Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Un legado de maternidad

Annamarie Sauter: Con nosotras Débora y Victor Peralta.

Débora Dilge de Peralta: Uno de los mayores frutos que hemos visto es el querer criar hijos para el Señor. 

Victor Peralta: Creo que esto va mucho más allá de solamente el corazón de la mujer o avivar a la mujer, creo que trae un renuevo y un avivamiento a toda la familia.

Débora: Que tu maternidad empiece a tener un objetivo y una meta, que es el evangelio en tus hijos y en tu propia vida.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Patricia de Saladín. 

Patricia de Saladín: Esta semana hemos estado hablando acerca de la importancia de cultivar relaciones auténticas. Relaciones a través de las cuales podamos edificarnos unas a otras basadas en la verdad de la Palabra de Dios. Si te perdiste esta conversación entre Nancy DeMoss Wolgemuth y Donna Otto, o la historia que compartimos contigo ayer, te animo a buscar esos episodios en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Hay áreas muy prácticas de la vida en las que podemos ayudarnos unas a otras y caminar juntas. Una de estas es el área de la maternidad. Sea que tengas hijos biológicos o espirituales, sé que la historia que escucharás hoy te animará en tu caminar de fe.

Débora Dilge de Peralta nos cuenta un poco sobre su peregrinaje al abrazar su maternidad y su rol como mujer en su hogar.

Débora: Gracias a Dios, antes de ser mamá el Señor me salvó. Y en realidad, cuando mi pequeño tenía como un año, conocí el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, y empecé a encontrar muchos recursos acerca de mi rol como mujer; y entre esos estaba mi rol como mamá. Empecé a conocer al Señor y qué es lo que quería para mí como mamá, y agradecí al Señor por los hijos que me dio, los hijos biológicos y los que cuidamos porque somos una familia de abrigo.

Dios me ha dado un amor por la maternidad, el Señor me ha dado un amor por este llamado que Él me dio. Contra todo pronóstico, en nuestra cultura la mujer que estudia y no sale a trabajar es mal vista; y la verdad es que yo tenía una carrera, y en lugar de salir a trabajar busque un bebé y el Señor me lo dio. Y dije, «voy a pasar un año con mi bebé y después cuando él tenga un año voy a salir a trabajar –porque es lo que todos esperaban de mí, y lo que yo misma quería. Cuando pasó ese año es que yo conozco Aviva Nuestros Corazones y empiezo a tener otras ideas acerca de la maternidad, y empiezo a conocer que Dios me había dado un diseño y que todas las cosas tienen un tiempo, y que en esa temporada de mi vida el Señor quería que me dedicara por completo a mis hijos.

Entonces todos los planes que teníamos con mi esposo Dios los cambió y entonces abracé el llamado a la maternidad; quedarme en casa para servir como esposa y mamá a tiempo completo. Esto fue algo que nosotros entendimos que particularmente el Señor nos estaba llamando a eso, lo que no quiere decir que todas las mamás tengan que hacer lo mismo porque ningún escenario de vida es igual. Hay algunas mamás que a veces tienen otras circunstancias y que sí o sí tienen que salir por diferentes motivos a trabajar. Ninguna de nosotras tiene el mismo escenario de vida o no estamos en las mismas temporadas, y el Señor nos llama a glorificarlo desde el lugar donde nos pone. Quizás hay mamás que tengan que salir a laborar pero su corazón se queda en casa. Eso no quiere decir que no estén invirtiendo tiempo en sus hijos o que no estén cumpliendo su ministerio como mamás, porque lo valioso de estos es poder invertir nuestra vida en ellos. 

No es la cantidad de tiempo porque puede haber una mamá que se quede todo el día en la casa y que tampoco esté invirtiendo en su hijo. Entonces que los momentos que nosotros tenemos sean valiosos al lado de ellos y que constantemente podamos estar enseñando la Escritura. 

Patricia: Escuchemos también de su esposo Victor Peralta, quien es pastor.

Víctor: En mi caso yo soy cristiano cuando ella empezó a escuchar los recursos de Aviva, pero hubo una transformación, un cambio. Con toda la mala teología que nosotros teníamos, todo el liberalismo dentro de la iglesia, el feminismo dentro de la iglesia, esto dio un vuelco de 180 grados en mi esposa (que lo pude ver) y empecé a ver el cambio en su carácter –y una obra de Dios.

Y empecé a ver quién es esta mujer que cambia de esta manera con su mensaje a otras mujeres, y cuando empecé a escuchar los recursos de Aviva, los mensajes de Nancy, realmente me impactó. Y creo que eso también me transformó a mí como hombre. Yo he leído los libros de Nancy, los tengo casi todos leídos, y ahora que salieron los libros de Robert hay una competencia y me pongo a leer los libros de Robert.

Actualmente estoy leyendo Mentiras que los hombres creen y la verdad que los hace libres. Hice un grupo en WhatsApp y mando los audios todos los días porque quiero compartir lo que Dios está haciendo. Bueno, ella hizo lo mismo con Mentiras que las mujeres creen, y motivado tal vez por eso…y además que Robert escribe muy bien, me gusta mucho. Leo muchos libros, pero él tiene una forma muy muy práctica, una teología muy práctica que inclusive me ayuda a pastorear el corazón de los hombres. Así que es una bendición.

Débora: Los cambios fueron rotundos porque veníamos con enseñanzas distorsionadas del rol del hombre y de la mujer. Entonces cuando el Señor empezó a corregir eso nuestras vidas fue un aprendizaje para ambos. Y eso es una bendición, ya que a veces puede que uno de los dos experimente un cambio y haya una desilusión o poca paciencia para esperar ver frutos en otros. Así que realmente es una bendición que el Señor haga la obra en ambos.

Víctor: Había empezado a ver que el ministerio de Aviva estaba surtiendo un gran efecto, no solo en mi familia por causa de mi esposa y años escuchando los recursos, leyendo… y la verdad que Dios hizo una obra, ella es una sierva del Señor y sabe cómo expresar lo que Dios hizo en su vida a otras mujeres, y es la Palabra de Dios la que está haciendo el efecto y la transformación.  

Débora: Entendí la maternidad como un regalo y entonces era todo lo que yo quería abrazar. Quería instruirme, aprender. No buscaba ser la mamá perfecta pero sí quería glorificar al Señor por eso, porque había entendido que era un regalo del Señor para mí, y que Dios me había dado los hijos como un regalo. Decidí quedarme en casa para servir en el hogar como esposa y como mamá como mi prioridad principal, y le doy gracias al Señor porque no me dejó seguir con mis planes, porque Sus planes eran mucho mejores, y también porque no seguí el consejo o la corriente de este mundo que me estaba empujando hacia otro lado.

Algunos familiares o personas con las que estudiaba, que pensaban, «qué derroche estudiar tantos años y tanto esfuerzo para quedarse en casa». Pero lo que uno siembra en lo espiritual tiene una cosecha eterna, tiene un eco en lo eterno. Yo estoy sembrando para la eternidad en esos corazones, para algo más trascendente que es que ellos puedan conocer a su Creador, y que lo conozcan, no solo como su Creador sino que Él sea el Señor de sus vidas. Así que esta inversión no se compara con nada. 

Patricia: Habiendo visto el valor de su maternidad, Dios inquietó su corazón para invertirse en las vidas de otras madres. Ella nos cuenta más.

Débora: Un tiempo atrás, una amiga, esposa de un pastor, se encontró con una jovencita mamá, que estaba en un tiempo muy difícil porque no sabía cómo criar sus hijitos en el Señor, cómo enseñarles. Y entonces ella estaba en la misma situación porque fue mamá grande, fue mamá mayor. Tuvo mellizos a la a la edad de 45 años y entonces toda su vida se había dedicado a su profesión y demás, y cuando llegan los niños le tocó una etapa en la que no sabía qué hacer. Y cuando se encuentra con esta mamá que también necesitaba saber cómo seguir adelante con su maternidad, una de ellas cristiana y la otra no, le dice, «tengo una amiga que nos puede enseñar».

Y así fue como generó una inquietud en mi corazón y yo dije, «Dios mío, hay tantas mamás que están necesitando instrucción, ayuda…», porque detrás de esas mamás hay niños que están necesitando aprender y crecer, y la verdad es que vivimos en una sociedad en la que no buscamos demasiada ayuda sino que hacemos lo que podemos. Incluso a veces dentro de las iglesias suele pasar que hay mujeres que se cierran o no están acostumbradas a pedir ayuda. Todavía batallamos un poco con esto de la autosuficiencia, y más en esta llamada guerra las mamás que suelen tener las batallas de compararse y demás, y a veces es difícil pedir ayuda.

Y creo que las mujeres cristianas lo que más necesitamos es pedir ayuda. Porque ninguna es una mujer perfecta o una mamá perfecta o que todo lo tiene superado, y cuando hablamos de nuestra maternidad y nosotras queremos ser mamás que criemos hijos para el Señor, que les estemos enseñando a crecer en Cristo, nosotras necesitamos aprender de otras y enseñarnos unas a otras porque tal vez lo que una aprendió la otra no lo sabe, y así sucesivamente. Entonces el Señor puso en mi corazón abrir mi casa y recibir a mamás para que juntas podamos aprender cómo ser mamás que podamos glorificar al Señor en nuestro llamado, la maternidad. 

Patricia: Débora fue impactada por un libro titulado, Me ha sido confiado el corazón de un niño, escrito por Betsy Corning. Puedes encontrar una serie de episodios sobre este, en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Débora: Buscamos un estudio bíblico que es, Me ha sido confiado el corazón de un niño, a partir de una serie que dieron en Aviva Nuestros Corazones, busqué el libro, lo compramos y lo empezamos a hacer. Empezamos primero cada 15 días, y después la necesidad fue tan grande que empezamos a hacerlo una vez por semana. 

Y empezaron a venir mamás de diferentes esferas, iglesias, y empezamos a abrir nuestros corazones y básicamente a ver qué era lo que Dios quería para nosotras mamás. Fue un tiempo y es un tiempo muy especial, porque aún mujeres que tal vez asistían a la iglesia, no consideraban que a los niños pequeños había que enseñarles la Palabra. «Capaz que cuando sea un poquito más grande y crezca un poco, hablarle del Señor». Y la verdad es que los niños a más temprana edad necesitan ser enseñados. Primero, porque tienen toda la capacidad para recibir, son como esponjas, absorben todo lo que les enseñamos. Y qué bueno que ni bien ellos aprendan a hablar y a aprender, aprendan del Señor. Entonces no hay tiempo que perder y nunca es demasiado tarde, al contrario necesitamos que esos corazones tiernos sean sembrados, regados, alimentados con la Palabra.

Patricia: Débora nos habla un poco más sobre las reuniones que tiene con otras madres.

Débora: Empezaron a venir chicas de otras iglesias, con el consentimiento de sus pastores, y era más una reunión como casera, para algunas era un momento de mamás. Una vez a la semana ellas tenían ese tiempo de mamás. Era un tiempo en el que estudiábamos, buscábamos en la Palabra y orábamos; y muchas pedían oración y hasta confesaban todos sus miedos y cómo hacer con esto o cosas que a veces pueden ser muy sencillas para una y tal vez para otra no. Uno puede estar acostumbrado a hacer un devocional con los chicos todos los días y otras mamás dirán, ¿cómo lo haces todos los días?  Pero hay cosas sencillas como comenzar la mañana desayunando y sentándote con ellos. No tiene que ser algo demasiado protocolar, sino la vida misma de mamá. 

Como yo soy mamá con niños pequeños, y siempre llevaba a mis niños y demás, empecé a ver esta necesidad de mamás que a veces no querían llevar sus chiquitos a la iglesia porque molestan, porque hacen ruido…y lo sorpresivo de todo esto es que mi esposo se llevaba todos los chicos al parque mientras nosotras teníamos nuestro estudio para mamás.

La verdad que muy agradecida porque las mamás iban confiadas, llevaban a sus chiquitos, asistían porque los niños iban contentos a las reuniones, y para nosotras esa era una ayuda. Así que los niños jugaban en el parque y nosotras teníamos ese tiempo de oración, de llorar, de abrir el corazón, y de aprender… la verdad, de aprender. Y los papás cuando las mamás regresaban a su casa, las mamás les leían lo que aprendían en el estudio y se entusiasmaban y querían también crecer. Así que la verdad que esto fue afectando familias, y me gozo por eso porque así es Señor. Él se encarga de trabajar con toda la familia, con el hogar entero.

Patricia: Victor nos habla sobre cómo pueden, como pareja, trabajar en equipo para bendecir a otras personas.

Víctor: Yo la ayudo en lo que más puedo. Trato de quitarle lo que a ella le impida llegar a ese fin de lo que ella quiere hacer. Por ejemplo, quiere enseñar a las madres cómo ser una mejor madre, tal día a tal hora. Nos ponemos de acuerdo y entonces ¿cuál es mi tarea? Tratar que ese día ella pueda tener ya todo listo. Entonces en ese momento ¿de qué forma me involucro? Me encargo de los niños, le acomodó la casa, si tengo que limpiar algo lo limpio, me llevo los niños a un lugar, le acomodo el lugar y que también ella trabajando a la par, pueda tener ese momento de recibir a las hermanas.

¿Por qué? Porque para mí fue de gran bendición, de gran bendición. Cuando uno expone la Palabra del Señor, y más entre mujeres, se comparten todas las vivencias lo que Dios está haciendo, y ver eso en la vida mi esposa realmente me lleva a pensar que si Dios hizo esa obra mi hogar, quiero que la haga en los hogares de todos los hermanos, quiero que sea de bendición. Es algo que sería muy egoísta si nos guardamos todo eso.

Valoro mucho el trabajo que hace ella y yo lo apoyo, lo apoyo porque es para el Señor. Y en realidad ella está más pendiente de apoyarme primero a mí, que lo que haga ella, de apoyarnos mutuamente. Pero nos conocemos y ella sabe el amor que tengo por ver el avance de las hermanas en los hogares siendo mejores esposas, mejores madres, mejores cristianas, y es lo que yo deseo para esas hermanas y por eso la apoyo a ella.

A su vez el deseo que yo tengo de ver a los hombres que verdaderamente comiencen a cumplir su rol, que tomen su lugar, su posición que Dios les da. Ella me apoya en todo y si tengo reunión de hombres, ahí está ella siempre para ese día ayudarme también, no darme tanto trabajo. Tal vez si toca hacer algo en la casa –me ocupo bastante de la casa– me preocupan mucho por ahí ciertas cosas y a veces demasiado, pero ella me dice, «tranquilo hoy es el día que tienes que estar con los hombres», porque a su vez ella sabe que un hombre que cumple su rol bíblicamente, va a ser un alivio para su esposa. Y entonces ahí estamos en esa tarea y es un trabajo en equipo, trabajamos en equipo. 

Patricia: Dentro de los temas que se tratan en las reuniones para madres, hay dos que son muy importantes. El tema del devocional y el tema del discipulado. Débora nos habla sobre esto y sobre la fuente de verdadera sabiduría para la vida.

Débora: He encontrado muchas mamás que a veces caminan sin rumbo. No saben cómo llevar adelante su maternidad, independientemente de la edad que tengan sus hijos, y la Palabra es la que nos da dirección. Por eso necesitamos crecer en la Palabra y aferramos a ella porque es lo que nos va a dar la sabiduría para enseñar a nuestros hijos y para que ellos mismos, a medida que se vayan retroalimentando y vayan aprendiendo a crecer solos –porque en algún momento ellos ya no van a estar al lado nuestro para que nosotros estemos caminando continuamente con ellos.

Así que es prepararlos para la vida, y la manera de prepararlos es el evangelio. Así que muchas de estas mamis empezaron a aprender cómo hacer un devocional, algo que tal vez para uno es muy sencillo, pero ¿cómo hacemos un devocional con los niños? ¿Cómo es eso de levantarnos y leer la Palabra? Bueno, cuando tienen su desayuno, un librito, la Biblia o un cuaderno bíblico, y es compartir un tiempo. No tiene que ser de una hora, ni de dos ni de media. Pueden ser 15 minutos para los niños pequeños, y que empiecen a tener todos los días la Palabra Dios.

Porque a veces delegamos en las escuelas bíblicas, en los estudios para niños o en la iglesia, la tarea que Dios nos dio a nosotros como papás de instruirlos en Su Palabra todos los días; cuando andemos por la calle, cuando nos levantemos, cuando nos acostemos, todo el tiempo enseñándoles las Escrituras. Las Escrituras que los van a hacer sabios y a las que nosotras como mamás nos tenemos que aferrar porque en ellas tenemos todo el consejo de Dios para ser mamás que podamos glorificarlo.

Necesitamos arraigarnos en Su Palabra, aferrarnos a ella porque con ella crecemos, nos mantenemos seguras de Sus promesas, y sabemos hacia dónde ir porque la Palabra es lámpara para nosotros. Las mamás tenemos nuestros primeros discípulos en casa que necesitan constantemente que estemos al lado de ellos. Algunos porque aún no caminan con Cristo y uno tiene que estar presentando el evangelio en constantes situaciones. Cuando se pelean con un hermanito, cuando no quieren prestar algo, cuando no quieren obedecer, ahí está el evangelio para nosotras.

Ese mismo evangelio que Dios nos dio, de perdón, de restauración, de amor, de misericordia, es el que nosotras como mamás tenemos que aplicar a ellos. Yo pienso que es el amor el que los atrae hacia Cristo y es como nosotras tenemos que que vivir nuestra vida al lado de ellos, es una gran oportunidad

Patricia: En una de las reuniones surgió otro tema importante.

Débora: En una de las primeras reuniones salió el tema acerca de cómo debemos corregir a nuestros hijos, y el Señor no nos deja temas sueltos sino que el Señor nos deja cómo hacerlo bíblicamente, y tenemos que conocer la Palabra para saber cómo proceder. Y esta mamá me contaba que cuando su niña no le hacía caso la jalaba del pelo. Entonces, no es la manera porque no estás apuntando al corazón del niño. Simplemente estás desquitando una bronca porque no te hizo caso en algo. Entonces yo la animé y le dije, «en lugar de desquitarte y jalarle el pelo o retarla –porque no hay efecto en ella porque lo va a volver a hacer– hay que apuntar al corazón, y para eso el Señor nos da instrucciones.

A veces hay muchas familias que no saben cómo aplicar la corrección que va de la mano de la instrucción, también la paciencia que debemos tener con nuestros hijos que es la paciencia que tiene Señor con nosotros, y vivir nuestra maternidad a la luz de la Palabra, como el Señor nos ve, como hijos, porque a veces queremos que el Señor tenga misericordia de nosotros, que nos perdone, que nos ame, y que nos vuelva a recibir, y nosotros oramos, pero cuando nuestros hijos nos hacen algo estamos enojadas, no queremos perdonar y estamos ahí constantemente retando, y a veces no actuamos con ellos como el Señor actúa con nosotros. 

Patricia: Esta es una historia de lo que Dios puede hacer en y a través de la vida de una mujer que ha dicho, «sí, Señor» a Su diseño. En nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com podrás encontrar todo un archivo de recursos como este, de modo que puedas conocer más acerca de tu feminidad. 

Sea cual sea la etapa de la vida en que te encuentres, la Palabra de Dios te guía—no solo en cuanto a cómo vivir— sino que te lleva a la fuente de la plenitud y de la abundancia, a Cristo.

Bueno, y para concluir, Débora y Victor nos acompañan con unas últimas palabras sobre los frutos que han podido ver.

Débora: Frutos se han visto un montón, la verdad es que poder ver en la práctica lo que hemos estudiado, mamás que empezaron a compartirnos fotos de cómo trabajaban con sus niños en casa a partir una historia de la Biblia, cómo pegaban sus dibujitos los niños en sus casas o cuadernitos, y algo tan sencillo como aprender a hacer una torta o un pastel. Porque a veces la maternidad no se trata solamente de criar hijos, sino también ser hacendosas en casa y aprender diversas tareas.

Dios nos ha dado un regalo a las mujeres acerca de nuestro hogar y he visto el deseo de poder ver o de abrazar la maternidad como un regalo, y ya no sentir vergüenza, que ellas mismas sintieran que lo que estaban haciendo era valioso; que se cambien estos conceptos –o la verdad por la mentira– de que quedarme en casa a criar hijos o cuidar de ellos no es reconocido o no es valorado; que vengan con la sonrisa y digan, «estamos gozosas porque estamos enseñándoles a nuestros hijos. Estamos creciendo, ser mamá es hermoso, gracias Señor».

Y con alegría de ver la maternidad como algo valioso y que aún sus hijitos vean en sus mamás un deseo de querer estar con ellos, tan solo sentarse a jugar con ellos en el piso, porque a veces uno está tan ocupado que después…en un ratito… Y ahora tener esta disposición de que las mamás quieran compartir con sus niños, pero sobre todo creo que uno de los mayores frutos que hemos visto es el querer criar hijos para el Señor. Tener una dirección, saber hacia dónde van. No ser mamás y pasar el día, o tener hijos porque todo el mundo los tiene, sino que tu maternidad empieza a tener un objetivo y una meta, que es el evangelio en tus hijos y en tu propia vida.

Y eso es uno de los mayores frutos que hemos visto en las mamás

Víctor: Creo que el ministerio de Aviva Nuestros Corazones es para la mujer, pero yo lo tomo que es para toda la familia, porque cuando la mujer es afectada, el hogar es afectado y el esposo es afectado. Entonces ahí está el impacto que tiene. Porque no es solo que la mujer es transformada y sigue su curso, no. Esto es la mujer siendo transformada por el evangelio, siendo una buena cristiana, siendo una excelente madre, siendo una excelente esposa. Entonces creo que esto va mucho más allá del corazón de la mujer o avivar a la mujer, creo que trae un renuevo y un avivamiento a toda la familia. 

Annamarie: ¿Existen distintivos evidentes entre el hombre y la mujer? A la luz de la Palabra de Dios, ¿cómo responderías a esta pregunta? En nuestra próxima serie, Mary Kassian nos ayudará a entender las diferencias entre los sexos, por qué estas existen y cómo transitar a través de las confusas ideas modernas. Asegúrate de acompañarnos el lunes para esta próxima serie.

Invitándote a pasar de manera intencional la verdad de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Lamentaciones capítulos 1 y 2.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el anfitrión

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo. Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo (casado con Leticia). Además, Dios le ha regalado seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel, Nazario, Said y Noor.

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