Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Plenitud en un mundo de dolor

Annamarie Sauter: En tus relaciones de este lado de la eternidad sabrás lo que es la decepción y el dolor. Pero esto no quiere decir que tengas que vivir con amargura en tu corazón.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Si quieres seguir caminando en libertad, entonces necesitas seguir caminando en el perdón, necesitas dejar esos asuntos en las manos de Dios.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Piensa en una de las circunstancias menos ideales de tu vida en este momento. Esa circunstancia, ¿te está impidiendo completamente alegrarte?, ¿te está impidiendo participar activamente de la edificación del reino de Dios?

Ayer escuchamos la primera parte de una enseñanza que Nancy impartió en una conferencia True Woman, en la que ella usó un ejemplo de la vida del apóstol Pablo para darnos ánimo al día de hoy. Nancy nos habló acerca del tiempo en que Pablo vivió en una prisión romana—lo cual era una circunstancia terrible. Pero fue allí donde el apóstol escribió algunas de las cartas que forman parte de la Biblia. 

Nancy: Al considerar el contexto en el que Pablo se encontraba me doy cuenta que a lo largo de este libro, no hay ni una sola palabra de queja o desaliento, de miedo. Al contrario, el tono es alentador, gozoso y centrado en Cristo.

Leo esto y pienso en lo poco que se necesita para derribarme y causarme un día realmente malo, o hacerme creer que estoy teniendo un mal día y ponerme de mal humor o en un estado crítico y negativo, para desanimarme, para asustarme, para hacerme sentir insegura.

A menudo dejo que las circunstancias controlen mi vida en lugar de encontrar la belleza de Cristo y confiar que Él tiene control de ellas, lo que me da la gracia no solo para ser animada en mi propia alma, sino para ser un medio de gracia y aliento para otros. Como lo fue Pablo, no solo para Timoteo, sino para nosotras esta noche. Él escribió esta carta en esas circunstancias, para que pudiéramos ser animadas hoy.

Annamarie: Este ejemplo nos da una perspectiva bíblica de nuestras circunstancias. Ahora, no podemos ignorar la realidad del sufrimiento. Justo antes de que Nancy compartiera esta enseñanza, dos mujeres llamadas Lisa y Jennifer compartieron un testimonio acerca de un terrible accidente que sufrieron. El vehículo en el que iba la familia fue impactado por un conductor ebrio. Este impacto provocó una lesión cerebral en Jennifer, pero esa circunstancia no evitó que el gozo de Cristo sea reflejado a aquellos que la rodean.

Ahora escuchemos a Nancy. Ella se encuentra en 2 Timoteo capítulo 4.  

Nancy: Quiero que vayamos brevemente a través de este pasaje… y quiero hacer, (no sé si debería decir cuántas pero respira, porque voy a tratar de dedicar poco tiempo a cada una de ellas). Quiero hacer diez observaciones rápidas acerca de estos versículos, solo daremos un vistazo y luego podrás profundizar en ellas.

Quiero decirles, porque si no les digo cuántos puntos son, cuando vayamos por el número 3 podrías pensar: ¿Cuándo terminará? Así que, son diez. Después podrás volver y enfocarte en cada una.

Veamos la manera cómo Pablo respondió a la presión, cómo sobrevivió. Pero más que sobrevivir, fue cómo halló plenitud, cómo prosperó y es así como nosotras también podemos hacer lo mismo en circunstancias adversas.

Número uno, cuando veo todo este pasaje, me sorprende lo simples que eran las necesidades de Pablo. No necesitaba mucho para estar bien. Solo un abrigo y algunos libros. Como él dijo, aprendió a estar contento en cualquier situación.

¿No es verdad que a menudo nuestros deseos, que decimos que son necesidades, se convierten en demandas? Pablo le dijo a Timoteo: «Solo tráeme un abrigo. Solo tráeme mi abrigo y algunos libros para que pueda seguir estudiando las Escrituras y pueda seguir escribiendo cartas». Necesidades simples. Vemos contentamiento.

Número dos, estaba agradecido por las personas que Dios puso en su vida. (Estas son observaciones que hice mientras meditaba en este pasaje durante los últimos días). Estaba agradecido por las personas que Dios puso en su vida y permaneció tan unido a ellas como pudo. Incluso en circunstancias difíciles trató de mantenerse unido.

Mira los versículos 19 al 21, dice: «Saluda a Prisca (Priscila) y a Aquila, y a la casa de Onesíforo. Erasto se quedó en Corinto, pero a Trófimo lo dejé enfermo en Mileto. Procura venir antes del invierno. Eubulo te saluda, también Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos». Ellos no estaban con él, pero él sabía que eran parte de su familia eterna y estaba agradecido por ellos. A pesar de que no estaban allí, se mantuvo lo más unido posible a ellos aun a pesar de las circunstancias.

Cuando nos concentramos en lo que no tenemos y en aquellos que nos han hecho daño o abandonado, nos amargamos. ¿Y qué tan destructivo es eso? Nos roba el gozo, la alegría.

Pero no vemos amargura en el apóstol Pablo. No vemos que estas cosas le hayan robado el gozo. Al contrario, lo vemos agradecido por las personas que Dios había puesto en su vida.

Y a veces, no pensamos que las personas que Dios pone en nuestras vidas serán una gran bendición. Mira el versículo 11. (Todavía estoy en el punto número dos aquí). Pablo dice: «Toma a Marcos y tráelo contigo porque me es útil para el ministerio».

Ahora, recordarás –en el libro de los Hechos– cómo Marcos veinte años antes, durante los inicios del ministerio de Pablo abandonó la obra. Pero luego vemos, que sin duda Marcos había cambiado durante aquellos años, y también creo que es probable que el corazón de Pablo se haya vuelto más bondadoso, más tierno, más lleno de gracia; incluso el de Marcos. Pensarías que quizás Pablo pudo haber dicho: «No necesito a Marcos. Él lo arruinó todo». Pero no, él dijo: «Trae a Marcos contigo. Me es útil para el ministerio». Había madurado espiritualmente y era bienvenido. Y ahí vemos de nuevo mostrando gratitud por aquellos que Dios había puesto en su vida.

Número tres, se negó a tomar venganza de sus agresores.

«Alejandro, el calderero, me hizo mucho daño; el Señor le retribuirá conforme a sus hechos» (v. 14).

Pablo decidió dejar a sus ofensores en manos de Dios. Este calderero hizo un gran daño, no solo a Pablo personalmente, sino también al evangelio, al mensaje, al ministerio. Pero Pablo dijo: «No me corresponde a mí ocuparme de él. El Señor le pagará conforme a sus obras».

Pienso en lo que hablábamos al inicio acerca de los pecados que se han cometido  contra nosotras, cuán importante es que al tratar con ellos, dejemos la venganza a Dios. Dejemos el juicio a Dios, quien es misericordioso, abundante en gracia y que incluso quiere que los ofensores se arrepientan. Pero si no lo hacen, Dios les pagará conforme a su obra. Nosotras no tenemos que hacerlo.

Luego, número cuatro, no solo dejó la venganza en manos de Dios, sino que también extendió el perdón.

Versículo 16: «En mi primera defensa nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron; que no se les tenga en cuenta».

Verás, ese es el corazón del perdón. Es renunciar al derecho de pagar exactamente conforme a lo que entendemos que la otra persona merece

Eso es lo que Jen y Linda hicieron con el joven que conducía el automóvil la noche en que la vida de su familia cambió drásticamente.

Eso es lo que hizo Esteban mientras lo apedreaban.

Es lo que hizo Jesús mientras moría en la cruz. «Padre, perdónalos».

Cuando Pablo fue abandonado y maltratado, se negó a convertirse en cobrador de deudas, se negó a retener la ofensa. «Que no se les inculpe. No voy a ser un cobrador de deudas. No voy a retener su pecado, no voy a guardar la ofensa de este hombre, de estos hombres que me han desatendido, que me han fallado y abandonado».

Hoy hemos estado hablando de personas que nos han hecho daño. Y siento, con la alabanza de esta noche, las historias que he escuchado y las personas con las que he hablado, que Dios ha estado en un hermoso proceso de traer libertad a los cautivos. Ha sido algo dulce. Y quiero decirte, si quieres seguir caminando en libertad, entonces necesitas seguir caminando en el perdón, dejando los asuntos en manos de Dios.

Ahora, puede que haya medidas que deban tomarse; donde por razones de seguridad, la ley tenga que intervenir. No estoy diciendo que te sientes ahí, lo aceptes y no hagas nada. Pero lo que estoy diciendo es que, en tu corazón, tienes que liberar el derecho a exigir venganza o pago por la falta recibida. Esto fue lo que hizo Pablo. «Que no se les inculpe».

Número cinco, cuando todos los demás le fallaron, Pablo supo que Dios todavía era fiel.

El versículo 16 dice: «En mi primera defensa nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron; pero…», versículo 17, «el Señor estuvo conmigo y me fortaleció».

«Cuando todo lo demás falla, cuando todo lo demás se desploma, solo Él es mi esperanza y mi permanencia. Dios estuvo a mi lado. Cuando nadie más estuvo a mi lado, Dios estuvo conmigo y me sostuvo en la prueba» (paráfrasis).

El Señor nunca deja ni abandona a los suyos. Quiero que recuerden esto, algunas de ustedes están experimentando situaciones y circunstancias desesperadamente difíciles: El Señor nunca te deja ni te abandona porque Él nunca abandona a los suyos. Él estará a tu lado y te fortalecerá.

Número 6, Las prioridades de Dios eran las prioridades de Pablo. La misión de Dios era su misión. Lo que era importante para Dios era importante para Pablo.

Mira el versículo 17. Pablo dice: «Pero el Señor estuvo conmigo y me fortaleció, a fin de que por mí se cumpliera cabalmente la proclamación del mensaje y que todos los gentiles oyeran».

Piensa en Pablo: es el final de su vida, sabe que lo van a ejecutar. ¿No crees que le gustaría tener una fiesta de autoconmiseración? «Señores, concéntrense en mí. Se trata de mí. ¿Cómo puedo difundir mi historia? ¿Cómo puedo contar mi historia? ¿Cómo puedo conseguir personas que me vindiquen?» 

No, Pablo dice: «Todo lo que importa es que a través de mí el mensaje…» y ¿cuál es el mensaje? El evangelio. «Que el evangelio de Cristo pueda ser completamente proclamado y todos los gentiles puedan escucharlo».

La mayoría de nosotras en este auditorio somos gentiles, y estamos escuchando este mensaje este fin de semana porque Pablo se quedó en esa prisión. No tuvo elección. Pero en lugar de tener una fiesta de autocompasión, escribió una carta y contó cómo el Señor se mantuvo a su lado y lo fortaleció. Dijo que su objetivo era que se difundiera el mensaje, que se cumpliera la misión que Dios tenía para su vida.

Verás, los propósitos de Dios y Su plan para tu vida nunca se podrán frustrar. Él tiene un plan para tu vida sin importar las circunstancias difíciles en las que te encuentres. Dios hará todo lo que sea necesario para cumplir Sus propósitos redentores en este mundo, incluso si implica el sufrimiento del pueblo de Dios.

Nuestros hermanos y hermanas en otras partes del mundo saben esto y con gozo sufren por la causa de Cristo, para que a través de ellos el mensaje pueda ser completamente proclamado y otros puedan llegar a la fe.

Mientras luchas en medio de tus circunstancias, ¿es tu agenda la agenda de Dios? ¿Es tu misión únicamente o principalmente, salir de allí, obteniendo un justo pago o una vindicación? ¿O es tu misión la misión de Dios, que Él pueda usarte como un instrumento de gracia para llevar el evangelio a la vida de otros?

Nuestra misión debe ser, bueno, Dios ahora va a expandir mi ministerio a través de estas circunstancias porque Él quiere expandir tu ministerio a través de tus circunstancias.

Número siete, en última instancia, ningún enemigo, por poderoso que sea, puede prevalecer contra nosotras.

Pablo se dio cuenta de esto. En el versículo 17, dice: «Fui librado de la boca del león».

Escucha, Pablo no era rival para los leones. No sabemos exactamente qué o quién era el león. Pudo haber sido Nerón, pudo haber sido el gobierno romano. Fueran cuales fueran estas poderosas circunstancias, te sientes impotente contra un león. Pero Pablo dice: «Fui rescatado».

En última instancia, ningún enemigo, por poderoso que sea, puede prevalecer contra el pueblo de Dios.

Pablo estaba en peligro de muerte. Satanás intenta destruir a los hijos de Dios. Dice la Escritura: «Tu adversario, el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar». Pero Pablo dice: «Fui rescatado de la boca del león».

Y a la manera de Dios, y en el tiempo de Dios, Dios te rescatará de todo peligro mortal.

Y esto se relaciona con la número 8, y es que nuestro rescate final está garantizado. Nuestro último rescate está garantizado. No depende de lo que hagan los demás, sino solo de lo que hace Dios.

Versículo 18: «El Señor me librará». El Señor me librará. Fui rescatado de la boca del león. «El Señor me librará de toda obra mala y me traerá a salvo a Su reino celestial».

Lo mejor está por venir. Es una promesa. Dios rescatará a Sus hijos. Está garantizado. Y no depende de lo que hagan los demás.

Nerón pensó que estaba a cargo del mundo, y en cierto sentido temporal, lo estaba. Pero en el sentido eterno, Nerón era un peón en la mano de Dios. En el tiempo de Dios, y a Su manera, Él dirá: «Jaque mate. Se acabó». Dios gana, el Rey gana, y nos rescatará de toda obra mala y nos llevará a salvo a Su reino celestial.

Aférrate a esas promesas. Son tan preciosas. Pero eso no significa que Pablo se salvaría de un encarcelamiento doloroso o de una muerte espantosa. Y no significa que nos libraremos de situaciones difíciles o dolorosas.

Pero en lugar de ver su muerte como una victoria para Nerón, la vio como una victoria para Jesús. Él dijo: «Él me rescatará» ¿Cómo iba a ser rescatado? Al ser decapitado. Eso no parece un rescate, ¿verdad? Pero se dio cuenta de que, cuando Nerón pensó que estaba acabando con su vida, acabando con el pueblo de Dios, en realidad, eso era una victoria para Jesús. Ese era su rescate y su transición a ese gran reino celestial eterno». Alaba a Dios por esta maravillosa promesa.

Número 9, al final, Pablo se dio cuenta de que todo lo que importa es que Dios sea glorificado. Eso es todo lo que importa. No es que me crean o que alguien escuche mi historia o que alguien venga a rescatarme o venga en mi ayuda; no es que salga o me libre de mis circunstancias. Finalmente, Pablo dice en el versículo 18: «A él sea la gloria por los siglos de los siglos».

En pocas palabras, nada más importa. Lo que realmente importa, es que Él siempre sea glorificado y Su reino avance y la fama de Su nombre sea conocida en el mundo.

Y ahora para finalizar, el punto número 10. En la peor de las circunstancias, Pablo estaba centrado en Cristo y centrado en los demás. Todo menos centrado en sí mismo.

¿No es la realidad todo lo contrario? En mi caso, cuando siento que estoy atravesando situaciones dolorosas y difíciles, son tan insignificantes comparadas con las que Pablo estaba atravesando, y mucho menos difíciles de las que algunas de ustedes están experimentando. ¿Y sabes? esas cosas simples y pequeñas pueden estropear mi día y entonces me vuelvo egocéntrica.

Pero aquí vemos a Pablo en una persecución y con tormentos insoportables, centrado en Jesús y centrado en los demás.

Mira el versículo 22: «El Señor sea con tu espíritu». El tu allí es singular. Está hablando a Timoteo. «El Señor esté con tu espíritu». Está ministrando gracia a su hijo en la fe.

Pudiéramos pensar que lo que quiere decir es, «¿puedes venir tú a ministrar gracia a mi espíritu?» Pero él dice: «No, el Señor sea con tu espíritu. La gracia sea con ustedes». 

El pronombre está en plural, ustedes, y ¿quiénes son ustedes? Son todos los que leen esta carta, somos nosotras. «La gracia esté con todas ustedes».

Tu prisión es una oportunidad para animar a otros con la presencia de Cristo, «el Señor sea con tu espíritu», y así poder ser un canal de gracia para los demás.

Cuando Pablo más necesitaba la gracia, fue un canal de gracia y aliento para los demás. Cuando más necesitas la gracia, Dios quiere usarte como un canal de gracia y aliento para los demás.

Tenemos la presencia de Cristo y la gracia de Cristo. ¿Qué más necesitamos? ¿No es  suficiente? Fue suficiente para Pablo.

Robert y yo escribimos un libro. Es nuestro primer libro juntos, se llama, Confía en Dios para escribir tu historia. Para escribir este libro, entrevistamos y tuvimos conversaciones con muchos amigos queridos que se encuentran en circunstancias realmente terribles, algunas circunstancias desafiantes, dolorosas y difíciles:

  • Personas que están pasando por un matrimonio doloroso, un divorcio no deseado o soledad en su matrimonio
  • Personas que experimentan un deseo insatisfecho de casarse
  • Profunda soledad
  • Hijos adultos que toman decisiones pecaminosas
  • Problemas de salud crónicos
  • La muerte de un hijo, la muerte de un compañero
  • Lidiar con la adicción a la pornografía de un esposo

Y luego, tuvimos el dulce y agridulce privilegio y honor de entrevistar a unos viejos amigos y servidores en nuestro ministerio. Tres semanas antes del día en el que John fuera llevado a casa para estar con Jesús, nos sentamos en la sala de esta pareja después de que él había estado lidiando con un cáncer durante muchos meses. 

Tuvimos conversaciones telefónicas con otras personas, intercambios de correos electrónicos y una y otra y otra vez, escuchamos a las personas decir: «La presencia y la gracia de Jesús es suficiente. Es más que suficiente».

Escuchamos gozo, escuchamos contentamiento. Escuchamos una mentalidad ministerial, escuchamos personas que estaban más preocupadas por nosotros que por ellos mismos. De hecho, fue tan real, tan impactante, que muchas veces después de terminar esas conversaciones, simplemente nos mirábamos el uno al otro y decíamos: «Sabes, queremos lo que ellos tienen, pero no queremos atravesar por todo lo que han pasado para obtener lo que tienen: la confianza en Cristo, el gozo, la dulzura, la plenitud y la entrega a la providencia de Dios».

¿Pero sabes cómo llegaron a ese lugar de confianza, a la gracia y la presencia de Cristo? Llegaron allí porque confiaron en que Dios escribía su historia, que los guía a través de las circunstancias, de accidentes automovilísticos, muerte, pérdida, hijos pródigos, problemas de salud. Confiaron en Dios para escribir su historia.

Entonces Pablo nos dice: «El Señor está contigo. Su gracia está contigo».

Pablo sabía que el Señor estaba con él, y la gracia de Cristo estaba con él y así fue como pudo escribir una carta como esta y ser un canal de ministerio y gracia para nuestras vidas esta noche.

Y quiero pedirte ahora, ¿te inclinarías conmigo en oración? Solo quiero darte un momento para reflexionar sobre lo que Dios te ha estado diciendo. Tal vez haya uno de estos puntos esta noche que tal vez necesitabas escuchar.

¿Cuál es la circunstancia más difícil que enfrentas en este momento? ¿Podrías simplemente decírselo al Señor, allí en tu corazón? Tú sabes lo que es, has estado pensando en ello mientras he estado hablando, Así que simplemente ora: «Señor, confío en que escribirás mi historia. Gracias porque si todos los demás me fallan, tú estarás a mi lado, me fortalecerás y me darás gracia».

¿Hay alguien a quien necesites perdonar?, ¿has estado guardando algo contra esa persona?, ¿has estado anhelando que reciba su merecido? Podrías simplemente presentar a esa persona o esa circunstancia al Señor y decirle: «Señor, te lo entrego a Ti, te entrego a esta persona, te entrego esta circunstancia. Esto no me va a definir más. Quiero ser definida por Tu gracia, por Tu paz, por Tu presencia».

Señor, oro para que continúes en cada uno de nuestros corazones, a medida que salimos de esta conferencia y regresamos a las circunstancias de la vida real, que podamos experimentar la presencia de Cristo y la paz de Cristo, Su gracia en cada momento, en cada circunstancia para que podamos decir: «Dios es bueno. Puedo confiar en Él, y lo único que importa es que Su nombre sea glorificado por los siglos de los siglos. Amén».

Annamarie: Has estado escuchando la segunda y última parte de un mensaje que Nancy impartió en una conferencia True Woman. Este se titula La verdad de Dios acerca de nuestras circunstancias

Ella nos ha animado a entregarle nuestras historias al Señor y a confiar en que Él nos guiará. Si te perdiste la primera parte, encuéntrala en AvivaNuestrosCorazones.com. Y si este mensaje ha sido de edificación para ti, compártelo con más mujeres. Hazlo fácilmente allí, a través de nuestro sitio web.

Para muchas mujeres, la idea del discipulado y la mentoría es intimidante. En nuestra próxima serie, escucharemos de una invitada que comparte con nosotras que esto se trata de tener perspectiva en la vida, tanto en las cosas pequeñas como en las grandes. Ella nos hablará acerca de lo que ha aprendido a lo largo de los años y de la importancia de la autenticidad en nuestras relaciones.

Donna Otto: El buscar autenticidad en la vida de una mujer cristiana es extremadamente importante al involucrarte en este tipo de relación; en la relación de hermandad ella tiene que ser auténtica como para ser vulnerable contigo y decirte: «metí la pata aquí». Y la mujer mayor debe poder decir, «metí la pata entonces, pero  Dios me enseñó».

Annamarie: Asegúrate de acompañarnos para esta próxima serie.

Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Jeremías capítulos 32 al 34.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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