Podcast Aviva Nuestros Corazones

Un nuevo movimiento femenino

Annamarie Sauter: ¿Te has hecho esta pregunta?

Nancy DeMoss Wolgemuth: ¿Qué debe hacer una mujer cuando los hombres no lideran? «Mi esposo no trabaja. Mi esposo no provee. Mi esposo no lidera. Mi esposo no apaga la televisión». Los hombres no lideran. ¿Qué debe hacer una mujer?

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

¿Estás tú sacando lo mejor de los hombres a tu alrededor? Hoy aprenderemos acerca de la increíble influencia que una mujer piadosa puede tener en la vida de los hombres. Aquí está Nancy continuando con la serie titulada: Cuando los hombres no lideran: Un vistazo a la vida de Débora.

Nancy: El otro día, alguien me pasó un correo electrónico de Phillip Johnson. Él es un profesor de leyes de la Universidad de Berkeley y es ampliamente reconocido como un experto en diseño inteligente, y pensé que era fascinante que el Dr. Johnson hiciera esta aseveración.

Él habló sobre su convicción de que es el tiempo perfecto para un nuevo movimiento femenino.

Él dijo: «Tengo en mente un movimiento dirigido por mujeres casadas, probablemente madres en su mayoría, con un sentido de prioridades muy diferente al de las feministas».

Yo pensé, wow. Me sentí muy emocionada, ya que en Aviva Nuestros Corazones hemos hablado sobre la contrarrevolución que creemos que Dios quiere levantar. Un movimiento de mujeres que estén comprometidas a ser femeninas, piadosas, bíblicas, que irradien el espíritu y el corazón de la vida de Jesús en nuestro mundo. Y que usen armas, si se quiere, de fe y pureza, de un espíritu amable y quieto, manso y humilde. Nosotras creemos que esa es la clase de mujeres que Dios levantará como un movimiento, el cual creo tendrá una enorme influencia en nuestra nación.

Y aquí está este profesor de leyes diciendo que es el tiempo justo para este nuevo movimiento femenino. Ahora, él habla de un movimiento dirigido por mujeres casadas, mayormente madres. Cuando lo leí, pensé que ciertamente no quisiera excluir a las mujeres solteras.

Pero creo que él está tocando un punto que tratamos en nuestra última sesión de Débora, la profetisa y jueza que estudiamos en Jueces capítulos 4 y 5. Débora dijo, «me levanté, como madre en Israel» (Jue. 5:7).

Hablamos de cómo Débora tenía un corazón de madre. Lo que la impulsó a actuar fue el hecho de que ella se preocupaba. Ella estaba preocupada por lo que estaba sucediendo con los hijos de Israel. Eso es lo que la movió a buscar al Señor, a llenarse de Su Palabra y de Su mensaje, y luego comunicar la Palabra de Dios como Él la había dirigido a hacerlo.

Yo pienso no solo en Débora, sino en otras mujeres en las Escrituras que tenían un corazón de madres, y que Dios usó de manera significativa. Pienso en Jocabed, por ejemplo; la mayoría de la gente ni siquiera puede deletrear bien su nombre, y seguramente que no es un nombre conocido por todas, o como quisieras llamar a una de tus hijas.

Pero Jocabed, la madre de Moisés, fue una mujer de fe, coraje, sabiduría, de disciplina y discreción. Ella fue un instrumento por su corazón de madre. Ella fue un instrumento a través del cual Dios envió al gran libertador Moisés. Ella jugó un papel increíble. Humanamente hablando, si no hubiera habido una Jocabed que tomara el rol que ella jugó, no hubiera habido un Moisés.

Ahora, Moisés recibe el crédito, y ¿saben qué? creo que las Jocabed en el mundo no están molestas. Ellas solo quieren ver cumplido el propósito de Dios. Ellas solo quieren ver al pueblo de Dios liberado.

Yo pienso también en María de Nazaret. Ella no es la heroína de la historia. Jesús es el héroe de esa historia, su hijo, el Hijo de Dios. Pero María, como mujer soltera, estuvo dispuesta a que Dios tornara su mundo al revés y hacia afuera, y le dijo: «Señor, yo abrazo Tus propósitos para mi vida, cualquiera que estos sean. Estoy dispuesta a ser Tu instrumento, y estoy dispuesta a que me uses. Estoy dispuesta a abrazar la maternidad», literalmente en su caso.

Pero ese es el corazón de una madre. Y cuando tenemos ese corazón, Él nos motiva a servir y creo que es donde hallaremos nuestra mayor utilidad y fructificación.

Ahora, yo he mencionado anteriormente en estas series, que una de las preocupaciones que percibo en el corazón de las mujeres tiene que ver con esta pregunta: ¿Qué hace una mujer cuando un hombre no lidera?

Yo recibo muchos correos y cartas de mujeres que expresan, en diversas maneras, su frustración sobre lo que consideran como pasividad masculina.

«Mi esposo no quiere trabajar. Mi esposo no quiere proveer. Mi esposo no quiere liderar. Mi esposo no quiere apagar la televisión. Los hombres no quieren liderar. ¿Qué hace una mujer entonces?»

Algunos de estos… los hice sonar un poco gruñones, pero ese no siempre es el espíritu. A veces es solo una preocupación acerca de cómo debe ser nuestro rol.

Estamos en una cultura que por dos generaciones ha existido sin distinción entre masculino y femenino. Cada vez más, los hombres tienen menos sentido de lo que significa ser un hombre, de lo que significa tener iniciativa, liderar, proveer y proteger.

Entonces, nosotras como mujeres que estudiamos las Escrituras, vemos que Dios ha hecho al hombre y a la mujer diferentes. ¿Cómo cumpliremos con nuestra parte de la ecuación si algunos hombres no saben cómo cumplir su parte de la ecuación?

Permítanme decir que no solo las mujeres hacen esta clase de preguntas. Yo también escucho ocasionalmente a hombres que quieren ser piadosos, pero tienen la frustración de no saber cómo hacerlo si las mujeres no son femeninas. Así que esto va en ambas direcciones. Solo quería que tuviéramos esto en mente.

Hay un maravilloso libro que encontré y al cual he ido varias veces para referirme a un capítulo específico; el libro se titula Recuperando la masculinidad y la feminidad bíblicas, y está disponible en inglés. (Recovering Biblical Manhood and Womanhood)

El libro en sí mismo es una compilación de capítulos, y este capítulo fue escrito por John Piper. Este capítulo ha sido publicado como un folleto separado. El folleto se titula, ¿Cuál es la diferencia? por John Piper, también disponible en inglés. (What is the Difference?)

Si eres muy valiente, vas a querer el libro grande. Puedes ir a nuestra página de internet y encontrar cómo conseguirlo. Pero este folleto me ha sido de tanta ayuda. ¿Cuál es la Diferencia? por John Piper, es donde él habla sobre lo que es distintivamente masculino y distintivamente femenino.

Yo he leído y releído este capítulo. Es un poco profundo. Tú tienes que buscarle la vuelta para absorber todo lo que él está diciendo, pero he tomado algunas porciones relativas a las diferencias entre hombre y mujer.

¿Qué significa ser masculino, y qué significa ser femenina? La descripción de John Piper me ha sido de mucha ayuda como mujer.

Permíteme decirte lo que él da como definición, primero de la masculinidad, y no me voy a expandir en esta, sino que voy a dejar que los hombres hagan eso. Pero él dice:

«El corazón de la masculinidad madura, es un sentido de responsabilidad bondadosa para liderar, proveer, y proteger a las mujeres, en formas apropiadas a las diferentes relaciones de los hombres». 1

En otras palabras, si tú eres el esposo, tú haces eso por tu esposa en un sentido, tú lideras y provees y proteges. Lo haces en un sentido diferente que si lo hicieras por una mujer que es solo un miembro de tu iglesia.

Pero en nuestras diferentes relaciones, de forma apropiada, en el corazón de la masculinidad madura hay un sentido de responsabilidad bondadosa para liderar, proveer, y proteger a las mujeres.

Entonces él va hacia la definición de feminidad madura, y es en lo que quiero que nos enfoquemos. Es una respuesta a la masculinidad madura.

John Piper dice que:

«El corazón de la feminidad madura es una disposición liberadora (o una inclinación. Es una forma de pensar. Es una forma de pensar liberadora) para afirmar, recibir y nutrir la fuerza y ​​el liderazgo de hombres dignos, de maneras apropiadas a las diferentes relaciones de una mujer».2

Permíteme leer eso de nuevo. «El corazón de la feminidad madura es una disposición liberadora». Esta es verdadera liberación; es una disposición e inclinación liberadora, y John Piper se extiende en el tema. Yo espero que leas este capítulo del folleto porque explica muy bien que no siempre se ve igual.

Tú no puedes decir: «Ok, esto es trabajo de mujer y aquello es trabajo de hombre. Es correcto para una mujer tener liderazgo de esta forma y no es correcto hacerlo de aquella otra». Él dice que es una forma de pensar. Es una inclinación de la mujer el «afirmar, recibir y alimentar la fuerza y el liderazgo de hombres dignos, de manera apropiada a las diferentes relaciones de una mujer».

Ahora, una de las consecuencias de la caída del hombre, volviendo a Génesis capítulo 3, es que la mujer está inclinada a hacerse cargo, a dirigir, a controlar. Tal vez tú no tengas una personalidad de liderazgo, pero es intuitivo. Como mujeres tenemos el instinto en nuestra carne natural de querer tomar el mando. Algunas personas lo hacen en formas tranquilas, calladas, y otras de manera visible y a veces desagradable.

Pero aun así es parte de nuestra inclinación caída como mujeres el que queramos tomar el control. Para el hombre, por el otro lado, la consecuencia de la caída es una tentación constante a renunciar al liderazgo, renunciar a su responsabilidad y su rol.

Así que como mujeres, nosotras necesitamos el Espíritu Santo de Dios para que nos redima y nos ayude a retroceder hacia nuestro rol que es afirmar, recibir y alimentar la fuerza y el liderazgo del hombre.

Y por el otro lado, los hombres, también necesitan la ayuda del Espíritu Santo de Dios para que los redima y los ayude a resistir la tentación que enfrentan, continuamente, de abandonar el liderazgo.

Ahora, mi trabajo en Aviva Nuestros Corazones no es entrenar a los hombres. Yo sé que a veces… algunos de los correos electrónicos que recibo son de mujeres que quisieran que me dirigiera a los hombres más claramente, pero típicamente solo doy un lado del asunto. Y ese es mi llamado.

El domingo pasado, mi pastor predicó un gran mensaje dirigido a los hombres basado en 1 Pedro capítulo 3, versículo 7, hablando de que los hombres deben vivir con sus esposas sabiamente. Fue grandioso. Él estaba diciéndoles a esos hombres: «Ustedes están supuestos a proteger las mujeres; ese es su rol». Me encantó que los hombres escucharan eso de labios de un hombre. Pero no es mi rol decirle eso a los hombres. Ese es el rol de un hombre en el liderazgo.

Mi rol como mujer es enseñar a las mujeres. ¿Cuál es nuestra responsabilidad? Y es lo que trato de hacer fielmente. Tengo que admitir que me es difícil, y toma mucho valor decir algunas de las cosas que he sentido de la Palabra del Señor que necesitan ser dichas, porque dan un duro golpe, no solo a la cultura secular, sino que desafortunadamente va en contra de gran parte de la cultura evangélica de hoy, donde tenemos las distinciones entre hombre y mujer muy borrosas. Y ha sido algo costoso.

Esto ha tenido un efecto negativo en los matrimonios, en la próxima generación, creciendo sin saber si son hembra o varón, y con enormes crisis de identidad sexual.

El trabajo de Dios es obstaculizado cada vez que nos desviamos de la dirección y de la voluntad de la Palabra de Dios. Esta es un área en la que la manera de pensar del mundo ha venido a permear nuestras iglesias y nuestra cultura cristiana, y no es tan fácil recobrar ese terreno.

Cuando digo cosas duras trato de sonreír, porque una cucharada de azúcar ayuda a tragar la medicina a veces. Tengo que decirles que algunas cosas de las que hablamos son cosas con las que he luchado conmigo misma como mujer en el ministerio, y como mujer en el ministerio de enseñanza.

¿Qué significa para mí servir al Señor de forma distintivamente femenina? Bueno, he encontrado un nuevo modelo en Débora en el Antiguo Testamento. Quiero que veamos que Débora en el libro de Jueces actuó de forma tal que expresó feminidad madura.

Ella actuó en formas femeninas como profetiza, jueza, y como gran influencia en la nación. Pero también ella actuó de formas distintivamente femeninas, como aquellas descritas por John Piper, que son afirmar, recibir y alimentar la fuerza y el liderazgo de hombres dignos.

Este pasaje me ha ayudado mucho porque soy una mujer fuerte. Me veo envuelta en muchos escenarios donde soy casi la única mujer dentro de un equipo de hombres, y me he preguntado, ¿cómo funciono de manera que sea distintivamente femenina en este escenario?

El ejemplo de Débora y su historia me han ayudado a saberlo en formas muy prácticas. Ahora, mientras volvemos a Jueces capítulos 4 y 5 y vemos a Débora, quisiera que veamos cómo ella actuó de manera que afirmó y levantó el liderazgo masculino.

Ella es un gran ejemplo de esto. Por ejemplo, vemos que en este pasaje, Débora no manda a Barak. Ella tiene un mensaje para él, y ese mensaje es que él debe reunir un ejército y guiar a los israelitas a pelear contra el ejército cananeo.

Pero ella no le dice a Barak lo que tiene que hacer. Ahora, en una primera lectura, tú puedes pensar que ella lo hace. Pero cuando lees el texto, te das cuenta que ella no le dice a Barak ninguna de sus propias palabras. Todo lo que ella está haciendo es comunicando un mensaje de parte del Señor.

Así que ella dice: «¿No te ha dicho el Señor, el Dios de Israel» haz esto y esto? (v.6)

Ella solo está comunicando el mensaje y Dios es quien le dice lo que debe hacer. Ella no le está diciendo lo que debe hacer; simplemente le comunica el mensaje y Barak es libre de tomar el mensaje o desecharlo. Esa no es la responsabilidad de Débora. Ella simplemente está entregando el mensaje.

En el folleto llamado, «Cuál Es La Diferencia», John Piper habla acerca de cómo las mujeres pueden ejercer, en ciertas relaciones, lo que él llama influencia no directiva. Eso significa que estamos influenciando sin ser mandonas, sin decirles a los hombres qué hacer.

Él dice que podemos hacerlo con petición y persuasión en vez de directrices. Yo lo encuentro tan útil como mujer que tengo que lidiar con hombres cristianos, hombres en el trabajo y hombres en la iglesia; puedo decir, «¿cómo puedo poner esto de una forma que no los ponga en posición de tomar órdenes directas de mí?»

Ahora, tan pronto como yo diga esto, algunas mujeres se pondrán rojas. Yo me doy cuenta y solo tengo que decirte que «eres el producto de nuestra cultura». Si esto realmente te está molestando, y yo sé que lo hará para algunas, solo quiero hacerte un llamado, ¿me escucharías?

Y más importante que escucharme a mí, porque puedo estar equivocada, es que vayas a las Escrituras y comiences a estudiar lo que dice sobre el rol, la función, y el comportamiento de la mujer. Ve a la Palabra y lucha con el Señor. Solo ve con un corazón abierto y enseñable y dile: «Señor, quiero ser y hacer lo que tú quieres que yo sea y haga como mujer en mi hogar, en mi lugar de trabajo, y en la iglesia».

Yo no voy a ser contenciosa en cuanto a esto. No voy a dejarme arrastrar hacia una pelea por esto. Yo solo quiero presentar, de la mejor manera que conozco, lo que veo como el patrón de las Escrituras aquí.

Una de las cosas que aprecio y admiro mucho de Débora, y que quiero imitar es que ella no da órdenes directas a los hombres. Ella solo habla lo que Dios ha puesto en su corazón, lo que Dios le ha dicho que haga, que es comunicar ese mensaje.

Entonces, mientras ella lo hace, la vemos alimentar el liderazgo en Barak. Ella provee una oportunidad para que él cumpla el llamado que Dios le dio como líder, protector, y defensor.

Ella no está diciendo: «Me voy a la batalla, espero que puedas venir conmigo». Ella tampoco le dice: «Vete a la batalla, y esto es lo que te ordeno que hagas». Ella está alimentando el liderazgo en el hombre.

En el folleto de John Piper, Cuál es la diferencia, él dice, «hay cientos de matices de ocupaciones masculinas que lo distinguen de las ocupaciones femeninas».

En otras palabras, hay formas apropiadas en que una mujer puede tomar la iniciativa, pero tienen que ser distintivamente femeninas y opuestas a lo masculino.

Entonces él dice, y me encanta esta descripción: «Una iniciativa femenina (una iniciación) es en efecto una invitación al hombre a tomar su clase de iniciativa». 4

En un sentido, uno puede decir en esos momentos que el hombre está respondiendo. Pero de hecho, la mujer, en ese caso… Él está hablando acerca del matrimonio, pero uno podría ampliarlo hacia la mujer. De hecho, la mujer está invitándolo a dirigir en una forma que solo el hombre puede, de manera que ella pueda responder.

Tú puedes ver esta clase de danza divina aquí. El hombre está dirigiendo, pero es la mujer quien lo invita a dirigir de forma tal que ella está sacando lo mejor en ese hombre. Es ahí donde yo creo que si caminamos con el Señor y somos sabias y femeninas, veremos salir cosas de los hombres que ellos no sabían que tenían y que nosotras habíamos asumido que no tenían.

Cuando una mujer inicia, ella lo hace en una forma distintivamente femenina, y provee una oportunidad para que el hombre sea realmente hombre.

Es proveyendo una invitación para que ellos inicien, como dice Piper: «en una forma que solo el hombre puede, para que ella pueda responderle a él». 5

Cuando yo veo a Débora, veo que ella se deleitaba en ver que los hombres se levantaban y tomaban el liderazgo. Eso la complacía.

Cuando llegamos al capítulo 5 donde ellos cantan el himno de victoria y ella está relatando la historia nuevamente, ella dice en el versículo 2:

«¡Por haberse puesto al frente los jefes en Israel, por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente, bendecid al SEÑOR!»

Versículo 9: «Mi corazón va hacia los comandantes de Israel que se ofrecieron voluntariamente de entre la gente. Bendecido sea el Señor».

Ella está feliz por los comandantes, los hombres, los líderes, y en esos días los comandantes y los líderes serían todos hombres; ella está feliz de que ellos tomaron el mando.

Ella está feliz de haber cumplido su rol al hacer justo lo que Dios le dijo que hiciera, al decir lo que Dios le dijo que dijera, estando donde Dios le dijo que estuviera, en una forma que enriquece, afirma, fortalece y anima el liderazgo masculino.

Me he dado cuenta de que la mayoría de las mujeres con las que hablo, mujeres cristianas, estarían realmente contentas si nuestras vidas fueran tales que motivaran y alentaran a los hombres a ser realmente hombres, a expresar una masculinidad madura; porque cuando lo hacen, eso enriquece nuestra feminidad al ambos cumplir el rol para el cual Dios nos hizo y al final Dios es glorificado.

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth. Todas necesitamos preguntarnos, «¿He estado animando a los hombres a mi alrededor a ser los líderes que Dios quiere que sean?»

Esto es precisamente lo que nuestra serie actual nos está ayudando a responder. Esta serie se titula, Cuando Los Hombres No Lideran: Un Vistazo A La Vida De Débora. A lo largo de esta continuaremos viendo cómo influenciar a aquellos a nuestro alrededor de maneras distintivamente femeninas.

¿Qué tanto oras por los hombres que conoces? ¿Por tu esposo, por tus hijos? Cuando ves una falla en alguien, ¿te resientes o se lo presentas a Dios en oración? Nuestro equipo ha desarrollado diversos recursos que te guiarán en oración, ya sea por tus hijos, por tu pastor, por tu esposo. Y a la luz de esta serie queremos invitarte a visitarnos hoy en AvivaNuestrosCorazones.com y leer el artículo titulado, «31 días de oración por tu esposo». Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com y conoce este y otros retos de oración que tenemos allí para ti.

Recursos como estos y enseñanzas como la que escuchaste hoy han afectado la vida de miles de mujeres. Una oyente, Laura, nos escribió,

«Hace casi dos años que me casé y no ha sido fácil para mí. Le agradezco al Señor por el ministerio de la hermana Nancy que me ha ayudado mucho, sobre todo porque el Señor me mostró cosas feas que hay en mi corazón. Por la gracia de Dios mi matrimonio ha mejorado. Yo la bendigo grandemente y gracias por compartir estos mensajes. Son excelentes».

Que Dios continúe usando cada uno de estos programas y cada uno de nuestros recursos para que muchas mujeres más, y tú, conozcan la verdad y encuentren verdadera libertad.

Nancy regresa con nosotras para hacerte una una invitación.

Nancy: ¿Aprecias poder escuchar Aviva Nuestros Corazones cuando quieras en la computadora o en tu celular? Siempre disponible. Si te gustaría poder seguir recibiendo diariamente enseñanzas profundas de la Biblia para mujeres, de esta manera tan conveniente, ¿considerarías apoyar al ministerio financieramente?

Cuando Aviva Nuestros Corazones comenzó no teníamos idea de qué tantas mujeres alrededor del mundo un día iban a escuchar en línea. ¡Qué regalo tan grande de parte del Señor ha resultado la tecnología! Tu ayuda financiera no solo te ayuda a ti a continuar escuchando el programa cada vez que quieras y a compartir, sino que a su vez, ayuda a muchas mujeres alrededor del mundo a descubrir la verdad que las hace libres.

Ya sea que ya hayas donado antes, o que desees hacerlo por primera vez, puedes donar, y obtener más detalles en AvivaNuestrosCorazones.com.

Annamarie: Gracias Nancy, y este mes de mayo el apoyo de nuestras oyentes es muy importante para nosotros. Por tu apoyo hoy, nos gustaría darte las gracias enviándote una copia del libro escrito por Robert Wolgemuth titulado, «Como el buen pastor». Este libro te ayudará en tu llamado de entrenar futuros esposos y padres. Podemos hacerte llegar este libro si vives en EEUU o Canadá. ¡Gracias por hacer posible este ministerio!

Para Nancy no siempre ha sido fácil vivir los principios de la feminidad bíblica. Escucharemos acerca de su caminar personal en esa área, mañana. Ahora ella regresa para orar con nosotras.

Nancy: Padre, para poder hacer lo que hemos hablado hoy, necesitamos andar en el Espíritu porque de otra manera nuestros esfuerzos serían manipulativos o controladores en todas sus formas. Queremos confiar en que tú trabajarás en las vidas de los hombres a nuestro alrededor, mientras nosotras confiamos en que Tú obrarás en las nuestras. Así que ayúdanos Señor para que impactemos y afectemos a los que están a nuestro alrededor en formas distintivamente femeninas.

Oro que nuestras vidas enriquezcan y afirmen y reciban el liderazgo y la fortaleza masculina a nuestro alrededor. No para que ellos se sientan libres para dominar o ejercer un liderazgo no piadoso, sino para que sean motivados a proveer el tipo de liderazgo espiritual que Cristo proveyó como siervo, y que Tú les has llamado a ellos a ejercer. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Llamándote a un avivamiento genuino y a abrazar tu diseño como mujer, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Recovering Biblical Manhood and Womanhood. Wayne Grudem & John Piper, p. 36. 

2 Ibid, p. 46.

3 Ibid, p. 40.

4 Ibid, p. 40.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.