Podcast Aviva Nuestros Corazones

Sufriendo con esperanza

Carmen Espaillat: Cuando Nancy Guthrie sufrió la pérdida de su hija, ella no encontró consuelo cuando la gente le recomendaba que "siguiera adelante con su vida".

Nancy Guthrie: Esas palabras suenan como si estuviera dejando a mi ser amado atrás y olvidando que esa persona estuvo aquí. No, no quiero "seguir adelante".

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la Voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Día tras día, recibimos correos electrónicos, cartas y llamadas de oyentes de Aviva Nuestros Corazones que comparten con nosotras algunas tragedias personales o trauma por los que ellas están pasando—tal vez en su matrimonio, tal vez con sus hijos, tal vez problemas de salud.

En esta vida, el dolor es inevitable. No hay manera de evitarlo. Todo el mundo va a experimentar angustia y dolor, eso es solo parte de vivir en un mundo caído. No podemos evitarlo y necesitamos la sabiduría divina bíblica, sobre cómo lidiar con el dolor y la angustia.

Mi amiga, Nancy Guthrie, nos proporcionará algo de esa sabiduría de Dios en el día de hoy. Nancy es una estudiante de la Palabra de Dios, ella es también maestra bíblica de mujeres y por esta razón lo que dice sale de la lectura cuidadosa y el estudio de las Escrituras. Pero, como estamos a punto de escuchar, Nancy también tiene un corazón para consolar a mujeres lastimadas, a mujeres que sufren, porque ella sufrió una experiencia de pérdida profunda y ha experimentado el dolor a un nivel muy personal.

Si estás atravesando por un duelo en este momento, mi oración es que Dios use este mensaje para fortalecer y animar tu corazón. Incluso si no estás pasando por momentos difíciles, creo que este mensaje nos dará a todas nosotras una perspectiva, no importa a qué situación difícil nos estemos enfrentando hoy o nos estaremos enfrentando a la vuelta de la esquina.

Nancy presentó este mensaje en una de las conferencias de mujeres de la Coalición por el Evangelio. Vamos a escuchar a Nancy Guthrie.

Nancy Guthrie: Hace un par de semanas, pasé una o dos horas en el teléfono con una joven que me llamó desde Canadá. Hacía un par de años que había enterrado un hijo y una semana antes, acababa de enterrar una hija. A pesar de que había pasado por ese dolor antes, la pregunta que me hizo la he escuchado una y otra vez.

Me imagino que tal vez podría ser la pregunta que tú has traído a esta sesión. Esa es una pregunta muy real, "¿Qué va tomar para pasar a través de todo esto?” “¿Qué haré para superar esto y tener nuevamente gozo? ¿Es posible que yo tenga una buena vida después de una pérdida como esta?".

Cuando ella me llamó por teléfono, mencionó que había observado a mujeres a su alrededor. Me dijo:

He visto dos cosas que son muy difíciles. He visto a mujeres después de una pérdida se han endurecido y amargado con Dios y con los demás. Yo no quiero ser así.

También he visto a otras mujeres que parecen estar tan deshechas y abrumadas que se ven como si nunca pudieran volver a tener alegría de nuevo, se han vuelto tan débiles que no pueden caminar en la fortaleza del Señor de nuevo, tampoco quiero ser una de esas personas. Entonces, ¿qué voy a hacer para atravesar por todo esto?

Lo primero que vas a tener que hacer es tomarte algún tiempo para estar triste. Mi hijo, que cumple 22 años esta semana, tenía ocho años cuando mi marido, David y yo tuvimos una hija llamada Esperanza. Esperanza nació con un raro trastorno metabólico. Ella no podía ver, no podía oír y no podía responder.

A ella le faltaba una pequeña partícula que tú y yo tenemos en cada célula de nuestro cuerpo y que es necesaria para la vida. Cuando nació, los médicos nos dijeron desde que ella estaba en el útero, todos sus órganos principales habían sufrido un gran daño, en especial el hígado, los riñones y el cerebro.

Los médicos nos dijeron que no había tratamiento ni cura, que la mayoría de los niños con este síndrome viven menos de seis meses. Tengo que decirles, que no me esperaba esto cuando fui al hospital, ese fue el día que la tristeza llegó a mi vida y llegó de una manera que nunca podría haberme imaginado.

Sinceramente, durante la vida de Esperanza, pensé para mis adentros — no sé si era ingenuidad o ilusión — pero pensé, bueno, ya que tengo este tiempo de la vida de Esperanza para prepararme para su muerte, para anticipar su muerte, tal vez después la pena no será tan grande para mí. Me prepararé para eso ahora y entonces no será tan malo.

Bueno, Esperanza estuvo con nosotros por 199 días y después le dijimos

“adiós”. En mi interior sentí que tenía como una gran bola de dolor desgarrador, un dolor que tenía que lavar, suavizar y drenar con lágrimas. Así que te va a tomar algún tiempo estar triste.

Siempre recordaré que pocos meses después fui al un retiro del coro de mi iglesia, me puse de pie y le dije a las personas allí: "Escuchen, no voy a caer en depresión, y no he perdido mi fe. Solo necesito que me den un poco de tiempo y espacio para estar triste”.

En la iglesia a veces pensamos —o al menos damos la impresión de que pensamos que si tu fe es fuerte, entonces no deberías estar triste. Amigas, si no lo han descubierto todavía, vivimos en un mundo que está muy arruinado; aquellos de nosotros que estamos unidos a Cristo no estamos exentos de experimentar el quebrantamiento de este mundo. La fe no hace que la pérdida duela menos. David y yo pensábamos que sería así.

Cuando nos alejábamos después de dejar el cuerpo de Esperanza en la tierra, David me dijo: "Creo que pensamos que la fe haría que nos doliera menos, y no es así.” Sí impidió que nos desesperáramos, nos llenó de esperanza y confianza en que volveríamos a verla y todo lo que vendría, pero no hace que la pérdida duela menos. De alguna manera, pensamos que debería ser así.

De alguna manera, también pensamos que debe haber un límite de tiempo para estas lágrimas. Recuerdo que se me acercó en la iglesia a una señora, que había enviudado recientemente. Ella me detuvo al salir de la iglesia, y dijo: "Yo lloro cuando me estoy preparando para el trabajo en la mañana. Lloro todo el día en el trabajo. Lloro en el carro de camino a casa y luego llego a casa y lloro. ¿Qué hay de malo en mí?".

Le dije: "¿No era tu marido digno de un gran dolor? ¿Qué nos hace pensar que perder a alguien de tanta valía —alguien que amaste tan profundamente —no sería triste? “Pero mientras, yo te digo y lo digo en serio, vas a tener que tomarte un tiempo para estar triste”. También quiero animarte con estas palabras. . . Esta otra de las joyas de sabiduría de mi marido.

Y es que,   nosotros también asumimos que: o estás muy triste o tienes gozo. Lo que nos sorprende es cómo el gozo y la tristeza pueden coexistir. Me pregunto, cuántas de ustedes que están en esta sala dirán “Esta exactamente ha sido mi experiencia, y me ha sorprendido —que el gozo y la tristeza puedan coexistir".

De hecho, yo realmente creo que una persona que ha tenido un gran dolor tiene una mayor capacidad para sentir gozo. Es como si el dolor aumentara nuestra capacidad para sentir un gozo más profundo, más persistente. Vamos a estar tristes por algún tiempo. Y también vamos a tomar un tiempo de búsqueda de las Escrituras.

Una persona que pasa por una pérdida devastadora que la deja con todo tipo de preguntas acerca de quién es Dios, cómo Él trabaja en el mundo no puede esperar dar respuesta a sus preguntas sentada semana tras semana en el sermón e incluso en la clase de la Escuela Dominical.

Este tipo de pérdida nos empuja. Creo que es parte del regalo que viene en el paquete que nunca, nunca hubiéramos querido. Es parte del regalo de una pérdida increíble, es este sentido de "Dios, yo creía conocerte, pensé que entendía de lo que se trataba la vida cristiana y de cómo trabajas con aquellos que ponen su fe en Ti. Ahora veo que no es así, todo se ha venido abajo, así que tengo que empezar de nuevo contigo, debo averiguar realmente quién eres. ¿Qué haces en este mundo? ¿Cómo y por qué Tú permites esto?".

No vamos a descubrir estas cosas solo conversando con otras personas. No vamos a resolverlo acercándonos casualmente a la Palabra de Dios. No vamos a resolver estas cosas con abrir la Biblia de vez en cuando, solo buscando pasajes que nos consuelen.

De hecho, creo que en realidad, y lo pienso a veces, la Biblia no es en absoluto un libro de consuelo. Ciertamente , no creo que la Biblia fuera escrita para ser utilizada de esta manera yendo a ella por retazos, buscando específicamente un poco de consuelo que calme mi dolor.

Creo que la única manera de encontrar consuelo en la Biblia es cuando nuestro dolor nos obliga a cavar profundamente en ella, específicamente para llegar a ver el cuadro completo del gran relato bíblico. La única manera en la que he sido capaz de darle sentido al sufrimiento, es llegando a una comprensión mucho más profunda de lo que sucedió en el Jardín.

La única forma en que podemos aceptar que Dios está haciendo algo bueno en este mundo, incluso con las pérdidas de vida que vemos a nuestro alrededor, es cuando miramos hacia atrás al jardín, viendo lo bueno que este era y viendo todo lo que Él tenía la intención de compartir con Su pueblo. . . quería morar con ellos, ser su Dios, y que ellos fueran Su pueblo. Y, luego vemos como todo esto se perdió en medio del pecado de Adán y Eva.

Pero allí, en el jardín, Él dejó claro por la forma en que Él maldijo la serpiente. También prometió que llegaría el día en que habría un descendiente de la mujer y que la serpiente lo heriría en el calcañar, pero que este descendiente le aplastaría la cabeza.

Tal vez a mucha gente, esto pueda parecerle un puñado de teología complicada. Si estás sufriendo profundamente en este mundo, este es el primer aviso de una esperanza mayor. Es decir, Dios no va a dejar este mundo deshecho, con esta gran cantidad de sufrimiento, y no lo va a dejar para siempre.

Él empezó, ese mismo día, llevando a cabo Su plan para ponerle fin al sufrimiento, para poner fin a la muerte. Así que muchas veces la gente va a decir que están enojados con Dios cuando algo difícil les suceda. Aquí es donde nos ayuda el sumergirnos en las Escrituras. Me dan ganas de decir: "Bueno, ¿no deberíamos estar enojados con el verdadero culpable —de quien es realmente la culpa?” Lo vemos allí mismo en Génesis 3.

¿Cuál es la causa de todo nuestro sufrimiento en este mundo? Es el pecado. ¿Por qué cuando sucede algo doloroso, nadie jamás se enoja con el pecado y el poder que el pecado tiene en el dolor de los que amas? Así que nos va a tomar algún tiempo el profundizar en las Escrituras y esto va a ser necesario.

En tercer lugar, vas a tener que perdonar un poco y seguir perdonando. En realidad, en toda la vida de Esperanza, sobre todo al principio (me da vergüenza decirlo) yo mantuve una lista de los que nos habían dicho algo y de los que no nos habían dicho nada. No me refiero a una lista escrita físicamente, pero sí, yo lo sabía.

Sabía quién había tenido el valor de acercarse a nosotros y quién se había dado la vuelta y nos había evitado. Mi respuesta interna a esto fue un resentimiento creciente. “¿Cómo podían? ¡Qué insensibles! ¿No se dan cuenta? “La verdad es que no, no se dan cuenta.

Con el tiempo, sobre todo después de que Esperanza murió, empecé a verlo desde otro punto de vista y pensé en lo difícil que debió haber sido que la gente supiera qué decirnos. ¿Qué le dices a una madre y a un padre cuya hija se está muriendo? Que no está mejorando, que no hay buenos informes médicos.

Cómo decir algo que sea útil, inteligente, reconfortante, lo que sea. Así que para aquellas de ustedes que han estado pasando por el dolor, y tal vez están sintiendo una desilusión que va en aumento por la forma en que sus amigos respondieron , tal vez aquellos que pensaban que iban a estar allí contigo en los peores momento de la vida y sin embargo, desaparecieron. Vas a encontrar que tu resentimiento hacia ellos crecerá cada vez más.

Tal vez tu resentimiento sea con tu familia. Óyeme, pensamos que debieron hacerlo, ellos debieron saber qué decir, Oh amigas, van a tener que perdonar, les diré algo, creo que la única forma en que esto puede ocurrir es cuando invitamos al Espíritu Santo para que haga la gran obra de perdón en nuestros corazones.

La única manera de perdonar a cualquier persona por cualquier cosa y tener realmente el poder de hacerlo, creo, que es el resultado de empezar a ver cuánto hemos sido perdonados. Esa es la única manera de encontrar el punto de apoyo para comenzar a perdonar a otra persona. Si tú eres como yo, la razón por la que muchas veces no quiero perdonar es porque, francamente, no se lo merecen. . . sin embargo, Dios nos ha dado este perdón tan generoso.

Si ustedes han experimentado el generoso perdón de nuestro Padre, ¿no dejarán que el perdón que han recibido se derrame fuera de sus vidas hacia la gente a su alrededor, esa gente que las han herido tan profundamente? Una vez hecho esto, es probable que tengan que reconocer que pueden herir sus sentimientos mañana de nuevo. Por eso les digo, que van a tener que perdonar y probablemente seguir perdonando más.

Es la forma en la que nosotros que hemos transitado a través del dolor sabemos que el Espíritu está haciendo una obra sobrenatural en nosotros, y todo esto ocurre aun en medio de nuestro dolor. Es decir, en lugar de llevar un registro de errores, sobre quién me ha dicho qué, lo que dijo o lo que no dijo, nos encontramos extendiendo de manera verbal, emocional, e incluso físicamente una mano hacia las personas que podemos ver que ellos mismos no saben qué decir. Es casi como si les diéramos una mano y les ayudáramos a superar ese incómodo obstáculo y los invitáramos a interactuar. No nos quedamos esperando a ver si conocen lo que van a decir o si se avergüenzan y nos ofenden diciendo algo que no deben. Solo los invitamos y esperamos con interés la oportunidad de ser una bendición para ellos aun cuando nos acompañen en la tristeza de nuestras vidas, incluso si ellos no saben qué decir.

La cuarta cosa que vas a hacer para salir de esto es que tendrás que tomar algunas decisiones muy difíciles. Voy a mencionar un par de cosas que creo que son decisiones difíciles.

En medio del dolor, es nuestro dolor el que nos hace sentir cerca de la persona que hemos perdido. Por lo tanto, pudiéramos no estar seguros de que realmente nos gustaría la idea de despertarnos un día y que esta no sea la primera cosa en la que pensemos. Tal vez decimos que queremos sentirnos mejor, pero la verdad es que hay una parte de nuestro dolor que nos trae consuelo, porque el dolor por los que hemos perdido es lo que nos hace sentir cerca de ellos.

Creo que es una de las cosas más difíciles acerca del dolor. Y sin embargo, tenemos que llegar a ese lugar —si queremos continuar sanando — debemos llegar a ese lugar donde le damos permiso al dolor para liberar su control sobre nosotros.

Ahora, lo que no queremos es oír a alguien decir: "Bueno, ¿no crees que es tiempo de que sigas adelante?” Oh, eso no nos gusta. “¿De qué estás hablando? ¿Seguir adelante? Porque esas palabras suenan como si tuviera que dejar mi ser querido atrás y olvidar que esa persona estuvo aquí. No. Yo no quiero 'seguir adelante’".

Pero queremos avanzar. ¿Oyes la diferencia? Hay una diferencia. "Seguir adelante " es como dejar que el ser querido se quede detrás de ti. pero “Avanzar" es creer a Dios, Su   Palabra, creer que Él es Jehová Rafa, Él es el Sanador. Él tiene el poder y el deseo de sanar las heridas de tu vida.

Conseguir pasar a través de todo esto va a requerir tomar la difícil decisión de no convertirnos en mujeres que se definen por su dolor. ¿Conoces tú a mujeres así? En algún momento, esto se convirtió en su identidad, en el contexto en el que lidian con cualquiera, es simplemente lo que son, y no parece que tuvieran el deseo de ser definidas por ninguna otra cosa, excepto por su pérdida.

Amigas, hay una sola cosa por la que queremos ser definidas, y no es nuestro dolor. Queremos ser definidas solo por nuestra relación con Jesucristo. Queremos ser definidas solo por Cristo —y no por las pérdidas en nuestras vidas.

Otra razón por la que encontramos esta decisión difícil es porque sentimos como si empezáramos a dejar que el dolor nos libere de su control sobre nosotras, eso quizás significa que ya no amamos a la persona como solíamos hacerlo. Esa es una posibilidad muy dolorosa, sabemos que es así. Aquí está la verdad a la que deben aferrarse: Tu amor por la persona que has perdido no está definido por tu sentimiento constante de miseria.

Nancy Leigh DeMoss: Hemos estado escuchando a Nancy Guthrie compartiendo su historia de dolor y pérdida después de haber experimentado la pérdida de una hija que nació con una rara enfermedad congénita. Valoro mucho la honestidad de Nancy sobre el dolor y la pena y aún más, el que se mantenga señalándonos la verdad del carácter de Dios y Su Palabra. . . la Verdad en la que podemos confiar, sin importar lo que puede estar ocurriendo a nuestro alrededor.

Es posible que desees saber más sobre la historia de Nancy y la perspectiva que Dios le ha dado a través del dolor. Quiero animarte a obtener una copia de su libro llamado, Aferrándose a la Esperanza. Por supuesto, esa palabra, que en inglés es Hope (Esperanza) era el nombre de la niña que Nancy y su marido perdieron.

Aferrándose a la Esperanza y subtítulo es Un camino a través del sufrimiento hacia el corazón de Dios está disponible en español, y en este libro Nancy enmarca su historia en el libro de Job, y la historia de cómo Job encontró una vía a través de su sufrimiento para llegar al corazón de Dios. A través de este libro creo que te darás cuenta de cómo el sufrimiento puede ser realmente un viaje que te lleve más cerca del corazón de Dios.

Carmen Espaillat: Mañana, Nancy Guthrie se unirá a nosotras otra vez. Escucha cómo ella se mantuvo apoyada en el Señor, mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgwmuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música:Vivir es Cristo, Jonathan & Sarah Jerez, Vivir Es Cristo ℗ 2013 Jonathan & Sarah Jerez

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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