Podcast Aviva Nuestros Corazones

Dándole primero a Dios

Annamarie Sauter: Arthur DeMoss separaba la primera hora de su día para orar y leer la Palabra de Dios. Una vez tomó esta decisión, no falló un solo día. Su hijo, Mark, le observaba.

Mark: Me gustaría decir que el ver a mi padre comenzar cada mañana de esa manera… me gustaría decir que yo nunca he fallado una mañana en hacer lo mismo, pero no es cierto. Pero fue lo suficientemente impresionante para mí como para querer hacer de esto un objetivo y una prioridad en mi vida.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Bueno, esta semana vas a tener la oportunidad de conocer a una de mis personas favoritas, mi hermano Mark DeMoss. Lo conozco desde hace mucho, mucho tiempo, y hemos caminado por muchas cosas de la vida juntos. Estoy muy orgullosa de Mark desde el punto de vista de que él tiene un corazón para buscar al Señor, para seguir al Señor, y una familia que está siguiendo esos pasos.

Él ha escrito un libro, y podrías decir: «Nancy, estás siendo parcial». Y supongo que es cierto. Pero, sinceramente, creo que este libro es un recurso práctico, útil, alentador y desafiante. Es fácil de leer. Es uno que encontré que apenas podía cerrar.

La primera vez que lo leí de principio a fin, me quedé despierta hasta tarde esa noche leyendo, pues no quería dejar de leerlo. Se llama The Little Red Book of Wisdom (El pequeño libro rojo de la sabiduría y está solamente disponible en inglés), es un libro pequeño en su tamaño físico, pero repleto de sabiduría práctica.

Mark, muchas gracias por escribir este libro. Como autora, sé que eso conlleva sangre, sudor y lágrimas, esfuerzo y tiempo, pero gracias por poner tu corazón en este libro y por venir a compartir de él con nuestras oyentes en Aviva Nuestros Corazones.

Mark: Gracias por dedicarle tiempo para leerlo. Fue una experiencia nueva para mí. Ha sido un proyecto muy emocionante, y es mi corazón en papel.

Nancy: Y tu vida que respalda lo que está en el papel, que es lo que tanto aprecio.

Tú hablas en este libro sobre la importancia de las prioridades, primero lo primero, las cosas que realmente importan, las cosas que cuando muchas personas llegan al final de sus vidas, miran hacia atrás y desean haberles prestado más atención. Lo que estás diciendo, en esencia es: si más tarde desearás haberle dado más atención, ¿por qué no le das atención ahora?

Y Mark, muchas de las cosas de las que hablas en este libro, son cosas que vimos modeladas en nuestra casa mientras creciamos. Cosas que vimos en nuestro padre, quien no llegó a conocer al Señor hasta que estaba en sus veintitantos años, así que no era como si él hubiera tenido un gran trasfondo espiritual. Él comenzó una nueva línea familiar, por así decirlo. Y ahora tú y Abril están pasando estas cosas que ustedes aprendieron de sus padres, a sus hijos.

Tuve la oportunidad la semana pasada (aunque tú no lo supiste hasta que llegamos al estudio esta semana), de hablar con tus hijos y obtener su punto de vista sobre algunas de las cosas que has escrito en este libro. Ellos no tuvieron la oportunidad de escucharse entre ellos mientras yo estaba hablando con cada uno.

Hablé con ellos, uno tras otro, y cada uno de tus hijos, cuando les pregunté acerca de tus prioridades y de la forma en que vives tu vida, comentaron sobre el hecho de que ven a su padre pasar tiempo en la Palabra de Dios diariamente. Le pregunté a tu hija menor, Madison, que está en octavo grado, por qué cree que es tan importante para ti pasar tiempo en la Palabra de Dios cada día, y aquí está su respuesta.

Madison: Porque él ama a Dios, y le gusta pasar tiempo con Él.

Nancy: Solo una frase, pero pensé que era tan precioso que ella ha llegado a ver en ti y Abril que esto es una relación, no solo es algo que tienes que hacer. Nosotros aprendimos eso de nuestro padre mientras lo veíamos comenzar cada día con el Señor. ¿Qué impacto tuvo esto en ti al crecer en aquel hogar ahora que eres un hombre adulto?

Mark: Bueno, tuvo un gran impacto, y me gustaría decir que verlo comenzar cada mañana de esa manera, que nunca he fallado una mañana de hacer lo mismo, pero eso no sería cierto. Pero me impactó lo suficiente como para tratar de hacer de eso un objetivo y una prioridad mía.

Nancy: Comenzar tu día en la Palabra.

Mark: Comenzar mi día de esa manera, antes de ir a la oficina, antes de leer el periódico o hacer otras cosas, comenzar de esa manera. La mayor parte del tiempo, he podido hacerlo. Yo diría que, escuchando a mis hijos comentar al respecto, sin embargo, casi me da convicción de que aunque el hábito puede ser bueno, sé que puedo pasar más tiempo.

No se puede pasar suficiente tiempo en el Libro de Dios en Su Palabra y en comunión con Él. Pero es un gran ejemplo. Crecer en un hogar sin televisión, nuestro padre dirigía una gran corporación, y no teníamos ningún periódico en casa. Él no se despertaba a leer los informes de la bolsa de valores y del Wall Street Journal, pero sí se despertaba a leer la Biblia.

Él tenía un sistema que utilizaba, y yo lo he usado desde entonces mayormente. Consiste en leer cada mañana dos capítulos del Antiguo Testamento, dos capítulos del Nuevo Testamento y los salmos y proverbios. Al hacerlo, se lee a través del Antiguo Testamento cada año, y del Nuevo Testamento un par de veces al año, y a través de los salmos y proverbios cada mes.

Proverbios está convenientemente dividido en 31 capítulos, y al leer un capítulo de Proverbios cada día, leerás todo el libro de Proverbios doce veces al año. Está lleno de todo lo imaginable que podamos enfrentar en la vida; y probablemente puedes encontrarlo en este pequeño libro de Proverbios. Yo lo consideraría el libro de texto clásico de la sabiduría de todos los tiempos. Es la forma en que he comenzado mi día.

Nancy: ¿Por cuántos años?

Mark: Yo diría que probablemente la mitad de mi vida, más de veinte años. Sé que no hice esto todas las mañanas en la universidad. Estoy seguro de que no lo hice cada mañana en la secundaria, y he fallado algunas mañanas desde entonces. Lo fundamental para mí ha sido sacar tiempo al inicio del día, y sea que eso signifique cuando tus pies tocan el suelo o treinta minutos o una hora más tarde, no creo que es tan crítico. Si tengo un vuelo a las seis y media de la mañana, saliendo del aeropuerto más activo del mundo que es el de Atlanta, y salgo de mi casa a las cuatro y treinta o cinco de la mañana, en esas mañanas voy a leer mi Biblia en el avión, no al lado de mi cama.

Pero eso es lo que me gusta de hacer este compromiso en la mañana. No se puede dejar a la suerte de que sea realizado con el resto de tus responsabilidades diarias. Si yo fuera a decir: «Me gustaría hacerlo durante mi hora de almuerzo», hay varios días en los que mi hora de almuerzo se evapora debido a una crisis de trabajo o uno de los niños que necesita ser recogido en la escuela porque está enfermo o lo que sea. La mañana parece ser algo que podemos controlar, ya que podemos controlar a qué hora nos levantamos. Nos podemos levantar un poco más temprano y saber que ese tiempo está reservado.

Nancy: De la misma manera que nuestras vidas fueron indeleblemente marcadas por el ejemplo de nuestro padre en esa área, las vidas de tus hijos están siendo impactadas por tu ejemplo, lo que ha sido algo precioso para mí poder verlo. Tu hijo de en medio que tiene 15 años y su nombre es Mark, pero le han llamado Mookie desde que puedo recordar. Mookie tiene algunos comentarios sobre sus observaciones en relación con este asunto del devocional en la mañana y del libro de Proverbios, en particular.

Nancy: Mookie: ¿Tú lees un capítulo de Proverbios cada día?

Mookie: Sí, señora.

Nancy: ¿Cuándo comenzaste a hacer eso?

Mookie: Creo que empecé al final de mi séptimo año escolar, así que hace casi dos años, aproximadamente un año y medio atrás.

Nancy: ¿Es algo que decidiste hacer por tu cuenta?

Mookie: Bueno, no, señora. Mi papá, él siempre leía, quiero decir, él lee más que este libro. Siempre lee un capítulo de proverbios cada día, y estaba platicando un día con él, y me animó a comenzar a hacerlo. Así que lo hice como otra parte de mi tiempo de quietud y tiempo con el Señor. Él me animó a comenzar a hacer eso.

Nancy: ¿Y lo haces por la noche?

Mookie: Sí, señora.

Nancy: ¿Puedes pensar de algo en tu vida que ha cambiado o que te ha ayudado de una manera práctica de tu lectura de Proverbios?

Mookie: He aprendido mucho. Todavía estoy tratando de aplicar una gran cantidad de ello en mi vida. Estoy tratando de mejorar en pensar antes de hablar porque tiendo a hablar sin pensar muchas veces. Y a veces tengo un poco de mala actitud, y eso es algo que Dios ha puesto en mi corazón, que necesito mejorar.

Nancy: Mark, eso tiene que traer mucha alegría a tu corazón como papá, ver a tus hijos desarrollar ese corazón de poner a Dios primero en sus vidas.

Mark: Sí. No hay nada que preferiría escuchar. Destaqué en este capítulo, acerca de Proverbios, que mientras estaba escribiendo este libro Mookie bajó a desayunar una mañana y dijo: «Papá, acabo de terminar mi séptimo mes de la lectura de un proverbio todos los días». Y ahí fue cuando supe que él realmente se había propuesto hacer esto.

Algunos meses más tarde me dijo que había terminado doce meses, yo sabía que seguía haciéndolo. En Proverbios Salomón dice que un hijo sabio alegra al padre, y esto sin duda me ha alegrado. Te diré que aunque él no fuera rápido para acordarse de algunos proverbios específicos o de algunos principios en Proverbios,  periódicamente cita uno que se aplica a alguna situación, ya sea en cuanto al temperamento o la rapidez de hablar o algo más.

Nancy: Lo que significa que los está entendiendo.

Mark: Yo sé que los está entendiendo.

Nancy: Esto es solo una parte de todo lo que aprendimos de nuestro padre, de poner primero lo primero. Lo que él hablaba era lo que nosotros veíamos ejemplificado en nuestra casa, que era este asunto de lo primero, primero.

Mark: Hablamos de darle a Dios la primera parte o la primera hora de cada día, dando a Dios el primer día de cada semana, y darle a Dios el primer décimo de cada dólar. También una idea muy radical hoy en día, y algunas otras cosas como ponerlo a Él primero en tu casa. Capturé los tres primeros en un capítulo llamado: «La sabiduría de primicias».

Una vez más, pasar tiempo con el Señor, pienso que muchas personas quedan atrapadas en no tener una hora para dar al Señor al comienzo del día, o piensan que no pueden hacer ese tiempo. Es por eso que realmente creo que hacer algo primero es más importante que cuánto tiempo duras en hacerlo.

Luego, dar a Dios el primer día de la semana, lo cual sabemos que es el día de reposo, el día del Señor, es uno de los Diez Mandamientos. Ese concepto en este país sin duda ha quedado en el olvido en las últimas décadas. Todo el mundo tiene su propio estándar de lo que eso significa. Incluso las personas que lo enseñan tienen diferentes estándares de lo que es apropiado y lo que no es apropiado.

Una vez más, pienso que en lugar de quedarse atascado en los detalles, el principio sigue siendo muy válido y muy real. Por ejemplo yo hago cosas el domingo que estoy seguro que alguien más podría decir: «Bueno, yo ni siquiera hago eso». Así que no estoy proponiendo alguna escala de legalismo o perfección sobre quién guarda el día de reposo de la mejor manera. Pero yo diría esto: Si tu día de reposo no se ve diferente a tus otros seis días, empecemos con eso como un estándar. Si no se ve diferente de tus otros seis días, es probable que esté fuera de orden.

He hecho una práctica de no hacer nada relacionado con el trabajo, es decir, nada relacionado con mi negocio o mi profesión. No leo cosas relacionadas con el trabajo, no me preparo para la reunión del lunes, y no contesto mensajes de correo electrónico los domingos. Me desconecto completamente del negocio DeMoss.

Nancy: ¿No te parece que esto es realmente un regalo del Señor? ¡Es una bendición y no una atadura para mí!

Mark: Es un regalo, y en realidad creo que hay beneficios emocionales. Pienso que hay beneficios psicológicos. Pienso que hay beneficios físicos. Yo solía pensar que podía estar activo todo el tiempo y trabajar duro y jugar duro y desvelarme y realizar muchas cosas. A medida que envejezco, incluso en mis cuarenta, me canso. Necesito descanso. Mi cuerpo necesita descanso. Trato de desconectarme los domingos, y ha sido algo muy beneficioso para mí.

Nancy: ¿Sabías Mark que has tenido una gran influencia en mi vida en esa área en particular? Porque yo no practiqué eso bien durante muchos, muchos años. En los últimos años, para mí los domingos han sido sin computadora, porque estoy en mi computadora todo el tiempo, mañana, tarde y noche, el resto de la semana, y apagar mi computadora en la noche del sábado y no volverla abrir de nuevo hasta el lunes por la mañana, ha sido una bendición muy grande.

Y, por supuesto, hay un tiempo que pasamos con el pueblo de Dios; hay tiempo en la adoración; hay tiempo sentada bajo la predicación y el ministerio de la Palabra en el día del Señor; todos esos son regalos también, a medida que nos detenemos y somos renovados y fortalecidos. Te agradezco por tu influencia en eso. Lo único que lamento es que no lo empecé antes.

Mark: Bueno, yo podría hacer aún menos el domingo de lo que hago ahora. En un año dado, habrá un par de domingos que probablemente viaje. Quiero ser consciente del domingo y no hacer que el domingo se vea como los otros días, excepto que fui a la iglesia por una hora. Ese ha sido un principio valioso.

También nuestro padre hablaba de dar a Dios la primera parte de cada dólar. Eso es, por supuesto, el principio bíblico conocido como el diezmo. Por alguna razón, eso ha pasado de moda o es incómodo para la gente. El tema del dinero hace que mucha gente se retuerza.

Te repito que he tratado de concentrarme en los principios más que en cualquier otra cosa, y el principio es dar y reconocer cuál es la fuente de nuestra riqueza en primer lugar. Mientras que la mayoría de las personas que piensan acerca de dar tienden a preguntar: «¿Cuánto debo dar?» en realidad, si todo lo que tenemos viene de Dios, realmente deberíamos estar preguntando: «¿Con cuánto debemos quedarnos? ¿Cuánto debo gastar? ¿Con cuánto debo vivir?»

Nancy: ¿Cuánto es suficiente?

Mark: ¿Cuánto es suficiente? Estos son principios valiosos, y no salieron de mí; no salieron de mi padre, salen directamente de la Palabra de Dios. Una cosa que puedo decir es que si los pruebas, funcionarán.

Nancy: Y de nuevo, tu ejemplo y el del Abril está impactando a sus hijos. Esto es lo que Mookie dijo que ha tomado de tu vida en relación al dar.

Nancy: Mooky, sé que tu mamá y tu papá, ambos tienen un corazón para dar a otras personas y para dar para la obra del Señor. ¿Cómo has visto eso en sus vidas?

Mookie:  Bueno, en primer lugar, ellos siempre nos han enseñado que todo lo que tenemos ya es de Dios. Ya le pertenece, y necesitamos devolvérselo. Siempre nos mostraron que en la Biblia dice de dar el diez por ciento y la ofrenda, y ellos siempre no solo diezman, sino dan ofrendas también.

Nancy: La verdad es que Dios realmente es el dueño de todo, todo lo que tenemos: nuestro tiempo, nuestros recursos, nuestro día, todo le pertenece a Él. Así que al darle a Él esa primera parte, literalmente, del día o del primer día de la semana o la primera parte de cada dólar, estamos reconociendo: «Señor, todo es tuyo».

Es maravilloso cómo Dios tiene, en Su economía y en Sus matemáticas, una manera de multiplicar. Pensamos: «No puedo dar esa parte del día», o «no puedo dar ese día de la semana», o «no puedo dar la primera parte de mis ingresos». Pero he visto a Dios una y otra vez en tu vida, Mark, en la vida de nuestra familia, en mi vida, multiplicar y terminamos teniendo más.

Nuestro padre solía citar ese versículo de Proverbios que dice: «El temor del Señor multiplica los días». Sabes que él tomó eso, entre otras cosas, en el sentido de que si honramos a Dios con la primera parte del día, Dios, en cierto sentido, multiplicará para nosotros la productividad y la utilidad de cada día.

Mark, le pregunté a tus hijos, si tuvieran la oportunidad, qué les gustaría decirte para expresarte su amor y admiración que sienten hacia ti como padre. Creo que serás conmovido, como yo, por lo que tus tres hijos tuvieron para decir, comenzando primero con tu hija menor, Madison.

Madison:  Papá, te amo porque eres humilde. Siempre oras conmigo, y muestras tu amor para mí y mamá y Mookie y Georgia. Me alegro de que seas mi papá, y te amo mucho.

Georgia: Papá, te amo mucho por el increíble ánimo que eres para mí todos los días, y el ejemplo que eres para mí sobre lo que realmente significa buscar a Cristo. Buscarlo en todo lo que haces y ponerlo primero en todo. Eres probablemente la persona más sabia que conozco, y te amo mucho.

Mookie: Papá, te quiero y te respeto por todo lo que has hecho por nosotros y nuestra familia, la forma en que has tratado a mamá y la forma en que nos has tratado y cómo has pasado tiempo y nos muestras que te preocupas por nosotros. Espero que algún día yo pueda estar lo más cercano a ser tan sabio como tú, eres mi héroe. Gracias, y te amo.

Mark: No hay mayor gozo que saber que tus hijos andan en la verdad. Eso es muy especial.

Nancy: Vamos a seguir esta conversación mañana con Mark DeMoss, mi hermano Mark, y el libro que ha escrito, The Little Red Book of Wisdom (El pequeño libro rojo de la sabiduría). Contiene una gran cantidad de ayuda y conocimientos prácticos de la Palabra de Dios, acerca de la vida y de las decisiones; y cómo las decisiones que tomamos todos los días determinan quiénes somos y la productividad y la utilidad de nuestras vidas.

Y permítanme decirles que tenemos muchas esposas y madres e hijas que escuchan Aviva Nuestros Corazones. Este es un gran libro, no solo para que lo leas tú, sino algo que haría el mejor regalo especial para papá. Haz planes de antemano y piensa en el padre o el marido que deseas bendecir. Puedes pensar en conseguirle otra caña de pescar o alguna herramienta, y puede que lo disfrute, pero te diré que este libro es algo que va a disfrutar leer.

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado hablando con su hermano, Mark, sobre El pequeño libro rojo de la sabiduría.

En nuestro sitio web podrás encontrar una gran cantidad de recursos, información bíblica sobre todo tipo de temas para mujeres. Ahora, un sitio web lleno de contenido como AvivaNuestrosCorazones.com, no sale de la nada, al igual que un programa de radio no se graba por sí solo. Nancy regresa para hablarnos acerca de algunas de las personas que hacen posible este ministerio.

Nancy: Hay muchas personas que sirven y trabajan duro tras bastidores para hacer que Aviva Nuestros Corazones sea posible. Hay un grupo especial que quiero destacar hoy. Quiero expresar mi gratitud a aquellos que son colaboradores de nuestro ministerio; los que están apoyando nuestro ministerio de manera regular con sus oraciones y con su apoyo financiero.

Ese equipo es crucial para ayudar a establecer una base consistente de apoyo a este ministerio.

Sé que tenemos muchas amigas que han estado escuchando Aviva Nuestros Corazones quizás por varios días. Si has sido tocada por el programa, si has sido impactada, algunas de ustedes han escrito para decir que el ministerio ha significado mucho en sus vidas, y quiero pedirles que oren acerca de convertirse en parte de nuestro equipo de colaboradores del ministerio.

Te pedimos que intercedas por Aviva Nuestros Corazones, así como el Señor te lleve a orar, que compartas el ministerio con otras dentro de tu esfera de influencia, y luego que inviertas financieramente de forma mensual. Para más información acerca de esto y de cómo puedes apoyarnos, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com. Y quiero darte las gracias por considerar unir tus brazos y corazones con nosotros en oración, convirtiéndote en una parte importante de esta misión y de este ministerio, llamando a las mujeres a libertad, plenitud, y abundancia en Cristo.

Annamarie: Gracias Nancy. Bueno, en un mundo donde vivimos sobrecargadas de información, ¿cómo podemos darle a alguien un mensaje de corazón a corazón?

Mark: Hay cientos de cosas que podemos hacer, como escribir una carta a mano. Tú puedes escribir una carta. Puedes hacerlo hoy.

Nancy: Hablemos de cartas escritas a mano. Ese fue uno de mis capítulos favoritos. Nuestro papá, (y tú hablas mucho de su vida y sabiduría a lo largo de este libro), escribía cartas a mano. Él felicitaba a las personas por sus logros de su vida. Él expresaba su preocupación o interés acerca de su condición espiritual o su matrimonio. Este era el ambiente en nuestro hogar. Yo aprendí eso, y sin embargo, hoy en día, esta es una práctica que ha quedado en el olvido para muchas personas.

Mark: Es algo que se ha quedado en el olvido, y pienso que es muy triste. Hay muchas razones para ello. La tecnología sin duda ha ayudado. Ahora podemos comunicarnos con la gente al instante por correo electrónico o mensajes de texto. Por lo tanto, estamos escribiendo menos.

Nancy: ¿Y por qué un correo electrónico no es tan bueno como sacar una hoja de papel, escribir una carta real y ponerle una estampilla?

Mark: Nunca ha venido una sola persona a agradecerme por algo que le envié en un correo electrónico, ni una sola vez. Ninguna persona me ha dicho: «Gracias por ese correo electrónico especial. Llegó en el momento perfecto. Lo tengo guardado». Sin embargo, la gente me ha dicho del impacto de una carta, una carta escrita a mano o a máquina, que estaba en un sobre con una estampilla. Oigo hablar de eso todo el tiempo.

Estoy convencido de que no hay otra forma de comunicación que iguale al impacto de una carta escrita.

Annamarie: Más sabiduría para la vida diaria, mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Trayéndote enseñanza práctica de la Palabra de Dios, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Sé mi visión, Jonathan & Sarah Jerez, Vivir Es Cristo ℗ 2013 Jonathan & Sarah Jerez.  Canción usada con permiso.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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