Débora: La adoración de María a Cristo fue costosa. Pero un amor intenso la impulsó a hacerlo. El pastor Bob Bakke lo resume así.
Pastor Bob Bakke: Ella rinde todo a los pies de Cristo. Era una mujer sin importancia que cambió la historia con su adoración a Cristo.
Débora: Escucharemos más sobre un increíble acto de alabanza pura hoy en Aviva Nuestros Corazones.
Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, autora de «Incomparable», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 17 de julio de 2026.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Muchas de nosotras creemos que «adorar» es lo mismo que «cantar». Sin duda, cantar puede ser una parte importante de nuestra adoración al Señor, pero, según la Biblia, adorar es mucho más que cantar, y no solo se hace cuando estamos en un servicio de adoración en grupo. …
Débora: La adoración de María a Cristo fue costosa. Pero un amor intenso la impulsó a hacerlo. El pastor Bob Bakke lo resume así.
Pastor Bob Bakke: Ella rinde todo a los pies de Cristo. Era una mujer sin importancia que cambió la historia con su adoración a Cristo.
Débora: Escucharemos más sobre un increíble acto de alabanza pura hoy en Aviva Nuestros Corazones.
Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, autora de «Incomparable», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 17 de julio de 2026.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Muchas de nosotras creemos que «adorar» es lo mismo que «cantar». Sin duda, cantar puede ser una parte importante de nuestra adoración al Señor, pero, según la Biblia, adorar es mucho más que cantar, y no solo se hace cuando estamos en un servicio de adoración en grupo. En el Evangelio de Juan, leemos sobre una mujer que adoró a Cristo en una casa, y no lo hizo cantando. Lo hizo de una forma extravagante, extraordinaria.
Hoy vamos a escuchar lo costosa que era su adoración exuberante. Repasemos nuestro pasaje. Escuchemos al pastor Bob Bakke mientras lee Juan capítulo 12, los versículos 1 al 8.
Bob Bakke: Permíteme leer Juan capítulo 12, a partir del versículo 1. Voy a leer de la Nueva Versión Internacional. Dice:
«Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado. Allí se dio una cena en honor de Jesús. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él. María tomó entonces como medio litro de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramó sobre los pies de Jesús, secándoselos luego con sus cabellos. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, que era uno de sus discípulos y que más tarde lo traicionaría, objetó: “¿Por qué no se vendió este perfume? Pudo haberse vendido por el salario de más de un año de trabajo y dárselo a los pobres”.
Dijo esto no porque se interesara por los pobres, sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba a robarse lo que echaban en ella.
“Déjala en paz”, respondió Jesús. “Ella ha estado guardando este perfume para el día de mi sepultura.A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán”» (vv. 1–8).
Nancy: Ayer, en Aviva Nuestros Corazones, Bob Bakke explicó muchas de las dinámicas culturales que estaban en juego en esa escena, especialmente el hecho de que, a los ojos de algunos de los hombres alrededor de esa mesa, María de Betania era una marginada social. ¡Pero no era así a los ojos de Cristo!
Hoy vamos a escuchar el resto del mensaje del pastor Bakke. Este mensaje fue impartido en una sala llena de miles de mujeres que se reunieron en una de las conferencias de Revive Our Hearts. Aquí está Bob Bakke.
Pastor Bakke: Estudiemos este pasaje más detenidamente, porque hay consideraciones que nos llevan aún más lejos. En primer lugar, está la naturaleza del regalo de María, ya que la escena en Betania es una adoración que tiene un gran costo.
El regalo que María le ofrece a Cristo es nardo. El nardo es un perfume muy fuerte que se extrae de las raíces, escucha bien, de la planta del nardo. (¿Cuántas de ustedes lo habrían adivinado?) La planta del nardo crece en la India. Por lo tanto, refinar el nardo era una tarea ardua y muy difícil. Una vez refinado, se transportaba, al menos en este caso, a lugares muy lejanos. Cruzaba al menos un continente, tal vez dos, y llegaba a su destino.
Pero no era simplemente nardo, sino que era aproximadamente una libra de nardo puro. En griego, literalmente, valía 300 denarios. (Quizás la versión de tu Biblia lo dice así). Dado que el salario habitual de un hombre en aquella época era de un denario al día, 300 denarios equivalían al salario de un año. Por lo tanto, el nardo era increíblemente caro. Era tan valioso que siempre se adulteraba con otra cosa; siempre se mezclaba. Por ejemplo, se echaban un par de gotas en una taza de aceite de oliva para perfumar la habitación.
Entonces, para poder conservarlo, debido a su naturaleza, que se evaporaba muy rápidamente, el nardo tenía que estar herméticamente sellado; de lo contrario, se evaporaría y desaparecería. Esto significa que para llegar al nardo era necesario romper el recipiente. Así que aquí no hay ninguna tapa de botella, ni tapón de rosca.
No hay corcho para taparlo. Así que no puedes darle a Cristo el valor de cien dólares, o el valor de cincuenta dólares, o el de doscientos dólares, o de mil dólares. Esos son los precios de un perfume costoso hoy en día. No. Le das todo. Una vez que se abre, una vez que se rompe, todo se va. Esto significaba que María no podía guardar ninguna parte. Una vez roto, debía usarse completamente. No había vuelta atrás.
Ahora bien, ¿qué era ese aceite? ¿Qué representaba? ¿Cómo llegó a manos de María? Bueno, solo podemos hacer conjeturas, pero hay un par de opciones realmente buenas, y una es la mejor. La primera es que probablemente representaba sus ahorros. Se trataba de un objeto de valor tangible que alguien de su familia le había regalado, tal vez un pariente o su padre. Era algo en lo que podía confiar cuando las cosas se pusieran difíciles, o cuando llegara a la vejez y no tuviera ingresos propios.
O quizás, y esta es la opinión mayoritaria, era el dote de María. Pues bien, en el siglo I, las jóvenes no se enamoraban en una primera cita a primera vista o en un partido de fútbol. No iban a una heladería a conocer a su pareja ni utilizaban ningún tipo de servicio online ni nada por el estilo. María no conoció al amor de su vida en Facebook, presentándose quizás en una cita doble. Y ojo, mientras esté dentro del plan de Dios, nada de eso es malo. Pero María no conoció al amor de su vida en ninguna de esas circunstancias.
El matrimonio en la época de María se compraba. Era una transacción comercial entre dos familias. Si tenías mucho dinero, podías conseguir una buena familia. Si tenías regular dinero, conseguías una familia regular. Si no tenías dinero, pues buena suerte.
Ahora bien, María, sin la dote sustancial no podía esperar mucho de un matrimonio, si es que llegaba a casarse. Y sin dote, ¿cómo podría encontrar a alguien?
Entonces María le da a Cristo un tesoro. Y, por favor, escucha esto: al hacerlo, ella arriesgó todo su futuro en diez minutos a los pies de Cristo. No tenía otro medio de ingresos.
¿Cuánto tiempo te llevaría ahorrar el salario que ganaste el año pasado? ¿Cuánto tiempo necesitarías? ¿Cuánto tiempo te llevaría ahorrar un año de salario? Es probable que algunas de ustedes nunca puedan llegar a ahorrar esa cantidad sin contar con la jubilación o alguna bendición extraordinaria. ¿Entregarías el equivalente a los ingresos del año pasado a los pies de Cristo por un solo acto impulsivo y momentáneo de adoración porque adoras a Cristo y porque no hay otro nombre sino el Suyo?
¿Cuál es tu colchón financiero? ¿Cuánto tienes ahorrado? ¿Tienes acciones? ¿Tienes pólizas de seguro de vida? ¿Cuál es el valor neto de tu vivienda? ¿Las cosas en las que confías para los años venideros cuando no tengas otros ingresos? ¿50 000 dólares? ¿100 000 dólares? ¿1 000 000 de dólares? ¿2 millones, 4, 10, 100? Llama a tu contable ahora mismo y dile:
«Hazme un favor, liquida todo. Liquida todo hoy mismo».
«¿Pero por qué?».
«Liquídalo todo. Tengo la oportunidad en unos momentos de derramar su equivalente a los pies de Cristo».
«¿Estás loca?».
«¡Liquídalo todo!».
«Pero no tienes otros medios de ingresos».
«Liquídalo. ¡Es Cristo!».
Deja que te pregunte algo: ¿Derramarías con adoración su equivalente a los pies de Cristo? En cinco minutos, inclinado ante Él, con el cabello sobre Sus pies, ya no quedaría nada. ¡Qué desperdicio! El contable de Cristo pensó que era un desperdicio. ¡Pero no lo fue! Su futuro no se esfumó en un vapor sin sentido, como podría sugerir el autor del Eclesiastés, sino que se elevó en una fragancia, el aroma de la alabanza que llenó toda la casa y que sigue llenando la eternidad hasta este mismo instante.
Esto me recuerda al capítulo 5 de Apocalipsis. Hay una historia sobre los veinticuatro ancianos y la bestia viviente. ¿Recuerdas a esos seres que están allí arriba, los seres extraños que rodean el trono, además de los veinticuatro ancianos? Los veinticuatro ancianos tienen copas de oro llenas de incienso de aroma dulce, que llenan la sala del trono y deleitan a Dios con su aroma.
Se nos dice que estas copas de incienso son las oraciones de los santos. Cada vez que se adora a Dios de esta manera, los ancianos depositan sus preciadas coronas a sus pies, ofreciéndole todo a Cristo. Y caen sobre sus rostros, y los cuatro seres vivientes caen y se inclinan con ellos, y todos gritan: «Amén».
El nardo puro de María es alabanza pura derramada a los pies de Cristo, enjugada con sus cabellos, mezclada con sus lágrimas y luego consumida. Pero dos mil años después estamos contando su historia. Y te digo que no se trata solo del aroma del nardo o de la maravilla del sacrificio de esa mujer. Lo que ella hizo fue desatar un misterio que nos ha salvado a todos.
Para terminar, echemos un vistazo rápido a la naturaleza de la presentación de María. El hecho de soltar su cabello era un acto inusual, de inusual abandono de sí misma. Al estar en compañía de otros hombres, estas mujeres servían a los hombres. Entraban y ponían los platos en las mesas, pero no se quedaban con los hombres. No se sentaban como en nuestros estudios bíblicos y pequeños grupos con hombres y mujeres. Aquí no había compañía mixta. Servías y te ibas.
Así que, según todos los criterios normales, el hecho de que una mujer se soltara el cabello era, además, escandaloso. Para una mujer, soltarse el cabello en público era imitar a las mujeres de la calle. Solo las impuras se descubrían la cabeza en compañía de otros hombres.
Ella estaba arrodillada a los pies de Cristo. Ni siquiera los esclavos judíos, propiedad de las autoridades romanas, estaban obligados por la ley romana a tocar los pies de sus amos. Era lo más bajo que se podía imaginar y una afrenta para todos los judíos. Pero María lo hizo y no le importó quién la estuviera mirando. ¿No es maravilloso que Cristo también lo hiciera?
María renunció a sus riquezas terrenales y al decoro que se esperaba de una joven, arriesgándose a la ruina y al ridículo público por adorar y alabar a Jesús. Ella se humilló a sí misma, abandonó por completo el decoro, ofendió a los que la miraban y permaneció en silencio, sin decir una palabra. Lo entregó todo a los pies de Cristo.
María fue una desconocida que cambió la historia con su adoración a Cristo.
María adoró a Cristo, y gracias a la alabanza de María, el Cordero de Dios quedó preparado, listo para la sepultura, a través de la cual redimiría al mundo. Fue una persona insignificante que cambió la historia con su adoración a Cristo.
¿Quién eres tú? ¿Este lugar está lleno de personas insignificantes? Es decir, en lo que respecta a nuestra cultura.
«Oh, esa es fulanita. Vive en la calle de abajo. Trabaja por allí y su esposo trabaja por aquí, pero, ya sabes, nada especial».
Es imposible saber qué misterio se revelará cuando te postres a los pies de Cristo, seas una persona insignificante o no. ¿Adoras a Cristo?
¿Recuerdas el Shemá de Israel? «Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y [¿con qué?] con todas tus fuerzas».
Y ahí estaba María, a los pies del Mesías.
Débora: Qué poderoso mensaje nos dio el pastor Bob Bakke en una conferencia de Revive Our Hearts. Espero que te lleve a preguntarte: «¿Qué sacrificio puedo hacer para expresar mi amor por el Salvador?». Volveremos a escuchar a Bob al final de nuestro programa de hoy.
Hay otro pasaje de las Escrituras que habla de ese valioso perfume, el nardo, y también se menciona en un contexto íntimo. Me refiero al libro de Cantar de los Cantares. Nancy DeMoss Wolgemuth nos lo explica.
Nancy: Es una canción de amor. Es una canción sobre el matrimonio. Es una canción sobre el romance, sobre la intimidad. Pero, en el centro, es una canción acerca de un Dios que ama a Su pueblo de una manera apasionada, perfecta y con perseverancia.
Es una historia increíble y una canción de amor de Dios por Su pueblo, el amor de Cristo por Su novia, y esa Novia es la iglesia de Ccristo. Si tú eres una seguidora de Cristo, entonces le perteneces a Él; eres parte de esa Novia. Así que esta canción es una canción de amor para ti también.
Débora: Esta enseñanza es parte de una serie que Nancy enseñó titulada «Cómo enamorarnos y permanecer enamoradas de Jesús». Escuchemos lo que Nancy nos enseña del capítulo 1 del Cantar de los Cantares.
Nancy: Ahora, en el versículo 12, la novia le responde: «Mientras el rey estaba en su reclinatorio, mi nardo dio su olor» (RV 60). Esa palabra «reclinatorio» en otras versiones se traduce «mesa» o «sofá». Y podría usarse cualquiera de las dos palabras. Puede ser que esta imagen sea de ellos dos solos juntos. Pueden estar sentados en una mesa o en un sofá. Puede sugerir un banquete real donde ellos se reclinan en divanes o en sofás. Sabemos que la mesa de Salomón, de acuerdo a 1 Reyes, era un lugar de provisión abundante y espléndida. Era una mesa espléndida de provisión abundante. Era el palacio de un rey y era una mesa abundante.
Sabemos también por el Salmo 23 que nuestro Rey y Pastor, Cristo, ha preparado mesa para nosotras. Él nos invita a Su mesa. Él desea tener comunión con nosotras. Él nos dice esto en Apocalipsis, capítulo 3, versículo 20. Pero tenemos que abrir la puerta para que Él entre y para que Él pueda tener esa clase de comunión con nosotras.
Así que aquí está la novia en comunión con el rey, con su amado. Están disfrutando de su mutua compañía. La escena solo sugiere comunión, intimidad. «Mientras el rey estaba en su reclinatorio, mi nardo dio su olor». Otra vez aquí tenemos una referencia a la palabra «fragancia», «olor», la cual, como les he dicho, es uno de los temas del Cantar de los cantares. Fragancia.
Leemos acerca de la fragancia de sus ungüentos en el versículo 12. Y ahora ella dice: «Mi nardo dio su olor. Mi amado es para mí como un manojito de mirra, que reposa entre mis pechos. Racimo de flores de alheña en las viñas de En Gadi es para mí mi amado». Esto se refiere a las tres diferentes especias, especias fragantes: nardo, mirra y alheña.
Primero, el nardo. Este era un perfume raro y costoso que tenía una fragancia exótica. ¿Dónde más tú lees acerca del nardo en la Escritura? En Juan capítulo 12, María, la querida amiga de Jesús, la hermana de Marta y de Lázaro, «… tomando una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume» (v. 3).
En este caso fue una expresión de amor y de adoración. Si pones todos esos pasajes juntos, en la medida en que tenemos comunión con Él a Sus pies, en Su mesa, en Su presencia, nuestros corazones son movidosy el dulce perfume de la alabanza y la adoración se levantará de nuestros corazones hacia Él.
¿Recuerdas en el versículo 2, cuando ella habló sobre la fragancia de sus ungüentos? ¿De dónde saca ella ahora esta fragancia? De él. Él la unge para que ella pueda ungirlo. Y de eso es que se trata la relación con Cristo. Eso es lo que es un matrimonio piadoso, saludable, bendiciéndose el uno al otro. Pero en este caso empieza con él.
Ella le dice en el versículo 13: «Mi amado es para mí un manojito de mirra». Esta es la primera vez que ella usa el término y este término aparece veinticuatro veces en los ocho capítulos del Cantar de los cantares. Ella dice: «Él es mi amado. Y un manojito de mirra», dice ella, «es mi amado para mí». Esta es la primera de ocho referencias a la mirra en el Cantar de los cantares. Así que es una fragancia importante.
Y otra vez, es una fragancia de perfume rara y costosa. La mirra era un ingrediente en el aceite de la santa unción usado en el tabernáculo. También fue usado en conexión con el nacimiento de Jesús. ¿Recuerdas eso? Los magos, los sabios de oriente, le trajeron oro, incienso y mirra. Mirra e incienso, esos perfumes. También se hace referencia a ella en la muerte de Cristo. La mirra no era solo una sustancia fragante, olorosa, sino que también era usada como analgésico. A Jesús se le ofreció mirra en la cruz, pero Él rechazó cualquier cosa que amortiguara Su dolor para así poder ser nuestro sanador, una figura de Su amor sacrificial, de Su amor sufrido.
Y entonces ella dice: «Manojito de mirra es mi amado para mí, que reposa toda la noche entre mis pechos». Ahora, esta es una imagen que entenderías si hubieras vivido en esa época, de cómo las personas tomarían mirra en forma sólida, la pondrían en una bolsita y se la pondrían en el cuello durante la noche para que la fragancia los refrescara mientras dormían.
Ellos no tenían duchas y todas esas formas que nosotros tenemos en el día de hoy para mantenernos frescos; y esa era una forma de refrescarse. Así que lo que ella dice es: «Tú me refrescas». Es una imagen del creyente teniendo a Cristo cerca de su corazón y dejando que Su fragancia lo bendiga, lo refresque, dejando que Su bálsamo sanador lo renueve y lo restaure.
Ella dice: «Mi amado es como este manojito de mirra que reposa toda la noche entre mis pechos», continuamente. Eso me recuerda el pasaje de 1 Tesalonicenses, capítulo 5, que dice: «…nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros [la fragancia de Su ungüento vertida sobre nosotros], para que ya sea que estemos despiertos o dormidos [ya sea que vivamos o muramos], vivamos juntamente con Él» (v. 10).
Es una ilustración acerca de mantenerlo cerca de nosotros todo el tiempo, en todas las estaciones, día y noche, despierta o dormida, viva o muerta. Aun durante la noche, ese manojito de mirra puede referirse a tiempos cuando Él parece ausente o cuando tenemos problemas en la vida. Pero todavía así nos aferramos a Él con fe y con amor diciendo: «Señor, te necesito cerca de mí en todo momento». Es una ilustración de tenerlo a Él cerca.
Y luego ella dice en el versículo 14: «Racimo de flores de alheña en las viñas de En-gadi es para mí mi amado» (v. 14). En-Gadi es un oasis en Israel justo al oeste del mar Muerto. Es un lugar de vides y arbustos con flores fragantes que producen exquisitos perfumes; nuevamente, solo otra manera de describir la hermosura de Cristo.
Toma nota en estos últimos versículos donde ella dice dos veces: «Mi amado es para mí un manojito de mirra. Es para mí un racimo de flores de alheña». No lo que Él es para otros, sino lo que Él es para mí. ¿Qué es Él para ti? Ella está hablando aquí de una experiencia personal con su amado, no solamente lo que está leyendo sobre Él en alguna parte, sino lo que Él es para mí. Y lo que Él es para mí y para ti afectará a otros.
Se me pidió hacer una entrevista recientemente sobre el avivamiento de Gales en 1904, 1905. Así que repasé un poco esa historia. Regresé a una historia que había leído antes acerca de que ese avivamiento empezó en una reunión semanal de un grupo de jóvenes. En algún momento el pastor, Joseph Jenkins, pidió a los jóvenes compartir algunos testimonios. Y su pregunta fue: «¿Qué es Cristo para ti?» Y aquellos jóvenes empezaron a dar todas las respuestas correctas de la escuela dominical. ¿Entiendes lo que quiero decir? Ellos empezaron a dar respuestas teológicas y las respuestas correctas.
Pero el pastor los detuvo y les dijo: «Quiero saber lo que es Él para ti. ¿Quién es Él para ti?» Y finalmente, hubo una jovencita; he escuchado que tenía catorce o quince años de edad. Su nombre era Florrie Evans. Era una jovencita tímida y no estaba acostumbrada a hablar en público. Aunque se había criado en la iglesia, hacía pocos días que se había dado cuenta de que no tenía una relación personal con Jesucristo. Ella había hablado con el pastor y le había entregado su corazón al Señor.
Allí, en esa reunión, cuando el pastor de jóvenes preguntó: «¿Quién es Cristo para ti?». Ella finalmente habló y dijo: «Amo a Jesús con todo mi corazón». Un testimonio simple pero personal. Aquí está lo que es Él para mí. Y con esas pocas y simples palabras, el corazón de aquellos jóvenes se derritió. Esa noche hubo una chispa encendida que Dios usó para incendiar una llama que empezó el gran avivamiento de Gales, en el cual cien mil personas se convirtieron a la fe en Cristo en un período de pocos meses. «Amo a Jesús con todo mi corazón». No fue una respuesta de gran sabiduría teológica o profunda. Solo, «¿Quién es Cristo para ti?».
Débora: Gracias, Nancy. Y por supuesto, tú y yo necesitamos preguntarnos: «¿Quién es Cristo para mí? ¿Amo a Jesús con todo mi corazón?».
En un momento, Bob Bakke nos ayudará a concluir con una reflexión.
Si nos has estado escuchando por algún tiempo, sabrás que Aviva Nuestros Corazones existe para ayudar a las mujeres a abrazar el llamado y propósito de Dios para sus vidas. Por esa razón producimos programas diarios, páginas web, conferencias y publicaciones basadas en la sana doctrina de la Biblia. Esta ayuda a las mujeres a desarrollar una relación íntima con Dios, así como relaciones en sus familias y comunidades.
Pero nuestro mensaje y alcances son posibles gracias al apoyo de oyentes como tú.
Y si nos has estado escuchando y nunca has considerado dar, te invito a hacerlo; pregúntale al Señor: «Padre, ¿quieres que sea parte de lo que estás haciendo a través de este ministerio?». No olvides que tu ofrenda principal debe ser hacia tu iglesia local, pero si Dios te ha bendecido y quieres impulsar nuestra misión, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com.
Vimos que María de Betania adoró a su Salvador. La novia del Cantar de los Cantares adoraba a su esposo. Aquí está el pastor Bob Bakke, una vez más, para ayudarnos a hacer algunas preguntas profundas mientras aplicamos estos pasajes a nuestras vidas. Recuerda que este mensaje es parte de una conferencia anterior de Revive Our Hearts.
Pastor Bakke: ¿Qué te ha confiado Dios? ¿Qué tesoro? ¿Cuáles dones, talentos, habilidades, bienes o ingresos, fama o influencia? ¿Qué te ha dado Dios? Ya sea grande o pequeño, tráelo a los pies de Cristo y adóralo.
¿Eres una persona insignificante esta mañana, esta noche, mañana por la mañana o mañana por la tarde? Bueno, las personas insignificantes pueden cambiar el curso de la historia. Lo han hecho. Los más pequeños se han convertido en los más grandes. Quienquiera que seas, entrégate a Cristo.
¿Qué te impide adorar a Cristo? ¿Son aquellos que te observan, te miran, se ríen de ti y te desprecian? Pero te pregunto: ¿En quién crees? ¿En cuál Dios crees?
Se trata de Jesús, de quien todo proviene y a quien todo volverá. No es una pérdida de tiempo. Así que, ¡que no te importe lo que digan los demás! Estás a los pies de Cristo, adorándole solo a Él.
¿Tienes hijos? ¿Tienes nietos? ¿Tienes parientes, seres queridos? ¿Pocos, muchos? No importa. Ellos son regalos que Él te ha dado. Devuélveselos. Ponlos a Sus pies. Con tu alabanza, adóralo a Sus pies y observa cómo el dulce aroma de la alabanza se eleva hacia Él.
¡Oh Señor, te adoramos! Escucha nuestras oraciones y que suban como olor agradable a ti.
Débora: Llamando a las mujeres a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.
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