Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: Alrededor de sus treinta años de edad, Mark DeMoss oyó a muchas personas mayores lamentarse por las mismas cosas una y otra vez. Esto es lo que les oía decir.

Mark DeMoss: «Lamento no haber pasado más tiempo con mi familia. Si pudiera tener la oportunidad de volver hacerlo, hubiera pasado menos tiempo en la oficina y más tiempo con mi familia. Lamento no haber pasado más tiempo estudiando la Palabra de Dios. Me hubiera gustado conocer mejor este Libro. Me hubiera gustado haber tenido mejor cuidado físico de mi cuerpo para prevenir las enfermedades que tengo o el ataque al corazón que sufrí tan joven».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cómo quieres que tu vida sea recordada? Las decisiones que tomes hoy determinarán esa realidad. Hoy serás desafiada a vivir con propósito, con intencionalidad, para que el final de tu vida sea uno lleno de gozo. Escucha una entrevista que Nancy grabó con un invitado especial.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: En los últimos años hemos tenido varios invitados muy especiales en Aviva Nuestros Corazones, y he disfrutado hablar con diferentes mujeres y también con algunos hombres, acerca de diferentes temas que son de interés para mí y para nuestras oyentes.

Hoy tenemos la oportunidad de hablar con alguien que he tenido tantas ganas de tener en el programa. Él es un hombre de negocios. Ha sido por mucho tiempo un gran amigo. Es el autor de un libro que sé que nuestras oyentes van a estar muy interesadas en ordenar y leer. Y es mi hermano, Mark DeMoss, y uno de los siete hermanos de nuestra familia. Me han preguntado de vez en cuando qué relación hay entre Mark y yo. Él no es mi esposo. Él es mi hermano menor, pero él no es pequeño. Él es un hombre de Dios piadoso y maduro.

Mark, muchas gracias por no solo escribir este libro, The Little Red Book of Wisdom (El pequeño libro rojo de la sabiduría), sino por venir a Aviva Nuestros Corazones para hablar con nuestras oyentes sobre algunas de las cosas que Dios puso en tu corazón y que has puesto en este libro.

Mark: Bueno, gracias, Nancy. Estoy contento de estar contigo, conversando contigo de cosas que ambos amamos y son importantes para nosotros.

Nancy: Sabes, recientemente te comenté que una cosa es escribir un libro sobre la sabiduría y otra cosa es ser una persona sabia. Muchas personas tienen muchas cosas que decir, pero no necesariamente tienen una vida que respalde esas áreas de su mensaje. Una de las cosas que aprecio acerca de este libro es que a medida que lo leía, es uno que me fue difícil cerrar, con tema tras tema relacionado con la sabiduría.

Me dije a mí misma: «Conozco al hombre que escribió este libro, y puedo ver estas cualidades y estos principios vividos en su vida y en su familia». Así que esa es una de las cosas que realmente me hizo querer tenerte aquí en el programa para compartir con nuestras oyentes sobre estos temas.

Dices al principio del libro que, incluso si nadie más lo leyera o no llegara a una amplia distribución, que espero que sí sea ampliamente distribuido, pero que lo escribiste para transmitir a tus hijos algunas de las cosas que nuestro padre nos enseñó acerca de la sabiduría y de la vida y las cosas que son realmente importantes en la vida.

Cuando pensamos en nuestra crianza, pienso que una de las cosas que diríamos es que nuestro papá realmente hizo un énfasis en el hecho de que la vida es corta y hay que vivirla con cuidado. Cuando éramos jóvenes, aún eras un adolescente y yo tenía 21 años, tuvimos una experiencia de primera mano que nos comprobó, nos demostró sin lugar a dudas, que la vida es realmente muy corta.

Mark: Bueno, ahí es donde doy comienzo a este libro, con un capítulo titulado: «Una cuestión de muerte y vida». Yo tenía 17 años, justo una semana antes de mi último año de secundaria, y había estado fuera todo el verano (que es un tema de otro capítulo). Así que yo no había estado con nuestro papá a excepción de uno o dos días en todo ese verano.

Él estaba jugando tenis con otros tres hombres en nuestra casa y se cayó en la cancha a los cincuenta y tres años y fue trasladado de urgencia al hospital. Poco después estábamos ante un médico que nos dijo: «Lo siento. Hicimos todo lo que pudimos». Allí estaba yo a los 17 años aprendiendo que mi padre, mi héroe, ya no estaba.

Nancy:Permítanme decir, por cierto, que eso pasó después de un fin de semana largo por un día festivo. El fin de semana de mi veintiún cumpleaños. Yo había estado en casa ese fin de semana. No sé si te acuerdas que la noche anterior, la noche del viernes, salimos a cenar y uno de ustedes trajo un amigo a casa. Toda la familia había estado junta. Yo estaba en casa solo por ese fin de semana. Cuando llegamos a casa después de la cena esa noche del viernes, papá le dijo a ese amigo, «eres muy afortunado de estar con nosotros ahora que estamos todos juntos. Probablemente nunca estemos todos juntos así de nuevo».

Luego a la mañana siguiente, sábado por la mañana, papá y mamá me llevaron al aeropuerto y me pusieron en un avión de regreso a Virginia, donde estaba viviendo en ese tiempo. Cuando aterricé en Virginia, recibí la llamada de mamá diciendo que papá se había ido a estar con el Señor. Así que para nosotros dos y para los otros hijos también, algunos de los cuales estaban todavía en casa, eso era lo último en el mundo que esperábamos oír. Ese sábado en la mañana todos estábamos juntos, y en la tarde, él ya no estaba.

Mark: Se me habían olvidado algunos detalles, pero impacta tu vida; solo aquellos que han experimentado eso pueden empezar a entenderlo. Me impactó grandemente a una edad temprana, el significado de la brevedad de la vida. Tenía la edad suficiente para presenciar la muerte antes, pero había sido en otras familias y por lo general en personas mayores de cincuenta y tres años. De alguna manera en nuestra humanidad suponemos durar setenta u ochenta años. No hay base real para esa presunción, pero nos golpeó duro.

Luego hubo otra experiencia. Siete años más tarde, nuestro hermano David, a los veintidós años, murió en un accidente automovilístico. Ese fue otro tipo de dinámica, porque creo que había algo en mí, con la pérdida de mi padre, que en cierto modo supuse que sería el final de ver y presenciar la pérdida de un familiar cercano. Eso era una especie de cuota tal vez, y pasaría mucho, mucho tiempo antes de que un familiar cercano muriera. Luego aquí estábamos tan sólo siete años después de no solo perder un hombre de cincuenta y tres años de edad, sino un joven de veintidós años de edad.

Actualmente tengo cuarenta y cuatro años y caí en cuenta de que estoy cerca de la edad de mi padre cuando murió, y tengo el doble de edad de mi hermano cuando murió. Así que he vivido dos veces más que mi hermano y casi igual que mi padre. Esto pone muchas cosas en la perspectiva correcta.

Nancy: ¿De qué manera? ¿Cómo así? Explícame un poco.

Mark: Es un recordatorio constante de que cada día importa. Cada semana importa. Cada momento con nuestros hijos importa.

Abril y yo hemos visto a una preciosa familia en nuestra escuela enterrar a un niño de segundo grado. Vimos a un estudiante en su último año de secundaria en nuestra escuela cristiana, morir en un accidente automovilístico. Parece que cada mes hay otro ejemplo, pero todos ven esos ejemplos.

Pienso que es cuando pasa en tu familia inmediata, que esto te impresiona más que cuando lo ves en el mundo que te rodea.

Nancy: Una de las cosas que sobresalen en tu libro, que me trajo tantos recuerdos, fue el hecho de que nuestro padre vivió de una manera que estaba listo para morir. A pesar de que no tenía idea de que el primero de septiembre de 1979 sería su último día en la tierra, él vivió de una manera que estaba listo. Él fue intencional con respecto a la vida. Él estaba consciente de que no tenía garantías sobre el mañana.

Mark: Sí, probablemente él era, no probablemente; pienso que él era la persona más determinada que hemos conocido. Describírselo a alguien que no lo conoció parecería algo casi fanático, o exagerado o programado hasta un grado absurdo o algo parecido. Pero no era así.

De él aprendí a usar el tiempo, a usar todo el tiempo. Usar el tiempo en tu carro. Usar el tiempo en los aviones. Usar el tiempo sentado en una fila esperando algo. Usar el tiempo sentado en un juego de pelota. A usar el tiempo para algo de valor. Tenía propósito.

Él podía relajarse. Él podía jugar. Él podía divertirse, pero siempre tenía un  propósito, y no es lo que ves en el hombre al dia de hoy que es adicto al trabajo; que quema la vela por ambos extremos. De hecho, él no quemó la vela por ambos extremos. Era famoso por irse a la cama alrededor de las diez de la noche.

Así que él no era un hombre que estaba despierto toda la noche cerrando un contrato más o escribiendo una propuesta más. Ese es otro tipo de mentalidad diferente. Tenía una manera de vivir muy racional, razonable, una manera de vivir con propósito.

Nancy: Pero esto sí tuvo algunas ramificaciones prácticas en nuestra casa. Por ejemplo, el hecho de que no teníamos televisión. Me acuerdo que la razón número uno que él daba para eso era la colosal pérdida de tiempo que era para tanta gente.

Mark: Supongo que si tuviéramos que calcular las horas que redimimos en otra cosa que no sea la televisión en comparación con una familia media dedicada a la televisión, supongo que probablemente serían miles de horas. Pienso que esto fue un estímulo para algunos de nosotros a ser mejores lectores y a estar involucrados en la música o en algo más, aparte de estar sentado en un sofá  viendo televisión. Así que hubo aplicaciones prácticas, absolutamente.

Nancy: Cuéntanos sobre el papel que mamá encontró después de que papá se había ido con el Señor que sé que ha tenido un gran impacto en todos nosotros.

Mark: Cuando volvimos del hospital ese sábado por la tarde, mi madre encontró sobre la mesita de noche al lado del lado de él de la cama, una pequeña libreta en la que acababa de escribir un verso de Salmos capítulo 90, versículo 12, que dependiendo de la versión, dice algo como esto: «Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría» (NVI).

Eso estaba en su mesita de noche. No estamos seguros de cuando lo escribió. Si lo escribió esa mañana o el día anterior o el mes anterior, no lo sé, pero estaba allí.

Nancy: Yo estaba pensando esta mañana sobre ese versículo. «Enséñanos a contar nuestros días». Ayúdanos a darnos cuenta qué tan pocos realmente son. Pensando en imágenes en la Escritura que hablan de la brevedad de la vida, Santiago dice que la vida es un vapor. Los salmos dicen que es como la amplitud de una palma de la mano, apenas hay distancia en absoluto. Dice que es como un suspiro, es como la hierba. Está aquí hoy; pero mañana ya no existe. La Escritura usa todas esas imágenes para hablar de la brevedad de la vida.

Tendemos a vivir como si fuéramos a seguir en este estado por tiempo indefinido sin detenernos a pensar en lo que viene después. ¿Qué tendré en la eternidad de valor para mostrar, de los pocos años o días o meses que he vivido aquí en la tierra?

Cuando pienso en la vida de nuestro papá, pienso que...humanamente, se diría que fue una vida cortada a destiempo, o que podríamos considerar que estaba en el mejor momento de su vida. Un hombre piadoso, fructífero, con un corazón para el ministerio y a los cincuenta y tres años se había ido. Mi madre tenía cuarenta años en ese entonces, y quedó con siete hijos entre los ocho y los veintiún años. Sin más días con nuestro padre, su esposo, aquí en esta tierra.

Él vivió de tal manera que pudo ir al cielo sin remordimientos. Pienso que tú Mark, has buscado tener ese patrón en tu vida, y yo también en la mía; vivir hoy de una manera centrada, enfocada, con un propósito que es intencional, y sin remordimientos para cuando estemos frente al Señor.

¿Cómo ha impactado el concepto de poder vivir y morir sin remordimientos tu vida ahora como un hombre adulto?

Mark: He sido impactado por las veces que he escuchado a personas mayores hablar en una conferencia o en una iglesia o leyendo una autobiografía de una persona muy conocida llegando al final de su vida, cuando cuentan los remordimientos que tienen. Pienso que nunca escuchamos uno nuevo. Sabemos cuáles son esos remordimientos.

Todos podríamos enumerarlos. Son cosas cómo:

  •      «Lamento no haber pasado más tiempo con mi familia. Si yo pudiera volver a hacerlo, habría pasado menos tiempo en la oficina y más tiempo con mi familia».
  •      «Lamento no haber pasado más tiempo estudiando la Palabra de Dios. Me hubiera gustado conocer Su Libro mejor».
  •      «Me hubiera gustado haber tenido mejor cuidado de mi cuerpo para prevenir las enfermedades o el ataque al corazón tan joven».

Eso es lo que escuchamos a las personas decir en el ocaso de su vida. Recuerdo pensar muchas veces que quiero llegar a ese punto y no tener ese remordimiento; y como ya sé cuál sería el remordimiento, porque hay personas ya han pasado por lo mismo antes que yo, ¿por qué no me determino a no tenerlos? Eso parecería una acción sabia.

No es para decir que no tendré ningún remordimiento, porque el tiempo que pasé con mi familia no será suficiente. El tiempo que pasé en la Palabra de Dios no será suficiente. Pero puedo hacer un mejor balance y hacerlo mucho mejor de lo que sería si no estuviera pensando en evitar el remordimiento. Así que he tomado algunos pasos en el camino entre mis treinta y cuarenta para abordar algunas de estas cosas.

Nancy: ¿Por ejemplo?

Mark: Empecé un negocio hace 15 años, y estaba a finales  de mis veinte. Comenzar un negocio es un trabajo duro. Viajé mucho y trabajé largas horas. Desafortunadamente, el momento de que la empresa inició, coincidió con el inicio de nuestra familia. Abril y yo tuvimos tres hijos pequeños. Me encanta lo que hago. Me encanta mi empresa y nuestro trabajo y las personas con las que trabajamos y hemos tenido algunos viajes muy emocionantes y gratificantes por todo el mundo, y todo es trabajo del reino. Es trabajo del ministerio.

Pero recuerdo decidir cuando tenía unos treinta y ocho años, cortar mis viajes a la mitad. Me puse una meta de hacerlo para cuando cumpliera los cuarenta años. Así que empecé a decir no, a más cosas y a ser mucho más consciente en cuanto a las tareas que tomaría y los viajes haría. Confié más en el personal para viajar.

Nancy: Tu meta era invertir más tiempo con tus hijos.

Mark: Invertir en mis hijos que ahora están en la secundaria y muy pronto irán a la universidad. Nunca voy a mirar atrás y a decir que me hubiera gustado haber viajado más, para poder construir nuestro negocio en un negocio más grande. Estoy seguro de que nunca voy a decir eso.

Luego recuerdo tomar algunas decisiones intencionales sobre mi salud. He sido un atleta toda mi vida y he gozado de buena salud, pero después que nuestro padre murió, me hice algunos exámenes médicos y de hecho tuve algunos tipos de problemas de colesterol hereditarios, que me harían un candidato de alto riesgo para un infarto. Me puse muy serio sobre eso y decidí que iba a hacer todo lo que yo podía hacer humanamente para hacer frente a eso y no lamentar el no haber hecho algo al respecto.

Así que doce o quince años atrás me puse muy serio con respecto a mi dieta y al ejercicio. No quiero estar en un hospital a los cincuenta y tres o sesenta y tres años, o a cualquier edad y decir: «Vaya, si yo hubiera comido un poco más sano o hubiera sido más diligente en hacer más ejercicio, tal vez esto no hubiera sucedido».

Cada persona tendrá sus propios ejemplos sobre lo que puede hacer para evitar algunos de estos remordimientos. Esta es una de esas cosas bellas donde ya sabes cómo se verá el final. Esto no es un misterio. Así que si ya lo sabemos, ¿por qué no tomamos algunas medidas para decir: «Esa no va a ser mi historia».

Nancy: Y cuando pienso en todo este tema de la sabiduría y este libro que has escrito, The Little Red Book of Wisdom (El pequeño libro rojo de la sabiduría), que tiene muchas ideas y principios prácticos sobre áreas específicas de la sabiduría, sabes que el punto de partida es el temor al Señor. Es reverencia a Dios. Es poner a Dios primero en tu vida.

Dices que has escrito este libro, entre otras razones, para preparar a tus hijos para la vida de la forma en que nuestro padre nos preparó. Fue interesante, Mark, tú no sabes esto, pero la semana pasada tuve la oportunidad de hablar con tus hijos para pedirles su perspectiva sobre tu vida y las cosas que han aprendido de ti. Ellos ya son adolescentes.

A lo largo de esta semana, vamos a insertar algunos de sus comentarios, pero quiero que escuches lo que unos de tus hijos tenían que decir sobre cuál es tu prioridad número uno en la vida. ¿Qué es lo más importante para ti? Esto es lo que ellos dijeron.

Hija: Bueno, yo diría que el primero, sin duda es Dios y Cristo y él definitivamente muestra que esa es la primera prioridad en su vida por encima de todo. Lo pone a Él primero. Es muy evidente para nosotros que Dios es importante en su vida por la forma en que vive, por las decisiones que toma, por las cosas que hace, pero también verlo todas las mañanas en la Palabra leyendo antes de nosotros irnos a la escuela. A veces él está sentado allí leyendo su Biblia, y sabemos que él lo toma muy en serio. Dios sin duda es lo primero en su vida.

Hijo: Bueno, Dios, en primer lugar. Siempre está pasando tiempo con Él. La mitad del tiempo que lo veo, Él está en la Palabra de Dios leyéndola y en cualquier tiempo libre que tenga, eso es lo que está haciendo, aparte de lo que hace todos los días. Él es un hombre muy piadoso, y siempre comparte cosas así con nosotros.

Nancy: Dijiste que tu propósito en escribir este libro se cumpliría si tus hijos aprendieran a tener el corazón de sabiduría que vimos en nuestro padre. Eso debería alegrar el corazón de un padre, Proverbios dice que lo hace, el saber que tus hijos tienen un corazón para sabiduría.

Mark: Bueno, yo no sabía que habías hecho eso y que lo habías grabado. Es muy, muy especial y hace que todo esto valga la pena. Pienso que sé que se sienten de esa manera, pero escucharlo con sus palabras es muy especial. Es lo que importa.

Realmente no me importa mucho lo que digan mis empleados, si dijeran cosas maravillosas acerca de mí. O lo que dicen nuestros clientes acerca de mí. Pero lo que acabas de poner en audio significa todo y aumenta la probabilidad de que ellos pasen los mismos valores a sus hijos. Eso es muy emocionante y gratificante.

Nancy: Mark, ¿qué te haría sentir que has sido exitoso como esposo y como padre?

Mark: Que he transmitido un buen sentido lo que realmente importa en la vida: primero, tu relación personal con Cristo, y luego en segundo lugar, mi relación con Abril y nuestros hijos. Si mis hijos se dieron cuenta de que esas dos cosas eran mucho más valiosas que entrar en una universidad en particular, tener una casa grande en un buen vecindario, y todas las otras cosas que podría enumerar, si logré que esas cosas palidezcan en importancia para ellos, entonces creo que consideraría haber tenido éxito.

Annamarie: Este es Mark DeMoss conversando con Nancy DeMoss de Wolgemuth, su hermana. Ellos han estado hablando acerca de las cosas que tienen más valor en la vida. Es tan fácil dejarse arrastrar por el flujo de las actividades diarias sin pensar en las prioridades, pero si tomas unos minutos cada día y reflexionas sobre las cosas que realmente importan, esto tendrá un gran impacto en tu vida.

Nancy, «El pequeño libro rojo de la sabiduría», en el que se basa esta serie, escrito por Mark DeMoss, ayudará a nuestras oyentes a hacer precisamente eso.

Nancy: Eso es correcto. Obtendrás muchas ideas sobre cómo actuar con respecto a tus prioridades. Leer este libro será una gran manera de pasar unos momentos de reflexión con propósito en medio de la prisa de la vida. Ahora, podrías pensar que estoy un poco parcializada porque es mi hermano, y probablemente lo estoy. Pero tengo que decir que The Little Red Book of Wisdom (El pequeño libro rojo de la sabiduría, disponible en inglés solamente), contiene una gran cantidad de material excelente en un volumen delgado. Es práctico y fácil de entender y de aplicar.

Y quiero decir unas palabras especiales de agradecimiento a todas las que nos han apoyado. Sé que tu colaboración nos ayudará, a medida que continuamos avanzando en el ministerio en varios frentes y proyectos durante los próximos meses. Para más información visítanos en AvivaNuestrosCorzones.com.

Annamarie: Hoy escuchamos cómo debemos usar el tiempo sabiamente. Sé intencional y no lo desperdicies. Ahora, ¿significa esto que nunca vas a descansar?

Mark: Yo diría esto, que si tu día de reposo no se ve diferente a tus otros seis días, es probable que estés fuera de control. Acabo de hacer una práctica con respecto a no hacer nada relacionado con el trabajo, es decir, relacionado con mi profesión de negocios. Yo no leo cosas relacionadas con el trabajo, no me preparo para la reunión del lunes. No contesto correos electrónicos. Realmente creo que hay beneficios emocionales; hay beneficios psicológicos; pienso que hay beneficios físicos. Yo solía pensar que podía seguir sin parar, dormirme tarde y tratar de hacer todo. A medida que envejezco, incluso en mis cuarenta años, estoy cansado. Necesito descansar. Mi cuerpo necesita descanso. Trato de descansar los domingos. Eso ha sido útil.

Annamarie: Recibirás la respuesta completa, mañana, cuando el hermano de Nancy, Mark, regrese con nosotras. Únete a nosotras aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Trayéndote enseñanza práctica de la Palabra de Dios, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Mi Inspiración, Iglesia Cristiana Oasis, El Misterio de Tu Amor, ℗ 2015 Iglesia Cristiana Oasis.  Canción usada con permiso.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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