Podcast Aviva Nuestros Corazones

Una advertencia qué escuchar

Recursos del Episodio

Serie «Acuérdate de la esposa de Lot» 

Annamarie Sauter: ¿Asistes a la iglesia y citas la Biblia, pero no has oído la voz de Dios ni tomas en serio su Palabra?

Nancy: Ahora, hoy, si tú oyes su voz no endurezcas tu corazón como lo hicieron ellos. ¡Hoy! ¡Hay un sentido de urgencia aquí! ¡No mañana! ¡Escucha la voz del Señor hoy! No lo ignores, no lo dejes para después. ¡Hazlo hoy!

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa en la serie, «¡Ven! Alabanza y advertencia en el Salmo 95».

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Espero que estén disfrutando de una feliz semana de Acción de Gracias, y que estén haciendo los preparativos para mañana, y para lo que tengan planeado para el fin de semana. Oro que sea una bendición…

Y si aun tienes cargas muy pesadas en tu corazón o estás enfrentando algunas cosas que son un poco desalentadoras para ti…tal vez, son cosas que no estabas esperando, yo espero que la meditación en el Salmo 95, que hicimos al principio de esta semana haya levantado tu corazón, animándote a que alabes al Señor, y le des gracias a Él a pesar de la situación en la que te encuentres.

Estamos estudiando el Salmo 95, y hoy concluimos con nuestra meditación en él. ¡Nosotras podríamos pasarnos toda una semana estudiando este pasaje que vamos a ver hoy! No voy a profundizar mucho; ¡muchas cosas se podrían decir! Tal vez, algún día hagamos toda una serie sobre este párrafo en particular.

Ya hemos visto el llamado a la alabanza en los dos primeros versículos; esta alabanza alegre, jovial, exuberante al principio en el versículo 1: «Venid, cantemos con gozo al Señor, aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación» (v.1, RV60). Recuerda esta palabra «roca», porque más adelante, en este programa vamos a hablar sobre el significado de esta palabra –que tal vez no sabías– porque está en el versículo 1.

En los versículos del 2 al 5, dice: «Vengamos ante su presencia con acción de gracias; (¡ante Su rostro!); aclamémosle con salmos (cantando alegremente). ¿Por qué? Versículo 3: «Porque Dios grande es el Señor, y Rey grande sobre todos los dioses, en cuya mano están las profundidades de la tierra; suyas son también las cumbres de los montes. Suyo es el mar, pues Él lo hizo, y sus manos formaron la tierra firme». 

Luego en el versículo 6, tenemos un segundo llamado a la alabanza; esta vez es una alabanza más íntima, personal, reverente: «Venid, adoremos y postrémonos; doblemos la rodilla ante el SEÑOR nuestro Hacedor». (¿Por qué?) Versículo 7: «Porque Él es nuestro Dios…»

No solo es el Dios del universo, no solo es el Dios que hizo este mundo y lo controla todo; ÉL es nuestro Dios. ¡ÉL es nuestro Dios! ¿¡No es increíble esto!? Y nosotros (Su pueblo) el pueblo de su prado, y ovejas de su mano». Esto es lo que hemos visto en los últimos dos días.

Ahora, antes de terminar el versículo 7, de repente entramos a –¡yo pienso que es muy dramático!– un cambio de tono en este salmo. El resto de este salmo, parece como si no perteneciera a la primera parte del salmo. Parece como si no se conectara con todo lo anterior. De hecho, durante años, muchos han pensado que posiblemente estos son dos salmos diferentes y que los pusieron juntos.

Pero según lo que he estudiado, creo que es el mismo salmo, y que todo es parte de nuestra alabanza. Hasta este punto el salmo ha sido positivo. Y ahora, el pasaje parece dar un giro negativo. Primero tenemos un llamado a la alabanza, y ahora tenemos una llamada de atención, una seria y drástica advertencia. 

Y curiosamente, esta no es una advertencia para el mundo incrédulo, para las naciones paganas alrededor de Israel… sino que es una advertencia que está dirigida directamente al pueblo de Dios, aquellos que lo llaman a Él su Dios, aquellos que son las ovejas de Su mano. Voy a leer los siguientes versículos, y luego los estudiamos. Así que, Él es nuestro Dios, nosotras somos el pueblo de Su prado, y las ovejas de Su mano. 

Es el mismo versículo (Salmo 95:7-9): «Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto, cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, aunque habían visto mi obra…» Voy a detenerme aquí un momento. El salmista empieza con una lección de historia.

No sé si te gustaba la historia cuando eras pequeña, pero nosotras como hijas de Dios, ¡necesitamos conocer la historia! Necesitamos conocer la historia del pueblo de Dios; necesitamos recordar nuestra propia historia y la historia en las Escrituras. ¡No dejes de leer los libros del Antiguo Testamento!

Cuando leo «Meriba» y «Masah», ¿sabes de lo que están hablando? Algunas de ustedes sí. ¡Eso espero! Pero algunas se preguntarán: «¿En qué idioma estás hablando?» Esto es porque necesitamos saber historia. Estas palabras son una referencia a un importante incidente en la historia de Israel. Este incidente que sucedió años antes, es como una advertencia para las futuras generaciones del pueblo de Dios.

Esto fue lo que sucedió: 

Un poco después de que ellos salieron de Egipto –el pueblo de Israel que había sido esclavizado y oprimido por el faraón por cuatrocientos años– es liberado por Dios y los saca de Egipto, y atraviesan el mar Rojo; y Él les dice: «Yo los voy a llevar a la tierra prometida».

Así que en ese punto, ellos son el pueblo de Dios, ¡Él los ha rescatado y están felices! Ellos cantan un salmo de victoria al otro lado del mar Rojo.

Miriam dirige y conduce a todas las mujeres que están alabando y adorando al Señor con panderos. ¡Este es un gran momento! Pero luego ellos llegan a un lugar llamado Refidim, y ahí tienen una crisis de fe –la primera crisis desde que cruzaron el mar Rojo. Puedes encontrar ese relato, esa historia, ese acontecimiento, en Éxodo capítulo 17.

El primer versículo dice que ellos acamparon en…«Refidim, y no había agua para que el pueblo bebiese». Ahora, estamos hablando de dos o tres millones de judíos –incluyendo hombres, mujeres y niños– quienes han sido rescatados de Egipto, y ahora ellos están en el desierto. Dios les ha dicho: «Los voy a llevar a la tierra prometida», pero ahí están ellos, ¡y no hay agua para tomar! ¡Esto es un verdadero problema!

Versículo 2: «Entonces el pueblo contendió con Moisés, y dijeron: Danos agua para beber». ¡Aquí ves cómo empiezan a desesperarse! «Y Moisés les dice: ¿Por qué contendéis conmigo? ¿Por qué tentáis al Señor?» (Moisés les estaba diciendo), «ustedes acaban de ver al Señor hacer milagros. ¿No creen que Él les puede dar agua ahora?» (Esto lo digo yo; pero eso no está en el pasaje)

Éxodo 17, versículo 3: «Pero el pueblo tuvo allí sed, y murmuró el pueblo contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos has hecho subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?» ¡Entonces, se levanta una rebelión! ¡La gente está muy, muy desesperada! Y están murmurando… ¡y la tensión sigue en aumento! 

Así, en los versículos 4 y 5, Moisés hizo lo único que él podía hacer: «Y clamó Moisés al Señor, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? Un poco más y me apedrearán. Y el Señor dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo y toma contigo a algunos de los ancianos de Israel, y toma en tu mano la vara con la cual golpeaste el Nilo, y ve».

Versículo 6: «He aquí, yo estaré allí delante de ti sobre la peña en Horeb…» Dios dice: «¡Yo voy a estar delante de ti. Tú no me verás; pero Yo voy a estar allí—sobre la roca! Continuando con el versículo 7: «…y golpearás la peña, y saldrá agua de ella para que beba el pueblo».

¿No ves aquí una descripción de la cruz? Jesús, la Roca de nuestra salvación, quien fue herido, molido por nuestros pecados. Isaías 53 nos dice que fue «¡azotado, herido, abatido por nuestra salvación!» «Golpea la roca, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo». ¿Dónde obtenemos el Agua Viva? La obtenemos en Cristo, la Roca de nuestra salvación, quien fue herido y molido por nosotros! ¡Es una escena preciosa, santa y cargada de humildad!

Versículos 6 y 7: «Y así lo hizo Moisés en presencia de los ancianos de Israel. Y puso a aquel lugar el nombre de Masah (esta palabra significa rebelión) y Meriba (que significa prueba o rencilla), por la contienda de los hijos de Israel, y porque tentaron al Señor, diciendo: ¿Está el Señor entre nosotros o no?»

Así que él le puso a este lugar dos nombres que siempre recordarían: «Aquí fue donde tentaron al Señor, y aquí fue donde hubo una rencilla contra el Señor. Aquí fue donde se rebelaron contra Dios. Aquí fue donde Él fue golpeado, para que Él nos diera agua».

En Números 20, ya al final de esta experiencia en el desierto, cuarenta años más tarde, los israelitas tuvieron una experiencia similar en otro lugar, que también se llamaba Meriba (por eso nos confundimos un poco; era un lugar diferente pero con el mismo nombre). Esta vez el pueblo necesitaba agua otra vez, y Dios le dijo a Moisés que le hablara a la roca. Pero en su ira, Moisés golpea la roca…por eso Dios no le permitió entrar a la tierra prometida. 

Entonces, regresando al Salmo 95, en el versículo 9, Dios dice, «cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, aunque habían visto mi obra». ¡Wao, vieron los hijos de Israel las obras del Señor! ¡Una y otra y otra vez! Ellos vieron las plagas en Egipto. Ellos vieron el ángel de la muerte pasar sobre sus hogares sin hacerles daño porque ellos tenían la sangre en sus puertas; ¡pero todos los hijos primogénitos de cada hogar egipcio perecieron!

Ellos vieron juicio y salvación. Ellos vieron cómo todos pudieron cruzar el mar Rojo sobre tierra seca, y luego cómo estas aguas se volvieron y destruyeron el ejército egipcio que los estaba persiguiendo. Juicio y salvación, ellos vieron las obras del Señor. Ellos vieron al Señor proveer comida y agua.

Ellos vieron Sus obras, pero de acuerdo al versículo 10, ¡ellos no conocían Sus caminos y endurecieron sus corazones aunque habían visto Sus obras! Así que dice en el versículo 10: «Por cuarenta años me repugnó aquella generación». Lo que ellos hicieron fue algo repulsivo para Dios.

«…y dije, (dice Dios): Es un pueblo que se desvía en su corazón y no conocen mis caminos». «Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo» (v.11:). ¿Cuál es este reposo del que habla el Antiguo Testamento, y que fue prometido a los hijos de Israel? ¡Era la tierra prometida!, era Canaán.

Y Dios dice: «Toda esta generación se quejó y murmuró y no confió en Mí, y me puso a prueba una y otra y otra vez, y yo he provisto para ellos y todavía no creen en Mí…¡dije en mi furor! ¡Ellos no van a entrar a la tierra prometida! ¡Tú y tus hijos van a morir en el desierto!»

Y en el transcurso de cuarenta años, todos aquellos que eran ya adultos cuando salieron de Egipto, todos ellos murieron—¡miles de funerales al día, por cuarenta años! ¡Cuando Dios habla, habla en serio en cuanto a la fe y la obediencia y en seguirlo a Él! Ellos no pudieron entrar en el reposo de la tierra prometida.

Y entonces, ¿qué es lo que Dios le está diciendo a Su pueblo hoy? Versículo 7:«Si oyereis hoy su voz… ¡No en aquel entonces sino hoy!—«Si oyereis hoy su voz…» El salmista está diciendo esto mucho después de que los israelitas pasaran por esa experiencia: ¿Recuerdas lo que les sucedió a ellos? Ahora, «si tú oyes hoy su voz no endurezcas tu corazón» (como lo hicieron ellos). 

¡Hoy! ¡Hay un sentido de urgencia aquí! ¡No mañana! ¡Escucha la voz del Señor hoy! No lo ignores, no lo dejes para después. ¡Mañana puede ser demasiado tarde! No hay garantía para el mañana. Cuando Dios llama para que se arrepientan del pecado, para que crean en el evangelio, para que pongan su fe en Cristo, Él dice: «¡Hoy! ¡Escucha su voz! ¡Hazlo hoy!»

Hay personas sentadas en nuestras iglesias que han estado escuchado la predicación de la Palabra de Dios; por semanas y meses y años y décadas, y nunca han abierto su corazones, para poner su fe en Cristo Jesús. Ellos piensan que van a ir al Cielo bajo la sombra de los demás. Pero Dios dice: Hoy, «si tú oyes hoy Su voz, no endurezcas tu corazón!»

Un comentarista nos habla sobre: «El sentido de urgencia de la gracia Divina». Porque no siempre va a estar disponible, y tú no sabes cuánto tiempo pasará antes de que Dios diga: «¡Ya basta! No más oportunidades para creer. ¡Se acabó! ¡Es el día del juicio!»

Qué bueno es que tenemos jóvenes en nuestra audiencia. Me encanta hablar con las adolescentes y las de escuela superior y con las niñas para decirles: «¡Mira, tú no eres demasiado joven para buscar al Señor! No esperes hasta que seas una adulta. No esperes hasta que seas madre con tres hijos. ¡Busca al Señor hoy! ¡Búscalo mientras lo puedas encontrar! ¡Búscalo con todo tu corazón!»

Cuán agradecida estoy por el llamado de Dios en mi vida desde que era muy pequeña, y por mis padres que nos animaron: «¡Hoy, busca al Señor! ¡Hoy es el día de salvación!» Tú dirás: «Yo tengo diecisiete años y nunca he buscado al Señor!» «¡Si estás con vida, entonces no es demasiado tarde! ¡Hoy busca al Señor! ¡No endurezcas tu corazón! «Si oyes Su voz…»

Juan capítulo 10 habla más sobre esto. En el versículo 3 dice: «Y las ovejas oyen (al pastor) su voz; y Él llama a sus ovejas por nombre, y las conduce afuera… y las ovejas le siguen, porque conocen su voz» (v.4). Jesús dijo: «Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, de igual manera que el Padre me conoce y yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas» (vv.14,15).

¡Tú puedes confiar en un Pastor que haría esto por ti!. «Tengo otras ovejas que no son de este redil; (¡esas somos nosotras!) a esas también me es necesario traerlas, y oirán mi voz...»(v.16). Juan 10:27: «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen».

Algunas de ustedes estarán pensando: «¿De qué está hablando todo esto? Alguien que tiene ovejas y que esas ovejas tienen un pastor…y que las ovejas escuchan su voz…y que nosotras somos ovejas y ovejas de su prado…?» Todo esto puede parecer un poco extraño en nuestra cultura que no sabe mucho acerca de ovejas o pastores; pero estas eran imágenes visuales preciosas y familiares para la gente en el tiempo de las Escrituras.

Pero déjame decirte esto, si Él dice: «Si oyes hoy mi voz, y mis ovejas oyen mi voz…» Cuando tú ves la palabra «oye» en la Escritura, «escucha», no solo está hablando de escuchar físicamente. «Escucha la Palabra del Señor». En la Escritura, «oír Su voz» u «oír Su Palabra», quiere decir que ¡tú respondes a lo que has oído! Es una respuesta de corazón; es una respuesta de fe; es una respuesta de obediencia.

Así, cuando Dios dice una y otra vez en el Antiguo Testamento: «¡Mi pueblo no me escucha!», ¿qué quería Él decir con esto? Él no estaba diciendo que ellos se tapaban los oídos con las manos. ¡Era la actitud de sus corazones! ¡Ellos oyeron la Palabra del Señor; ellos conocieron la ley del Señor. Ellos oyeron a los profetas del Señor llamando para que se acercaran a Dios.

Nosotras hoy escuchamos la Palabra del Señor; tú la estás escuchando hoy. Tú la escuchas en la radio cristiana, o a través de tu teléfono y la aplicación o la escuchas por el internet, o la escuchas semana tras semana en tu iglesia. Pero Dios dice: «¡Hoy escucha Mi voz!» No solo digas: «Ah, yo he crecido escuchando la lectura y la predicación de la Palabra». Los israelitas escucharon la instrucción de Dios, Su dirección y Su Palabra en Meribah y en Masah…

Pero ellos no pusieron atención. Ellos no creyeron, no obedecieron, no se apropiaron de la Palabra! Así que, hoy: «Si oyes hoy Su voz…» ¿Alguna vez has escuchado verdaderamente, la Palabra de Dios? ¿Alguna vez has escuchado verdaderamente, el llamado de Dios en tu vida? ¿Alguna vez has escuchado Su llamado de salvación? Si oyes Su voz…

¡Ahora, este pasaje en el Salmo 95 es mencionado y expandido en el Nuevo Testamento de una manera increíble! Las invito a que vayan en sus biblias, solo por un momento, a Hebreos capítulo 3. Probablemente, el Salmo 95 –este último párrafo que estudiamos hoy– es mencionado y con gran énfasis en el Nuevo Testamento, ¡más que ningún otro pasaje!

Hebreos 3 y 4 están llenos del Salmo 95; especialmente, el último párrafo del Salmo 95, versículos del 7 al 11. Y en Hebreos 3, los versículos del 7 al 11 (aunque las Escrituras originales no tenían versos enumerados), esto te ayudará a recordar si quieres saber dónde encontrar el Salmo 95 del 7 al 11 en el Nuevo Testamento; vas a Hebreos 3 y 4, versículos del 7 al 11.

Entonces yo voy a leer Hebreos 3:7 hasta el 11, ¡y pensarás que estoy leyendo el Salmo 95! Dice: «Por lo cual, como dice el Espíritu Santo» (Dios está diciendo que este era el Espíritu Santo quien dijo esto en el Antiguo Testamento; estos no solo eran Moisés o David o un salmista, era el espíritu Santo hablando… otra evidencia de que el Antiguo Testamento es la Palabra de Dios totalmente inspirada).

«Como dice el Espíritu Santo; si ois hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, como en el dia de la prueba en el desierto, donde vuestros padres me tentaron al ponerme a prueba, y vieron mis obras por cuarenta años, por lo cual me disgusté con aquella generación, y dije: Siempre se desvian en su corazón, y no han conocido mis caminos, como juré en mi ira; no entrarán en mi reposo».

Esta frase: «Si ois hoy su voz…», yo la tengo marcada y subrayada en mi Biblia. Versículos 7 y 8: «Si ois hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones…» Si vas a Hebreos 3:15: «Si ois hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación…» Y luego en el capítulo 4, empezando en el versículo 3: «Como juré en mi ira; no entrarán en mi reposo».

Él lo está repitiendo. Y tú pensarás: «¡Tú acabas de decir eso! ¿¡Por qué lo estás diciendo otra vez!?» ¡Porque necesitas escucharlo de nuevo! ¡Porque no has escuchado Mi voz! ¡Todavía tienen sus corazones endurecidos!» Y de nuevo, en el versículo 5 de este pasaje, Él dice: «No entrarán en mi reposo». Dos versículos más adelante, ¡Él lo dice otra vez! ¡Esta es una advertencia severa, y sincera!

Y luego mira en el versículo 7 del capítulo 4: «Hoy, diciendo por medio de David, después de mucho tiempo, como se ha dicho antes: Si ois hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones». ¿Qué significaba todo esto? Es decir, los hijos de Israel endurecieron sus corazones en el desierto. Ellos no atendieron a la palabra del Señor.

En vez de escuchar la palabra del Señor, ellos endurecieron sus corazones, ellos probaron al Señor, se rebelaron contra Él, ellos no le creyeron y fueron desobedientes. Y ¿cuál es la palabra del Señor aquí en Hebreos? ¿Qué les sucedió a ellos en el desierto… donde Dios les dijo: «¡Cuarenta años vagarán en el desierto!»

«¡Sus hijos entrarán a la tierra prometida, pero ustedes morirán aquí en el desierto!» Lo que les sucedió a los israelitas en el desierto, nos sirve de advertencia a nosotros. ¡A nosotras! Sus corazones estaban endurecidos. Ellos no escucharon Su voz; ellos no obedecieron Su voz. ¡Lo que les sucedió a ellos, nos puede suceder a nosotros! ¡Nuestros corazones se pueden endurecer!

De hecho, yo creo que el autor de Hebreos, aquí les está hablando particularmente a personas que han estado en las cosas de Dios; ellos saben cómo hablar, ellos conocen el lenguaje, profesan ser cristianos…pero sus corazones nunca han cambiado. ¡No son verdaderos cristianos!—y tal vez no lo saben. Por eso es que Él les está dando esta fuerte advertencia.

Quizás tú has asistido a la iglesia toda tu vida, has estado en las cosas de Dios, pero no has oído la voz de Dios. Sí, tú citas la Biblia, pero no la tomas en serio, no la sigues, no la obedeces, no crees en ella.

Entonces veamos el versículo 12 de Hebreos 3: «Tened cuidado, hermanos…» Ahora, yo pienso que él le está hablando específicamente, al pueblo de Dios; pero lo que él está diciendo es: «Entre ustedes hay algunos que piensan que son hermanos y hermanas: ¡pero en realidad, no lo son!» Así que, «tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad…»

¿En la iglesia? ¿Alguien tiene corazón malo de incredulidad? Sí, y esto no quiere decir que es un criminal o que abusa de las mujeres y de los niños. ¡Un corazón de incredulidad es malo! ¡Es la peor de las maldades! «…  no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo».

¿Quiere eso decir que se puede perder la salvación? Muchas personas piensan que sí. Pero yo creo que no. Lo que está diciendo aquí es: «¡Tú has estado de acuerdo con las cosas de Dios; has estado en las cosas de Dios; pero tú realmente, no tienes a Dios! Tú no has oído ni obedecido Su Palabra. Todavía tienes ese corazón malo de incredulidad, y hasta puedes vivir alejada del pueblo de Dios. ¡No hay razón para creer que eres una de las ovejas del Señor!»

¡Esta es una seria advertencia, con un lenguaje sobrio! Entonces, ¿qué puedo aprender de esto? Si tú eres una de Sus ovejas, tú vas a oír Su voz. Tú vas a escucharla y vas a seguir al Pastor. 

Hay algunos que parecen ser parte del pueblo de Dios, pero no le pertenecen a Él. Tú te puedes sentar en la iglesia todos los domingos, puedes oír la predicación, puedes cantar las canciones…pero si tú no escuchas Su Palabra, la crees y la obedeces en tu corazón; es una evidencia de que tú nunca has pertenecido a Su rebaño.

Y también veo en este pasaje, que nos necesitamos las unas a la otras, para mantener nuestros corazones sensibles y para evitar que se endurezcan…porque también hay un mensaje para los verdaderos creyentes en este pasaje. Nosotras podemos ser engañadas por el pecado, y nuestros corazones se pueden endurecer…no en el sentido eterno; pero sí en el sentido temporal.

Entonces, él dice en el versículo 13: «Antes exhortaos los unos a los otros cada día (alentarnos las unas a las otras), mientras todavía se dice hoy; (¡ahí está esa palabra otra vez!), no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado. Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra seguridad, en cuanto se dice: (¡aquí está otra vez!) Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazones, como en la provocación» (vv. 13-15).

Escucha, la condición de tu corazón –al responder a la voz de Dios– tiene implicaciones y ramificaciones duraderas. ¿Qué dice Dios? Versículos 10 y 11: «Por lo cual me disgusté con aquella generación, y dije: Siempre se desvian en su corazón, y no han conocido mis caminos. Como juré en mi ira: No entrarán en mi reposo».

Hay un eterno descanso para el pueblo de Dios. ¡Es el cielo! ¡Y aquellos que nunca escuchan la voz de Dios, y se arrepienten y creen en el evangelio, nunca tendrán ese reposo! Pero, hay un reposo que Dios tiene para Su pueblo aquí, hoy…en medio de este mundo inestable, sin paz, agitado, ¡Dios quiere darle reposo a tu alma! ¡Y Él lo hará, si escuchas Su Palabra y crees!

¡Hoy, atiende a Su Palabra! ¡Escucha Su Palabra! Ten un corazón receptivo que responde… porque, ¿sabes cuál es la otra alternativa? Endurecer tu corazón, vagar en tu corazón. Y si haces eso, no vas a experimentar el reposo que Él quiere darte. 

Así, el Salmo 95 (volvamos al Salmo 95), ¡es un salmo de acción de gracias! pero no tiene un final muy alegre, ¿no es cierto?La primera parte del salmo es un llamado a la alabanza; la segunda parte es una seria advertencia. ¡Nosotras necesitamos la alabanza y también necesitamos la advertencia! ¡Gracias a Dios, la invitación todavía está abierta!

Fue dada para aquellos santos del Antiguo Testamento, fue dada para aquellos que leyeron la epístola de Hebreos, y nos es dada a todos los que escuchamos Su Palabra hoy. «¡Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones!» No digas: «Voy a esperar hasta mañana y luego responderé». ¡Si tú estás escuchando Su voz hoy, pon tu fe en Cristo, arrepiéntete de tus pecados, huye a Cristo para que te salve!

Él está hablando de una relación que necesitas restaurar, Él está hablando de un área de tu conciencia que necesita ser aclarada, Él está hablando sobre un hábito o una adicción o una práctica pecaminosa que tú tienes… ¡Él te está hablando! ¡Él te está dando convicción, Él te está hablando a través de Su Palabra, Él te está hablando cuando lees la Escritura.

Él está hablando a tu conciencia, te está hablando por medio de Su Espíritu Santo. ¡Hoy, si oyes Su voz –y si eres Su oveja, tú escucharás Su voz!– ¡No endurezcas tu corazón! ¡Amén!

Annamarie: Has escuchado a Nancy DeMoss de Wolgemuth dar una seria advertencia. Espero que hoy mismo puedas tomar un tiempo para buscar a Dios con un corazón sincero, y responder a lo que has escuchado.

Porque no hay nada más importante que responder a la verdad cuando Dios te está llamando y llenar tu mente con la verdad. Sabemos esto por la Escritura, y es precisamente lo que queremos hacer en la Conferencia Mujer Verdadera 2020. Esta es una oportunidad para reunirte con miles de mujeres de habla hispana alrededor del mundo, y juntas buscar al Señor y ser animadas a permanecer firmes, sobre la Roca que es Jesucristo.

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Días como el día de Acción de Gracias o la Navidad, pueden convertirse en un tiempo de preocupación, estrés, gastos y mucho trabajo y actividad. En el próximo programa, Noel Piper, la esposa de John Piper, te mostrará cómo usar este tiempo para enfocarte en Jesús y apuntar a otros hacia Él. ¡Te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones!

Trayéndote enseñanza práctica de la Palabra de Dios, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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