Aviva Nuestros Corazones Podcast

Palabras que él puede escuchar

Annamarie Sauter: ¿Crees que los hombres a tu alrededor necesitan de tu ayuda para que su ego sea un poco aplastado? Con nosotras Shaunti Feldhahn.

Shaunti Feldhahn: El ego masculino es lo más frágil del mundo. ¿Qué sucede cuando lo desinflas de esa manera? No fue que él empezó con una opinión muy elevada de sí mismo y de alguna manera llegó a nivel del piso. Lo que está pasando en su corazón, es que él comenzó con una opinión muy pobre de sí mismo, y acabó cavando un túnel en alguna parte. Pero tenemos la responsabilidad de edificarlo y levantarlo de la misma manera que queremos que hagan con nosotras en otras áreas de nuestra vida.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy escucharás la continuación de la serie titulada, «Solo para mujeres». Esta es una conversación que ha sido de gran impacto para muchas de nuestras oyentes.

Una mujer llamada Nancy dijo,

«A mí me pasa mucho que... señalo los defectos de la familia de mi marido… bendito Dios porque ahora entiendo que no se trata de eso, se trata de ser la mejor porrista para él».

Y Sara escribió,

«¡Qué Dios nos ayude a ser la ayuda idónea que Él quiere que seamos, y no lo que nosotras pensamos que debe ser! ¡Cuántas verdades para aplicar y guardar en nuestros corazones!»

Aquí está Nancy con la continuación de nuestra conversación.

Nancy: Nuestras invitadas de esta semana son Bárbara Rainey, la esposa de Dennis Rainey, cofundador de Vida en familia hoy. Bárbara, gracias por estar aquí y por ser parte de esta conversación, compartiendo parte de la sabiduría y del entendimiento que Dios te ha dado en este asunto de comprender y responder a los hombres de una manera piadosa.

Bárbara Rainey: Estoy encantada de estar aquí Nancy, realmente.

Nancy: Nos acompaña también Shaunti Feldhahn, quien es una autora. Pero más importante que eso, es esposa y madre. Ella ama al Señor, y ha escrito un libro excelente, titulado Solo para mujeres: Lo que necesitas saber sobre la vida íntima de los hombres.

Hemos estado sentadas aquí hablando como mujeres, acerca de lo que los hombres piensan, lo que los hombres sienten, lo que los hombres necesitan. Pensé que sería bueno si pudiéramos hacerle preguntas a un hombre con relación a este tema, ya que ellos son los que realmente saben lo que piensan.

Así que Shaunti cogió el teléfono, y llamamos a su marido, Jeff. Jeff, estás en Atlanta, muchas gracias por estar con nosotras aquí. Este es un hombre valiente al unirse a estas mujeres aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Jeff Feldhahn: Es un placer, Nancy, gracias por llamarme.

Nancy: Shaunti ha estado presumiendo de ti, Jeff. Tú eres su héroe. Ella piensa que su mundo eres tú. Me encanta escuchar a una esposa hablar acerca de su marido de esa manera.

Pero queremos preguntarte, como hombre, para que nos ayudes como mujeres a entender lo que tenemos que entender. ¿Cuáles son algunas de las cosas –tú vives con esta mujer que ha escrito este libro sobre los hombres– cuáles son algunas de las cosas que como hombre te ayudan realmente a sentirte respetado por Shaunti? ¿Cómo ella vive de manera que esto sea una bendición para ti?

Jeff: Mira, creo que puedo decírtelo. Ella realmente vive lo que escribe y lo que ella conoce de todo este tema.

Shaunti: Tal vez ahora sí.

Jeff: Lo que ella dice ahí, lo ha puesto en práctica. Te voy a poner un ejemplo. En los últimos años, he estado involucrado en la creación de una nueva empresa, tratando de introducir una idea y un producto al mercado. Ha sido la verdad para mí un gran desafío a todos los niveles.

He pensado varias veces: «Será esto que debo emprender, lo que debo hacer a lo que Dios me está llamando… yo sé que yo soy un poco apasionado... De hecho podría buscar un trabajo en un gran bufete de abogados y proveer a la familia de esa manera, así no tendría que preocuparme cada mes si vamos a poder pagar la hipoteca».

Así que, como hombre, pensé mucho en esto y fui a hablar con Shaunti. Ella me dijo: «Absolutamente no. Esto fue lo que sentimos que Dios quiere que hagamos. Esto es lo que te apasiona. Mira, mi amor, yo era camarera cuando estaba en la universidad. Me sentí bien haciéndolo. Me encanta escribir, pero puedo volver a servir mesas si es necesario para que puedas seguir haciendo lo que sientes que tienes que hacer».

Mira, lo que quiero decir es que desde ese momento nunca he dudado en seguir adelante con lo que siento que tengo que hacer en la vida, porque yo sé que ella estará apoyándome. Ella estaba dispuesta a sacrificar lo que realmente le gusta hacer –que es escribir– para que pudiéramos proveer para nuestra familia y eso para mí es muy importante.

Nancy: ¿Así que ella realmente te anima?

Jeff: Totalmente. Claro que sí.

Nancy: ¿Siempre ha sido así, o...? (Risas)

Jeff: No siempre la verdad. Creo que muchas cosas en la vida, nos hacen crecer en el conocimiento de nosotros mismos y aprender el uno del otro. Espero que así como he crecido yo en el conocimiento de ella, ella también haya ido creciendo en el aprendizaje de cómo responder en varias circunstancias en cuanto a mí respecta.

Al igual... mira, lo que me pasa a mí le pasa a una gran cantidad de hombres. Yo podría hacer cualquier cosa, trabajar en el jardín, paisajismo o algo relacionado con el negocio. Y hasta paso mucho tiempo pensando en ello. Ni siquiera comparto con Shaunti necesariamente que he pasado mucho tiempo pensando en esta idea.

Yo le digo: «Oye, tengo una idea sobre esto», y ella en el pasado me hubiera dicho, «bueno, ¿por qué no lo haces de esta manera?» ¿Por qué no hacemos esto?»

Nancy: ¿Qué le hace esto a un hombre?

Jeff: En mi caso, Nancy, era como si me tirara un cubo de agua fría sobre el entusiasmo porque ya yo venía con mi proyecto, y no solo a mí me pasa les pasa a todos los hombres.

Nancy: Cosa que ciertamente no era su intención hacerlo.

Jeff:  No, estoy seguro que no. Ella solo estaba tratando de ser útil. Ella es una pensadora crítica, es una mujer inteligente, tiene sus opiniones, y las comparte.

Pero ella –hay algo muy importante– ha aprendido mi estilo particular. Ahora ella me dice: «Eso es interesante. ¿Quieres que hablemos sobre esto un poco más, con mayor profundidad?» Ella ahora me crea un ambiente seguro donde yo pueda decir que: «Sí», y no siempre fue de esta manera.

Y esto, ¿que ha producido en mí? Que me pone menos a la defensiva. Tengo menos pensamientos acerca de lo que ella va a hacer destruyendo mi idea. Ella tratará de agregarle valor y añadirle algo que yo no había contemplado, y eso hace una diferencia eso es ser una ayuda idónea.

Realmente es una sensación de que ella sabe que lo que necesito sentir, que lo que he pensado tiene valor. Ella siempre ha sentido eso, pero a veces al comunicar sus pensamientos, por varias razones, mira yo sentía como si… estuviera buscando la oportunidad de decir: «Él no es tan inteligente. No es tan brillante».

Nancy: Hay un montón de gente en el mundo que te dirá que no eres tan brillante.

Jeff: ¡Claro que sí!

Shaunti: Lo que he encontrado, honestamente, es que tantos hombres van por la vida con una especie de inseguridad secreta. Este tema sobre la forma de las mujeres comunicarse es una parte muy importante de cómo piensan de lo que sentimos por ellos. Sin duda podemos respetar o confiar en nuestros maridos, pero no tener idea de que estamos pasando el día comunicando lo contrario.

Nancy:Entonces, Jeff, cuando sientes que Shaunti confía en ti, que te respeta, cuando te afirma, dinos de nuevo ¿cómo afecta esto a un hombre?

Jeff: Mira Nancy cuando yo experimento esto, tengo suficiente confianza para tratar con cualquier tipo de persona que pudieran no conocerme tan bien. Me siento como, «¿sabes qué? Soy lo suficientemente inteligente. Realmente lo soy. Puedo competir en el mercado». Eso me da seguridad, me afianza.

Nancy: Yo no quiero poner palabras en tu boca, pero ¿te motiva esto como hombre a tratar a tu esposa de una manera diferente de como la tratabas antes?

Jeff: Completamente. He notado que cuando ella ve que le doy una respuesta que no es tan importante como el debate que hemos tenido, dice, «bueno, ¿cómo puedo aprender a hacerlo mejor o enfocarlo de manera diferente?»

Mira cuando yo veo que ella hace eso, por supuesto, que quiero corresponderle haciendo lo mismo.

Nancy: Bueno, esa es la manera de Dios. Hombres que aman a sus esposas; esposas que respetan a sus maridos. Cada uno alimenta al otro, y juntos se convierten en uno, y en esa medida reflejan al mundo la relación de Cristo con Su iglesia, que es de lo que se trata todo esto.

Jeff, muchas gracias por tomar tiempo de tu ocupado día de trabajo para ayudarnos a las mujeres. Tenemos que escuchar a los hombres para aprender de gente como tú, acerca de cómo podemos ser más eficaces y ministrar gracia a sus vidas.

Gracias por estar con nosotras en esta conversación. Gracias por ser el marido de Shaunti por darle la libertad de escribir este libro y dejarla estar aquí con nosotras esta semana para hablar sobre este tema.

Jeff: Nancy, el placer ha sido para mí. Quiera Dios que ustedes sigan edificando muchas mujeres con su programa y que muchas puedan escucharlo.

Nancy: Bien, Bárbara, hemos estado escuchando al marido de Shaunti, a Jeff. Ellos han estado casados por diez años, y Dios ha sido tan misericordioso de enseñarles algunas de estas cosas en el trayecto. Pero tú y Dennis han estado casados por treinta y tantos años.

No me gusta decir esto, porque te ves tan joven, pero eres una mujer mayor que muchas de nosotras, Dios te ha dado mucha sabiduría y la perspectiva que las esposas más jóvenes realmente necesitan escuchar. Al escuchar a Jeff y a Shaunti hablando, ¿qué pasaba por tu mente?

Bárbara: Bueno en la conversación, una de ustedes dijo algo acerca de pedir permiso para compartir su opinión. Eso es algo que aprendí temprano en nuestro matrimonio, y creo que es algo que las mujeres simplemente no hacemos muy a menudo con nuestros esposos.

Cuando Dennis y yo nos casamos, recuerdo escucharlo hablar, y después preguntarme, «¿cómo lo hice?» Yo siempre le decía que había hecho un buen trabajo y encontraba siempre algo positivo por lo cual felicitarlo.

Pero recuerdo también haberle dicho: «¿De verdad quieres que te diga lo que pienso? ¿Quieres una crítica constructiva? ¿Qué tipo de cosas quieres oírme decir?» Cuando él estuviera dispuesto a escuchar, entonces yo podría decirle: «Sabes, yo creo que tú necesitas corregir esto» o «tienes que cambiar aquello».

Pero al pedir permiso para realizar una crítica constructiva, entonces él te da el derecho de decirle eso, y te invita a entrar a su vida. A veces pienso que las mujeres tenemos la tendencia de querer solamente decir nuestras opiniones y nuestros pensamientos.

Es una práctica que yo he seguido a través de los años, y todavía cuando Dennis habla –30 años más tarde, imagínate– él me pregunta lo que pienso. Yo le digo: «Bueno, cuando estés listo, tengo algunas cosas que decirte para que puedas hacerlo mejor la próxima vez».

Cuando él esté listo, entonces preguntará. Yo creo que una mujer sabia se ejercita en dar consejos, porque su esposo realmente requiere su ayuda. Ella solo necesita tener el cuidado de que su ayuda llegue en el momento oportuno, de la manera adecuada y con un buen espíritu.

Shaunti: Ese es un buen punto, Bárbara, una de las cosas que aprendí mientras escribía el libro fue una especie de sorpresa para mí. Jeff y yo estábamos viendo una vieja película titulada «El Mejor» (The Natural, en inglés) con Robert Redford, una maravillosa película sobre el béisbol. En una escena Jeff casi saltó de su asiento y dijo: «¡Eso es! Así exactamente es como todo hombre necesita que su esposa lo trate».

Es la escena en la que Robert Redford entra en crisis, a pesar de que para él «lo natural» es el béisbol, él siente que no puede hacer nada bien. Todo está saliéndole mal.

Finalmente, un día, su viejo amor viene a ver el juego, y no puede ayudarlo ella misma, lo único que hace es ponerse de pie en las gradas. El tipo siente que algo ha cambiado, dispara un batazo, y su juego se vuelve a encender.

Jeff dijo, y varios otros hombres con los que compartí esta ilustración han dicho: «Es exactamente eso. Se puso de pie, lo apoyó, y punto. Ella no trató de ponerse en una caja de bateo y dijo, «oh deja que te enseñe cómo hacerlo. Déjame hacerlo por ti». Ella dejó que él lo hiciera.

Los hombres sienten que lo que sus esposas están haciendo una gran parte del tiempo es tratando de hacer las cosas por ellos, lo que implica que ellos no pueden hacerlo por sí mismos.

Nancy: Incluso las pequeñas cosas...

Shaunti: Por supuesto.

Nancy: Como encontrar direcciones o querer parar para preguntar.

Shaunti: Exactamente. El hombre quiere hacerlo por sí mismo. Una vez más, las mujeres no entendemos que lo que les estamos transmitiendo es únicamente falta de confianza.

Bárbara: Sí pero el asunto es, ¿apoyamos a nuestros maridos o no? En eso se resume el respeto. ¿Estamos apoyando a nuestros esposos en el papel que Dios les ha dado en nuestro matrimonio?

Porque las Escrituras dicen claramente que el marido es la cabeza del hogar y la esposa está para apoyarlo. Creo que las esposas tenemos un poder tan grande en la vida de nuestros maridos, y subestimamos el poder que tenemos cuando los apoyamos para ayudarles a ser todo lo que Dios quiso que fueran.

Nancy: El poder para el bien o el poder para el mal.

Bárbara: Exactamente. Por desgracia.

Nancy: Si la esposa de un hombre cree en él, él creerá que puede conquistar el mundo, y se motivará a ser el hombre que Dios hizo que él fuera. Pero también hemos recibido algunos correos electrónicos aquí en nuestro ministerio, de hombres diciendo: «Mi esposa me ha roto en pedazos. He retrocedido en mi lugar de trabajo. Me he refugiado en la internet», en algunos casos en la pornografía... cosas que no se justifican en absoluto.

Pero recuerdo un hombre citando los versículos de Proverbios donde dice que: «Mejor es vivir en un rincón del terrado o en un desierto que en una casa con una mujer rencillosa que te destruya» (21:9,19; 25:24, parafraseado).

Bárbara: Eso es una realidad.

Shaunti: A menudo escucho mujeres decir acerca de esto: «Bueno, yo siento que mi marido no me quiere. No me siento amada por él en el día a día».

A menudo les digo: «¿Sabes qué? Apuesto a que hay más de un cincuenta por ciento de posibilidad de que la razón sea porque no se siente respetado por ti, que sin darte cuenta, te pasas todo el día todos los días destruyéndolo. Él no se siente edificado por ti, para ser el amante esposo que tanto tú quieres».

Mientras que si dices: «Está bien, voy a hacer la elección. Voy a cuidar lo que digo, pondré cuidado en esto o en aquello. Voy a pasar tiempo edificándolo, mostrando y demostrándole que confío en él y lo respeto»; te apuesto lo que quieras que las cosas cambiarán dramáticamente en tu casa si lo haces.

Nancy: Shaunti, hemos estado hablando de algunos de los descubrimientos que realizaste cuando hiciste esta encuesta, y que están relacionados con el tema del respeto. Dinos cuál fue el segundo descubrimiento o la segunda revelación.

Shaunti: Es básicamente que a pesar de nuestros esposos parecen andar muy confiados, en realidad en el fondo sienten una secreta inseguridad por dentro, un sentimiento de, «realmente no estoy seguro de lo que estoy haciendo, y espero que nadie se de cuenta».

Nos sorprendemos bastante al descubrir esto. Pero una vez que lo entendemos, de repente realmente comprendemos la importancia radical de afirmar a nuestros esposos.

Nancy: Ahora, veo muchos hombres que parecen tener mucha confianza. Son líderes, superdotados, talentosos. Pero, estás diciendo que has descubierto que muchos hombres, aun los que lucen más confiados, ¿tienen esta clase de inseguridad interna?

Shaunti: No es solo que están internamente inseguros –que lo están– sino que esto viene con otra particularidad: Los hombres van por la vida sintiéndose como si siempre estuvieran siendo observados, juzgados y como si la gente fuera a descubrir que realmente no saben lo que están haciendo.

Como un hombre me dijo: «Ese sentimiento no se detiene cuando entro por la puerta de la casa. De hecho, algunas veces es incluso peor en casa, este sentimiento de «yo realmente no sé cómo ser un buen marido o un buen padre».

Así que nuestro rol es aún más importante para que se sientan edificados.

Nancy: Un hombre que entrevistaste compartió contigo una historia acerca de cómo había pasado años con la falsa impresión de ser juzgado sobre la base de algo que le había pasado a él cuando era joven.

Shaunti: Fue muy interesante. Esta es una historia tonta, pero que ilustra perfectamente esta inseguridad. Él me comentó:

Cuando estaba en la universidad manejaba un autobús a tiempo parcial para ganar dinero. Si no había nadie a bordo, conducía un poco rápido.

Un día venía a toda velocidad por la esquina, y había un anciano de pie en la parada del autobús, y él movió la cabeza al verme. Pensé que estaba desaprobando mi forma de conducir, y eso me irritó.

Veinte años después, viviendo en New York, estaba de pie en la parada de autobús cuando un autobús se acercó a mí, y yo moví la cabeza al conductor para decirle: «No, no necesito este autobús».

De repente, me di cuenta de que esto era lo que el anciano estaba haciendo hace tantos años, me decía que «no necesitaba este autobús». Pero yo había construido toda una teoría en mi cabeza acerca de que él me estaba examinando para desaprobar mi desempeño.

El hombre al que estaba entrevistando dijo: «Sabes, este es un ejemplo tonto, pero es lo que todo hombre hace».

Es curioso, porque yo pensaba: «Bien, esta es una historia interesante». Le leí esto a otro hombre al día siguiente, y antes de que terminara de leer, me estaba diciendo, «sí, sí, exactamente eso es lo que he sentido todo el día».

Nancy: Ahora, Bárbara, tú estás casada con un hombre piadoso y competente. Él es el líder de una importante organización cristiana. Sin embargo, incluso hombres como él necesitan saber que su esposa cree que está haciendo un buen trabajo. Ellos necesitan la afirmación que reciben de su esposa.

Bárbara: Sí, fíjate, ellos no lo necesitan una sola vez. Lo necesitan una y otra vez. Lo necesitan todos los días.

Nancy: ¿Y qué pasa si te parece, en algún momento, que él no está haciendo un buen trabajo, que él no está haciendo las cosas bien? ¿Cómo se lo comunicas, de manera que no lo destruyas?

Bárbara: Bueno, yo creo que podemos comunicarle algo que pensamos que él debe trabajar, pero de una manera positiva. Comunicárselo de manera respetuosa. Así que fíjate que nuestra actitud tiene mucho que ver en esto.

La actitud de mi corazón va a determinar lo que sale de mi boca, el tono de voz que uso, la forma en que lo digo...

Nancy: El momento... 

Bárbara: Sí, hay muchas cosas diferentes que intervienen en esto, si mi actitud es de respeto y de cuidado real hacia él, necesito tener compasión por la carga que Dios le ha hecho llevar, en lugar de criticarlo. Así que si me acerco a él con compasión y con una actitud reconociendo que él necesita ser respetado, entonces las palabras que saldrán de mi boca eso es lo que comunicarán.

Puedo pedirle un tiempo para poder expresarle lo que siento, o puedo decir: «Tengo algunas ideas. ¿Te gustaría oírlas?» Él puede decir, «no». Entonces le diré, «ok». Pero por lo general regresará en torno al tema, porque en realidad él quiere saber lo que pienso.

Nancy: Y, por supuesto, muchas de estas cosas son una cuestión de enfoque.

Bárbara: Así es.

Nancy: Si permaneces enfocada en las cualidades negativas, si de eso es de lo que estás hablando, si eso es lo que quieres señalarle, empezarás a ver todo a través de ese cristal negativo.

Bárbara: Por supuesto.

Nancy: Es por eso que hemos estado dando este «Reto de 30 días», cosa que ya hemos hecho en varias ocasiones en Aviva Nuestros Corazones. Todos los días durante los próximos 30 días, quiero que digas algo que aprecias o admiras de tu marido. Díselo a él, y a otras personas.

Creo que un poco de este ejercicio en este sentido te mostrará cuán importante es afirmar a tu marido. Cambiará tu enfoque, de manera que no solo estarás concentrada en las cosas que deben ser corregidas, y que necesitan ser cambiadas.

Escucha, todos somos así. Prosperamos y florecemos cuando se nos estimula. Si alguien está siempre señalando nuestros defectos, nuestros puntos negativos, ¿qué produce eso en nosotras?

Yo recuerdo haber escuchado a alguien decirme una vez que yo tenía el don espiritual de desinflar. ¡No fue un cumplido!

Shaunti: No, no lo es.

Nancy: Ese no es un don espiritual que uno desea tener. Eso no es un regalo.

Shaunti, Bárbara, ¿qué ocurre, en un matrimonio? ¿Qué es lo que hace un hombre cuando su esposa, la persona que él más quiere y de la que más afirmación necesita, qué hace cuando en lugar de afirmarlo ella le «pincha su globo, le desinfla su globo»? ¿Qué hace cuando ella lo desinfla?

Shaunti: Yo estaba entrevistando a un hombre sobre eso, y esto fue lo que me dijo, lo cual me pareció perfecto:

A veces siento que las mujeres piensan, «él tiene el ego inflado, necesita que le bajen los humos!» De ninguna manera. El ego masculino es lo más frágil del mundo.

No fue que él empezó con una opinión muy elevada de sí mismo y de alguna manera llegó a nivel del piso. Lo que está pasando en su corazón, es que él comenzó con una opinión muy baja de sí mismo, y acabó cavando un túnel en alguna parte. Pero tenemos la responsabilidad de edificarlo y levantarlo de la misma manera que queremos que hagan con nosotras en otras áreas de nuestras vidas.

Bárbara: Si nuestro marido tiene un ego demasiado inflado, o si tiene una opinión muy elevada de sí mismo, realmente es asunto de Dios si lo llama a algún tipo de cambio. Esa no es nuestra responsabilidad. Cuando asumimos esa responsabilidad, estamos diciendo que sabemos más que Dios; que nuestra opinión es más importante; que estamos en lo correcto y que necesitamos ejercer nuestra autoridad y actuar como Dios en su vida.

Shaunti: Algo que para mí fue una gran sorpresa fue que alrededor del 85% de los hombres en realidad no sienten de esa manera (no tienen un ego sobrevaluado). Se sienten como si estuvieran a nivel del piso. Esto es un secreto, está solo en sus corazones.

Así que mujeres que nos escuchan, sus maridos no están en esa situación en lo absoluto.

Nancy: Shaunti, hablas de crear una «zona de seguridad» en tu casa para tu marido. ¿Qué quieres decir con eso?

Shaunti: Se trata básicamente de mantener nuestros ojos abiertos, reconocer esto, y proporcionarle un lugar seguro, donde él sienta que puede compartir sus luchas sin que saltemos sobre él. En lugar de esto, vamos a hacer todo lo posible por afirmarlo.

Cuando los hombres salen al mundo, se sienten como si estuvieran peleando una batalla solos. Como un hombre dijo: «Me siento como que salgo todos los días al ring de boxeo a pelear la buena batalla, estoy bajo el resplandor de las luces, y realmente solo, y me dan una paliza. Cuando llego a casa, quiero que mi esposa este allí en la esquina para mí. Yo no quiero que me golpee en mi esquina».

Annamarie: ¿Regresa tu esposo al hogar a recibir aliento? Shaunti Feldhahn ha estado conversando con Barbara Rainey y Nancy DeMoss de Wolgemuth sobre su rol como alentadoras. Esto no quiere decir que son perfectas, sino que han decidido abrazar el diseño de Dios para sus vidas.

Nancy, me imagino que al escuchar esta conversación, muchas de nosotras nos podemos preguntar: ¿Tomar el reto para esposas garantiza que el esposo va a cambiar?

Nancy: No puedo garantizar que si aceptas este reto tu marido te llevará a un viaje sorpresa, pero puedo garantizarte que tú vas a ser cambiada por este desafío.

Sé que es verdad porque a lo largo de los años hemos escuchado de miles de mujeres que han escrito para compartir con nosotras la gran diferencia que ha hecho en sus vidas.

Annamarie: Gracias Nancy.

Una oyente que hizo el reto compartió con nosotras su experiencia. Escucha lo que ella nos dijo,

Sara: Acabamos de terminar el reto de los 30 días de la esposa. Tuvimos que abrir dos grupos porque era muchísima gente, en un grupo eran cincuenta y en el otro llegábamos casi a los cincuenta. Entonces para poder tener un poco de control en eso tuvimos que hacer dos grupos y la verdad es que hay testimonios super bonitos y ha sido de mucha bendición.

Todas escriben cómo han visto el cambio en su matrimonio, otras pasando por luchas bien difíciles pero como quiera siguiendo en el reto. Algunas se salieron y luego pidieron otra vez entrar porque como que estaban pasando por cosas muy difíciles, y pues nos damos cuenta de qué tan difícil estaba siendo para muchas porque hay muchos hombres deprimidos y cosas así.

Ahorita se está abriendo otro grupo por petición de ellas mismas de que quieren invitar a otras mujeres a hacer el reto porque les ha sido de mucha bendición.

Annamarie: ¿Sabe tu esposo que lo amarás en la riqueza y en la pobreza? Shaunti Feldhahn y Barbara Rainey vendrán con un desafío para ti, mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Agradecidos por tu involucración con este ministerio, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

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