Podcast Aviva Nuestros Corazones

La presencia de Dios en tu vida

Carmen Espaillat: Nancy DeMoss de Wolgemuth dice que no vas a llegar a ningún lugar si no tienes un factor indispensable en tu vida.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Apartadas del poder del Espíritu Santo de Dios todo es en vano, a menos que el Espíritu del Señor descienda.  Ir a la iglesia, discipular, trabajar, criar, enseñar en Aviva Nuestros Corazones—todo es vacío apartadas de la presencia de Cristo.

La presencia de Dios es todo.  Sin Él no podrás lograr nada, y con Él no podrás fracasar.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Encontrarás muchos libros acerca del éxito y estrategias de cómo lograrlo; pero una relación es mucho más importante que una fórmula.  Averigua por qué, a medida en que Nancy continúa con la séptima parte de una serie de programas, titulada, “Lecciones de la vida de Josué: Ingredientes indispensables para la vida.”

Nancy DeMoss Wolgemuth: hoy quiero continuar con este concepto que tocamos en la última sesión sobre la importancia de la presencia de Dios.  Como Dios le dijo a Josué, “No puedes continuar hacia la Tierra Prometida, no puedes guiar al pueblo, no puedes tener éxito en lo que te he encomendado hacer, si lo haces solo.”

Pero, sin embargo, Dios le dice, “No tendrás que ir solo, porque Yo iré contigo. Mi presencia irá contigo.  No estarás solo.  Yo estaré contigo.  Yo no te dejaré solo. Yo no te desampararé. No te dejaré caer ni te abandonaré,” como vimos que dice en una paráfrasis.

Hemos hablado de este asunto de la presencia de Dios.  Sabemos que Dios está en todas partes.  Él es omnipresente. 

No existe un lugar que puedas ir donde no tengas Su presencia.

Pero hay un sentido en las Escrituras en el cual podemos experimentar la presencia de Dios de una manera diferente.

Los puritanos acostumbraban hablar sobre la “presencia general de Dios.”  Él está en todo lugar. 

Pero también hablan sobre “la presencia cultivada de Dios” “Acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros.” (ver Santiago 4:8).  Hay un sentido en el cual a medida en que nos dedicamos a la lectura de la palabra de Dios, mientras usamos los medios de la gracia que Él nos ha provisto, cultivamos nuestra relación con El Señor de manera más íntima y personal.   

También los Puritanos acostumbraban hablar sobre “la presencia manifiesta de Dios,” que son esos increíbles momentos en la historia de la humanidad, donde Dios abre las cortinas de los cielos, por decirlo así, y manifiesta Su gloria de manera extraordinaria en la vida de Su pueblo.

Eso es lo que a veces llamamos “tiempos de avivamiento.” Y quizá te preguntes ¿Cuándo sabes que está sucediendo? 

Bueno, te diré que no sé cómo uno sabe, pero te das cuenta de que está sucediendo.  Es algo que no se puede explicar, pero cuando Dios está visitando a Su pueblo en ese tipo de manifestación extraordinaria de Su presencia, sabes que Dios está ahí de manera especial.

Es importante, aun fuera de temporadas de avivamiento, que nosotras estemos cultivando una conciencia de la presencia de Dios en nuestras vidas.   Sí, Dios está en todo lugar pero la mayoría de las personas pasan toda su vida-- y aun muchos creyentes pasan horas y días en sus vidas- sin un reconocimiento consciente de que “Yo estoy en la presencia de Dios; Dios está aquí; Dios está en mí.” (Si eres una hija de Dios.)

“Cristo en ti, la esperanza de gloria.”  Quiero ampliar un poco más este concepto de la presencia de Dios. 

Desde los primeros días de su vida y ministerio, Moisés entendió la necesidad de que la presencia de Dios estuviera con Su pueblo.  Dios y Moisés tuvieron sus conversaciones sobre el tema.

Cuando Dios se cansaba de la manera en que el pueblo estaba actuando y de su idolatría, Dios les decía, “Sigan hacia la Tierra Prometida, pero Yo no iré con ustedes,” Moisés le decía a Dios, “Nosotros no podemos ir sin ti.” Puedes ver parte de esta conversación en Éxodo 33:14, cuando Dios le dice a Moisés, “Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.”

Hemos hablado del descanso, el descanso de Dios en una de las sesiones anteriores en esta serie. Ese descanso prometido, ese descanso que Dios tiene para nuestras almas viene de vivir en la presencia de Dios.

Dios le dice a Moisés, “Mi presencia irá contigo, y yo te daré [y al pueblo] descanso.” Y Moisés le dice a Dios, “Si Tu presencia no va con nosotros, no nos hagas partir de aquí” (versículo 15).

Aquí tenemos a Moisés en el desierto hablando de entrar a la Tierra Prometida.  Esto es antes de que anduvieran errantes y en desobediencia e incredulidad.

Pienso que esta declaración hecha por Moisés es clave.  Él le dice a Dios, si no vas con nosotros, no nos envíes solos.  No nos envíes a la tierra solos.  No podemos hacer esto sin Ti

Ahora, Dios le acababa de decir a Moisés (no leí esa parte del pasaje), tendrás Mis promesas, tendrás Mi provisión, y tendrás Mi protección. 

Moisés, en un sentido, está diciendo, “Yo estoy agradecido por esas cosas, pero no son suficientes.  Señor yo tengo que tenerte a Ti.  No podemos hacer esto sin Ti.  No solo necesitamos Tus cosas.  No solo necesitamos Tu provisión y protección.  Necesitamos que Tu vayas con nosotros o no podremos ir.”

Y Moisés continúa diciendo, 33: 16“¿Pues en qué se conocerá que he hallado gracia ante tus ojos, yo y este pueblo? ¿No es acaso en que tú vayas con nosotros, para que nosotros, yo y tu pueblo, nos distingamos de todos los demás pueblos que están sobre la faz de la tierra?” (Ex. 33:16)

Moisés está diciendo, “Señor, si Tú no vas con nosotros cuando entremos a la Tierra Prometida—ahí hay toda clase de enemigos, esos gigantes, esas ciudades fortificadas, esos pueblos que adoran a dioses paganos---si nosotros vamos por nosotros mismos, ¿cómo sabrán ellos que somos diferentes de otros en la faz de la tierra si de alguna manera no ven que Tu presencia está con nosotros? Eso es lo que nos hace distintos de todas las personas sobre la faz de la tierra.”   

Y creo que como pueblo de Dios esas palabras nos hablan aún el día de hoy.  Es la presencia de Cristo con Su pueblo, en Su pueblo, obrando a través de Su pueblo lo que nos distingue en este mundo.  No es el hecho de que nos veamos diferentes o de que hablemos diferente, o que usemos diferentes tipos de ropa o que asistamos a la iglesia los domingos en la mañana. 

Podemos hacer todas estas cosas, pero lo que nos distingue en este mundo es cuando las personas nos miran y dicen, “Dios está con ellos.  Podemos ver la evidencia del carácter y la santidad de Dios brillando y manifestándose a través de la vida de Su pueblo. 

Es la presencia de Cristo con nosotras y en nosotras obrando a través de nosotras que permite que avancemos Su reino en este mundo.  Así como los hijos de Israel necesitaron la presencia de Dios para avanzar hacia la Tierra Prometida, así nosotras necesitamos la presencia manifiesta de Dios para participar en el avance del reino de Cristo en este mundo.

A medida que Cristo se preparaba para ascender a los cielos, Él les estaba dando las instrucciones finales a Sus discípulos allí en Mateo 28:19, noten que cuando Él estaba enviando a Sus discípulos al mundo para que el evangelio fuera propagado a todas las naciones y a todas las criaturas, no los envió armados con libros de textos teológicos, con ideologías y principios y presentaciones de PowerPoint. No los envió con armas humanas o con  métodos o medios humanos.  

¿Qué mandó con ellos cuando los mando al mundo? Su presencia.

Él les dijo, “Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones.”  Esto es, avancen Mi reino; avancen Mi reino por todos los reinos de este mundo.

¿Y cómo van hacer esto? “Yo voy a estar con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.”   

No tendremos ninguna oportunidad de tener éxito en lo que Dios nos ha llamado hacer como Su pueblo en este mundo si vamos separadas de la presencia de Cristo y el reconocimiento consciente de que Él está obrando en nosotras y a través de nosotras.  Es la presencia de Dios manifestada en medio de Su pueblo lo que trae convicción a las personas perdidas.

De acuerdo a 1 Corintios 14:24,  el apóstol Pablo dice que si un incrédulo entra en la asamblea y percibe la realidad de que  Dios vive en medio de Su pueblo, él va a caer de rodillas y va a decir: “En verdad Dios está en medio de ustedes, verdaderamente Dios está en este lugar.”

El problema en la actualidad es que hemos organizado nuestros cultos, nuestros servicios con el propósito de alcanzar a los perdidos. Las personas perdidas entran, y estamos haciendo nuestros programas y nuestros entretenimientos, nuestra música y nuestra predicación y todo está orientado a alcanzar a los que no conocen a Cristo.

El propósito de la iglesia reunirse en asamblea es ser iglesia, es experimentar la realidad de Cristo, venir en santidad y consagración y rendirnos a Él.  Entonces, la Escritura dice, que, si una persona incrédula entra a esa comunidad y ve ese cuerpo de creyentes y a Cristo viviendo en medio de Su pueblo, entonces esa persona caerá bajo convicción diciendo: “Lo que me convenció es que puedo ver que Dios está en medio de ustedes.”

Es la presencia de Cristo lo que hace toda la diferencia en nuestras vidas.  Josué supo esto desde el principio, al haber seguido en los pasos de Moisés, el peligro de tratar de seguir hacia adelante con la obra de Dios sin contar con la presencia de Dios.

¿Recuerdas la historia? Nos detuvimos en este incidente por un tiempo anteriormente en este estudio.

Si vamos de vuelta a Números 14, luego de que el pueblo se rebeló en Cades-barnea en incredulidad, ellos dijeron, “Nosotros no vamos a entrar a la tierra” Dios les dijo: “Bien, pero van a morir en el desierto.”

Pero luego esto fue lo que sucedió, cuando Dios les dijo “No van a entrar en la tierra Prometida,” ¿Qué hizo el pueblo?  Cambiaron de idea. Y ellos decidieron que después de todo sí estaban listos para entrar.

Moisés, les advirtió en Números 14:42-43. “No subáis, no sea que seáis derrotados delante de vuestros enemigos...porque han dejado de seguir al Señor, el Señor no estará con ustedes.

Así es que Moisés sabía que era peligroso si trataban de entrar a la Tierra Prometida sin la presencia de Dios, Y ¿qué sucedió?

Versículo 44: “Pero ellos se obstinaron en subir.”   Eso es presunción –el pensar que puedes hacer algo sin Dios a tu lado, sin que Dios vaya contigo.

“Ellos se obstinaron en ir…. ni el Arca del pacto del Señor ni Moisés se apartaron del campamento.  Entonces descendieron los amalecitas y los cananeos…los derrotaron.” (vs. 44-45) Ellos perdieron la batalla porque ellos se obstinaron en ir sin la presencia de Dios. 

Dios les dijo: “Yo no voy con ustedes”, y sin Su presencia no podían conquistar a ninguno de sus enemigos, sin importar cuánto remordimiento o cuánto deseo tenían ellos de seguir adelante en ese punto.  Toda esta situación fue un costoso recordatorio de que ellos no podían lograrlo sin Dios --que seguirlo a Él e ir con Él era su única esperanza de poder tener acceso a la Tierra Prometida. 

Eso tuvo que haber sido una poderosa lección para Josué, ya que cuarenta años después él fue llamado a ser el líder de la siguiente generación que entraría en Canaán.  ¿Recuerdas cómo ellos llegaron al Río Jordán? –más adelante veremos esto en nuestro estudio, pero permíteme darte un adelanto aquí.

Llegaron al Río Jordán dos millones y algo más de estos judíos.  El río estaba en su época de inundación. Es como de un kilómetro y medio de ancho.  Josué le dijo al pueblo. “Cuando veáis el Arca del Pacto del Señor vuestro Dios, y a los sacerdotes Levitas llevándola, partiréis de vuestro lugar y la seguiréis.” (Ver Josué 3:3)

¿Por qué es eso tan importante? Bueno, el Arca del Pacto es el símbolo de la presencia de Dios.  Ahí era que la Shekinah la gloria de Dios moraba— la presencia manifiesta de Dios.

Josué les dijo, “Cuando vean el Arca del Pacto del Señor...van a  seguirla...para saber el camino por donde deben ir, porque no han pasado antes por este camino.” (v.4) 

¿Y qué sucedió?, nuevamente me estoy adelantando un poco en la historia, pero en Josué 3 y 4, los sacerdotes que estaban cargando el Arca del Pacto fueron delante del pueblo hacia el medio del Río Jordán.

Ellos se pararon sosteniendo el Arca del Pacto en medio del lecho seco del río –ya que Dios había hecho que las aguas se retiraran —mientras toda la nación  cruzaba.  Entonces en el capítulo 4 leemos que tan pronto todos cruzaron, el Arca del Señor y los sacerdotes cruzaron también en presencia del pueblo. (Ver vers. 11-18)   

Lo que pasó fue que el Arca fue delante de ellos, se detuvo en medio del río mientras el pueblo cruzaba, y luego el Arca fue llevada detrás del pueblo.  Ellos estaban rodeados por la presencia de Dios. (vv. 11-18)

Así es como deber ser cuando el pueblo de Dios emprende alguna tarea para Él o se mueve hacia una nueva dirección ya sea un matrimonio, tener familia, criar hijos, lo que sea que estés haciendo en el transcurso de la vida cotidiana para servir al Señor, debe ser emprendido conscientemente diciendo: “Yo necesito a Dios en mí, conmigo y obrando a través de mí.”

Necesitamos ese sentido de Su presencia, no solamente cuando estemos empezando un nuevo proyecto, sino en cada paso y cada fase a lo largo del camino.

Cuando nosotros iniciamos Aviva Nuestros Corazones, yo tenía un sentido constante de absoluta desesperación.  Bueno, ya tenemos varios años haciendo esto y al leer este pasaje la voz de precaución que le doy a mi corazón es: No quisiera jamás llegar a un lugar en nuestro ministerio y en mi vida donde sienta que puedo dar el siguiente paso sin Dios  

Nuestro ministerio Lo necesita.  Mi vida necesita de Él.  Mi familia necesita de Él.  Mi iglesia necesita de Él- aun cuando las cosas parecen  estar marchando bien.

Así es que, ¿que tan importante es reconocer la presencia de Dios en nuestras vidas?  Jesús dijo, “Separadas de Mí nada podéis hacer” (Juan 15:5) Nada.

Ahora, podemos hacer muchas cosas.  Podemos hacer mucho movimiento y conmoción separadas de Jesús, pero no podemos hacer nada de importancia eterna. No podemos hacer nada que realmente tenga valor, nada que cuente.  Nada que importe.

No podemos hacer nada que sea bendecido por Dios fuera de Cristo.  Si planeamos llevar a cabo grandes cosas para Dios separadas de Su liderazgo y de su capacitación, nuestros esfuerzos son una necedad y están destinados al fracaso.

Aquí no solo me refiero a emprender un ministerio.  Me estoy refiriendo a cualquier cosa que Dios te haya llamado hacer.  Cualquiera que sea tu trabajo, ya sea que estés en el colegio en esta etapa de tu vida, o estés educando a tus hijos, o cuidando a los niños de otras personas, sea lo que sea que hagas—necesitas a Dios a medida en que lo haces.

La presencia de Dios es nuestra única esperanza.  Apartadas de Él, somos impotentes, y ciertísimamente seremos derrotadas por nuestros enemigos. No nos atrevamos a vivir la vida cristiana, a vencer al mundo, la carne o Satanás o avanzar el reino de Cristo, aparte de la presencia de Dios en y entre nosotras.

Pienso que esta es una de las cosas más carentes en el mundo evangélico en la actualidad.  No hay vida.  No hay un sentido de la presencia extraordinaria, de la  bendición y del poder de Dios.

Y esto también puede ser cierto de mis propias enseñanzas.  Serían solo palabras a menos que el Espíritu de Dios no venga y las unja con poder y les de vida.    

De igual manera cuando estás dándole instrucciones a tus hijos, cuando discípulas a otros creyentes, cuando das palabras de consejo o de ánimo.  Si son solamente tus palabras, ahí no hay vida.  No hay poder allí.  No hay poder para transformar.

Tenemos madres y abuelas aquí que tienen una gran carga por alguno de sus hijos, algunos de sus nietos que no tienen un corazón para Dios, que no “lo captan” espiritualmente.  La luz no se ha encendido.

Y tú no puedes hacer que la luz se encienda.  Es la gracia de Dios que hace la conexión en el corazón de tus hijos.

Pero lo que sí puedes hacer es pedirle a Dios que te capacite con Su Espíritu Santo a medida en que los diriges y que los  instruyes.  Dile: “Señor si crío a mis hijos en mi propia fuerza, lo más que puedo llegar a lograr son hijos bien portados.”

Pero tú no solo…bueno, sí quieres que tus hijos tengan una buena conducta, pero ¿no quieres algo más que eso? ¿No quieres que tus hijos amen a Cristo, que amen Su reino, que rindan sus vidas a Él?

Apartadas del poder del Espíritu Santo de Dios todo es vano a menos que el Espíritu del Señor descienda.  Ir a la iglesia, discipular, trabajar, criar, enseñar en Aviva Nuestros Corazones, todo es vacío apartadas de la presencia de Cristo.

La presencia de Dios es todo.  Sin Él no podrás lograr nada, y con Él no podrás fracasar.

¿Hay áreas en tu vida que has emprendido en tus propias fuerzas, aparte de Su presencia? ¿Tus finanzas? ¿Tus relaciones? ¿Tu trabajo? ¿La crianza de tus hijos?  ¿Tu vida en la iglesia? 

Clama a Dios y dile, “Señor, ven y visita esta vid,” como pidió el Salmista (Sal 80:14). “Te necesitamos.  Necesitamos Tu presencia.  Queremos ver la presencia manifiesta de Dios en nuestras vidas, en nuestros matrimonios, en nuestros hogares, y en nuestras iglesias.”

Hice una lista aquí de las cosas que la presencia de Dios provee para nosotras.  Y no tengo el tiempo de repasarla por completo, pero vamos a poner esta lista titulada “Ingredientes indispensables para la vida“ en AvivaNuestrosCorazones.com, con algunas Escrituras adicionales que también puedes buscar. 

Pero déjame decirte que la presencia de Dios provee todo lo que necesitas en esta vida y en la próxima.  La promesa de que Dios nos da Su presencia. ¿Sabes qué gran don y que bendición tan increíble tenemos en esa promesa?

“Yo estaré contigo.”

  • La presencia de Dios te alejará del pecado.

  • Te dará ánimo.

  • Te dará fortaleza.

  • Te dará valentía y audacia.

  • Te librará del temor.

Anoche recibí un correo electrónico anoche de una amiga pidiéndome una oración urgente.  Su hijo adolescente ha estado teniendo unos fuertes dolores de cabeza, una migraña; y sus exámenes ayer revelaron un posible tumor en el cerebro.  Esa madre estaba clamando por oración.

Le envié estos versículos en los cuales he estado meditando a medida en que trabajaba para esta sesión. “No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios.” (Isaías 41:10)

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás.” (Isa. 43:2).

Ahora, qué podía yo hacer por esa madre en ese momento, excepto decirle, “Yo voy a orar para que tú experimentes la paz y tranquilidad de corazón y la gracia que viene de la certeza de que la presencia de Cristo está contigo.” Eso es lo que ella necesita ahora.

Eso es lo que su hijo necesita.  Eso es lo que su familia necesita.  Eso es lo que tú y yo necesitamos. 

  • La presencia de Dios da sabiduría.

  • Da dirección.

  • Da protección.

Yo pienso en el presidente de los Estados Unidos, él no puede ir a ningún lugar sin sus agentes del Servicio Secreto.  Ellos están allí para su protección.  Están ahí para interponer sus cuerpos entre una bala y él, en caso de que sea necesario.

Lo rodean constantemente.  El Presidente puede moverse hacia cualquier lugar confiado porque él está rodeado por aquellos que lo protegen.

La presencia de Dios es mi Servicio Secreto, Él es la agencia que Dios ha puesto alrededor de mí y dentro de mí para protegerme.

¿Te sientes sola? Escucha: Cuando conoces la presencia de Cristo, nunca te faltará compañía.

Él ha dicho: “Yo estoy con vosotros todos los días” (ver Mat 28:20)  Eso es lo que Emmanuel quiere decir.  “Y le pondrán por nombre Emmanuel—Dios con nosotros.” [Ver Mat 1:21-23] Qué increíble provisión de Dios!  La presencia misma de Dios mismo.

Dios se lo dijo a Josué, se lo dijo a Moisés, nos lo dice a nosotras, “Yo estoy contigo,” hoy, ahora mismo, en cualquier circunstancia, cualquiera sea tu situación—Yo estoy contigo.” Y tú me dirás, ¿Y que de mañana?

Bueno, Dios dice, y te tengo una promesa para eso también: “Yo estaré contigo.” Bueno, ¿y para el día siguiente? “Yo estaré contigo ese día y el siguiente.” ¿Y que de lo que llegue el próximo mes? “Yo estaré contigo.”

¿Qué más puedes necesitar? ¿Qué más necesitas saber?  Y quizá te preguntes, ¿Y que después, más allá mucho más lejos en el camino? Él dice, “Yo estaré contigo.” ¿Y que en la eternidad? Apocalipsis 21:3, nos dice:

“Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos.”

Tú tienes Su presencia hoy, mañana, el año que viene, en tu vejez, y por toda la eternidad.  Dios promete, “Yo estaré contigo.”   

Señor, te agradecemos por darnos la gran certeza de que Tú estás con nosotras.  Clamamos a Ti y te decimos, “Señor te necesitamos.  No podemos seguir adelante sin Ti.  No podemos hacer nada separadas de Ti.”

Perdóname, perdónanos Señor, por las muchas veces que hemos tratado de hacer lo que me has llamado hacer en mis propias energías, en nuestra propia carne, y con nuestros propios medios. 

Te doy gracias por demostrarnos, una y otra vez, que separadas de Ti nada podemos hacer.     

Sé que has llamado a estas mujeres a diferentes tareas, responsabilidades y retos, y te pido que Tú las alientes con la certeza de que Tú estás allí, y que Tú presencia es más que suficiente.  Que sin Ti ellas no van a lograr nada, y que contigo no podrán fracasar.    

Te bendecimos, Oh Cristo, nuestro Emmanuel, Dios con nosotros. Amén. 

Carmen Espaillat: Nosotras no podemos manipular a Dios para que Él haga lo que queramos, no importa lo mucho que tratemos. Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado invitando a una relación real con Dios—Su presencia contigo día a día, dándote el poder y la sabiduría para enfrentar las tareas de cada día para Su gloria.

Esta enseñanza es parte de la serie “Lecciones de la vida de Josué (Parte 7): Ingredientes indispensables para la vida.”

¿Qué rol juega la lectura pública de la Palabra de Dios en la iglesia? Nancy ha observado algo en aquellos maestros que más la han impactado: Han puesto la Palabra de Dios sobre sus propios pensamientos. Escucha a qué se refiere con esto, mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.