Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: Jackie Hill Perry quería salir de su estilo de vida lésbico, pero sabía que no podía hacerlo en sus propias fuerzas.

Jackie Hill Perry: Parecía una hazaña imposible tratar de que no me gustaran las mujeres, de no involucrarme en relaciones, tratar de no actuar con ira, tratar de no mirar pornografía. ¿Cómo puedes dejar de hacer estas cosas cuando no tienes la capacidad de hacerlo? Es por eso que necesitaba el Espíritu Santo.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Si tienes a tus hijos pequeños en casa, es importante que sepas que durante la serie que estaremos transmitiendo a lo largo de esta semana, tocaremos algunos temas para adultos. Es una asombrosa historia en la que vemos la maravilla del evangelio y de una vida transformada. Aquí está Nancy para introducir a nuestra invitada.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Nuestra invitada de hoy es una mujer a la que desde hace mucho tiempo he querido que nuestra audiencia conozca, y estoy muy agradecida, Jackie Hill Perry, de que finalmente estés aquí en el estudio con nosotras hoy. Hemos estado hablando de esta entrevista por, no sé, tal vez ¿un año más o menos?

Jackie: Sí.

Nancy: Muchas gracias por estar en Aviva Nuestros Corazones hoy.

Jackie: Gracias a ti, Nancy.

Nancy: Jackie Hill Perry, cuando te conocí, eras Jackie Hill.

Jackie: Sí.

Nancy: Ahora tienes un Perry añadido a tu nombre, y vamos a hablar sobre este viaje en el que has estado.

Jackie es poeta. Es conferencista, artista. Puedes encontrarla en Twitter como @JackieHillPerry. Jackie, solo sigo a treinta y dos personas en Twitter, y tú eres una de ellas porque amo tu corazón. Me encanta lo que dices y ser testigo de tu caminar de fe durante varios años.

Pienso que una de las primeras veces que me identifiqué con quien eres, porque, honestamente, no escucho ese estilo de género de hip hop, y no conocía tu poesía de palabra hablada en ese momento. Ahora me encanta. Pero comencé a escuchar acerca de esta mujer comprometida con este hombre, o estaban en un noviazgo, y luego se comprometieron. Ustedes estaban relatando esto en un video y publicándolo. Recuerdo estar tan conmovida por la manera en que abriste tu corazón, por tu honestidad, por lo que Dios estaba haciendo en ti y en Preston. Y nos conectamos a través de Twitter, de hecho.

Jackie: Sí.

Nancy: He disfrutado tu amistad, y estoy tan agradecida de que nuestras oyentes puedan escuchar tu historia. Se remonta a varias temporadas en tu vida, y el poder ver la gracia y el poder transformador de Dios y del evangelio en tu vida es de lo que se trata este ministerio.

Probablemente, tú y yo no podríamos venir de trasfondos más diferentes, y es por eso que me encantó escuchar cómo el evangelio ha estado vivo y obrando en ti.

Jackie: Así es.

Nancy: Entonces, yendo a tu infancia... Creciste en un hogar donde las cosas no estaban ordenadas de acuerdo al plan ideal de Dios. Cuéntanos, mientras piensas en tu familia y en tu infancia más temprana, ¿cuáles son algunas de las imágenes que te vienen a la mente?

Jackie: Familia, pero no familia como Dios quiso. Crecí y fui criada en un hogar monoparental, solo con mi madre estando presente y tuve un padre que era súper inconsistente, que entraba y salía de mi vida. Es decir, él estaba allí por un año, era consistente, y luego desaparecía por un año o dos, luego desaparecía por tres.

Pero al ver a mi madre ser la sustentadora principal, la proveedora, mi protectora, mi todo, me hizo pensar que las mujeres eran suficientes. Simplemente generalicé a todos los hombres por la forma en que mi padre me había tratado, la cual era que todos los hombres eran dignos de poca confianza e inconsistentes y que usaban a las mujeres para cuando las querían y cuando las necesitaban, solo queriendo sus cuerpos o la comodidad o lo sea que ellas pudieran proporcionarles.

No era saludable, pero en un sentido yo no sabía que no era saludable. Eso era todo lo que conocía. Ni siquiera tenía amigos que tuvieran padres. Nadie tenía padres. Todos tenían una madre solamente.

Nancy: Entonces, tu visión de lo que significaba ser un hombre y lo que significaba ser una mujer fue formada por esas experiencias de la infancia.

Jackie: Sí.

Nancy: ¿Y cómo procesaste eso en tu corazoncito de niña?

Jackie: Creo que pensé que los hombres eran incapaces de sentir, en cierto sentido. Pienso que eso vino de esta pequeñita que no era importante para su padre. Fue algo como quien dice, «si eres hombre, simplemente tienes el poder de hacer lo que quieras y no te afecta, pero afecta a otros». Así que creo que ligado a la confusión de género que tenía en mi mente, pensando que estaba supuesta a ser un chico, pensé como, «oh los hombres tienen poder para hacer cosas que las mujeres no hacen».

Nancy: Vamos a regresar a ese punto en un segundo, a esa confusión de género.

Jackie: Sí.

Nancy: ¿A qué edad te identificaste? Por supuesto, estoy segura de que no conocías ese término, pero dijiste que ¿pensabas que debiste haber sido un niño o que querías ser un niño? ¿Cómo fue eso?

Jackie: Preescolar, primero, segundo grado.

Nancy: Dinos cuáles fueron esos pensamientos.

Jackie: Sentí que no me gustaba ser una niña. No quería usar vestidos. No quería jugar con muñecas. Cuando usaba el baño, lo hacía como yo creía que los hombres usaban el baño. Recuerdo cuando me bañaba y mi madre me daba una toalla, yo me envolvía la toalla alrededor de la cintura en lugar de envolverla sobre mi pecho porque veía, «oh, así es como lo hacen los hombres. Ellos envuelven sus toallas de esa manera».

Recuerdo que cuando bebía ciertas bebidas embotelladas, intentaba beberlas como los hombres beben la cerveza, imitando su masculinidad. Y esto fue antes de que ser trans fuera público o popular. Esto fue probablemente en 1994. Eso no estaba de moda, lo que me hace pensar que probablemente eso fue gracia, porque no estaba expuesta a la idea de que lo que sentía era cierto, como creo que lo están algunos niños hoy en día.

Nancy: Eso es así, y es curioso para mí porque tu visión de los hombres a través de tu padre no fue tan positiva.

Jackie: Correcto.

Nancy: Entonces, ¿por qué crees que querías ser un niño?

Jackie: Creo que es pecado, porque también creo que el pecado se extendió a, «los hombres tienen la capacidad de hacer lo que quieren y no verse afectados por ello, en comparación con las mujeres». Supuse que las mujeres eran débiles y vulnerables al dolor en formas que los hombres no parecían serlo.

Honestamente, no comencé a romper esa ideología sobre los hombres hasta que me casé, cuando vi que mi esposo era un ser emocional, simplemente se manifestó de maneras diferentes. Fue como, «oh, los hombres sí sienten».

Así que pienso que como sentí ese dolor y me sentí lastimada por los hombres en mi vida, y en mi corazón, entendía que para escapar, o ponerme en una posición en la que no me sintiera herida, necesitaba ser la que estaba en control, y lo que pensaba era que los hombres tenían el poder sobre las mujeres.

Nancy: Entonces, de niña, tenías ese deseo de ser un niño, ¿cómo se manifestó eso?

Jackie: Creo que en esas pequeñas cosas que yo hacía, pero fue algo que nunca reconocí. Nunca se lo dije a nadie. Incluso creo que ni siquiera comencé a contarle a nadie hasta que me convertí en creyente. Creo que realmente no comenzó a mostrarse como dominante hasta que comencé a vivir el estilo de vida lésbico. Empecé a vestirme como un varón, actuar como un varón, usar ropa interior de varones y a imitar sus ademanes. Pensé, en esencia, que estaba siendo yo misma en ese momento, pero al mismo tiempo, creo que mi conciencia todavía sentía como si, «esa no eres tú. No creo que sepas quién eres», porque creo que yo no sabía quién era. En ese momento, creo que no estaba de acuerdo con quien Dios me había creado.

Nancy: Ok, déjame retroceder. ¿Tenías una tía...

Jackie: Sí.

Nancy: … que te llevó a la iglesia?

Jackie: Sí, esa tía me llevó la la iglesia. Mi madre trabajaba en un restaurante de comida rápida y trabajaba todos los domingos. Entonces, cuando ella trabajaba, yo me iba con mi tía, quien era su cuñada. Ella era creyente, así que íbamos a la iglesia todos los domingos. Entonces fue como si me hubiera criado alrededor del cristianismo sin que necesariamente estuviera en mi casa. Escuché que Jesús murió. Recuerdo las pequeñas imágenes de Jesús y las ovejas y su pequeño cayado. Recuerdo haber oído mucho sobre Jesús.

Así que incluso en medio de mi confusión, tenía cierta conciencia acerca de Dios de una manera que no creo que los niños a mi alrededor la tuvieran. Yo leía, me gusta leer; así que cuando era niña, mi madre me llenaba de libros. Entonces, leía libros sobre que Jesús era judío y qué significaba eso o nacer de nuevo. Tenía toda la serie Left Behind, (Dejados atrás) y esto fue a los seis, siete, ocho y nueve años. Estaba leyendo cosas cristianas. Me intrigaba esa idea de Dios y nosotros como sus criaturas y Él como Creador y lo que eso significaba para mí.

Nancy: Y sin embargo internamente, tenias esa lucha, que no era solo el deseo de ser un niño, o pensar que te relacionabas más con eso, sino que también hablaste acerca de tener atracción hacia tu mismo sexo durante esos años.

Jackie: Sí.

Nancy: No hablaste sobre eso con otras personas.

Jackie: No.

Nancy: Pero ¿qué estaba pasando en la cabeza y el corazón de Jackie?

Jackie: No recuerdo cuándo comenzó. Sé que fue antes del tercer grado cuando comencé a sentir que me gustaban las niñas tanto como me gustaban los niños. Recuerdo estar en el patio de recreo y algunas niñas y yo hacíamos cosas.

No pude descifrar la fuente. Creo que en conversaciones como estas, muchas veces alguien decía: «Fui abusada» y «no tuve padre», y luego sucedió esto. Yo fui abusada y no tenía padre, pero no creo que esos hayan sido los medios principales por los que ocurrió la atracción hacia el mismo sexo.

Creo que fue solo pecado. ¿Me entiendes? Creo que esas cosas magnificaron lo que ya estaba allí. Pero a una edad muy joven, sentí que me gustaban las niñas y no sabía qué hacer al respecto. Pero sí sabía que estaba mal. Antes de leer la Biblia, sentí que eso era algo que debías esconder; no es algo de lo que se supone que debes ser honesta con la gente. Entonces, especialmente cuando fui a la iglesia y escuché que esa gente se va al infierno, porque así era como se comunicaba, fue como, «oh, definitivamente no voy a contarle esto a nadie ahora porque no va a ser bien recibido».

Pero no sabía qué hacer con eso. Realmente no lo sabía. Estaba muy confundida.

Nancy: Entonces tu conciencia te decía: «eso está mal».

Jackie: Sí.

Nancy: Y otra parte de ti te decía: «Hazlo. Está bien».

Jackie: Sí.

Nancy: Es interesante, si hubieras tenido esta experiencia como una niña hoy en día, probablemente hubiera sido. . .

Jackie: Probablemente habría empezado antes, porque pienso que yo no tenía un nombre para eso, ni tenía una idea de cómo debía ser mi supuesta homosexualidad. Realmente no entendía el contexto de cómo lucían las relaciones lesbianas hasta que comencé a ver MTV (Music Television).

Recuerdo que había una pareja lesbiana, yo estaba probablemente en la primaria, y para mí fue algo como, «oh, lo que siento está supuesto a verse de esta manera. Ya entiendo». Fue como si los medios me ayudaran a formar una parte de mí en la que yo ni siquiera sabía cómo actuar.

Nancy: Y eso probablemente está sucediendo mucho hoy.

Jackie: Absolutamente.

Nancy: No necesitas solo MTV.

Jackie: No.

Nancy: Solo pon las noticias y puedes obtener ayuda con eso.

Jackie: Sí o Google.

Nancy: ¿Entonces fuiste abusada de niña?

Jackie: Sí.

Nancy: ¿Fue algo que sucedía continuamente?

Jackie: Sucedió dos veces en la casa de un amigo de la familia. Él no era un adulto. Yo probablemente tenía seis años. Él probablemente tenía doce o trece años. Por supuesto, él sabía lo que estaba haciendo y que no debía estar haciendo eso, pero yo no sabía que era un abuso. Yo solo pensé que estaba haciendo lo que él me decía que hiciera.

No reconocí que lo que me había sucedido fuera algo malo y dañino hasta un tiempo después cuando vi algo en Oprah. Una chica estaba describiendo algo que le sucedió a ella, y lo llamó abuso sexual, y yo simplemente me quebranté. Yo pensé, «eso es lo que me sucedió a mí». Yo era una niña muy sexual y no necesariamente sabía por qué. Para mí era como, «oh, estuve expuesta a algo a lo que no debí haber estado expuesta a una edad muy temprana». Mezclas el abuso sexual con la falta de padre, la madre soltera, la pornografía y la confusión de género y... mi mente estaba por todos lados.

Nancy: ¿Cómo te conectaste con la pornografía?

Jackie: La TV por cable. Tenía cable en mi habitación. Y también la obtuve en la casa de otra gente. Yo iba a su casa y ellos tenían cable. Sabía qué canal sintonizar y en qué momento. Lo veía todo el tiempo cuando estaba fuera de mi casa.

Nancy: ¿Tenías amigos en la primaria o en la secundaria que sabías que eran homosexuales? ¿Cuándo comenzaste a tener una categoría para eso?

Jackie: En la primaria fue cuando las personas eran mucho más abiertas sobre su sexualidad. Había niñas que eran homosexuales, pero no era «la moda» en ese momento. Eso fue probablemente hace quince años. No era tan aceptado ser gay.

Cuando empecé a explorar la homosexualidad o el lesbianismo, vino por medio de alguien que conocí en la primaria que era homosexual. Ella vino a mí. Yo tenía una relación amistosa con ella. Fue alguien que me era familiar que me introdujo en eso, que me hizo querer perseguirlo, porque yo nunca lo hubiera hecho por mí misma. Pienso que necesitaba ser invitada.

Nancy: ¿Y esa primera invitación cuando llegó?

Jackie: En la secundaria. Yo estaba en el último año. Tenía diecisiete años. Ella se me acercó y me dijo: «Jackie, ¿cuándo vas a ser mi novia?» Yo le dije, «qué asco, eso es gay», porque tuve que actuar como si no me gustara. Pero cuando lo dijo, actué como que no era eso lo que sentía, como que no era algo que quería hacer.

Pero cuando volví a casa, me senté en mi habitación y realmente debatí durante mucho tiempo. «¿Debería seguir esto? ¿Debería hacerlo? Esta es tu única oportunidad, me decía. Es mejor que lo intentes». Yo estaba pensando en los últimos diecisiete años de mi vida y en cómo esto era algo que había querido hacer, entonces ¿por qué no hacerlo? Pensé, «sí, estoy decidida. Veamos qué pasa».

Nancy: ¿Y qué pasó?

Jackie: La contacté por Myspace, porque Myspace era lo que se usaba en ese entonces. Entonces nos involucramos en una relación. Fue interesante porque cuando nos besamos por primera vez, no pareció extraño. No sentía que estaba haciendo algo incómodo. Se sintió como, «oh, debí haber hecho esto hace mucho tiempo».

Ella me dijo: «Jackie, tú siempre has sido gay». La forma en que actuaba, fue como si... para mí, pienso que esa experiencia solidificó, afirmó lo que pensaba sobre mi identidad, que «era una persona gay».

Nancy: Ahora, sé que para muchas de nuestras oyentes. Esto es . . .

Jackie: Sincera.

Nancy: Sincera, tal vez fuera de la zona de confort para algunas.

Jackie: Sí.

Nancy: Pienso que muchas de nuestras oyentes probablemente nunca han tenido una conversación como esta con alguien cara a cara, y puede sentirse incómodo. Pero pienso que es verdaderamente importante que comencemos a escuchar y descubrir lo que sucede en los corazones de las personas porque está en cada familia, en cada iglesia, tal vez no en todas, pero es mucho más común de lo que pensamos.

En lugar de simplemente tener miedo de hablar de ello, o decir: «No vamos a hablar de eso»... Obviamente, para nuestras oyentes que tienen hijos pequeños, hay un tiempo y un lugar apropiado para ser expuestos a este tipo de historias.

Jackie: Sí.

Nancy: Esto era tan extraño para mí por el ambiente en que crecí, que me parece realmente útil, no para dramatizar o hacer atractivo el pecado en ninguna manera, sino comprender cómo funciona el enemigo y qué tipo de mentiras cree la gente que finalmente puede llevarlas por un camino que no es el que Dios quiere para ellas, sino que es el enemigo detrás de ellas.

Entonces ahora estás probando por primera vez cómo es ese estilo de vida lésbico, y se siente bien. Se siente normal. ¿A dónde fuiste a partir de ahí?

Jackie: Estuvimos juntas por unos días. Me dije a mí misma: «Bueno, déjame tratar de volver a los muchachos, porque sé que a Dios no le gustan los homosexuales. Así que déjame intentar ser heterosexual». Así que traté de tener una relación con un muchacho, y cuando nos besamos, fue asqueroso para mí. Era alguien a quien yo había besado antes, pero sentí algo como, «debo ser gay, porque esto no me gusta. Él no me gusta. No me gusta su masculinidad. No me gusta su hombría».

Así que busqué otra relación con una mujer, y de ahí es cuando entré en una relación de casi dos años con otra mujer. Y todo esto todavía era secreto. Nadie lo sabía, excepto una persona en ese momento. Mi madre no sabía. Mi familia no sabía. Mis amigos no sabían, porque no era algo aceptado. No quería avergonzarme.

En mi relación con la muchacha es cuando hice la transición a ser un macho. Un macho en la comunidad negra y en las comunidades gay blancas, tiene diferentes definiciones y diferentes roles, en cierto sentido. En la comunidad negra, un macho es una mujer que se viste como un hombre, y hace el papel como si fuera el hombre. En las comunidades blancas, eso podría denominarse «marimacho».

Cuando comencé a vestirme así, fue interesante porque empecé a recibir atención de las mujeres en maneras que nunca recibí de los hombres. Era como si a las mujeres yo les gustara y me quisieran. Entonces fue como, «wow, nunca me sentí afirmada. Nunca me sentí querida. Nunca me he sentido deseada por los hombres». Así que la ropa, que por cierto era cómoda, también era un medio para sentir amor, o eso creía yo. Realmente comencé a ir de cabeza en ese mundo y a ser así, pero también me expuso mucho más rápido porque ahora me veía como lo que sentía.

Nancy: ¿Hubo algunas personas en tu vida que dijeran: «¿Qué está pasando aquí? ¿Qué te sucede?»

Jackie: Mi madre. ¿Quieres saber cómo se enteró? Creo que fue cosa de Dios. Estábamos en el carro...

Nancy: ¿Tu mamá que realmente no tenía una relación con Cristo?

Jackie: No. Estábamos en el carro. Ella está escuchando la radio, y el tema del programa era entrevistas con madres que llamaban para contar cómo se habían enterado de que sus hijas eran homosexuales, cuáles eran las señales, y todas las señales me señalaban a mí, apuntaban a mí.

Yo estaba sentada pensando, «¿por qué están transmitiendo esto al mismo tiempo que estoy en el carro?»

Y ella me miró y dijo: «¿Esa eres tú?»

Y yo le dije: «Sí», y lloré porque me daba miedo que ella conociera esa parte de mí.

Nuestra relación cambió de muchas maneras. Ella comenzó a tratarme como... Las amigas que yo tenía, ella ya no las veía como amigas; todas eran mujeres con las que potencialmente podía entablar una relación.

Pero al mismo tiempo que comencé a mostrarme como lesbiana, también me estaba volviendo más rebelde. Estaba fumando marihuana, robando, estuve en prisión, todo ese tipo de cosas. Así que nuestra relación estuvo en las rocas por mucho tiempo.

Nancy: ¿Conocías a alguna mujer cristiana a la que respetaras, a la que admiraras o que estuviera hablando a tu vida de alguna forma? ¿O ese era simplemente un mundo totalmente diferente y ajeno para ti?

Jackie: No. Nunca lo viví, nunca tuve ninguna comunicación con cristianas. Una circunstancia que recuerdo que habló a mi corazón fue en un evento, mi amiga Taylor estaba contando su testimonio sobre cómo Dios hizo algo en su vida. Ella comenzó a llorar y llorar sobre lo bueno que es Dios, y lo mucho que lo ama, y cómo Él es simplemente tan bueno, misericordioso y fiel.

Recuerdo que pensé que era tan extraño que alguien llorara por Dios. Fue como, «¿quién es este Dios para que tengas tanta emoción por Él?» Yo veía a Dios como alguien que era un amo sobre las personas; y dejaban de escuchar cierta música y usaban vestidos largos e iban a la iglesia todo el tiempo. Pero su relación con Él parecía tan auténtica y tan buena que me convenció de pecado, me dio convicción. Me convenció de que, «claramente, yo no veo a Dios de esa manera, de la misma manera en que tú lo ves».

Pero probablemente ella era la única cristiana con la que me relacionaba a menudo.

Nancy: Qué gran recordatorio de que incluso mientras las personas están en ese lugar lejos del Señor, Él todavía está activo. Está vivo. Él está plantando semillas muchas veces, en esas vidas sin que nosotras siquiera sepamos. Puede que tengas un hijo que esté lejos del Señor, pero no sabes a quién puede estar trayendo el Señor a su vida para crear algún tipo de apetito por el Señor que sea positivo.

Entonces continuaste en ese estilo de vida lésbico. ¿Lo disfrutabas?

Jackie: Me divertí, si lo quieres llamar así. Disfruté de las mujeres. Disfruté lo que sentí que ellas me daban, porque cuando pienso en mi infancia, mi papá no estaba en mi vida, mi madre sí. Así que disfruté de las personas que se comunicaron conmigo de la manera que mi madre lo hizo. Disfruté que cuidaran de mí. Disfruté que se preocuparan por mí. Sentí que cuando tenía relaciones con hombres, parecían siempre involucrar solo sexo. Era como si todos ellos solo me quisieran por mi cuerpo.

Pero cuando estaba con mujeres, sentía que me querían a mí, a quien yo era, mi mente, mi intelecto, mi humor, lo que yo era, aunque ni siquiera estaba siendo quien yo era al comportarme como un hombre.

Así que en ese aspecto lo disfruté. Pero, en medio de todo eso, nunca tuve paz. Nunca, nunca, nunca tuve paz. Mi conciencia nunca me permitía estar bien con el lugar donde estaba, hasta el punto de que siempre les decía a mis novias: «Sabes que Dios no está contento con esto, ¿verdad?»

Ellas decían, «¿qué quieres decir?»

Y yo decía, «a Dios no le gusta esto. Él no está de acuerdo con esto»

Entonces ellas decían, «¿por qué eres gay entonces?»

Yo decía: «Seré salva cuando tenga veintisiete años». Solía decir que iba a ser salva cuando tuviera veintisiete años o cuando llegara la tribulación. Creo que Dios no permitió que mi conciencia se endureciera. Él realmente, me persiguió por un largo tiempo.

Nancy: ¿Cuáles fueron algunas evidencias de que Él te estaba persiguiendo?

Jackie: Pienso que la conciencia de que mi pecado no estaba bien. A pesar de que estaba rodeada de personas que intentaban justificarlo con las Escrituras incluso, para mí estaba claro en la Palabra que esto no estaba bien ante Dios.

Nancy: ¿Cuáles personas estaban tratando de justificarlo con las Escrituras?

Jackie: Los homosexuales que eran mis amigos decían que habían nacido homosexuales, que los cristianos interpretaban mal las Escrituras, cosas así. Sentía que ellos estaban mintiendo. Yo les decía, «creo que estás tratando de usar las Escrituras para hacerte sentir mejor contigo mismo».

Pensaba cosas como: «Sé que no estoy bien con Dios. Sé que voy a ir al infierno si muero». Estaba convencida de eso. Simplemente no sabía cómo no actuar en mi naturaleza. ¿Cómo dejas de hacer esto?

Traté de dejar de «pecar» varias veces y nunca funcionó. Dije la oración del pecador. Leí libros. Nada parecía funcionar. Entonces pensé: «Si no puedo vivir como cristiana», porque no sabía que el cristianismo era una obra sobrenatural del Espíritu de Dios por gracia. No tenía ni idea de eso. Pensé que los cristianos eran personas que simplemente dejaban de hacer cosas malas. Y cuando traté de dejar de hacer cosas malas, no funcionó, así que pensé que simplemente yo era una pecadora.

Nancy: Entonces, ¿lo que estabas haciendo no solo era malo e incorrecto, sino que también se sentía natural, normal?

Jackie: Sí, e imposible de detener. Se sentía como una hazaña imposible, tratar de que no me gustaran las mujeres, tratar de no entablar relaciones, tratar de no actuar con ira, tratar de no ver pornografía. ¿Cómo puedes dejar de hacer esas cosas cuando no tienes la capacidad para hacerlo? Es por eso que necesitaba al Espíritu Santo.

Nancy: Dices que el Señor te perseguía.

Jackie: Sí.

Nancy: Obviamente ha estado con Su mirada puesta en ti todo este tiempo.

Jackie: Sí.

Nancy: ¿Cómo te diste cuenta de eso?

Jackie: Seis meses antes de mi conversión es cuando mis convicciones parecían estar aumentando. Sentí que no era tan fácil actuar como si no existieran. Sin embargo, recuerdo haber hecho cosas con chicas y… sentía la guerra. Me sentía como que, «Dios está cerca». Me asustaba un poco. Pero se sentía como estar consciente de Dios, sentí como si Él estuviera hablando a mi corazón.

Recuerdo que mi amiga Taylor, la que mencioné sobre su testimonio con el Señor, me escribió un mensaje en Facebook. Me dijo: «Jackie, eres hermosa».

No había escuchado que fuera hermosa vestida de esa manera en años. Entonces, que alguien me llamara un atributo femenino, hizo algo en mi corazón. Llamé a mi prima Keisha y le dije: «Keisha, siento que Dios me está llamando, pero no lo quiero. No quiero ser cristiana. No quiero dejar de ir a los clubes. No quiero dejar de tomar. No quiero dejar de hacer lo que estoy haciendo. Pero siento que no puedo sacudirme este sentimiento de Dios».

Y ella dijo: «¿Sabes qué? Dios te ama y te va a alcanzar, pero te mostrará que tú lo necesitas a Él».

Realmente no sabía a qué ella se refería con eso. Solo pensé que era alguna palabra cristiana, o algo así. Pero lo hizo. Poco después de eso, mi padre murió. Cuando murió, no me hizo querer buscar a Dios ni un poco más ni un poco menos, pero de alguna manera mató esta idea en mi corazón de que alguna vez tendría una relación con mi padre.

Cuando mi padre murió, fue cuando comencé a participar en todo tipo de actividades locas. Le dije a una de mis amigas, «¿Dios me desea tanto?». Literalmente tuve esta conversación mientras salía con alguien y fumaba marihuana. Yo estaba, como, «siento como que Dios, ¿está Él realmente tratando de hacer que lo necesite?, porque no entiendo».

Entonces eso condujo a octubre del 2008, cuando finalmente le entregué mi vida a Jesús.

Annamarie: Jackie Hill Perry nos ha comenzando a contar su asombrosa historia, una de libertad, plenitud y abundancia en Cristo. Ella estará con nosotras aquí en Aviva Nuestros Corazones durante esta semana.

Quizá conoces a alguien que se identifica con las luchas y preguntas que Jackie ha estado compartiendo con nosotras hoy. Y si eres como yo… quizá piensas compartirlo pero no lo haces (risas). Comparte tanto el audio como la transcripción de este programa hoy, a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Allí en AvivaNuestrosCorazones.com, también podrás encontrar los videos con los mensajes que Jackie enseñó en la conferencia True Woman '18. Estoy segura de que serás grandemente bendecida con lo que ella nos compartió de la Palabra de Dios.

Luego de creer en Jesús y entregarle su vida, abandonando su estilo de vida homosexual, Jackie Hill Perry conoció a una mujer que comenzó a discipularla, enseñándole la verdad del evangelio.

Jackie: Ella me hizo saber, «Jackie, la homosexualidad no es tu único problema». Me dijo, «el orgullo es un problema. El miedo es un problema. La lujuria es un problema. La mayordomía es un problema». Ella me dijo,«tienes que aprender cómo hacer a Dios Señor en todo, no solo en tu sexualidad».

Annamarie: Escucha más acerca de esta útil relación de mentoría, mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Llamándote a un avivamiento genuino y a abrazar tu diseño como mujer, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.