Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Una definición de ansiedad

Annamarie Sauter: Tendemos a acumular pensamientos de ansiedad en nuestras mentes. Hoy Janet Mylin nos habla sobre algo que podemos hacer al respecto.

Janet Mylin: Cuando me siento tentada a ceder ante la ansiedad, digo: «Tengo suficiente gracia y suficiente misericordia para este momento, para este día, para esta tarea. Estoy equipada para esto. Y si esto que imagino que pudiera suceder, sucede mañana, entonces mañana tendré suficiente gracia para lidiar con eso, en ese momento, con esa tarea».

Me di cuenta de que estaba tratando de recolectar maná para días que todavía no habían llegado.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss Wolgemuth: ¿Alguna vez te has visto tentada a estar ansiosa? Ninguna de nosotras sería honesta si dijera que no. La ansiedad es común a la experiencia humana. Y creo que en estos últimos tiempos hemos experimentado nuevas oportunidades para elegir entre el camino de la ansiedad o el camino de la confianza en Dios.

Como cristianas, sabemos que la Palabra de Dios nos dice que no debemos estar ansiosas por nada. Sin embargo, de vez en cuando todavía caemos en esos patrones de ansiedad por nuestra carne natural. Bueno, antes de la pandemia, Dannah Gresh se sentó con su amiga Janet para hablar sobre este tema. Aquí está Dannah para dar inicio a esta conversación.

Dannah Gresh: Hoy en Aviva Nuestros Corazones te queremos dar algunas herramientas para tu batalla contra la ansiedad. Si estás luchando con la ansiedad o el estrés, no estás sola. Aproximadamente el 30% de las personas dicen enfrentarse a algún tipo de batalla crónica contra la ansiedad, tal vez ataques de pánico, o tal vez son personas obsesivo-compulsivas hasta cierto punto, o tal vez están experimentando síntomas de estrés postraumático.

Las personas están estresadas en su lugar de trabajo. Aproximadamente el 40% de las personas dicen tener mucha ansiedad en el trabajo. Probablemente lo más alarmante para mí fue leer que el 50% o más de los estudiantes universitarios buscan ayuda profesional para sus problemas de ansiedad. Y lamentablemente las mujeres tenemos el doble de probabilidad de tener estos problemas –más que los hombres.

Y hoy les quiero presentar a una amiga que ganó la batalla contra la ansiedad, y yo estuve en primera fila para ver ese hermoso y victorioso momento. Cuando compartió su testimonio en nuestra iglesia local, se convirtió en el servicio más descargado del año. ¿Sabes por qué? Porque todos querían hacer lo mismo que ella para superar la ansiedad en sus vidas. Así que creo que ella puede ayudarte a ti también.

Estoy muy emocionada de que conozcas a Janet Mylin. Ella es miembro del equipo creativo que le dio vida a True Girl (Chica verdadera) en 2003. Ha sido maestra principal en la Gira de True Girl y es autora de algunos libros para este ministerio; incluido el muy popular One-Year Mother / Daughter Devos (Un año de devocionales para madre e hija).

Janet está certificada cómo asesora de marcas, ayudando a empresas y ministerios a definir su contenido.

¡Janet, bienvenida!

Janet: Gracias. Esto es muy emocionante.

Dannah: Emocionante. Así es. Hace un momento estábamos diciendo: «¿Cómo es que me siento ansiosa de hablar sobre la ansiedad y de cómo las mujeres pueden liberarse de ella?»

Janet: Así es. Lo mismo experimenté hoy. Pensé, no debería sentirme incómoda de hablar sobre la libertad de la ansiedad porque tengo libertad.

Dannah: Tenemos libertad.

Algo que me encanta de ti, Janet, es que me has enseñado a reírme de las cosas que me hacen sentir ansiosa o incómoda. Tenemos un historial sobre eso.

Entonces pensé que tal vez podríamos comenzar esta conversación sobre el estrés y la ansiedad, compartiendo sobre algún momento divertido de la vida en el que experimentamos ese estrés y esa ansiedad. Y un recuerdo que tuve fue cuando mis hijos quizás tenían entre seis y diez años. Parecía que el domingo por la mañana era la zona de estrés número uno. Nadie estaba listo a tiempo. Robbie nunca pudo encontrar su zapato izquierdo. Lexie no sabía qué ropa usar. Y Bob, mi esposo…no sé dónde estaba Bob exactamente.

Recuerdo haberme parado frente a la puerta principal… íbamos muy tarde a la iglesia. Y dije con la mayor autoridad con la que una madre puede hablar: «¡Se acabó! ¡Todos deben estar en la puerta principal ahora! Voy a contar hasta 100».

Cuando dije eso hubo un silencio enorme por toda la casa…y de repente… ¿recibí respeto? ¿Recibí admiración? ¿Obtuve obediencia? ¡No! ¡Obtuve niños riendo a carcajadas rodando por todo el suelo! Decían: «¡Mamá, se supone que debes contar hasta diez, no hasta 100!»

Es un recuerdo divertido, y sin embargo, la ansiedad y el estrés no siempre son divertidos. ¿Recuerdas algún momento en el que pudieras decir que fue divertido?

Janet: Bueno, cuando mi hijo Jack era pequeño y estaba aprendiendo a lavarse las manos (que, por cierto, he aprendido a no hacer esto porque nunca lo hacen como les dices). Le decía: «Jack, lava también tus muñecas. Lava tus muñecas». Y no lo hacía. 

En ese entonces para mí la ansiedad eran mis hijos y los gérmenes, y pensaba: «Nunca aprenderá a lavarse las manos. Será un niño sucio». Lo levanté en mis brazos y lo llevé a su habitación porque mis emociones se estaban intensificando.

Lo senté en su silla y me salí, cerré la puerta de golpe y solo me quedé allí. De repente, el Espíritu Santo me susurró: «Janet, Jack no sabe lo que es una muñeca». 

Volví a entrar y dije: «Jack, ¿sabes qué es una muñeca?»

Él respondió: «¡Nooooo!»

Y pensé, bueno, esta es una muy buena historia para mi libro

Dannah: Bueno, creo que todas las mujeres pueden identificarse con momentos como estos. De hecho, mientras me preparaba para esta conversación, me di cuenta de que no me considero una mujer con trastorno de ansiedad. No es algo crónico ni que ejerza cierto control en mi vida. Pero ciertamente he luchado con ello, y tu historia me ha dado las herramientas para realmente ganar la batalla en esos momentos.

Me gustaría empezar con tu historia, porque en una ocasión Nancy y yo hicimos un evento en el que escuchamos preguntas de algunas mujeres. Y una de ellas, tal vez de 60 años de edad si mal no recuerdo, dijo: «he luchado con la ansiedad toda mi vida. ¿Cómo puedo finalmente ganar esta batalla?»

Inmediatamente pensé en tu historia y la compartí en ese momento. Muchas mujeres escribieron que eso les había ayudado.

Así que comencemos por el principio. ¿Cuándo se volvió notoria tu lucha con la ansiedad?

Janet: Recuerdo que hace algunos años –cuando mi primera hija, Lucy, era pequeña– mi esposo y yo estábamos tratando de lanzar este concepto de revista de moda para adolescentes cristianas. Recuerdo que ahí fue cuando por primera vez la ansiedad se presentó fuertemente frente a mí, recuerdo haberme tirado en el piso de la cocina en posición fetal.

Dannah: Y no lo estás diciendo en sentido figurado, ¿o sí?

Janet: Estaba literalmente tirada en el piso de la cocina en posición fetal porque no sabía qué hacer.

Tenía un miedo tremendo al éxito, por extraño que parezca. Para mí el éxito significaba invisibilidad, no ser reconocida, así que tenía miedo de tener éxito en lo que estábamos haciendo.

También tenía miedo de no tener éxito, «¿y si no logro lo que se supone que debo hacer en esta tierra?»

Ahí fue cuando surgió por primera vez. Después se volvió más intenso, lo cual es probablemente a lo que te refieres.

Dannah: Sí, viste un incremento en esa batalla recientemente.

Janet: Así es. En el 2015 adoptamos a nuestra hija Eva, de China. Tenía nueve años. Ella es fabulosa y adorable. Habíamos esperado cinco años para adoptar, fue un proceso muy largo. Sabíamos que queríamos adoptar a un niño que tuviera más o menos esa edad, así que nos preparamos mucho para esto. Después de su llegada, me di cuenta de que mi desfase de horario duraba más que el del resto de mi familia. Tuve una conmovedora conversación con mi esposo en los escalones de la entrada. Allí es donde resolvemos los problemas.

Comencé a decirle: «¿Por qué estoy tan cansada? ¿Por qué estoy tan abrumada?» Y simplemente me miró y muy gentilmente –porque es un hombre sabio– me dijo: «Creo que necesitas hablar con alguien».

Y dije: «¡Lo estoy haciendo! Estoy hablando contigo ahora mismo».

Dannah: ¡A ellos les encanta que les digamos eso!

Janet: Luego con mucha cautela dijo: «No. Con alguien a quien le pagas por la consulta».

Y yo dije, «¡¿qué?!»

Dannah: Estoy convencida de que la consejería cristiana es una herramienta increíble que Dios nos da cuando llegamos a ese punto y necesitamos ayuda adicional. Bob y yo hemos hecho uso de esto. Debemos invertir y ver el valor de la consejería cristiana. Me encanta que hayas mencionado esto como una alternativa. ¿Seguiste adelante con eso?

Janet: Lo hice. Oré pidiendo dirección para encontrar el consejero adecuado. Entonces, fui a ver a la consejera y ella me ayudó con mucha gracia a ver cuál era la fuente de mi ansiedad. La forma en que ella lo describió fue, básicamente, cualquier herida que yo tuviera en mi corazón relacionada a la ansiedad y el temor al futuro. Yo podía mantenerlas a cierta distancia porque estaba dentro de un matrimonio funcional, una familia funcional, una comunidad funcional y rodeada de cosas saludables.

Cuando nuestra hija entró en escena, tenía algunas heridas significativas que reflejaban algunas de mis propias heridas. Así que nuestras heridas coincidían 24/7. Finalmente dije en mi mente, «está bien, tenemos que lidiar con esto».

Al parecer, así fue cómo salió a la superficie, y desde entonces he recomendado a muchas personas a mi consejera. (Creo que debería obtener un descuento por las muchas recomendaciones).

Dannah: Si nos recomiendas a diez personas obtienes una sesión gratuita.

Janet: Sí.

Dannah: Bueno, el verano pasado tu ansiedad se intensificó cuando –no solo por este tema de tu hija, ayudarla en sus luchas, verla como un reflejo de algunas de tus propias luchas… tu ansiedad se intensificó y fue por cosas que suceden que nos hacen preguntarnos, «¿por qué, Señor? ¿Otra vez? ¿De verdad?»

¿Cuáles fueron algunas de las cosas que sucedieron que intensificaron tu ansiedad durante ese tiempo?

Janet: Bueno, para comenzar, mi madre y yo nos vimos el 4 de julio. Hacía tiempo que no la veía, así que nos reunimos, nos reencontramos, y dos días después ella falleció repentinamente.

El 6 de julio ella falleció inesperadamente. Y esa misma noche contraje una cepa de Salmonella y estaba muy, muy enferma. Debido a eso, no pude asistir a su funeral porque me fue imposible.

Luego, una amiga mía muy querida se mudó al otro lado del país, y eso fue muy desgarrador. Otra amiga mía se mudó a otro estado. Otra amiga de la preparatoria se quitó la vida.

En medio de todo esto mi padre tuvo un fuerte ataque cardiaco. Ya se encuentra bien, pero era una cosa tras otra. Se iba una ola, recobraba aliento y luego otra ola venía.

Dannah: Y la ansiedad simplemente se disparó.

Janet: Ansiedad y depresión. No he luchado mucho contra la depresión, pero durante un par de semanas estuve combatiendo la depresión. Pero la ansiedad era mucha. En medio de esto hablé con mi consejera, las cosas se habían intensificado para mí.

Y en medio de todo esto me di cuenta de que, aunque no siempre entienda la fuente de la ansiedad, en medio de esos ataques de ansiedad y de miedo y de todo eso, tengo elecciones que puedo hacer para liberarme de ella.

Dannah: Una de las decisiones que tomaste y que me encanta, fue la de volver a la Palabra de Dios y comenzar a preguntarte: «¿Qué dice Dios sobre mi ansiedad?»

Algunas de las cosas que encontraste fueron realmente buenas en cuanto a uno mismo poder entender esos momentos de ansiedad. ¿Qué fue lo que descubriste en la Palabra de Dios?

Janet: Bueno, seguí viendo en la Palabra cosas como, «no te preocupes, no estés ansiosa». En Filipenses 4 y Lucas 12 y en Mateo, hay varios versículos donde dice: «No hagas eso. No te afanes por nada».

Y eso es confuso a veces, porque cuando te despiertas a mitad de la noche en un ataque de pánico piensas, «¿cómo no hago eso?» Entonces eso me llevó a comenzar a investigar qué opciones tengo con respecto a la ansiedad. Los diez mandamientos: «No mates; no mientas…», son fáciles de decir, es como, «está bien, eso NO lo puedo hacer. Pero, “¿por nada estés afanosa?” Umm, creo que me quedaré con ese, porque es imposible no hacerlo». 

Dannah: Así es, y no creemos poder controlarlo.

Janet: Cierto. Si bien hay algunos aspectos que parecen estar fuera de mi control, las decisiones que tomo en medio de todo, me ayudan a recuperar el control sobre mis pensamientos y mi mente.

Dannah: Ahora acabas de dar el ejemplo de: «No matarás». Los diez mandamientos son mandatos.

Janet: Así es.

Dannah: ¿Les das el mismo valor a estos otros versículos: «No estés ansiosa. No temas»?

Janet: Bueno, esa es una buena pregunta, Dannah. En lo que a mí respecta, creo que cuando estoy ansiosa…no sé si me siento pecadora, pero sí me siento responsable de las decisiones que tomo para librarme de eso.

Dannah: Las Escrituras tienen, no sé si llamarles mandatos imperativos, pero son imperativos: «No hagas esto. No cedas a la ansiedad. No cedas al miedo».

Janet: Así es. Definitivamente he aprendido que el miedo está presente. Hay algunas cosas que haces a pesar de tu miedo, y también un poco de miedo puede salvarnos la vida. Esas son cosas buenas.

Dannah: Sí, así es, como huir de un oso, eso es bueno.

Janet: Ese es un buen miedo, huir del oso.

Dannah: Sí.

Janet: Pero con la ansiedad… Mira, una noche yo estaba sentada y recuerdo tan claramente sentir una abrumadora ansiedad viniendo hacia mí justo cuando perdí a mi mamá. Me di cuenta de que estaba en una encrucijada en la que podía elegir si arrojarme o no al vacío, y yo sabía que Dios me seguiría amando sin importar cuál fuera mi elección. Pero supe en ese momento que tenía que esforzarme para no volver a caer en el vacío de nuevo. No estaba dispuesta a caer de nuevo.

Entonces, algo muy importante para mí fue cuando investigué el concepto de ansiedad. Acababa de pasar por una temporada de mucho dolor, pérdida tras pérdida, y tenía que aferrarme a la realidad de la vida. Había un duelo, «bueno, mi madre se ha ido. Esta es mi nueva realidad. Necesito entender eso y seguir adelante. Mi amiga se quitó la vida. Tengo que entender eso y seguir adelante».

Ahora, me di cuenta de que cuando me sentía ansiosa, creaba pérdidas que nunca habían sucedido y me obligaba a llorar por ellas.

Dannah: Explícanos eso un poco más.

Janet: Bueno, por ejemplo: cuando me enteré de que mi padre tuvo un ataque cardíaco, me preparaba para participar de la adoración en un evento local. Él me dejó un mensaje de voz. «Tuve un ataque cardiaco». Suena cómico decirlo de esa manera, pero solo para que se imaginen la escena, me dijo que había tenido un ataque cardíaco y que iba a someterse a unas pruebas.

Entonces, él podía tener una conversación, así que claramente estaba bien. Pero inmediatamente mi tentación fue pensar: «Mi papá se está muriendo», de lo cual no había ninguna indicación; pero esa fue mi tentación. Entonces, la ansiedad me decía: «Tu papá se está muriendo. Debes llorar esa pérdida ahora». Pero esa no era la verdad.

Entonces, cuando me di cuenta de que estaba tratando de obligarme a llorar una pérdida que no había sucedido, me dirigí a una amiga que estaba a mi lado. Ella me habló verdad. «Tu papá está exactamente donde necesita estar. Él está bien. Está recibiendo tratamiento». Y dije, «está bien».

Dannah: Esas cosas son verdad.

Janet: Así es. Y eso me hizo pensar en el maná de la Biblia. Siempre me refiero a este como «el pan santo», porque aparentemente lo cocinaron de todo tipo de formas. Era muy claro que debían salir y recolectar el maná para ese día. Ahora, con excepción del día antes del Sabbath, ese día juntaban lo suficiente para dos días y así no tenían que trabajar en Sabbath. Y si recogían más de lo necesario para ese día, el maná ya no servía. No era como hoy que preguntamos si esa comida sirve o no. Se pudría, le salían gusanos.

Así que en ese entonces pensé en Lamentaciones, que dice: «Grande es Su fidelidad. Sus misericordias son nuevas cada mañana». Y me di cuenta de que tengo suficiente misericordia (suficiente maná), suficiente gracia para este día. Hay suficiente rocío sobre la hierba para este día.

Esas son las cosas que me decía a mí misma en voz alta, y todavía lo hago a veces. Cuando me siento tentada a ceder ante la ansiedad, digo: «Tengo suficiente gracia y suficiente misericordia para este momento, para este día, para esta tarea. Estoy equipada para esto. Y si esto que imagino que pudiera suceder, sucede mañana, entonces mañana tendré suficiente gracia para lidiar con eso, en ese momento, con esa tarea».

Me di cuenta de que estaba tratando de recolectar maná para días que todavía no habían llegado.

Dannah: ¡Wow! Eso tiene mucho sentido.

Cuando explicabas esto en aquella ocasión que compartiste en la iglesia, fue el momento en el que me di cuenta de que yo lucho con la ansiedad. No me clasificaría como una persona ansiosa. No he experimentado las mismas luchas que tú, pero creo que probablemente la razón por la que se menciona este tema en las Escrituras con tanta frecuencia es porque es una lucha muy común.

¿Y no es eso precisamente lo que hacemos cuando involucramos a nuestros hijos en muchas actividades extracurriculares, porque nos estresamos por su futuro y su carrera, o cuando vigilamos obsesivamente nuestro matrimonio y estresamos a nuestros esposos para que participemos juntos en conferencias para matrimonios y hacemos estudios bíblicos dirigidos al matrimonio, porque tenemos miedo de lo que pueda suceder en el futuro, y no vivimos el momento presente?

No estamos viviendo en el presente. No estamos recolectando el maná y disfrutando del maná (y de las misericordias) que Dios nos ha dado hoy. Estamos preocupadas por el futuro; y como dijiste, nos estamos imaginando lo peor. Por eso nos ponemos como locas…estamos seguras de que nuestros hijos no van a ingresar a la universidad, y estamos seguras de que nuestro matrimonio fracasará, etc., etc. ¿No es así?

Janet: Sí. El gran cambio para mí fue darme cuenta de que la ansiedad era imaginar un futuro sin la gracia y el amor de Dios.

Dannah: ¡Wow! ¡Repite eso de nuevo!

Janet: La ansiedad es imaginar un futuro sin la gracia y el amor de Dios.

Eso transformó mi maternidad probablemente más que cualquier otra cosa, porque me di cuenta de que cuando estaba tratando de controlar a mis hijos frenéticamente, hacer que mi hija dijera las cosas de la manera correcta o que mi hijo se lavara las muñecas…

Dannah: ¿Qué son las muñecas, mamá? 

Janet: Me estaba imaginando un futuro para ellos que estaba ausente de la gracia y el amor de Dios por ellos. Es como si pensara, «si no le enseño a hacer esto ahora, Dios no estará allí para ella en el futuro. Su vida entera se arruinará». Y me di cuenta de que no me correspondía hacer eso. Como creyente, la gracia y el amor de Dios siempre estarán ahí para mí y para mis hijos, siempre.

Dannah: Cuando te escuché decir esta frase, «la ansiedad es imaginar un futuro sin la gracia de Dios», eso cambió la forma en que leo las Escrituras.

Por ejemplo, el otro día estaba leyendo el Salmo 23, que puede volverse bastante común para nosotras. Dice: Sí, «aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno». Y pensé: «Él –el salmista– está viendo la gracia de Dios en ese futuro». Él está diciendo: «Lo peor que se me ocurre es caminar por el valle de sombra de muerte, pero no tengo miedo porque la gracia de Dios estará ahí para mí».

Ahora ya no leo la Biblia sin ver eso en el fondo, sin ver que Su gracia y Sus misericordias son nuevas cada mañana.

Janet: Es verdad. Eso es transformador.

Mi esposo y yo a menudo nos miramos y si surge algo, un problema con nuestro hijo o en el negocio o lo que sea, decimos en voz alta: «La gracia de Dios estará ahí para nosotros mañana, y el día siguiente y el día siguiente, y Él estará allí para nuestros hijos».

Así que no necesito controlar todo desesperadamente (lo cual, para mí, es una gran parte de mi ansiedad) para garantizar que las cosas salgan perfectas más adelante, porque no será así. Y cuando no lo sea, el amor de Dios se manifestará para mí, para mis hijos, para cualquiera.

Nancy: Acabas de escuchar a Janet Mylin hablando con Dannah Gresh. Janet definió la ansiedad como «imaginar un futuro sin la gracia y el amor de Dios». ¡Guau! Esa definición es muy buena.

Nos ayuda a ver que lo contrario a estar ansiosos sería saber que nuestro futuro está lleno de la gracia y del amor de Dios. En otras palabras, lo opuesto a la ansiedad es confiar en Dios.

Dannah: Y Nancy, eso me hace pensar en el libro que escribieron tú y Robert, «Confía en Dios para escribir tu historia». Lo escribieron en 2019.

Nancy: Exactamente, antes de que sucediera la pandemia, antes del diagnóstico de cáncer de Robert y antes de que se produjeran muchos cambios en nuestras vidas en los últimos años. Pero lo escribimos sabiendo que cualquier cosa que viniera a este mundo caído y quebrantado, hay un Dios que gobierna y que Él es quien escribe el guión de cada una de nuestras vidas.

Incluso cuando la historia resulta diferente de lo que suponemos o de lo que esperamos, en ese entonces sabíamos, y sabemos ahora, que realmente podemos confiar en que Él será fiel y completamente bueno y completamente amoroso con Sus hijos.

Dannah: Así es, Nancy.

Y quisiera decir que ha sido tan dulce verlos a ti y a Robert vivir lo que escribieron en ese libro mientras atravesaban juntos ese diagnóstico de cáncer. Y tal vez tú que nos escuchas hoy, estás pasando por algo difícil. Quiero recomendarte ese libro, «Confía en Dios para escribir tu historia». Encuéntralo en nuestra tienda en línea, en avivanuestroscorazones.com

Y Janet, hemos cubierto una verdad bíblica realmente interesante sobre la ansiedad, pero nos falta darle un sentido más práctico. Tienes algunos consejos que nos permitirán aplicar la verdad de Dios de una manera práctica en esos momentos de ansiedad en nuestras vidas y me encantaría escucharte hablar de eso mañana.

Janet: Dannah, me encantaría volver y compartir eso contigo.

Dannah: Gracias, Nancy. Gracias, Janet. Y gracias a ti por escucharnos hoy en Aviva Nuestros Corazones. Te esperamos mañana para la continuación de esta conversación.

Annamarie: Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Y recuerda que la lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es el Libro de los Hechos capítulos 4 al 5.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Fue Tu Gracia, Sovereign Grace Music, Eres Dios ℗ 2012 Sovereign Grace Music.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

Sobre el maestro

Dannah Gresh

Dannah Gresh

Dannah Gresh es la autora del libro más vendido “Y la Novia Viste Blanco” y coautora con Nancy DeMoss Wolgemuth de “Mentiras que las Jovenes creen y la Verdad que las hace Libres”. Es nacionalmente buscada para dar conferencias a jóvenes y es respetada como líder en el movimiento de abstinencia basado en la fe para combatir el VIH/SIDA a nivel mundial. Ella es invitada frecuente a programas como Family Life Today, Midday Connection y The 700 Club.

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