Podcast Aviva Nuestros Corazones

Mantén la Palabra de Dios en el centro

Carmen Espaillat de Morillo: Hoy en Aviva Nuestros Corazones, Nancy te estará hablando sobre cómo mantener la Palabra de Dios en el centro de tu vida.

Nancy, este es un tema tan importante. 

Nancy DeMoss Wolgemuth: Así es, Carmen. Permíteme compartir un ejemplo contigo. Una mujer escribió para contarnos:

«Dios les Bendiga. Estoy tan agradecida a Dios por este ministerio. Me ha hecho verme a la luz de la verdad de Su Palabra y me ha sido descubierta. Saber que Dios me conoce y aun así me continúa amando... es hermoso llegar a esa deslumbrante verdad. El Señor me ha dado cada vez más hambre por Su Palabra debido a las conferencias y al permanecer en Su Palabra… El Señor está poniendo en mi mente ideas para llevar la verdad de Su Palabra a otras que no lo conocen. Dios les siga bendiciendo.»

Estoy tan agradecida por cómo Dios ha usado Aviva Nuestros Corazones en la vida de esta mujer, para que ella llegue a estar cimentada en la verdad de la Palabra de Dios porque es la Verdad que nos hace libres.

Y este testimonio es solo una pequeña muestra de lo que tu apoyo hace posible. Si hoy nos estás escuchando y nunca has considerado donar para este ministerio, ¿le preguntarías al Señor acerca de esto? Tu apoyo hace realidad que podamos alcanzar a miles de mujeres alrededor del mundo con la verdad de la Palabra de Dios. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com. Comparte todos los recursos que allí tenemos para ti y apóyanos con tu donación si así el Señor lo pone en tu corazón.

Como agradecimiento por tu apoyo te enviaremos un acceso para descargar el recurso, «50 promesas para vivir.» Este te será de mucha ayuda en la medida en que continuamos estudiando la vida de Josué.

Carmen Espaillat de Morillo: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Qué lugar debe tener la lectura pública de la Biblia en el servicio de adoración en la iglesia? Para contestar esta pregunta no hay mejor lugar dónde buscar que en la misma Biblia. Eso es lo que Nancy nos ayudará a hacer, al continuar con esta serie llamada, «Lecciones de la vida de Josué (Parte 7): Ingredientes indispensables para la vida.»

Nancy DeMoss Wolgemuth: Bueno, nos hemos estacionado en Josué capítulo uno, los primeros nueve versículos.  Y hemos visto el cambio de mando al Josué convertirse en el líder del pueblo, tomando el lugar de Moisés que ahora ya ha muerto. En esos primeros nueve versículos, Dios da maravillosas palabras de ánimo a Josué al enfrentar la imposible tarea que está delante de él. He pasado los últimos meses meditando en esos primeros nueve versículos del  capítulo 1 de Josué. Ha sido tan enriquecedor para mí, así que te animo a que pases tiempo en ese pasaje tú misma cualquiera que sea la temporada de vida en que te encuentres, porque vas a encontrar palabras de ánimo y exhortación que serán de ayuda para tu vida.

Vimos que Josué fue comisionado. Dios le dijo cuál era su tarea, cuál era su responsabilidad. Versículo 6 de Josué 1: «porque tú darás a este pueblo posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría.» En pocas palabras: Tú llevarás al Pueblo de Israel a la Tierra Prometida.

La pregunta natural, humanamente hablando es, ¿ y cómo puede suceder esto? ¿Cómo va a suceder? Esto es imposible. No hay forma de que dos millones de judíos crucen el río Jordán. Y una vez que estemos allá, están todas estas ciudades amuralladas y estos gigantes. ¿Cómo vamos a hacer esto?

Esa no es la respuesta de Josué porque a través de los años Josué ha estado aprendiendo a caminar por fe. Él ha demostrado una y otra vez que él cree que Dios es más grande que los gigantes. Pero quiero decirte algo, sin importar que tan espiritual seas, sin importar por cuánto tiempo o qué tanto creas en Dios, hay momentos en que aun así, tienes miedo. 

No puedo hablar por nadie más, pero puedo hablar por mí misma. Sé que algunas personas pueden escucharme enseñar y piensan, «¿Alguna vez dudas de que todas estas cosas sean verdad? ¿Nunca dudas de que la presencia de Dios está contigo?»

Y yo les respondo, «Sí. Algunas veces  caigo en incredulidad y momentos oscuros de duda. ¿Cómo voy a hacer esto Señor? Parece tan imposible.»

Y después me pongo nerviosa. Pero Dios regresa a mí con las misma cosas que le dijo a Josué. Creo que es por eso que me gusta tanto este pasaje.

Primero que nada, Dios dice: Yo voy a ir contigo. No vas sola. Tendrás mi presencia. Ya hemos visto eso en las últimas dos sesiones.

Después cuando Dios le encarga a Josué ser fuerte y valiente, Él le da otro recurso que lo va a ayudar a protegerse del miedo, y  es la Palabra de Dios. No solo la presencia de Dios, sino la Palabra de Dios.

En este pasaje, Josué 1, la Palabra de Dios es comúnmente llamada el Libro de la Ley; que es todo lo que ellos tenían en ese tiempo, los libros de Moisés, el Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Ellos no tenían toda la Biblia como nosotras la tenemos. Pero lo que tenían era inspirado por Dios, era precioso, y era lo que necesitaban para ser capacitados para cumplir el llamado de Dios.

Así que permítanme continuar en el versículo 7 del capítulo 1 de Josué,  para que vean de esto que hemos estado hablando: «Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la ley que Moisés mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito. ¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.» (vv. 7-9).

Una de las claves más importantes para el éxito de Josué para una vida de fidelidad, era su respeto y su amor por la Ley de Dios, por la Palabra de Dios. Desde el tiempo en el que él era un hombre más joven, ahora que está llegando a ser un hombre mayor, hasta el final de sus días, él tuvo un enorme respeto por la Palabra de Dios. Él había aprendido esto de su mentor, Moisés, su precursor, Moisés el siervo del Señor. 

Así que regresemos a Deuteronomio 31, quiero que veas el corazón de Moisés por la Palabra de Dios y cómo él se daba cuenta de la importancia de la Palabra de Dios. Mientras él se preparaba para morir, Moisés nombra a Josué como su sucesor. Le recuerda al pueblo que su dependencia no debe estar en un líder humano sino que ellos deben depender de Dios mismo. Él les recuerda que Dios va a ir con ellos para animarlos, para protegerlos y para fortalecerlos, para lo que sea que venga por delante.

Así que en Deuteronomio 31: 6, Moisés le dice al pueblo: Sean firmes y valientes. No teman  ni tengan miedo. El Señor mismo va con ustedes; no los dejará ni  desamparará. No tengan miedo. No se desanimen (parafraseado).

Puedes ver ese tema a través del capítulo.

Y entonces llegamos al versículo 9 de Deuteronomio 31, Moisés le enfatiza al pueblo la importancia de guardar la Ley de Dios. Versículos 9-11:

«Y escribió Moisés esta ley y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto del Señor, y a todos los ancianos de Israel. Entonces Moisés les ordenó, diciendo: Al fin de cada siete años, durante el tiempo del año de la remisión de deudas, en la fiesta de los tabernáculos, cuando todo Israel venga a presentarse delante del Señor tu Dios en el lugar que Él escoja, leerás esta ley delante de todo Israel, a oídos de ellos.» Versículo 12:  «Congrega al pueblo, hombres, mujeres y niños, y al forastero (los extranjeros, los invitados) que está en tu ciudad, para que escuchen, aprendan a temer al Señor tu Dios, y cuiden de observar todas las palabras de esta ley. Y sus hijos, que no la conocen, la oirán y aprenderán a temer al Señor vuestro Dios, mientras viváis en la tierra adonde vosotros vais, cruzando al otro lado del Jordán para poseerla» (vv. 9-13).

Saltemos al versículo 24, otra vez continuando en Deuteronomio 31:

Versículo 24 «Y sucedió que cuando Moisés terminó de escribir las palabras de esta ley en un libro, hasta su conclusión, Moisés ordenó a los levitas que llevaban el arca del pacto del Señor, diciendo: Tomad este libro de la ley y colocadlo junto al arca del pacto del Señor vuestro Dios, para que permanezca allí como testigo contra vosotros.» (vv. 24-26).

Puedes ver aquí la estima tan alta, el lugar que Moisés le daba a la ley de Dios, al Libro de la Ley, la Palabra de Dios, en la vida de la nación. Como dijimos, todo lo que ellos tenían era esa primera sección, lo que hoy conocemos como nuestros primeros cinco libros de la Biblia. ¿Qué hacían ellos con la Palabra de Dios?

Número uno, la grababan. La escribían. Ellos no tenían imprenta ni copias como nosotras tenemos hoy, así que Dios dio Su Palabra, inspirada y la dio a Moisés para que la registrara. Estaba escrita.

Esto nos recuerda el increíble privilegio para nosotras hoy de tener nuestras propias copias de la Palabra de Dios, algo que nunca debemos tomar a la ligera o dar por sentado. Es algo que el pueblo de Israel ni siquiera soñó con tener. Así que la Palabra de Dios fue grabada y estamos agradecidas de que haya sido pasada a nosotras de una generación a otra.

Pero también la Palabra de Dios era respetada. Puedes ver que se le daba un lugar prominente, un lugar visible. Moisés dijo, «Tomad este libro de la ley y colocadlo junto al arca del pacto del Señor vuestro Dios.» Ese era el lugar central de la nación entera de Israel; ese era el lugar donde moraba la gloria de Dios. Moisés dijo, «Hagan esta copia de la ley de Dios y pónganla en el lugar más visible y prominente.»

Era respetada. No se ponía en un estante o se guardaba en la tienda de alguien o era enterrada, o alguien la llevaba por allí con otras pertenencias. Había un enorme respeto y visibilidad que se le daba a la Palabra de Dios.

La Palabra era leída. Era leída regularmente. Era leída en voz alta, y era leída corporativamente. Cada siete años de forma regular el pueblo, todo el pueblo, todas las edades, se juntaban a escuchar la Palabra leída. Cuando era leída, era leída completa desde el principio hasta el fin.

Hoy en día algunas de nosotras pensaríamos que sería una eternidad si se leyera desde Génesis hasta Deuteronomio en algún servicio de la iglesia. 

Pero el hecho de que Dios les hablara era una posesión preciosa, amada, querida para el pueblo de Israel. No era difícil o por obligación que ellos se reunían cada siete años –hombres, mujeres y niños se congregaban para que los sacerdotes les leyeran en voz alta el Libro de la Ley.

Creo que es importante observar que los niños estaban incluidos. Incluso aquellos que eran muy pequeños para entender todo lo que escuchaban. Ellos escuchaban la Palabra de Dios y, con el tiempo, al ir creciendo, aprenderían a temer al Señor. Los padres escucharían y aprenderían a temer al Señor, y los niños escucharían y aprenderían a temer al Señor.

Nuestra adoración colectiva es vital por muchas razones, pero la Palabra de Dios leída y predicada en nuestros servicios en la iglesia, no lo es menos. Tenemos una oportunidad no solo de aprender la Palabra de Dios para nosotras mismas, sino también de enseñar los caminos de Dios a la siguiente generación.

Es una cosa hacerlo en nuestras familias y eso es muy importante. Pero hay algo importante cuando las familias se unen a escuchar la Palabra de Dios que sea leída y predicada, para que sus hijos sepan que no solo es nuestra familia que valora esto sino también otras familias. Ellos están siendo criados en una comunidad de fe que honra y exalta la Palabra de Dios. Esto tiene que moldear y formar sus vidas.

Permíteme decir, por cierto, en mi opinión que la razón más importante de la educación es poder leer y comprender la Palabra de Dios, para que podamos conocer a Dios a través de Su Palabra y para que podamos responder en obediencia a Él. El propósito de la educación no es solo hacernos más inteligentes, es que conozcamos a Dios.

Creo que la razón más importante para que tus hijos tengan una buena educación es que ellos puedan manejar bien este libro, la Biblia. No para que lleguen a ser eruditos de este libro, sino para que puedan conocer a Dios y caminar en obediencia a Él.

¿Y qué se esperaba de los hijos de Dios cuando la Palabra era leída en voz alta? Bueno, ellos debían hacer tres cosas. Primero que nada, ellos debían escuchar y poner mucha atención a la Palabra de Dios. Puedes estar escuchando con tus oídos físicos pero no escuchando con tu corazón.

Me da vergüenza decir cuántas veces he estado en la iglesia con la congregación leyendo la Palabra de Dios y mi mente está en tantos otros lugares diferentes, incluso cuando la Palabra de Dios está siendo leída. Dios dijo, «Cuando la Palabra de Dios esté siendo leída, escúchala. Escúchala no solo con tus oídos sino con tu corazón.» Escúchala. Digiérela. Ellos debían escuchar.

Ellos debían aprender a temer a Dios al escuchar la Palabra de Dios ser leída. Ellos debían mostrar respeto y reverencia a Dios y a Su Palabra. No había nada casual en esta reunión, en estos tiempos de reunirse a escuchar la Palabra de Dios leída.

Y me imagino que dentro del grupo había niños pequeños que eran inquietos.

Recuerdo que cuando yo era pequeña, en nuestros devocionales familiares había muchos niños de diferentes edades. Siempre había pequeños y grandes que no ponían mucha atención. He estado con familias mientras ellos intentan tener su tiempo devocional. Algunas veces puede ser un esfuerzo, y otras tal vez haya algunos que aún no tienen ni siquiera la capacidad de estar ahí quietos por cierto tiempo. Pero es importante que tus hijos sepan que ese es un tiempo serio, importante y valioso que tu familia y tu familia de  iglesia también respeta y reverencia la Palabra de Dios.

Así que en segundo lugar debían aprender a temer a Dios y en tercer lugar, ellos debían hacerlo. Hacerlo; obedecer. Hazlo, obedece la Palabra de Dios. No solo una parte, sino toda, toda la Palabra de Dios. Escúchala. Aprende a temer a Dios, a tener respeto, a tener reverencia hacia Él y entonces haz lo que has escuchado en su Palabra.

¿Por qué es tan importante esto? ¿Por qué es tan importante para nosotras? La Palabra de Dios nos dice que es importante porque nuestra vida depende de eso, al igual que la vida de nuestros hijos. Leímos este pasaje anteriormente en esta serie, pero permítanme repetir Deuteronomio capítulo 32, comenzando en el versículo 45.

«Cuando terminó Moisés de hablar todas estas palabras a todo Israel, les dijo: Fijad en vuestro corazón todas las palabras con que os advierto hoy, las cuales ordenaréis a vuestros hijos que las obedezcan cuidadosamente, todas las palabras de esta ley. Porque no es palabra inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais, cruzando el Jordán a fin de poseerla» (vv. 45-47).

Este es tu salvavidas. Es tu esperanza. Es la esperanza de tu familia. Es la esperanza para la comunidad de fe de la que eres parte en tu iglesia local. La Palabra de Dios es tu vida misma. Debemos escucharla, respetarla, temer al Señor al escuchar que es exaltado en Su Palabra, y después hacer lo que Él dice en Su Palabra.

Al estudiar la vida de Josué en estos días que vienen, estaremos viendo que a través de la vida y ministerio de Josué, él continuó elevando la Ley de Dios como su precursor Moisés lo hizo. Él continuó apuntando al pueblo a la aplicación y la obediencia de la Palabra de Dios.

Por ejemplo, en Josué capítulo 8 leemos ese relato donde, en obediencia a la instrucción que él había recibido años antes de parte de Moisés, cuando el Pueblo de Israel cruzó el río Jordán y a la Tierra Prometida, ellos erigieron un altar en el Monte Ebal. Allí Josué hizo copias de la Ley de Dios escrita en piedra. Él leyó esa ley en voz alta, palabra por palabra, a todo el pueblo. Y mientras el pueblo escuchaba la Palabra de Dios leída, hubo un sentido de responsabilidad corporativa de obedecer la Palabra de Dios. Eso es algo que pasa en nuestras iglesias. Al leer juntos la Palabra de Dios, hay un sentido en el que somos responsables de obedecer a Dios.

Josué 8:34-35 nos dice,

«Después Josué leyó todas las palabras de la ley, la bendición y la maldición, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley. No hubo ni una palabra de todo lo que había ordenado Moisés que Josué no leyera delante de toda la asamblea de Israel, incluyendo las mujeres, los niños y los forasteros que vivían entre ellos.»

Así que vemos en la vida del pueblo de Israel, en los tiempos de Moisés y en los tiempos de Josué, ese lugar prominente que se le daba a la Ley de Dios en sus reuniones corporativas. Y en este punto quiero tomarme unos minutos para hablar sobre la importancia de que a la Palabra de Dios se le dé un lugar prominente en nuestros servicios de adoración, en nuestras reuniones ya sean grandes o pequeñas.

Tenemos reuniones de equipo con nuestro staff. Creo que es tan importante que la Palabra de Dios sea central cuando el pueblo de Dios se reúne.

Hay varios versículos en el Nuevo Testamento que nos muestran esto. Por ejemplo, en Colosenses 4:16, Pablo dice, «Cuando esta carta se haya leído entre vosotros, hacedla leer también en la iglesia de los laodicenses; y vosotros, por vuestra parte, leed la carta que viene de Laodicea.»

La carta para Laodicea generalmente se pensaba que era la carta que Pablo escribió a los Efesios. Así que Pablo les dice a los Colosenses, «Después de que hayan leído la carta que les he escrito, envíenla a los efesios y cuando los efesios hayan leído su carta, que se la envíen y ustedes léanla en voz alta.» El punto era que la congregación, el pueblo de Dios, leyera la Palabra de Dios corporativamente, todos juntos.

Primera Tesalonicenses 5:27, Pablo dice, «Os encargo solemnemente por el Señor que se lea esta carta a todos los hermanos.» Que se reúnan para leer la Palabra de Dios juntos.

Primera Timoteo capítulo 4:13, Pablo dice: «Entretanto que llego (Timoteo), ocúpate en la lectura (pública) de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza.»

Es importante tener exhortación y enseñanza, pero si no has leído la Palabra, ¿qué estás exhortando, qué estás enseñando?

Esa es la predicación bíblica. Es abrir la Palabra de Dios, leerla a las personas y después arrojar luz sobre ella. «Esto es lo que significa,» hacerla clara para que las personas la comprendan.

Pablo dice, «ocúpate en la lectura (pública) de las Escrituras.»

Apocalipsis 1:3: «Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de la profecía,» lo que esto sugiere es que no solo estás leyendo esto en privado, aun cuando eso no es algo malo, sino que hay una reunión para leer en voz alta las palabras de esta profecía. Eres bienaventurada, bendecida si estás leyendo en voz alta, y eres también bienaventurada si estás escuchando la Palabra ser leída. Entonces bienaventurados son los que, «guardan las cosas que están escritas en ella, porque el tiempo está cerca.»

Me aflige ver cuantos servicios de la iglesia y reuniones cristianas hoy en día le dan un lugar tan pequeño a la Palabra de Dios, si es que le dan algo. Recuerdo haber asistido a una conferencia para mujeres hace algunos años, muchas mujeres había allí, muchas de ellas conferencistas interesantes, muchas historias fascinantes y cosas que te hacían llorar, cosas que te hacían reír.

Pero lo que me chocó al final del día fue que habrías podido ir a toda esa conferencia y nunca necesitar tu Biblia.

Esta era una conferencia cristiana. El poder está en la Palabra de Dios; de otra manera, solo es mi historia. Solo son mis pensamientos.

El poder está en la Palabra de Dios. La Palabra debe ser el centro de nuestra vida pública, de nuestra comunidad de fe.

Está bien usar otros recursos, hacer referencia a otros comentarios, usar ilustraciones, usar citas. Pero me doy cuenta de que muchos de los recursos de predicación que están disponibles hoy en día, y me suscribo a ellos porque busco buenas ilustraciones que me ayuden a que la Palabra cobre vida para otros. Pero es desalentador cuántos de esos recursos están en la cultura pop. Cuántos de ellos utilizan películas para ilustrar verdades.

No estoy diciendo que hay algo malo con hacer eso ocasionalmente, si es algo digno de alabanza. ¿Pero dónde el lugar central que se le da a la Palabra de Dios? No existe sustituto para la Palabra de Dios. Puedes tener ilustraciones de la cultura moderna, lecturas modernas y escritos e ilustraciones. Pero a la Escritura no se le puede agregar. No puede ser eclipsada en nuestros servicios de música a través de dramas que hablan sobre la Palabra de Dios.

Necesitamos hacer que la Palabra de Dios sea central. Me encantan las prácticas de algunas de las iglesias antiguas, y aun ahora en algunas iglesias, que tienen un púlpito donde la Palabra es predicada que está en un lugar más alto que donde el resto del servicio se lleva a cabo. El simbolismo aquí es que la Palabra de Dios es exaltada.

Me encanta como en nuestra iglesia nos ponemos de pie para la lectura de la Escritura. Hay algo que simboliza para los jóvenes y mayores por igual que la Palabra es central para nuestra experiencia como comunidad de fe. Dejame decirte que si estás en una iglesia que no honra la Palabra de Dios, donde la Palabra de Dios no está siendo proclamada, necesitas considerar seriamente asistir a una iglesia que sí lo haga, porque una iglesia no está haciendo lo que Dios ordenó que debía hacer, no está alimentando a las personas con la Palabra de Dios.

Al leer y escuchar la Palabra de Dios en nuestras iglesias, en nuestras reuniones corporativas, queremos asegurarnos de que estamos mostrando respeto a la Palabra de Dios, que no solo estamos tirando nuestras Biblias por allí como si fuera una pieza de equipaje extra, sino que mostramos respeto por la Palabra de Dios.

Permíteme darte esta palabra de ánimo al estar hablando sobre el uso de la Palabra de Dios colectivamente. No descuides la lectura de la Palabra de Dios en tu propio hogar. Busca formas y oportunidades para enseñar la Palabra de Dios a tus hijos, aun cuando tu esposo no sea creyente y esto no sea exactamente su preferencia. No estás intentando que él se vea tonto o como que tú eres espiritualmente superior a él. Pero busca oportunidades para enseñar a tus hijos la Palabra de Dios.

Solo el Espíritu de Dios puede hacer que ella cobre vida en ellos. Pero tú puedes sembrar la semilla y crear un ambiente donde tus hijos estén viendo: «Nosotros amamos la Palabra de Dios. La exaltamos. La reverenciamos. La respetamos. Cuando la Palabra de Dios habla, Dios habla.»

Es un gran privilegio tener la Palabra de Dios, y es una gran responsabilidad corporativamente como iglesia y como familia elevar la Palabra de Dios.

Dios dice: «Tendrás éxito en lo que sea que hagas.»

Carmen Espaillat de Morillo: «Éxito» es una palabra que nos atrae. Todas queremos lograrlo.

Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estudiado la Biblia y comparte contigo un componente sencillo para el éxito: Lee la Palabra de Dios—como diría Dámaris Carbaugh, «Lee la Biblia.» Este es un hábito tan importante.

Si te perdiste parte del programa de hoy, o algún programa anterior en esta serie, puedes escucharlo o leer la transcripción en AvivaNuestrosCorazones.com. De hecho, a través de nuestra página puedes buscar programas y recursos por tema, según tu necesidad. También puedes compartirlos fácilmente con otras mujeres en tu círculo de influencia.

 

Bien, la palabra “meditar” puede traer diferentes cosas a nuestras mentes. Y algunas pueden ver el meditar como algo sospechoso, pero se nos instruye a meditar en la Palabra de Dios. Descubre lo que esto significa, mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.