabiduría y conocimiento.  Es tan agradable ver a alguien crecer espiritualmente aún a los ochenta y ocho años de edad.

Hablé con su hija recientemente, y me dijo otra vez: «A mi mamá le fascina estudiar la Palabra de Dios.  A los ochenta y ocho años de edad es algo fresco para ella.»

Una vez en nuestro programa, le pedimos a nuestras oyentes que escribieran y compartieran, cómo la Palabra de Dios había transformado sus vidas. Y recibí un correo electrónico de una mujer que se llama Kathy, quien nos contó la historia de cómo ella había recibido a Cristo hacía veinte años atrás; pero que, durante años, ella no supo cómo alimentarse espiritualmente. Y como resultado, durante los primeros años de su vida cristiana ella no hizo mucho avance.

Luego ella dijo:

Encontré los estudios bíblicos Precepto (Precept Bible Studies) –y estoy muy agradecida por el ministerio de Kay Arthur y los estudios bíblicos Precepto y cómo Dios ha usado ese ministerio para ayudar a muchas mujeres a estudiar la Palabra de Dios. Y esta mujer siguió diciendo:

Durante los últimos diez años, me he estado alimentando al estudiar la Palabra de Dios.  De hecho, estoy tan emocionada que ahora yo misma dirijo unas clases.  Dios ha usado su Palabra para darme esperanza, ánimo, consuelo, risa y gozo, convicción, y perdón.  Su Palabra es preciosa y santa para mí, un verdadero aliento de vida para mi alma.  Más y más me convenzo de que como cristianas, no podemos vivir sin la Palabra de Dios.  Es más importante para nuestro espíritu que la comida para nuestro cuerpo.

Estos últimos años han sido muy difíciles, y he pasado por situaciones que yo nunca creí que podría sobrellevar.  Hace dos años mi madre murió.  Mientras me recuperaba de ese golpe, mi esposo fue diagnosticado con cáncer.  Las dos cosas que más temía sucedieron.  Pero Dios tomó mi mano con ese precioso vínculo de su Palabra, y me sostuvo durante todo ese tiempo.

Mi esposo sobrevivió al cáncer. Y pudimos confiar y tener gozo, porque Dios nos dio Escrituras para fortalecernos.

Recientemente leí acerca de un hombre que caza tesoros como pasatiempo.  Él contó una historia sobre el hombre que le vendió su primer detector de metales hace algunos años y le dio dos consejos que le fueron de gran ayuda a través de todos estos años.

El primer consejo fue: «Una vez que encuentres algo enterrado en la tierra, antes de rellenar el hoyo, siempre vuelve y revísalo otra vez.  Revisa el hoyo otra vez. Porque, –su amigo le dijo: donde hay una moneda, seguramente habrá más.»

Y el segundo consejo fue: «Nunca creas que un lugar ha sido cazado totalmente.» Esa es una frase que los cazadores de tesoros usan para decir que todo el tesoro ha sido removido de ese lugar.

Este amigo le dijo: «Nunca creas que un lugar ha sido cazado totalmente. Si tienes paciencia, es muy probable que encuentres más tesoro ahí esperando ser encontrado.»

Luego el hombre que estaba escribiendo esta historia dijo:

En una ocasión, me dieron permiso para cazar en el sitio donde habían construido una casa en los años 1700, una propiedad que según me dijeron, ya había sido cazada.  Yo empecé a escanear temprano esa mañana y exploré durante seis horas sin encontrar nada.

Justo cuando estaba a punto de rendirme, empecé a recibir señales, una tras otra.  Saqué tantas monedas, que empezaron a caerse de los bolsillos de mi pantalón.  Él dijo que una de las monedas que había encontrado ese día, era una moneda de tres centavos del año 1865 que valía unos $70 dólares. (2)

Mientras leía eso, el verso que vino a mi mente era del Salmo 19 que nos dice refiriéndose a la Palabra de Dios: «deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado» (Salmo 19:10 RV60).  Pensé como con frecuencia muchas he ido a un pasaje, y lo he leído y estudiado, tal vez muchísimas veces pensando que yo ya había cazado a fondo ese pasaje.

De hecho, el pasaje que hemos estado estudiando en estos días, Josué 1—he estado mirando este pasaje y he encontrado tesoros por meses, y pensé que ya lo había cazado a fondo.  Pero ayer y esta mañana, mientras meditaba en ese pasaje, Dios trajo un tesoro fresco a mi corazón de las primeras palabras del capítulo 1 de Josué.

He notado que cuando estoy dispuesta a meditar pacientemente en la Palabra de Dios, siempre, siempre, siempre puedo encontrar más tesoro.  Puedes estar segura que no importa cuánto escarbes, o lo mucho que medites, nunca terminarás de cazar la Palabra de Dios.

Dios le dijo a Josué, cuando lo estaba enviando hacia la Tierra Prometida donde había gigantes, y habría batallas, habría desafíos—La Palabra de Dios dice: «este libro de la ley no se apartará de tu boca.» (Dila en murmullo. Medita en ella. Memorízala, repítetela a ti misma. Dísela a los demás.) «sino que meditarás en este libro de día y de noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.»

 

Carmen Espaillat:Esa es Nancy DeMoss de Wolgemuth, mostrándonos cuán importante es meditar en la Palabra de Dios. Esta enseñanza es parte de la serie, «Lecciones de la vida de Josué: Ingredientes indispensables para la Vida.» Es la séptima parte de una serie de programas que empezamos a transmitir este verano, en julio.

Si te perdiste cualquiera de los programas anteriores, puedes escucharlo a través de nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com, o a través de la aplicación que hemos desarrollado para ti—Aviva Nuestros Corazones.

Si fueras tú la que escribiera el guión de tu propia vida, quizá planearías una historia más segura y calmada de la que Dios ha escrito para ti. Bueno, Nancy nos hablará acerca de esto en nuestro próximo programa, ¡te esperamos!

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Zodhiates. Complete Word Study Old Testament.

Van Morris. Mount Washington, KY.  www.PreachingToday.com—12/5/05

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.