Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Una visión de la maternidad

Annamarie Sauter: Ser madre es mucho más que cambiar pañales y seguir una rutina aburrida… con nosotras Erin Davis.

Erin Davis: Tener un bebé cambia todo, y yo no tenía un marco bíblico para entenderlo.

Yo no entendía que era mucho más que cambiar un millar de pañales cada día. Yo no entendía que era más que establecer una rutina de sueño. Para mí era lo cotidiano de todo, el aburrimiento, la repetición de lo mismo… yo no tenía ningún marco de Dios o de la Biblia porque no lo había estudiado como para tener una imagen mayor.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy damos inicio a la serie titulada, Más allá del tiempo del baño. Aquí está Nancy con nosotras.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Uno de los mayores gozos que estamos experimentando en Aviva Nuestros Corazones, es ver a Dios levantar toda una nueva generación de mujeres jóvenes que con gran entusiasmo están abrazando el llamado de Dios para sus vidas como mujeres. Esto luce diferente para diferentes mujeres en diferentes etapas y estaciones de sus vidas.

Estoy encantada de recibir en el día de hoy en Aviva Nuestros Corazones, a una querida amiga que nos visita una vez más. Estaremos hablando de su vida y del llamado de Dios, especialmente para las madres. Erin Davis está con nosotros, y Erin, bienvenida a Aviva Nuestros Corazones. Muchas gracias por ser parte de esta serie.

Erin: Gracias por tenerme de vuelta.

Nancy: Erin y me encanta este libro que has escrito. Hablaremos de él en un momento, pero primero déjenme referirles otros libros que Erin también ha escrito. Tu primer libro, «Graffiti: Aprendiendo a ver el arte en nosotros mismos» (disponible en inglés), es un libro sobre belleza e imagen corporal dirigido particularmente a jovencitas. También estuviste involucrada en ayudar a escribir la guía de estudio de «Mentiras que las mujeres jóvenes creen», junto con Dannah Gresh y una servidora, y ¡wow! cómo está Dios usando este material en la vida de tantas jóvenes. Tú ves esto porque eres una de las principales escritoras del blog de «Mentiras que las mujeres jóvenes creen». Así que has podido ver algunos destellos en las vidas de estas jóvenes mujeres.

Erin: Dios continúa usando el contenido de este libro para exponer las mentiras y reemplazarlas por Su verdad. Sí, veo esto todos los días, y es muy emocionante ver cómo Dios continúa trabajando a través de este libro.

Nancy: Hay algunos de los temas que tratas en el blog que son crudos y difíciles. Pero la realidad es que estas jóvenes están lidiando con estas rudas y crudas realidades, y tú te has lanzado justo a tratar con ellas.

Erin: La oración de aquellas que estamos liderando este blog es que este blog sea un faro de verdad en línea. Es cierto que tendemos a traer algunas preguntas rudas, pensamientos para algunas jovencitas en situaciones horribles, y no rehuimos de ellas. Utilizamos la Palabra de Dios como nuestra espada y ha sido muy emocionante ver como Él ha estado cambiando las vidas de estas jóvenes mujeres alrededor del país y realmente, alrededor del mundo.

Nancy: Me encanta tu corazón por guiar y discipular a estas jóvenes así como tú misma has sido guiada y discipulada por mujeres mayores. Es realmente estupendo ver como se te ha pasado a ti el bastón de la fe, y de ti, a la próxima generación. Ahora te has adentrado en otro tema, que no es realmente tan diferente porque sigue siendo sobre discipulado y consejería. Tu libro se llama: Más allá del tiempo de baño: Abrazando la maternidad como un rol sagrado. (Disponible en inglés)

Erin: Tenía miedo de escribir un libro sobre la maternidad, porque aquellos que me conocen y conocen a mi familia, saben que yo no tengo el tema de la maternidad totalmente resuelto. No soy una mamá perfecta criando hijos perfectos.

Nancy: Entonces, ¿no escribiste este libro como una experta?

Erin: Yo no escribí este libro como experta en maternidad, ¡ciertamente no! Lo escribí como parte de mi propio caminar y de lo que el Señor me está enseñando a través de la maternidad. Hay mucho que aprender en el caminar de la maternidad.

Nancy: Tu libro es un gran aliento porque lleva a las madres a reflexionar en que va más allá de los detalles –de la comida y de los peligros, y de cambiar y alimentar a los niños, y de llevarlos a clases de piano, o cualquiera que sea la demanda de la etapa de la vida del niño. Lo que estás diciendo a las madres es que tienen una misión y una visión para abrazar, que va más allá.

Erin: Hay muchos afanes que vienen junto con la maternidad, sin importar la edad en que estén tus hijos. Si te enfocas en estos afanes y no ves el cuadro completo, seguro que te sentirás abrumada. Pero si puedes ir a la Palabra de Dios para una visión mayor sobre la maternidad,seguirás haciendo sándwiches y jugos, pero podrás encontrar un propósito mayor al hacer esto. Es mucho más llevadero, y mucho más divertido, porque estás haciendo un trabajo sumamente importante.

Nancy: Lo que me encanta de ti, Erin, es que eres tan honesta y transparente. En este libro compartes mucho acerca de tu propia experiencia y del hecho de que la maternidad no fue algo que te vino naturalmente, fácilmente, o gozosamente al principio, sino que Dios utilizó un incidente cuando tenías doce semanas de embarazo de tu primer hijo, para empezar un cambio completo de paradigma en tu vida.

Fue en el momento en que el doctor te dio la noticia de que el bebé que llevabas no sobreviviría el embarazo, y el doctor te aconsejó algo que probablemente no estabas realmente preparada para escuchar.

Erin: Eso es correcto. No había avanzado mucho mi embarazo cuando decidimos hacernos un ultrasonido. La doctora me llamó. Estaba alistándome para salir a un viaje de negocios de tres semanas. Ella me dijo, «he visto los resultados de tu ultrasonido, y hay un problema con tu embarazo». Yo dije, «bueno, tendrá que esperar; estoy preparándome para salir a un viaje de negocios», lo que era un indicador de dónde estaba mi corazón antes de que esto sucediera. Entonces ella dijo: «Tendrás que tomar una decisión acerca de este embarazo antes de que pasen las tres semanas».

Yo le dije: «¿Una decisión sobre este embarazo?» Yo había decidido. Me embaracé, eso era lo que había decidido. Pero ella sutilmente estaba tratando de decirme que la situación era mala.

Mi pequeño varón, no sabía en ese momento que era varón, tenía una obstrucción en la vejiga. Esto no sonaba tan serio, excepto que los bebés cuando están en el útero procesan el líquido amniótico a través de su sistema urinario y así es como se desarrollan sus pulmones. Si mi bebé no podía procesar el líquido amniótico, entonces no iba a poder desarrollar sus pulmones.

Tuvimos un difícil fin de semana, de mucha oración, y ese lunes fuimos a donde una especialista y me hicieron otro ultrasonido. Ella irrumpió en la habitación con una carpeta en la mano (yo estaba acostada en la mesa de ultrasonido todavía) mi esposo estaba a mi lado y nuestras madres estaban también en la habitación.

Este doctor dijo sin ninguna sutileza, «su bebé probablemente no sobreviva este embarazo. Si lo hace, tendrá muchas discapacidades. Le sugiero que lo aborte». La habitación se volvió borrosa, y recuerdo que delegué en mi esposo el manejo de las preguntas desde ese momento. Yo estaba aturdida.

Nancy: ¿Y cómo manejó tu esposo las preguntas?

Erin: Calmadamente y con sabiduría. No estoy segura de cómo logró evadir el expresar lo enojado que debió haberse sentido. Él simplemente dijo calmadamente, «nosotros no abortaremos este bebé, por lo que usted necesita decirnos cuáles son las otras opciones». Entonces tuve una serie de pruebas en la oficina del doctor ese mismo día, y durante el resto del embarazo.

Estuve yendo cada semana para un ultrasonido, y esto significó siete meses de ultrasonidos. Al mirar atrás esa etapa, recuerdo que nunca estuvimos devastados. Estábamos en calma… y ese bebé lo íbamos a llamar Truett.

Un día mi esposo dijo, «cambié el nombre del bebé».

«¿El nombre del bebé que está en mi barriga? ¿Tú le cambiaste el nombre?»

Y él dijo, «yo lo quiero llamar Eliseo porque esto significa Dios salva o Dios es mi salvación».

En ese punto era todo tan incierto. Yo le dije, «cariño, Dios puede que no lo salve».

Y Jason me dijo: «Bueno, Dios como quiera salva. Por lo que quiero que su nombre sea un testimonio de esto».

A partir de ese momento el bebé que estaba en mi vientre se convirtió en Eliseo. Desde muy temprano pudimos usar esta prueba para testificar…y pasajes de la Biblia acerca de que Dios es nuestra fuerza cuando somos débiles y que podemos depender de Él. Estos pasajes eran vida; eran como pan para nosotros en esta etapa, mientras continuaba llevando a este bebé en mi vientre y esperaba a ver que iba a suceder.

Nancy: Quiero ir un paso atrás por un minuto y hablar acerca de las cosas que condujeron a este embarazo, pero para aquellos que están aguantando la respiración, esperando saber qué le sucedió a Eliseo, síguenos contando Erin.

Erin: Eliseo es el niño de cuatro años más tierno, cómico y bulloso que yo conozca. Él ama la pelota, y le encantan las cosas de vaqueros, y está completamente saludable.

Teníamos un ultrasonido cada semana, y su pequeña vejiga era solo un punto negro. Creció y creció con cada ultrasonido porque su sistema urinario falló, y se estaba llenando de líquido.

Hasta el día en que él nació, nos hicieron un ultrasonido, y su vejiga llenaba todo su abdomen. Había un equipo de especialistas esperando en un ala de la habitación para llevárselo inmediatamente a cirugía de emergencia. Estábamos preparados. Dimos a luz en otra ciudad diferente de donde está nuestro hogar. Estábamos preparados para vivir allí por varias semanas hasta que el bebé se recuperara de lo que tuvieran que hacerle.

Déjenme decirles que, al dar a luz fue evidente para todos los allí presentes, que su sistema urinario estaba funcionando perfectamente. El cirujano que estaba esperando para llevárselo se rió y dijo, «acaban de comprar un ticket de salida de la Unidad de Cuidados Intensivos». El bebé nunca tuvo que ser intervenido, nunca tuvo cirugía, es un niño saludable.

Eliseo tiene un poquito de hidronefrosis en su sistema urinario y tiene un riñón que es un poco más pequeño. Continúo orando para que él sea sanado completamente, pero la verdad es que él fue sanado el día de su nacimiento. Él es feliz y lo está haciendo muy bien.

Nancy: Eliseo…

Erin: Eliseo

Nancy: Dios salva…

Erin: Dios salva, eso es correcto.

Nancy: Déjame volver a cuando te enteraste que estabas embarazada de tu primer hijo, de este hijo que estamos hablando. Escuché que la prueba de embarazo salió positiva más rápido de lo que esperabas.

Erin: Es correcto. Tienes que conocer un poquito acerca de mi pasado, de quién soy hoy día y de quién era en aquel momento. Yo tenía todo lo que el mundo decía que una mujer debía tener. Fui a la escuela de pregrado y luego a la universidad. Siempre me ha gustado referirme a mí misma como «tipo doble A». Hice la universidad como ya te conté durante tres años y luego fui nuevamente a la universidad para hacer la maestría. Tenía el esposo, tenía la casa, tenía la carrera, y embarazarme era lo próximo en la lista del guión que el mundo había escrito para mí.

Entonces decidimos, bueno, esto es lo próximo. Pero sí, la prueba salió positiva mucho antes de lo que esperábamos, y le di la noticia a mi esposo Jason, de que un bebé venía en camino mientras estaba sentada en mi cama con mi bata de baño llorando incontrolablemente. Yo sentía que en mi vida había explotado una bomba.

Nancy: No porque no tuvieran, en algún momento, el tener hijos entre sus planes… ¿por qué fue entonces tan traumático ese momento?

Erin: Creo que planeaba tener hijos porque estaba dentro del listado de cosas por hacer, pero cuando los hijos se volvieron de repente una realidad, yo estaba muy, muy consciente de todas las formas en que esto iba a interrumpir la vida que yo quería para mí. No sabía cómo continuar la trayectoria profesional que quería y ser una mamá. No tenía idea de cómo continuar con el matrimonio que yo quería y ser una mamá…tener las amistades, e incluso el ministerio.

Mi esposo y yo habíamos estado ministrando a estudiantes por doce años, y no sabía cómo íbamos a continuar dedicando nuestras vidas a adolescentes y a la vez tener a un bebé de por medio. Entonces cuando eso se hizo una realidad, fue que de repente yo me percaté de todas las formas en que esto iba a alterar mi vida, y esto me disgustaba mucho.

Nancy: Es decir que te sentías como, «simplemente no tengo el tiempo para ser mamá».

Erin: Absolutamente. Mi sentir era, «no sé cómo voy a encajar a un bebé en alguna esquina de mi vida», y yo tenía cada rincón de mi vida bien planificado.

Nancy: En ese sentido entonces, ¿estabas viendo a los hijos más como una carga que como una bendición?

Erin: Absolutamente. Creo que la carga o bendición es la pregunta en la que muchas mujeres, mamás incluidas, están todavía enganchadas. Tengo una buena amiga, y es muy citada en el libro, que dice que nuestra cultura tiene una doble personalidad con respecto a las madres.

Vamos a las fiestas de bebés que son los baby showers, y pensamos, «oh, ¿no es esto tierno?» Y admiramos las barrigas de las embarazadas. Pero por dentro sentimos pena por ellas y pensamos, «oh pobre, ¿se estará ella preparando para lo que viene?» Es decir que de cierta manera nos encanta la idea del embarazo, de la maternidad, de tener familia, pero en realidad estamos pensando que es una pesadez.

Esta fue realmente la forma en que me sentía sobre la maternidad, y la forma en que algunas veces todavía pienso sobre la maternidad. Todavía tengo una lucha interna sobre creer lo que Dios dice, que los hijos son una bendición, en vez de creer lo que me dice mi carne, que ellos son una carga. Tengo que resistirme al deseo de algunas veces llamar a mis dos hijos «reductores de velocidad», porque me están desacelerando de hacer tantas cosas. Esto es realmente una elección, de verlos o no, como una bendición o como una carga.

Nancy: Es una elección a la cual muchas mujeres de nuestra cultura se enfrentan, y nuestra cultura realmente no ha contribuido para que veamos a los hijos como una bendición.

Erin: Nuestra cultura es muy anti-mamá en muchas formas. ¿Quieres pruebas? Compra una minivan. La gente se siente apenada por ti si le dices que tienes que comprarte una minivan. Es como si estuvieras intercambiando la esperanza de tener el vehículo que te gusta, para acomodar a tus hijos a otro tipo de vehículo que no necesariamente es lo que prefieres, eso es lo último, tu vida se acabó, si tienes una minivan.

Y otro ejemplo es «pantalones jeans para mamá». Ahora te vistes como una madre y realmente eso no es lucir a la moda, o sea tal vez seas una mamá, pero sería mejor que no parecieras una. Y sería mejor también que no manejaras un carro que tiene una calcomanía que dice que eres una mamá.

Debes tratar, de alguna manera, de mantener una imagen de no mamá porque los hijos son una carga.

Nancy: Entonces luego de los nueve meses de espera estabas sosteniendo en tus brazos al precioso Eliseo, que era un regalo de Dios, un niño milagro que Dios sanó en el vientre. Entonces instantáneamente cargaste a este pequeño ser lleno de vida, ¿inmediatamente abrazaste la maternidad como un gran llamado?

Erin: No, no lo hice. Claro que lo amaba, y el milagro de todo lo ocurrido no fue en vano para mí, pero no fue algo tan natural como había pensado. Creo que esto es verdad con muchas cosas en la maternidad. Conozco de muchas amigas que han tenido algo similar a un estrés postraumático en la lactancia. No pueden descifrarlo, y se traumatizan hasta muchos años después de que sus hijos están bien crecidos.

Hay muchas áreas como estas en la maternidad. Creemos que la disciplina ocurrirá naturalmente, y no es así. Pensamos que el vínculo se dará naturalmente o que simplemente estará ahí, y no es así. Pensamos que nuestros matrimonios se van a adaptar a los hijos, y esto no sucede fácilmente.

Esto fue verdad para mí y para Eliseo. Yo lo amaba mucho, mucho, desde el momento en que lo vi, pero la maternidad no vino naturalmente. Mi primer año como mamá fue realmente, realmente difícil.

Nancy: Cuéntanos un poco más.

Erin: Yo simplemente no me ajusté bien por todas las razones que te dije. Tenía miedo de convertirme en una mamá. Estas eran preocupaciones reales, y realmente sucedieron. De repente, toda mi vida giraba alrededor de esta pequeña criatura que no tenía sentido de horario.

Él no distinguía entre el día y la noche, y cuando fuera que tuviera hambre o sueño o lo que fuera que necesitara, yo tenía que adaptarme a eso.

Me quedé en casa con él al principio y realmente me aislé porque no tenía ninguna amiga que fuera mamá. Todas mis amigas estaban en la misma etapa de la vida en que yo estaba, antes de tener bebé, y de repente me di cuenta que no había diversificado mis amistades muy bien porque al menos que fuera una mujer que estuviera exactamente en la misma etapa de la vida que yo, no tendríamos nada en común…hacer un horario fue realmente difícil.

Estaba en casa con este bebé que no tenía consciencia de horario y era extremadamente demandante y mi vida laboral fue puesta en pausa y a la vez fue duro para mi matrimonio, justo como lo sospechaba.

No podíamos salir a comer sushi cada vez que queríamos. Cuando dices que un bebé cambia todo, no es solo una frase bonita de tarjeta. Tener un bebé cambia todo, y yo no tenía un marco bíblico para entenderlo.

Yo no entendía que era mucho más que cambiar un millar de pañales cada día. Yo no entendía que era más que establecer una rutina de sueño. Para mí era lo cotidiano de todo, el aburrimiento, la repetición de lo mismo… yo no tenía ningún marco de Dios o de la Biblia porque no lo había estudiado como para tener una imagen mayor.

Realmente me enfrasqué en las cosas pequeñas, y fue un año difícil.

Nancy: Vamos a conversar más acerca de tu caminar y lo que Dios te ha enseñado desde que tuviste a tu primer hijo, y vamos a ver la Palabra de Dios, y a compartir algunas de las que pienso serán ideas liberadoras y alentadoras para las mamás y para aquellos que alientan a las madres. Vamos a dar un vistazo. ¿Qué ha utilizado Dios, desde el principio de tu maternidad, para darte un sentido de esperanza, gozo o propósito, para ayudarte a perseverar a través de ese primer año?

Erin: Yo pienso que la historia de la Biblia que ha tenido más impacto desde el principio, ha sido del libro de Nehemías. Ellos estaban reconstruyendo las murallas de Jerusalén, y Nehemías le dijo a los israelitas: «Quiero que peleen con sus familias, y que peleen por sus familias». Los enemigos de Israel habían venido a ver qué estaba sucediendo, y la encomienda de Nehemías fue: «Estén lado a lado».

Hay una descripción en la Biblia, de esposos, esposas, hijos, con espadas en una mano, pala en la otra mano, reconstruyendo su muralla. Y construyeron la muralla milagrosamente rápido, y los enemigos de Dios tuvieron miedo (ver Neh. 4:13-14).

Cuando comencé a ver la maternidad como algo más que interminables tomas de alimentos, cambios de pañales, disciplina, todas las cosas de la rutina…y más como mi parte de construir la muralla, como mi contribución para mi familia, y de hacer algo por mi familia como parte de mi cuota en la construcción de la muralla –porque no podría hacerlo de ninguna otra forma– comencé a tener una visión mayor de la familia y del trabajo del reino. Entender que Dios podía usarme para hacer un trabajo del reino (hasta ese momento me sentía marginada del trabajo del reino como mamá de acuerdo a lo que yo creía que era el trabajo del reino).

Pero cuando Dios comenzó a usar el pasaje de Nehemías para ayudarme a entender que construir el reino con mi familia y por mi familia era algo que haría temblar a los enemigos de Dios, esto fue algo que realmente comenzó a redefinir mi visión de la maternidad y del ministerio, y lo que Dios quería hacer a través de mí y de mis hijos.

Annamarie: Erin Davis y Nancy DeMoss Wolgemuth han estado hablando acerca del impacto que tienen las madres cuando se invierten en las vidas de sus hijos. Esta conversación es la primera parte de la serie titulada, Más allá del tiempo del baño. 

Escucha lo que una madre que ha sido bendecida a través de enseñanzas como esta nos escribió. Ella dijo:

«Le doy gracias a Dios por sus vidas, y por este precioso ministerio que descubrí apenas en la segunda mitad del año pasado. Verdaderamente son una enorme bendición. Hace tiempo que le he pedido a Dios que me ayude a ser la mujer que Él quiere y me dé Su visión. Agradezco a Dios porque a través de estas enseñanzas estoy encontrando esa visión que anhelaba mi corazón. Este ministerio es bíblico, práctico y enfocado a la mujer, ¡qué más puedo pedir! A pesar de que tengo 16 años de cristiana y he recibido el alimento de la Palabra de Dios, nunca he recibido un alimento tan cuidadosamente enfocado y dirigido hacia la mujer. Verdaderamente me hacía falta.

Comencé mi maternidad a los 35 años y desde entonces todos los cimientos de mi personalidad han sido sacudidos por falta de entrenamiento y de un modelo bíblico para mi vida como mujer, esposa y madre. Ahora me encuentro criando a tres hermosos pequeños de 8, 5 y 3 años, y sé que Dios está trabajando en lo más profundo de mí, en mi carácter y mis anhelos. Ahí es donde Aviva Nuestros Corazones ha venido a darme el enfoque correcto y el aliento necesario. Agradezco a Dios por cada una de ustedes, preciosas mujeres de Dios, todas y cada una de las que sirven y que hacen posible que esta enseñanza llegue a mi corazón. 

También he descubierto la necesidad de ser mentoreada por una hermana mayor en la fe. Tristemente descubro que no existen muchas de estas mujeres, pero Dios está respondiendo mi oración. Me he rendido al Señor y he aceptado Su propósito para mi vida, incluyendo llegar a ser, por Su gracia, una mujer que pueda servir a mujeres más jóvenes. Mientras, tengo una tarea enorme al ser madre de una mujercita de 8 años. Nuevamente gracias amadas del Señor, ruego a Dios que guarde sus vidas, familias y ministerio».

¡Damos gracias a Dios por Su obra en medio nuestro! Y anhelamos continuar viendo un ejército de mujeres rendidas a Él que abracen Su diseño para sus vidas.

Erin pensó retrasar la maternidad porque estaba muy ocupada en el ministerio. Pero ¿qué la llevó a cambiar de parecer sobre los hijos y el ministerio?

Erin: Nosotros decidimos no tener hijos por siete años de nuestro matrimonio, y muchas personas nos presionaron sobre tenerlos durante estos siete años. Nuestra respuesta era que no queríamos tener hijos porque teníamos una gran pasión por el ministerio de estudiantes. Sentíamos que eso era parte del sacrificio que teníamos que hacer para poder ser excelentes ministros para los estudiantes.

Creo que llegamos a esta idea por diferentes fuentes. Creo que estábamos equivocados, y siento como si hubiera muchos jóvenes que sienten que esto es lo correcto, no tener hijos para poder tener un ministerio. Esta era la lucha constante de mi corazón. Yo no quería tener hijos porque no quería tener que dejar el ministerio.

Lo que yo no entendía es que tener hijos es un ministerio. Yo no estaba dejando de hacer algo importante para el Señor por tener hijos.

Annamarie: Escucha más acerca de esto en el próximo programa.

Ayudándote a descubrir y abrazar el diseño de Dios para tu vida, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura bíblica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es 1 Reyes capítulos 8 y 9.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Acerca del orador

Erin Davis

Erin Davis

Erin Davis es una autora, bloguera y oradora a la que le encanta ver a mujeres de todas las edades correr hacia el pozo profundo de la Palabra de Dios. …

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