Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Un legado generacional

Dagmar Sasso de Oyarzún: El Salmo 145 dice: «Todas las generaciones celebrarán tus obras, y darán a conocer tus grandes proezas; hablarán de tu gloria y majestad y yo proclamaré tus hechos maravillosos» (RVC). 

Annamarie Sauter: Hoy escucharás la historia de un legado generacional.

Dagmar: Para mí las promesas que el Señor nos dio hace tanto tiempo en el Antiguo Testamento que se cumplen en Cristo, y vivirlo ahora en mi vida, en mi historia –que Dios está escribiendo– es tan emocionante…y ver que Dios es fiel. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Patricia de Saladín. 

Patricia de Saladín: Mentoría auténtica. Este es el tema del que hemos estado hablando esta semana. Hemos visto la necesidad que tenemos de cultivar relaciones saludables; y también la importancia de cultivar la alegría en nuestros hogares, y vernos unas a otras como corriendo juntas la carrera de la fe —y la carrera de la vida.

Como parte de esta serie, hoy y mañana estaremos compartiendo contigo dos historias. Hoy escucharás la historia de tres generaciones—una historia donde a pesar de la imperfección y los tropiezos, el evangelio es traspasado a la siguiente generación.

Dagmar: Mi nombre es Dagmar Sasso de Oyarzún y vengo de Viña del Mar, Chile.

Mi nombre es Jimena Canal de Sasso y vengo de Puerto Montt, Chile.

Yo soy Rocío Oyarzún Sasso y soy de Viña del Mar. Somos madre, hija y nieta. 

Patricia: Dagmar inicia con una ilustración que nos ayuda a entender un poco mejor esta historia. 

Dagmar: Siempre tengo la idea en mi cabeza, de las muñecas rusas. No sé si conocen estas muñecas de madera que vienen una dentro de otra, y dentro se esconde otra, y siento que aquí tenemos tres muñecas rusas. Y bueno, el Señor sabe si acá dentro hay más. Pero ¿por qué una dentro de otra? Porque es Cristo el que nos separó, y Él es el que nos hace tener estos hijos que no solamente son biológicos sino espirituales. La primera discípula de mi madre aquí está, soy yo. Y espero que mi primera discípula, y que me ha visto con todos mis defectos, sea mi hija. Y lo primero que yo quiero que ella sepa es que el ejemplo no soy yo, es Cristo.

Míralo a Él, yo me equivoco, las dos necesitamos a Cristo. Recuerdo cuando era chiquitita, «las dos necesitamos a Cristo», éramos dos pecadoras tratando de acercarnos al Señor y obviamente mi responsabilidad era más grande en ese momento. 

Patricia: Tuvimos la oportunidad de conversar con Dagmar, Jimena y Rocío durante nuestra pasada Conferencia Mujer Verdadera. Por si no sabes de qué se trata, estas son conferencias que Aviva Nuestros Corazones lleva a cabo para mujeres de habla hispana, con el anhelo de juntas animarnos en la carrera de la fe y afirmar los lazos que nos unen como hijas de Dios. 

Ellas nos cuentan sobre una razón en particular por la que decidieron asistir.

Dagmar: Es la primera vez que asistimos las tres generaciones, y para mí eso siempre fue un deseo muy grande. Así que estoy emocionada porque Dios nos regala este tiempo de madre, hija y nieta. Rocío es mi primera hija, y con mi marido Patricio Oyarzún, quisimos hacer algo especial para sus 15 años.

Aquí en Latinoamérica hay diferentes maneras de celebrar, pero en general, de repente son fiestas medio exageradas casi como si fueran novias (en algunos países) o se hacen fiestas muy grandes. Para nosotros la fiesta más grande es que nuestros hijos conozcan, vivan, degusten, disfruten a Dios, a Cristo. Entonces el regalo fue en un contexto íntimo, solamente la familia y los abuelos, y el regalo era el viaje a esta conferencia; sin saber todas las dificultades que íbamos a encontrar en el camino, pero tenemos la certeza las tres de que esto es algo único, y el Señor nos ha traído acá y Él nos sostendrá.

Rocío: Creo que es un muy buen regalo porque es algo muy especial y único. He sabido de la existencia de esta conferencia porque mi mamá había venido a dos conferencias pasadas, y siempre lo había encontrado algo bastante interesante, y lo que siento que lo hace más especial ahora es que ahora lo puedo vivir, y sé cómo se siente ver a las mujeres y entender qué es lo que estamos tratando de enseñar a otras personas, y además es especial porque es dirigido a las mujeres.

Dagmar: Me encanta ver a nuestros hijos y especialmente a Rocío acá con nosotras tomando decisiones sabias, siendo una chica sabia. No ha sido así todo el tiempo. Llegar a esta edad y a este momento ha sido también trabajo del Señor pero, la veo tomando decisiones sabias, buscando consejo para decisiones importantes en su vida. 

Patricia: Ahora, el viaje tuvo su complicación. Jimena nos cuenta más.

Jimena: Bueno, en primera instancia nuestro deseo era viajar todas juntas de ida y vuelta, y nos encontramos el mismo día que íbamos yendo al aeropuerto que los pasajes de ellas eran para ese día y el pasaje mío era para el día siguiente. Entonces yo ayer llegué directamente del aeropuerto a la conferencia, me perdí parte de la mañana, pero aquí estoy muy muy contenta.

Patricia: Series de programas como las que has escuchado esta semana, y las conferencias Mujer Verdadera, han sido de edificación para ellas —y para miles de mujeres. Dagmar nos cuenta un poco más acerca de sus experiencias.

Dagmar: La primera vez que escuché de Aviva Nuestros Corazones fue a través de una amiga. Ani, esposa de pastor, y ella realmente pensando en mi bienestar –como esposa de pastor nueva y madre de cuatro hijos ocupada, que no tenía mucho tiempo al estar sirviendo a otros, más mi familia, no tenía un tiempo para mí, un tiempo de refrescar realmente mi corazón y de avivar mi corazón, y de lo que Dios podía querer hacer en mí también– ella me contó de los programas y los empecé a escuchar.

No tan seguido, pero cada vez que los escuchaba sentía que era algo que estaba alimentando mi alma. Entonces lo comencé a compartir con otras mujeres de mi grupo y finalmente, años después, cuando supe de la conferencia Mujer Verdadera en el año 2015 en Santo Domingo en República Dominicana, la verdad es que pensé que era una locura pensar en ir, sobre todo teniendo hijos pequeños, y varias mujeres entusiasmaron con la idea.

Pero llega el momento del viaje y yo ya tenía mis tickets, mi marido –puedo decirte, un marido que me siempre empujado y me ha cuidado para que yo pueda seguir creciendo– decidimos que yo viniera. Finalmente vine con Sofía, una amiga. Llegamos a Santo Domingo, ella era no creyente y en la primera charla Nancy habló sobre Eva y María –creo que fue– pero es que cada vez recuerdo lo fantástico que fue para empezar una conferencia de mujeres cristianas en Latinoamérica, con el contexto católico tan fuerte.

Sofía, en el descanso que tuvimos, se convirtió, y fue algo tremendo en su vida, pero llegando a Chile, lo burbujeante que tenía bajó bastante. No duró mucho. Asistió a la iglesia y luego dejó de ir. Eso fue un dolor tremendo, muy profundo para mí, pensando  que la habíamos cuidado y que Dios nos había llevado hasta tan lejos para esto.

Bueno, pasaron los años y la iglesia siguió creciendo, mis hijos también, y mi marido no cambiaba (en el sentido de animarme a seguir creciendo). Y que siempre estamos entregando –como esposas de pastor– a muchos, pero qué pasa conmigo. Estos viajes son para mí, para nutrirme y también compartir.

Fui a la segunda conferencia mujer verdadera en Querétaro, México, con dos mujeres de mi iglesia y fue también otra vez un momento de dar gracias a Dios por lo que Él ha estado haciendo. Y veo que cada vez estas conferencias van creciendo en número. Y fue maravilloso, y recordaba obviamente a mi amiga Sofía, que en ese momento no estaba –hasta donde yo veía– caminando con Dios, y había sido un poco doloroso para mí.

Dios usa la tecnología, y a través de un chat que tenemos en común, ella me vuelve a ubicar, y me dice, «Dagmar, necesito volver, necesito que nos juntemos. Tú no hiciste nada, yo me alejé, mi matrimonio necesita a Cristo, necesito regresar». Por supuesto nosotros dijimos, «la puerta de nuestro corazón primero, de nuestra familia, nuestra iglesia están abiertas». Hoy no pudo venir a esta conferencia porque está también ahora de madre de niños pequeños, y su corazón está acá con nosotros. Y puedo decir que es un triunfo del evangelio otra vez, y de los tiempos de Dios. Porque yo quería que fuera distinto, yo quería que a estas alturas Sofía fuera un roble mucho más fuerte y con raíces mucho más profundas, pero Dios tenía otro tiempo y ha trabajado en mi corazón también de ser paciente; pero el regalo maravilloso es estar con mi madre y mi hija aquí. 

Patricia: Allí en la etapa de vida en que te encuentras, en el lugar en que Dios te ha puesto, puedes también decir, «sí, Señor». Este es uno de nuestros lemas como ministerio y a lo que Nancy DeMoss Wolgemuth constantemente nos invita, de modo que rindamos el control de nuestras vidas a Dios.

Ya sea que Él te esté llamando a traspasar un legado a mujeres más jóvenes, o estés ahí en tu casa criando a tus hijos, como mujer soltera o en el lugar de trabajo donde estás… en cada etapa de tu vida dile, «sí Señor». Y algo que no podemos olvidar es la importancia de escudriñar Su Palabra para conocer Su voluntad, como lo hemos estado haciendo a través del Reto Mujer Verdadera 365; que por cierto, si lo estás haciendo junto a nosotras, la lectura para hoy es Jeremías capítulos 51 y 52.

Ahora, continuando con la historia, el rol de Jimena en la vida de Dagmar ha tomado diferentes matices según sus etapas de vida. Ella nos cuenta un poco sobre cómo ha lucido en los últimos años y nos comparte algo de sabiduría bíblica.

Jimena: Bueno, quiero contar que las veces que Dagmar ha venido a las conferencias, yo me quedado con los con los niños ayudando o en otros viajes…ya tengo un poquito de confusión en eso…pero mi esposo y yo siempre hemos estado abiertos a ayudar a que ella esté bien nutrida espiritualmente, y ayudar en el ministerio que ellos tienen que es muy grande, muy amplio. Por lo tanto siempre nosotros tenemos la mayor disposición de quedarnos con los niños para que ellos vayan y después vuelven muy contentos para compartir lo que han aprendido en otros lados.

Así que esa ha sido mi función en estos últimos años. Pero como madre y abuela me siento tan feliz y tan privilegiada de que el Señor haya mostrado Su fidelidad; que cuando uno entrega a su vida al Señor, cuando decide tener un matrimonio para la gloria de Dios, casarse para la gloria de Dios, y poner el foco en la educación cristiana de los hijos –primeramente– porque en mi país cualquier persona dice hoy, «lo más importante que les podemos dejar de legado a nuestros hijos es la educación», refiriéndose a la educación formal, que ellos tengan una profesión, que ganen dinero, que tengan su casa…cosa que no está mal evidentemente, pero la verdad es que sabemos que sin Cristo todas esas cosas se esfuman y al final no tienen ningún peso y pueden irse muy educados, con muchos diplomas al infierno, sin el Señor.

Para mí la disciplina o la enseñanza para mis hijos fue muy intencional en cuanto a que ellos conocieran al Señor, y por la gracia de Dios que me puso esa urgencia en mi corazón, y yo puedo ver los resultados en mis hijos; todos cristianos y ahí están criando a sus hijos en el evangelio. Entonces verme aquí ahora con mi hija y con mi nieta, es un gozo inmenso y yo sé que la palabra que ella ha escuchado está siendo viva en su corazón, y sé que esto va a transformar su vida. Siempre la Palabra llega más y más y más profundo, así que es un gozo, una alegría inmensa. 

Patricia: Fue por la gracia de Dios que los hijos de Jimena conocieron a Jesús. Y si nos escuchas hoy y tienes hijos pródigos, o hijas espirituales que has estado discipulando y no andan por buen camino, te animo a orar por ellos. Aunque en última instancia sus vidas están en las manos de Dios, no subestimes el poder de la oración. Hablamos acerca de esto la semana pasada en la serie llamada Cuando las mujeres oran. Si te la perdiste encuéntrala en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Jimena y Dagmar nos cuentan sobre un mensaje en particular, allí en la conferencia, que impactó sus vidas.

Jimena: Especialmente la última conferencia que tuvimos acerca del feminismo, y lo que está sucediendo en mi propio país que ha sido bien difícil, y es difícil ver cómo las mujeres en general se rebelan contra el Señor, en realidad no lo conocen; buscando justicia están haciendo cada vez más daño. Pero yo veo cómo, de ver las noticias o escucharlas, pueden llegar a ser tan familiares que uno se acostumbra a escuchar las malas noticias, los terribles sucesos y las ideas, y no profundiza más en la oración y el clamor al Señor. Pienso que me ha hablado mucho sobre eso, que no me acostumbre, que por el hecho de tener una familia que conoce al Señor no me duerma en los laureles; que siga con el mismo fervor teniendo más hambre del Señor, más hambre Su Palabra, porque hay mucho que hacer.

Tengo mis hermanas, que parte conocen al Señor, pero no tienen un compromiso ciento por ciento. Mis sobrinas y bueno no solamente la parte femenina de mi familia, mis sobrinos que no conocen al Señor. Entonces no tengo que parar sino que al contrario continuar y expandir más a otras mujeres –que lo hago a la medida de mis fuerzas– pero necesito hacerlo mucho más porque ahora tengo más tiempo, estoy en la tercera edad y tengo tiempo, estoy jubilada. 

Dagmar: Es un privilegio estar acá, y lo que dice mi mamá sobre la última sesión sobre el feminismo…me quebró el corazón. Estamos pasando por tiempos turbulentos en nuestro país de qué es lo que las mujeres están creyendo, mentira tras mentira, y ver esas imágenes de ese video…me encantó. De repente te sientes en una burbuja aquí alabando al Señor y ver que eso fue realmente potente, el cambio que hay y de verdad eso quebró mi corazón y sentí que necesitamos orar más fervientemente por esas mujeres, que de verdad han sufrido, hemos sufrido, pero la solución no está en acabar con el patriarcado, con el gobierno, con la justicia humana, es justamente volver a recordar esas verdades y llegar donde Dios restaura y miramos hacia la nueva creación. No queremos la antigua creación, queremos la nueva y eso es lo que estamos esperando con ansias; y deseo que más mujeres en mi país, Chile, conozcan las verdades, la plenitud, el gozo, la abundancia, la libertad que tenemos. 

Nos pueden quitar todo, pero la libertad que tenemos en Cristo, como decían acá, las puertas del reino de Dios, están abiertas. El pasaporte ya lo tenemos en Cristo, somos ciudadanos del cielo y es lo más maravilloso, y eso quiero que mi hija escuche y que también pueda transmitir en su contexto. Y escuchaba que este movimiento parte en los años 60 con 28 mujeres…por favor somos 6400 acá, más todas las que están escuchando alrededor del mundo…podemos cambiar el mundo por la gracia de Dios.

Patricia: El mensaje de la conferencia al que se refirieron fue impartido por Mary Kassian y se titula Arraigadas en Su diseño. De hecho, puedes encontrar cada uno de los mensajes que se impartieron —en esta y en conferencias anteriores— en nuestro sitio web AvivaNuestrosCorazones.com.

Ahora escuchemos a Rocío. Ella nos habla del impacto que su madre y su abuela han tenido en su vida.

Rocío: El tiempo que he pasado acá con mi abuela y con mi mamá ha sido un muy bonito tiempo. Siento que también mi mamá y mi abuela pueden ser un ejemplo para mí, porque me gustaría en un futuro ser como mi mamá, esposa de pastor y también servir en distintas partes, pero lo que más me gusta es que me ayuda a darme cuenta de que lo que uno hace no viene de sí mismo sino que es regalo de Dios.

Él te da los dones y tienes que ocupar esos dones para bien y para Él, y se ve en cómo sirven en su iglesia. Y en la iglesia que estamos plantando es buen ejemplo y lo hace más lindo y que sean tres generaciones, y tres generaciones seguidas. Espero que también la generación que viene después de mí pueda también seguir, y la que viene, para esparcir el regalo de Dios que es las buenas nuevas, las noticias que todo el mundo necesita. 

Patricia: Ella nos comparte un poco sobre lo que ha sido este tiempo de su vida.

Rocío: He estado pidiendo consejo porque igual es un momento difícil, de muchos cambios drásticos en mi vida, tiempos de adolescencia y más encima en un contexto de ser una adolescente cristiana, y hay mucho en juego. Por ejemplo, hay gente que no se quiere acercar a ti porque eres distinta… Entonces, sí es un tiempo de cambios y de querer encajar, pero al final uno no debería buscar eso porque ya es parte del reino de Dios y no necesita ser aceptado por otra gente porque al final las cosas que haces no te definen. Aunque hagas cosas espectaculares no va a hacer diferencia con lo que ve Dios.

Recientemente he compartido con un amigo muy especial que me ha hecho crecer un montón en el Señor. Siento que he tenido un crecimiento muy drástico en mí, en cómo veo al Señor en mi comunicación, confianza en Él, y siento que Dios lo ha usado como una herramienta en mi vida para poder crecer y conocer la Palabra.

También mi mamá ha sido muy importante en esta etapa porque también siento que he crecido en confianza con ella, nos hemos hecho amigas muy cercanas porque ella ha estado presente en todo mi proceso, porque al final es un proceso que compartimos todos porque es una familia, no es como una vida individual. Entonces mi mamá me ha dado consejos y mi abuela también –que vino– y le hemos contado y al final con la familia todo es mejor. 

Dagmar: El Salmo 145 dice: «Todas las generaciones celebrarán tus obras, y darán a conocer tus grandes proezas; hablarán de tu gloria y majestad y yo proclamaré tus hechos maravillosos» (RVC). Para mí, las promesas que el Señor nos dio hace tanto tiempo en el Antiguo Testamento y que se cumplen en Cristo, y vivirlo ahora en mi vida, en mi historia –que Dios está escribiendo– es tan emocionante. 

Y ver que Dios es fiel. Vivimos en un mundo terrible en un sentido, con todas las amenazas, no solo a nuestra salud, a las relaciones, cada vez más rotos…pero Dios sigue siendo el mismo de generación en generación, y veo la fidelidad de Él, soy bendecida. No hay nada en mí para merecer esto, pero sí la responsabilidad de seguir transmitiéndolo. Y veo la fidelidad de Dios… A los 7 años mi mamá me enfrentó a una decisión –siempre criada como cristiana– pero a los 7 años, ya teniendo más entendimiento, que si iba a seguir a Cristo; que iba a ser no solo mi Salvador sino mi Señor, y que eso tenía implicaciones eternas y que yo nunca iba a estar sola.

En ese momento para mí la soledad era algo que no se veía atractivo sino todo lo contrario, y eso se fue después desarrollando, enamorándome más del Señor. También las implicaciones gigantes de crecer como adolescente con una madre cristiana que me guió, me cuido, me aconsejó… Sé de muchas madres que dicen, «yo no quiero ser amiga de mi hija, yo soy la madre». Entiendo por qué dices eso, pero yo puedo decir, cuando me dicen, «quiénes son tus mejores amigas», «mi mamá».

Además somos hermanas en Cristo, y eso hizo que en mi adolescencia también yo buscara honrar al Señor en mis relaciones; y conocí a mi marido –yo tenía 14 años, él tenía 16– en un contexto también cristiano. Decidimos que si queríamos estar juntos sería para ser de bendición juntos más que separados. Y como jóvenes inexpertos nos embarcamos en una relación que el Señor protegió de muchas cosas, y finalmente nos casamos todavía estando en la universidad –lo que es una locura en nuestro contexto social en Chile, el casarte mientras estás estudiando en la universidad. Nos casamos y no tuvimos hijos hasta más adelante porque también en el intermedio terminamos nuestra carrera y nos fuimos al seminario para tener estudios teológicos.

Después nacieron nuestras hijas allá, y sigue el evangelio, la buena noticia de Dios, haciendo que estas raíces vayan cada vez más profundo. Y ver a nuestros hijos normales, con los intereses que todos los jóvenes tienen, pero los veo distintos por lo que Cristo está haciendo en ellos. 

Patricia: ¿Cómo ha impactado el evangelio tu vida? ¿Cómo podría impactar la vida de aquellos que te rodean? A pesar de los retos que cada una de las mujeres de las que has escuchado hoy ha enfrentado a lo largo de su vida, ellas han decidido abrazar el diseño de Dios para sus vidas. Espero que esta historia te haya animado a vivir una vida de mentoría auténtica, comenzando en tu hogar y extendiéndote a caminar junto a otras mujeres que te rodean.

Y mañana, asegúrate de acompañarnos para escuchar a una mujer que también ha vivido esto. Ella nos cuenta cómo ha traspasado la verdad de la Palabra de Dios a otras mujeres y el impacto que esto ha tenido en sus vidas. Te esperamos para esta próxima historia de la gracia de Dios, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie: Invitándote a pasar de manera intencional la verdad de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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