Aviva Nuestros Corazones Podcast

Nuevo poder para un nuevo año

Annamarie Sauter: ¿Conoces de Dios o conoces a Dios?

Nancy: No puedes decir: «Conozco a Dios», y que esto no haga la diferencia en tu vida. La palabra conocimiento, el conocimiento de Dios es una relación que ejerce una influencia poderosa en tu vida. Bíblicamente el conocer a Dios es la esencia de la vida misma.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La lectura de hoy de la Biblia es Éxodo capítulos 29-31.

Al comenzar un nuevo año, muchas de nosotras nos esforzamos en desarrollar nuevos hábitos o mejorar los que ya tenemos. Sin embargo para cuando llega el mes de marzo—si no antes, la dieta ha fracasado y no aprovechamos la membresía del gimnasio. Hoy, como parte de la serie titulada, «Añade a tu fe», Nancy estará compartiendo acerca del verdadero poder que necesitamos para lograr cambios que perduren. 

Nancy DeMoss Wolgemuth: Ayer estuvimos hablando sobre el versículo 1:

«Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo: A los que han recibido una fe como la nuestra, mediante la justicia de nuestro Dios y Salvador, Jesucristo».

Pedro continúa con el versículo 2:

«Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor».

Hoy deseo enfocarme en una palabra de este versículo, es la palabra conocimiento. Este término es muy importante en 2 Pedro. Es una palabra clave utilizada 16 veces de diversas maneras. Si lo deseas puedes contarlas. Eso fue lo que yo hice. Permíteme leerte tan solo algunos de esos versículos en los cuales aparece este término.

Versículo 3 del capítulo 1:

«Pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia».

Y luego en los versículos 5 y 6:

«Añadid a vuestra fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento dominio propio.

Versículo 8:

«Pues estas virtudes, al estar en vosotros y al abundar, no os dejarán ociosos ni estériles en el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo».

En el capítulo 2, versículo 20:

«Porque si después de haber escapado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo».

El último versículo de 2 Pedro, capítulo 3, versículo 18, dice:

«Antes bien creced (este es el resumen de la epístola completa) en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo».

Desde el principio quiero sugerir que el no conocer a Dios –no tan solo el no conocer de Dios, sino el no conocer a Dios– es la causa de cada problema que tenemos. Creo que es el meollo de cada problema que encontramos en nuestras vidas, así como de cada problema cultural. A la inversa, el conocer a Dios es la clave de cada bendición en nuestrasvidas.

Pero ¿qué significa «conocer a Dios», el conocimiento de Dios? Creo que está claro en la segunda epístola de Pedro, así como en el resto de las Escrituras, que este conocimiento involucra algo más que un conocimiento intelectual. No se limita tan solo a conocer hechos acerca de Dios.

Existen personas con doctorados en teología. Personas con un gran conocimiento sobre Dios, pero en realidad no conocen a Dios.

Por el contrario, existen personas analfabetas, o con una pobre educación y empobrecidas, que nunca han sido instruidas, sin embargo conocen a Dios.

¿Qué quiere decir conocer a Dios? Tanto la palabra griega, como la palabra hebrea que fue utilizada en el Antiguo Testamento, están relacionadas con un conocimiento fruto de una relación íntima. Es un conocimiento que se adquiere por experiencia personal por experiencia propia. Es conocer algo como resultado de una experiencia personal. No es tan solo conocer acerca de algo o sobre alguien, sino conocer a esa persona de manera personal.

La palabra conocimiento sugiere una relación entre la persona que está conociendo y la que está siendo conocida. Involucra una relación. El conocimiento de Dios se refiere a una relación con Dios.

No es una relación casual o superficial. No es tan solo un conocido. He tenido la oportunidad de conocer algunas personas famosas como por ejemplo, Ronald Reagan, el antiguo presidente de los Estados Unidos. En realidad, no lo conocía, sino que en una ocasión me lo presentaron. Y para mí resultó un gran privilegio pues sabía mucho acerca de él; leía bastante acerca de él y era una persona que yo respetaba. Sin embargo no podía decir que conocía a Ronald Reagan.

La palabra conocer o conocimiento no se refiere tan solo a un conocido o a un conocimiento distante. Involucra una participación exhaustiva con el objeto del conocimiento. Existe una unión, un sentido de unidad y de intimidad con la persona que se está conociendo.

De hecho, en las Escrituras, particularmente en el Antiguo Testamento así como en el Nuevo Testamento, la palabra conocer a veces se utiliza para referirse al acto sexual, la relación física más íntima entre un hombre y una mujer. «Y el hombre conoció a Eva, su mujer, y ella concibió» (Gén. 4:1). Era una manera de decir que tuvieron relaciones sexuales. Ese es un conocimiento íntimo.

Conocer a Dios, conocer a Cristo, es ser uno con Él, es estar unidas a Él, es tener una unión íntima con Él. Y este conocimiento, esta relación íntima, es una que ejerce una influencia poderosa en tu vida. Transforma tu vida.

Si puedes leer las encuestas Gallup, podrás ver que hoy día hay millones de personas en nuestros países que dicen, «yo conozco a Dios». Pero ese conocimiento de Dios que profesan tener no les hace cambiar en lo absoluto su forma de vivir.

  • No hace la diferencia en cómo gastan su dinero
  • No hace la diferencia en cómo utilizan su tiempo
  • No hace la diferencia en cómo hablan
  • No hace la diferencia en cómo es su moral
  • No hace la diferencia en su familia, en su matrimonio o en cómo crían a sus hijos
  • Ellos no conocen a Dios

No puedes decir: «Conozco a Dios», y que esto no haga la diferencia en tu vida. La palabra conocimiento, el conocimiento de Dios, es una relación que ejerce una influencia poderosa en tu vida. Bíblicamente el conocer a Dios es la esencia de la vida misma.

En Juan capítulo 17, en el versículo 3, Jesús dijo: «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado». Si no conoces a Dios, si no conoces a Cristo, no tienes la vida porque en eso consiste la vida.

Si continuamos en 2 Pedro en el capítulo 1 en el versículo 2, vemos que el conocer a Dios, el tener una relación íntima, esa experiencia personal con Dios, es la clave para recibir la gracia y la paz que necesitamos en nuestras vidas.

Que «gracia y paz os sean multiplicadas». ¿Cómo? «En el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor». Así que mientras más grande y más profundo tu conocimiento de Dios, mayor gracia tendrás. Aumentará tu habilidad para vencer el pecado, aumentará tu habilidad de vivir una vida agradable a Dios y aumentará tu paz en medio de las circunstancias difíciles.

Todo consiste en conocer a Dios, en vez de cambiar tus circunstancias. De hecho, en el versículo que sigue veremos que todo lo que necesitamos tú y yo para vivir una vida cristiana piadosa surge del conocimiento de Dios que se obtiene al conocer a Dios. El conocimiento íntimo de Dios es la fuente de todo poder y vida espiritual.

Mientras lees 2 Pedro, verás que el conocer a Dios es la clave para combatir el error doctrinal en la iglesia. Es la clave para vivir una vida de pureza. Es la clave para evitar la inmoralidad.

En Filipenses capítulo 3, el apóstol Pablo señala el valor indescriptible de conocer a Cristo. Este era el objetivo principal en la vida de Pablo, «que pueda conocerle a Él». Pienso en esa canción que dice:

El conocerte a ti Jesús,

No existe cosa mayor que esta.

Tú eres lo mejor. Tú eres mi todo.

Tú eres mi gozo y mi justicia,

Te amo Señor.

Eso es conocer a Dios. Ya hemos compartido en el programa acerca de George Mueller un gran hombre de fe de los años 1800. Por medio de la fe y la oración él le dio albergue, vestido y comida a 2000 huérfanos en Bristol, Inglaterra por décadas. George Mueller entendió que conocer a Dios era la clave de la verdadera felicidad.

En su diario, George Mueller escribió:

Mientras más conocemos a Dios, más felices somos…Cuando apenas empezamos a conocerle por primera vez comienza nuestra verdadera felicidad; y mientras más le conocemos, nos convertimos en personas realmente gozosas.

¿Cómo consigo ese conocimiento de Dios que me lleva a la felicidad? George Muller comparte con nosotros como él lo logró, y cito: «Esta felicidad se obtiene a través del estudio de las Sagradas Escrituras». Tú podrás lograrlo de la misma manera.

Si terminas de leer el capítulo 1 de 2 Pedro, o decides leerte la carta completa, te darás cuenta de que aquello que te ayudará a conocer a Dios es ponerle atención a la Palabra de Dios.

George Mueller dijo:

Dios se ha revelado a nosotros en el rostro de Jesucristo. Encontramos a Cristo; y encontramos la revelación de Dios en la Palabra de Dios. 

Y él sigue diciendo:

No progresé durante los primeros cuatro años que siguieron mi conversión porque descuidé la Biblia. Sin embargo cuando la leía entera, con regularidad y poniendo especial atención a mi propio corazón y a mi alma, inmediatamente veía un progreso. Mi paz y mi gozo perduraban. He continuado haciendo esto por 47 años. He leído la Biblia de tapa a tapa alrededor de 100 veces, y cada vez que lo hago encuentro algo fresco. Por lo tanto mi paz y mi gozo han seguido aumentando.

Si deseas tener gozo y paz necesitas conocer a Dios. ¿Quieres conocerle? Entonces, necesitas meterte en la Palabra de Dios. Quizás este no era uno de tus hábitos, pero a partir de enero, este nuevo año es un buen momento para empezar a cultivarlo.

Así que te hago la siguiente pregunta, ¿conoces a Dios? ¿Realmente lo conoces? ¿Ha ido aumentando tu conocimiento de Dios? ¿Estás buscando a Dios? ¿Has hecho del conocimiento de Dios tu prioridad, el mayor objetivo de tu vida?

El conocer a Dios es:

  • La clave de la gracia
  • La clave de la paz
  • La clave de la vida
  • La clave de la piedad
  • La clave de la felicidad
  • La clave para todo

Alguna vez te has encontrado escuchando una prédica de tu pastor, o un programa en la emisora de radio cristiana, o un programa de Aviva Nuestros Corazones, o quizás leyendo uno de mis libros y piensas: «Esto es tan difícil». Te sientes tan abrumada por todo lo que hay que hacer y ser en la vida cristiana. Y sigues pensando: «Nunca lograré vivir este tipo de vida. Hay tantas cosas que recordar, tantas cosas que tener en cuenta».

Sé que en esta época del año hacemos resoluciones de Año Nuevo. No hacemos necesariamente una lista, pero mentalmente nos decimos: «Este año será diferente. Voy a ser una esposa y madre amorosa, no les gritaré a mis hijos. Me propongo tener mi tiempo devocional. Seré generosa y paciente». Y dos horas más tarde te encuentras actuando como una mujer rencillosa y dices: «No puedo hacerlo. No tengo el poder. Simplemente no puedo ser piadosa».

Déjame decirte que todas hemos pasado por ahí y si pudiera verte, podría ver en tus ojos que sabes muy bien de lo que estoy hablando. Al comenzar este año estamos estudiando un pasaje en 2 Pedro que creo que verdaderamente te ayudará en esta área. Pedro nos exhorta acerca de ciertas responsabilidades que tenemos en cuanto a la vida cristiana. Nos proveerá de una lista de cualidades y de gracias que debes cultivar diligentemente en tu vida.

Si Pedro hubiera comenzado con este punto nos hubiéramos desanimado sin haber empezado. Quizás hubiéramos pensado: «Sabía que había una cosa más que hacer y simplemente no tengo el poder para lograrlo». Así que Pedro no comienza con una lista. Él no empieza con lo que estamos supuestas a hacer. Él inicia animándonos con las nuevas de lo que Dios ya ha hecho por nosotras, y mencionando los recursos que Dios le ha provisto a cada creyente para realmente capacitarle a vivir la vida cristiana.

En 2 Pedro en el capítulo 1, en los versículos 3 y 4, el autor habla acerca de algo que Dios nos ha dado. Estas son buenas noticias, es algo alentador. Notarás que en esos dos versículos la palabra concedido aparece dos veces si estás usando la misma traducción de la Biblia que yo. Algunas de las traducciones bíblicas podrían decir: «Nos han sido dadas». Vamos a leer esos dos versículos y luego hablaremos de ellos.

«Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquél que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa de la concupiscencia».

Al escuchar la palabra concedido, pienso en alguien que ha obtenido una subvención para pagar su educación universitaria. No tiene que devolver el dinero. Quizás no hiciste nada para ganarlo o merecerlo, pero te fue concedido. Alguien te proveyó los recursos.

Existen algunas fundaciones que operan para proveer recursos a organizaciones sin fines de lucro. Puedes solicitar una subvención. Haces una propuesta diciendo que «solicitas una subvención para la obra que se está realizando en un hospital determinado o para la alimentación de niños hambrientos».

La fundación evalúa esa solicitud y luego responde con una carta diciendo: «Le hemos concedido su solicitud». Consiste en una concesión caritativa.

Pedro declara aquí que «Dios nos ha hecho una concesión mayor que cualquier concesión otorgada por cualquier fundación o cualquier cheque». Es un regalo de Dios. Y ¿qué es eso que Él nos ha concedido?

Versículo 3: «Él nos ha concedido mediante Su divino poder». Por lo tanto Él tiene el poder para hacerlo. Nadie más tendría el poder para lograrlo. Él nos ha concedido «todo». Este es uno de los «todos» maravillosos que encontramos en la Escritura— «todo cuanto concierne a la vida y a la piedad». Si estás en Cristo, Dios te ha concedido (en tiempo pasado) todo lo que necesitas para vivir la vida cristiana.

Más adelante el versículo 4 dice: «Nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas».

Mediante el conocimiento de Jesucristo, Dios ha provisto todo lo que necesitas para vivir piadosamente la vida cristiana este año que está por delante. Él ha provisto todo lo que necesitas para la salvación, para la santificación, para cada paso de la travesía que estás viviendo sin importar la etapa por la que estés pasando, sin importar tus luchas, sin importar tus retos, sin importar la situación de tu hogar o de tu trabajo, sin importar tu condición física, sin importar tus presiones financieras.

Sin importar cuál es tu historia, Dios ha provisto mediante Su poder y Sus promesas todo lo que necesitas para llegar exitosamente al cielo. Y todo es a través del conocimiento de Cristo.

Él dice: «Dios nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad». Esa palabra piedad significa adorar bien, una adoración que está bien dirigida. Es una adoración dirigida hacia Dios.

¿Qué necesitas para vivir la vida cristiana? ¿Para adorar a Dios como Él se lo merece? ¿Para vivir como una verdadera adoradora de Jesucristo? ¿Qué necesitas hacer este año para lograrlo?

Una de las cosas que necesitas es anhelarlo. Necesitas motivación. ¿Te ha sucedido que algunos días no tienes la motivación para hacer lo que debes hacer para ser agradable a Dios?

Además de desearlo, necesitas el poder. Necesitas ser capacitada. Necesitas los recursos ya que no puedes hacerlo por ti misma. Pero Dios dice: «Yo te daré el anhelo, yo te daré la motivación y yo te daré el poder. Te voy a dar la capacidad para vivir esta vida». Todo esto nos ha sido concedido.

En el versículo 4, podemos encontrar dos verdades como resultado de estas preciosas y grandes promesas. La primera es que somos «partícipes de la naturaleza divina».

Eso significa que como hija de Dios tienes una nueva naturaleza. Tu vieja naturaleza ya no tiene dominio sobre ti. Tienes una nueva naturaleza. Es la naturaleza de Dios, la vida de Cristo en ti mediante el poder del Espíritu Santo, que inclina tu corazón y pone en ti el querer las cosas que le agradan a Él. Tienes una nueva naturaleza. Te has convertido en una participante de la naturaleza divina.

Más adelante dice: «Habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo». Y esa palabra escapado significa huir dándose a la fuga. El creyente ha huido de la corrupción que hay en este mundo por causa de la concupiscencia. Esto tiene que ver con la lujuria, las ansias, los deseos pecaminosos y pasionales. Estas cosas solían controlarte, pero has escapado de ellas mediante el conocimiento de Dios, mediante la justicia de Jesucristo, mediante las promesas de Dios.

Mientras meditaba en este versículo, pensaba en ese pasaje del libro, El Progresodel Peregrino de John Bunyan. En el capítulo 1, Cristiano huye de la ciudad de la Destrucción. Encontramos un hombre que ha sentido la convicción por el peso de su pecado. Él aprende que ha sido condenado a morir y que habrá un juicio final.

Se encuentra con un hombre que le entrega un rollo de pergamino en el cual estaban escritas las siguientes palabras: «Huye de la ira venidera». Y este hombre que después es llamado Cristiano, dice: «¿Hacia qué dirección debo ir para escapar?» Evangelista le señala la puerta de salvación y le dice: «Ve hacia allá. Vuela. Huye de la ira venidera de Dios. Camina hacia la salvación».

Este pasaje del Progreso del Peregrino dice así:

El hombre empezó a correr… Su esposa e hijos, al percibir su salida, empezaron a gritarle para que regresara. Pero el hombre se tapó los oídos y corría gritando: «¡Vida, vida eterna!» Así que sin mirar hacia atrás, huyó hacia el centro de la planicie.

Se dirigía hacia la salvación, hacia la ciudad Celestial, huyendo de la ciudad de Destrucción.

Esto es un retrato de lo que te ha sucedido a ti si eres una hija de Dios. Dios te sacó, te rescató de este mundo que está destinado a la destrucción, que está destinado a arder en llamas. Dios te rescató de este mundo y te dijo: «Huye de la ira venidera. Escapa de la ciudad de destrucción». Tú has escapado de ella.

¿Si escapas de una casa en llamas, por qué desearías regresar a ella? ¿Entonces, por qué nosotras habiendo escapado de la corrupción de este mundo queremos a menudo regresar a él? ¿Esto no tiene sentido, verdad? Tú has escapado de la corrupción que existe en este mundo.

Significa que no tienes apetito por el pecado, por las cosas de este mundo, que no tienes tu corazón en él. Habrá veces que te encontrarás con obstáculos y te sentirás tentada a regresar a él. Pero tienes un rumbo fijo. Te diriges hacia la piedad. Te diriges hacia la imagen de Cristo.

Así que este pasaje, antes de decirnos qué hacer, nos recuerda lo que Dios ya ha hecho por nosotras. Mientras repasamos estos versículos iniciales nos preguntamos, ¿qué son esas cosas que Dios nos ha dado? ¿Cuáles son los recursos que Él nos ha provisto? En el versículo 2, vemos que Él ha multiplicado sobre nosotros Su gracia y Su paz.

Él nos ha dado Su divino poder. ¿Alguna vez has sentido que tu carne es tan fuerte que no le puedes decir que no? Dios ha depositado Su divino poder en ti. Dios te ha concedido todas las cosas concernientes a la vida y a la piedad. Has sido llamada por Su gloria y Su excelencia. Dios te ha apartado para Él.

Las grandes y preciosas promesas que te han sido dadas, te capacitan para convertirte en una participante de la naturaleza divina. Has escapado de la corrupción de este mundo. Estos son los recursos que Dios te ha dado.

Annamarie: ¡Es de mucho ánimo recordar lo que Dios nos ha concedido en Cristo! Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha estado hablando acerca de esto y nos ha ayudado a ver que en la medida en que conocemos a Cristo, podemos abundar en fruto para Él.

Una oyente que por medio de programas como este ha sido animada a correr la carrera de la fe nos escribió lo siguiente:

«Me han hecho sentir MUY agradecida con Dios por el grupo de mujeres ANC Colombia que caminamos juntas. Doy gracias a Dios por ponerlas en mi camino cuando había olvidado mi primer amor, Jesús, y por usar este ministerio para avivar mi corazón y renovar mi esperanza y gozo en el Señor. Ahora tengo hermanas en todo mi país y hasta en el extranjero. ¡Soli Deo Gloria!

«Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe». No estamos solas.

Así es, ¡no estamos solas! Y es precisamente conocer a Cristo juntas, a través de Su Palabra, lo que queremos hacer en la Conferencia Mujer Verdadera 20. Únete a nosotras para este evento, y sé refrescada y alentada en tu fe para correr la carrera con tus ojos puestos en Jesús. Esta conferencia se llevará a cabo los días 13 y 14 del próximo mes de marzo. Entérate de los detalles en MujerVerdadera20.com, ¡y juntas crezcamos en el conocimiento de la verdad de Dios!

¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra «disciplina»? Mañana Nancy nos hablará de lo precioso de esta palabra, en la continuación de nuestra serie actual titulada, «Añade a tu fe». Esto será aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Añadiendo a nuestra fe juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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