Podcast Aviva Nuestros Corazones

Trabajando en el poder del Espíritu Santo, día 6

Annamarie Sauter: ¿Te ves tentada a deprimirte al ver los titulares de las noticias?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Se me hace un nudo en la garganta por todas las infidelidades, los divorcios y el abuso. Nuestros países se están desintegrando y el mundo se está volviendo loco, ISIS está tomando el control del mundo. Siento que algo dentro de mí se retuerce por todas estas cosas. Y son cosas serias. No trato de minimizarlas. Las tinieblas se vuelven cada vez más densas. ¡Pero amigas, por el poder de Dios y Su Espíritu, nosotras tenemos una luz!

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cómo querría Dios que pases la verdad de Su Palabra a la próxima generación? A lo largo de los últimos cinco programas Nancy te ha estado ayudando a explorar esta pregunta. Hemos estado escuchando una serie de mensajes que ella enseñó a líderes de ministerios de mujeres, en una conferencia de Aviva Nuestros Corazones llamada Revive’ 15.

Hoy concluiremos esta serie de programas titulada, «Trabajando en el poder del Espíritu Santo». Nancy te hará una encomienda. Ella se encuentra en la segunda carta a Timoteo, el capítulo 4, versículo 1.

Nancy: Ahora, en el contexto inmediato, Pablo le está hablando a un pastor. Él le está hablando a un anciano de la iglesia. Y él está desafiando y encargando a los líderes de la iglesia, a los hombres a quienes se les ha dado la responsabilidad de pastorear el rebaño. Él les está diciendo: «Esto es lo que ustedes deben hacer como pastores».

Pero yo creo, que en la aplicación de este pasaje; hay principios que son para nosotras también, a medida que buscamos la manera de discipular a las mujeres en los caminos de Dios, y cuidar de aquellas mujeres que Dios ha puesto a nuestro alrededor. Puedes estarlo haciendo también con tus hijos. Puedes estarlo haciendo en la escuela dominical o discipulando a una persona. Como sea que lo estés haciendo, tal vez en un grupo pequeño, creo que aquí hay un encargo que es para nosotras también. «Te encargo, te ruego, te exhorto».

Esto no es una sugerencia. Esta es una petición urgente de un hombre que está a semanas de partir a la presencia del Señor. «Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino». (Pablo está trayendo todo argumento posible para presentar este solemne encargo) «Predica la palabra». Permanece en la Palabra. No te desvíes tras estas cosas lujosas. Apégate a la Palabra a tiempo y fuera de tiempo, «redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción».

Y a propósito, quiero decirles que a medida que oran por su pastor, por los ancianos y pastores en su iglesia, pueden orar por ellos de esta manera: que Dios les dé la gracia, la fe y el valor para seguir haciendo eso sin importar qué clase de oposición se les presente, sin importar lo agotados que puedan estar, y animarlos, apoyarlos, y levantar a aquellos que hacen esto fielmente. Y a propósito, no los presionen diciendo: «Ah, es que él no es muy buen comunicador».

Escucha, si él es un hombre que es fiel a la Palabra de Dios, dale gracias a Dios por él. Y aunque tal vez, en tu opinión, él no sea tan profundo en su estudio, si tienes una Biblia abierta contigo mientras él está predicando la Palabra, puedes alimentarte, aprender, crecer y madurar. Tú lo animas cuando Dios te habla a través de su ministerio, a través de la Palabra a medida que él está enseñando. Estoy segura de que vas a animarlo. Lo motivarás a ser un mejor estudiante de la Palabra de Dios.

Pero este no solo es un desafío para nuestros pastores, o nuestros ancianos, sino para todas nosotras, en nuestras esferas de influencia; para continuar en la Palabra; para proclamar la Palabra, el maravilloso, el hermoso, poder de La Palabra.

  • Es incomparable, no tiene rival.
  • No hay otro libro como este. Es único en su clase. Se vale por sí misma.
  • Sobrepasa los límites del tiempo.
  • Es eterna, siempre es relevante.
  • Es perfecta, es pura. Por lo tanto, es de confiar.
  • Es invaluable, es preciosa. Por lo tanto, es para ser atesorada y apreciada.
  • Es poderosa, y por lo tanto, puede cambiar mi vida y tu vida, y la vida de aquellos a quienes servimos.
  • Es práctica. Por lo tanto, se puede confiar en ella para cada área de nuestras vidas.

Este Libro nos comunica quién es Dios, Su corazón, Sus caminos, Su voluntad, y Su sabiduría en cada área de la vida. Acerca de las relaciones, las amistades, el matrimonio, la crianza, las finanzas, la moral, el carácter de Dios y el evangelio y los medios para la salvación y las cosas futuras y pasadas. Nos comunica los caminos de Dios.

  • Corrige, nos muestra en donde hemos fallado.
  • Limpia, nos lava. Él envió Su Palabra y fueron sanados.
  • Nos cambia, nos transforma.

No puedes conocer a Dios sin esta Palabra. No puedes conocer la voluntad de Dios sin esta Palabra. No puedes conocer el evangelio sin esta Palabra. No puedes crecer espiritualmente sin ella. No puedes sobrevivir espiritualmente sin ella. Vas a padecer hambre espiritual si no tienes este Libro, si no alimentas tu mente, tu corazón, y cada parte de ti de una manera estable, constante, consistente.

No podrás experimentar victoria sobre el pecado, la carne y el diablo sin la Palabra de Dios. No podrás derrotar al enemigo sin ella. Este Libro te ayudará a caminar en libertad.

  • Te traerá gozo.
  • Te dará sabiduría.
  • Te dará dirección.
  • Te dará Dice: «Mucha paz tienen los que aman tu ley» (Sal. 119:165).
  • Te fortalecerá, te animará, te protegerá, te sostendrá, y te entrenará.

Así que te desafío: lee este Libro. Léelo, y no solo ciertas partes. ¡Léelo todo!

No es que no tengamos las Escrituras en nuestras casas. En cada hogar hay un promedio de tres biblias, pero no leemos la Biblia. Salmo 85:8, dice: «Escucharé lo que dirá Dios el SEÑOR».

Jeremías 9:20, dice: «Oíd, pues, mujeres, la palabra del SEÑOR, y reciba vuestro oído la palabra de su boca».

La Escritura promete una bendición a quienes leen la Palabra de Dios. En Deuteronomio 11, puedes leerlo por ti misma. En los versículos 18-21, verás una y otra vez la promesa de bendición para aquellos que leen este Libro. Las personas que dicen: «Me cuesta trabajo entender la Biblia». Casi siempre, son personas que no están leyendo la Biblia, ni pidiéndole al Espíritu Santo que abra e ilumine sus mentes y sus corazones y su entendimiento.

Apocalipsis 1:3, dice: «Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas que están escritas en ella, (toman en serio lo que está escrito en ellas), porque el tiempo está cerca».

Léela. Estúdiala. Léela en toda su amplitud. Estúdiala en profundidad. Medita en ella. Reflexiona en ella. Empápate de ella. Imprégnate de ella. Créela, respétala, obedécela y compártela con otros.

Una señal de madurez espiritual, una señal de madurez física, es la habilidad para reproducirnos. Los niños de siete años, no pueden tener hijos. Es una señal de madurez física el que puedas reproducirte. Es una señal de madurez espiritual el que estás reproduciéndote. Y algunas de ustedes necesitan dejar de seguir sentadas en el estudio bíblico en el cual han estado por veintisiete años y empezar uno ustedes mismas.

Tú preguntas: «¿Quién vendría?» Pídele a Dios una mujer, dos o tres, o cuantas sean. Algunas de ustedes han estado recibiendo, y recibiendo, y recibiendo. No dejes de recibir, pero empieza a dar. Algunas de sus vidas están estancadas, porque solo están recibiendo y recibiendo y no están dando a las demás.

Hebreos 5, habla de esto así: «Acerca de esto tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír. Pues aunque ya deberíais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido». (vv. 11-12).

No hay nada malo con necesitar leche si eres un bebé. Pero algunas de ustedes, todavía están actuando como bebés; tomando la leche de la Palabra y no han podido digerir comida sólida, pero han conocido a Jesús por veintitrés años. ¡Hay un problema aquí!

La mente natural no percibe la Palabra de Dios. No es lo que quiere. No tiene apetito por la Palabra. Eso es lo que Pablo dice en 2 Timoteo 4:3-4: «Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos».

La tendencia natural de las personas es querer algo que les ayude a justificar sus propias pasiones egoístas y pecaminosas. Y a eso se tienden a inclinar, a desviarse de la verdad, para buscar todo tipo de enseñanzas que apoyen su estilo de vida.

Ser fiel en el ministerio de la Palabra no es darle a la gente lo que quiere. Es darles lo que necesitan. Y aquellos que son fieles a la Palabra generalmente no serán los maestros más populares. Puede que no tengan las multitudes más grandes, pero serán fieles.

Yo estoy muy agradecida por maestros fieles de la Palabra en mi vida: Profesores cristianos, maestros de escuela dominical, padres, pastores, amigos, mentores, escritores. Personas que con gracia, gentileza, fidelidad, y firmeza me han llevado a la Palabra de Dios.

Entonces, ¿qué sucede si no les enseñamos a las mujeres, la Palabra de Dios? ¿Si no asumimos este encargo, esta encomienda? Bueno, ellas no van a conocer a Dios. No van a conocer su voluntad. Las mujeres a las que se supone que debemos estar sirviendo serán más propensas a confiar en sus emociones, sus circunstancias, y en sus experiencias, para dirigir sus vidas. Ellas creerán mentiras. Serán engañadas. Seguirán esclavizadas, con ataduras. No tendrán esperanza. No tendrán dirección para sus vidas, no tendrán un timón. Serán espiritualmente estériles. Cristo no será honrado en sus vidas como merece ni cumplirá el propósito para el cual Él las creó.

Pero, ¿qué pasaría si las mujeres enseñan a otras mujeres? ¿Qué sucedería? Le envié un mensaje de texto a un grupo de mujeres con las que tenemos una hermandad. Y les dije: «Listas, en sus marcas, ya. ¿Qué sucedería si enseñamos la Palabra de Dios?» Y junté mi lista con la de ellas. Voy a mencionarlas rápidamente. No van a poder escribir todo esto, puedes leerlo en la transcripción, voy a darles rápidamente, quince cosas, y hay muchas más que ustedes podrían agregar, cosas que van a suceder si enseñamos a otras mujeres.

  1. Experimentarás la bendición de la obediencia, porque se nos ha dado este mandato, y la obediencia trae bendición.
  2. Experimentarás el fruto de la santificación en tu vida, porque a medida que estudias la Palabra de Dios, y te preparas para enseñar a otras, vas a tener que someterte a la Palabra de Dios, y dejar que te transforme. Tú serás santificada a medida que vives una vida de continuo arrepentimiento.
  3. Experimentarás la gracia de Dios obrando en ti y a través de ti a medida que clamas a Él en tu debilidad diciendo: «¡No puedo hacer esto!» Y Él derrama gracia en tu vida. Experimentarás más de Su gracia. Experimentaras más de su gracia a medida que reconoces tu propia pecaminosidad y vives un estilo de vida de arrepentimiento y Dios derrama Su gracia, y Su misericordia en tu vida.
  4. Experimentarás el gozo de ver al Señor obrar en las vidas de aquellas a quienes estás enseñando.
  5. El reino de Dios crecerá a medida que enseñas la Palabra, a mujeres que fueron creadas a Su imagen, acerca de cómo vivir de acuerdo a Su llamado en sus vidas.
  6. A medida que enseñas la Palabra, nosotras como mujeres enseñamos a otras mujeres, y esto será de testimonio para aquellas a nuestro alrededor para que den un paso de fe cuando Dios las llame a actuar.
  7. Se desarrollará un sentido de comunidad, una hermandad. A medida que el ministerio del evangelio nos une con otras creyentes, las relaciones son cultivadas.
  8. Desarrollarás herramientas para resistir al enemigo y estar en contra de movimientos falsos en nuestros días, en nuestra cultura.
  9. Habrá un modelo ejemplificado porque hacemos lo que vemos que otras hacen en nuestro grupo, y otras mujeres serán inspiradas y motivadas a usar sus dones al ver que tú usas los dones que Dios te ha dado.
  10. Crecerás. Cuando estás enseñando a las demás tú misma aprendes más.
  11. Aquellas a quienes estás enseñando, también crecerán. Sus corazones, sus vidas se anclarán en la verdad.
  12. (Y me encanta esta porque me sucede todo el tiempo). A medida que enseñas la Palabra, tu propio corazón será alentado y movido, será motivado y recibirá convicción. Es difícil para mí. Yo no sé. Tal vez es por cómo soy, pero generalmente mi corazón está frío. No me siento inspirada. Y siento como si no estuviera motivada por las cosas de Dios. Pero algo sucede cuando empiezo a enseñar la Palabra de Dios a las demás y afirmo Sus verdades. Aconsejo mi propio corazón. (De hecho, esa es la siguiente).
  13. Profundizará tu fe a medida que afirmas la verdad. Mi corazón se alienta y es conmovido cuando me levanto y proclamo la verdad a las demás. Te sucederá a ti.
  14. Harás que la gente dependa de Dios, en vez de ti, a medida que les enseñas la Palabra.
  15. Pasarás la batuta de la fe a otras.

Las mujeres en la actualidad están confundidas. Están cayendo presas de todo tipo de engaño, porque no conocen a Dios, no conocen Su Palabra. Están tomando malas decisiones, decisiones necias, decisiones costosas, porque no conocen la Palabra, no solo en sus mentes, sino en su corazones. Tenemos que convertirnos en mujeres que conocen la Palabra, y tenemos que rendir nuestras vidas para ayudar a que otras mujeres se conviertan en mujeres de la Palabra.

Pablo le dice a Timoteo en el capítulo 4, versículo 5: «Pero tú, (sin importar lo que los demás hagan o no hagan) sé sobrio en todas las cosas, sufre penalidades». ¡Vienen en camino! «haz el trabajo de un evangelista, cumple tu ministerio». Él le está diciendo: «Sigue en la carrera. No pierdas tiempo maldiciendo las tinieblas».

Hay algo en mi interior que se retuerce por todas las infidelidades, los divorcios, el abuso, y nuestros países se están desintegrando y el mundo se está volviendo loco; ISIS está tomando el control. Puedo que algo se me retuerce internamente por todas estas cosas. Y estas cosas son serias. No trato de minimizarlas. Las tinieblas se vuelven cada vez más densas.

Pero ¡amigas, por el poder de Dios y Su Espíritu, nosotras tenemos una luz! Dios envió la luz de Cristo Jesús, la Palabra viviente, esta luz de Su Palabra a este mundo en tinieblas. Y a medida que esa luz se enciende y resplandece dentro de nosotras, salimos y enseñamos la Palabra a otras, encendemos una luz en las tinieblas.

Dios habló, y hubo luz, y las tinieblas se disiparon, y la confusión se desvaneció porque Dios habló. Y Dios todavía le está hablando a este mundo loco, oscuro, caído, y pródigo, y Èl quiere hacerlo a través de ti, a través de mí, a través de nosotras.

Así que quiero pedirte a que te comprometas a hacer esto por el resto de tu vida, no solo por una semana después que termine esta conferencia, sino que perseveres sin importar lo que cueste o lo difícil que sea.

Al regresar a tu iglesia tal vez nadie está buscando mujeres para que enseñen a otras mujeres ahí. Entonces empieza a orar. Y pídele a Dios: «Señor, obra en el corazón del rey, obra en los líderes de esta iglesia». No vayas a pisotearlos. Vé y habla con los líderes espirituales de la iglesia. Vive el mensaje. Que tu vida sea tan atractiva que ellos puedan decir: «Necesitas enseñarle a otras mujeres eso». No marches por ahí con un folleto en la mano ni les envíes los mensajes ni les digas: «Visita este sitio en el internet y escucha esto». Vívelo. Deja que la Palabra sea una luz poderosa en ti, y que la gente te diga: «Enséñanos la Palabra de Dios».

«Porque yo ya estoy para ser derramado como una ofrenda de libación», dice Pablo, «y el tiempo de mi partida ha llegado. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe» (v. 6).

Pon tus ojos en la meta final; Jesús está ahí. Está dispuesta a ser derramada fielmente, día tras día, tras día, sobre tus rodillas, en tu estudio, en la Palabra, estudiando, forcejeando, luchando con el texto, aprendiendo, comprendiendo, interpretando, aplicando, y luego reproduciendo y enseñando a otras fielmente, día tras día, mes tras mes, año tras año, década tras década.

Y recuerda que hay una recompensa. En el versículo 8, dice: «En el futuro», Pablo dice: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera». Estoy desgastado. Estoy exhausto, no me he retirado, él sigue haciéndolo. Seguirá hasta su último aliento. Pero él está mirando hacia adelante, hacia algo que lo ha mantenido en la lucha y en la carrera.

Él dice: «En el futuro, me está reservada (en el cielo, y yo voy a estar allí en cualquier momento)».

¿Sabes qué? ¡Nosotras también!

Tú dices: «¿En cualquier momento?»

Bueno, una vez que miremos a este mundo desde una perspectiva de eternidad, es como si fuera en un segundo a partir de ahora.

«En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día». El día del juicio final, y no solo a mí, sino a ti, Timoteo, y a aquellos a quienes tú enseñas, aquellos a los que ellos enseñen, aquellas mujeres a las que enseñas y a las que ellas enseñan, «a todos los que aman su venida».

Aquellos que viven a la luz de Su venida, que enseñan a la luz de ese día, lo anticipan, viven por él, y sirven a la luz de él.

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth, hablándole a un grupo de líderes de ministerios de damas, en la conferencia Revive '15. Esta es una conferencia organizada por Aviva Nuestros Corazones. Nancy regresará con nosotras.

La lista de quince cosas que pasarían si las mujeres enseñan a otras mujeres la puedes encontrar en la transcripción de este programa. Léela o compártela a través de AvivaNuestrosCorazones.com.

En conferencias como Revive '15 Aviva Nuestros Corazones motiva y les enseña a las mujeres cómo enseñarles a otras mujeres. Y esto no solo sucede en una conferencia. Escuchas verdades bíblicas a través de estos programas, ¡y queremos animarte a compartir con otras mujeres aquello que estás aprendiendo!

Nancy, tú nos quieres compartir una invitación y una historia muy interesante, algo que nos permite ver que esto ya está sucediendo

Nancy: Estoy muy agradecida por las muchas oyentes que han hecho posible que este programa se pueda escuchar al otro lado del mundo, justo en el momento correcto. Son tus oraciones y tu ayuda financiera que hacen que este programa sea posible.

Y como ya hemos venido compartiendo con ustedes, estamos llegando al final de nuestro año fiscal. Y es cuando cerramos los presupuestos; nosotras evaluamos el estado financiero de nuestro ministerio y determinamos qué planes podemos hacer para el próximo año. Por eso es muy importante para nosotros terminar el año bien para que no haya interrupción en muchos de los programas de nuestro ministerio para alcanzar a otras.

¡Gracias por seguir ayudando a Aviva Nuestros Corazones, a medida que llamamos a las mujeres a libertad, plenitud y abundancia en Cristo!

Cuando tú apoyas Aviva Nuestros Corazones, tu donación hace una gran diferencia en muchas vidas.

Por ejemplo, escucha de una mujer de México. Ella comparte con nosotras lo que Dios está haciendo en su comunidad.

Mujer: Muchas gracias, hermanas. Estamos agradecidas con ustedes, el ministerio de Aviva Nuestros Corazones. Es una bendición para nuestras vidas escuchar estas enseñanzas aquí en San Pedro, Pochutla, donde hablamos la lengua zapoteca. Créanme que va a ser de mucha bendición para nuestras vidas, cómo guiar a nuestros hijos, cómo amar a nuestros esposos y eso va a ser de mucha bendición. Muchas gracias y que Dios las siga bendiciendo.

Nancy: Cuando apoyas a Aviva Nuestros Corazones, estás haciendo una diferencia en personas que sirven a Dios en lugares como San Pedro, Pochutla, quizás un lugar que ni siquiera has escuchado mencionar antes. Es por esto que al dar estás contribuyendo al avance y la expansión del reino de Dios.

¿Considerarías ayudar a Aviva Nuestros Corazones para que continuemos invirtiendo en las vidas de mujeres alrededor del mundo?

Annamarie: Por décadas, Joni Eareckson Tada, ha sido un modelo de confianza en Dios a través de la adversidad. Al recibir su diagnóstico de cáncer, habría sido fácil preguntarse por qué tendría que atravesar más sufrimiento. Mañana, Joni te contará lo que aprendió a lo largo de esta prueba.

Invitándote a pasar de manera intencional la verdad de la Palabra de Dios a otras mujeres, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Yahweh, Jonathan & Sarah Jerez, Vivir Es Cristo ℗ 2013 Jonathan & Sarah Jerez.  Canción usada con permiso.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.