Podcast Aviva Nuestros Corazones

Una vida centrada en Dios

Annamarie Sauter: En las páginas del Nuevo Testamento, Nancy DeMoss de Wolgemuth encuentra el tipo de mujer en la que ella quiere convertirse mientras va entrando en años…

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Aquí vemos a una mujer que no es entrometida. No es chismosa. No es ociosa. Ella usa su lengua para dar gracias a Dios y para hablar del Señor Jesucristo a otras personas. Puedes ver el contraste entre una viuda piadosa, o entre una mujer piadosa casada, y una mujer que vive la vida de manera egoísta, indulgente y sirviéndose a ella misma.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín. 

No sé si has pensado en cómo quisieras ser a medida que vas entrando en años… quizás te viene alguien a la mente, una persona que ha tenido éxito en la vida o una mujer que admiras. Hoy aprenderemos de una mujer que en el tiempo de la primera Navidad esperaba algo significativo, algo que trasciende lo imaginable.

Nancy continúa en la serie, «La dedicación del Rey».

Nancy: Si todavía no tienes tu Biblia abierta en Lucas capítulo 2, permíteme invitarte a que lo hagas. Estamos continuando en nuestro estudio de Ana, la anciana que vino al templo a ver al bebé Jesús quien fue traído por María y José 40 días después de su nacimiento. Tenemos solo tres versículos acerca de ella en toda la Biblia. El Señor está usando esos versículos de gran manera en mi propia vida.      

Comenzando en el versículo 36 de Lucas 2:

«Y había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser.  Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años después de su matrimonio, y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años.»

Pienso que probablemente la mejor traducción es que ella había sido viuda por 84 años, lo que la pondría cerca de 104 años de edad para ese tiempo.

«Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones. Y llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios, y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.»

A propósito, ¿de quién estaba hablando ella?  Estaba hablando de Jesús a aquellos que estaban esperando la redención de Jerusalén. 

Mientras estaba estudiando este pasaje, el Señor trajo a mi mente otro pasaje del Nuevo Testamento. Quiero pedirte que vayas ahí. En vista de lo que acabamos de leer, hay un gran paralelo en 1ra a Timoteo capítulo 5.

Quiero que me sigas en este pasaje y verás que en 1 de Timoteo, tenemos una descripción del tipo de mujer que era Ana, la que acabamos de ver.  A propósito, esta es una de las cosas que me encanta hacer cuando estudio las Escrituras: buscar referencias cruzadas, buscar pasajes que se relacionan el uno con el otro.

Hablamos en la última sesión acerca de que Ana no se alejaba del templo, queriendo estar allí día y noche en tiempos de oración, etc.  Cruzamos referencias con el Salmo 84, que habla acerca del salmista que anhelaba estar en la presencia del Señor.  Este es uno de los beneficios de leer a través de toda la Biblia, y mientras lo haces, ir tomando notas acerca de qué cosas se conectan; de pasajes que se conectan el uno con el otro.

Así que a través de las últimas semanas he estado meditando en Ana. He estado pensando acerca de lo que se dice de ella en Lucas capítulo 2, y este pasaje de 1ra de Timoteo 5 me vino a la mente. Está claramente conectado aquí. Ahora, en cuanto al contexto en 1ra de Timoteo 5 (no leeremos todo el contexto), el apóstol Pablo está hablándole a Timoteo acerca de cómo la iglesia, la iglesia local, debe cuidar de las viudas que no tienen otro tipo de ayuda. Las necesidades de las viudas dentro de la iglesia deben, ser cumplidas de forma práctica por la iglesia local, material y espiritualmente.

El apóstol Pablo nos da una descripción de las características que deben ser verdaderas de una viuda para poder calificar para la lista de las viudas de la iglesia, las viudas que son cuidadas por la iglesia. Mientras leemos estas cualificaciones, podrías decir que estamos leyendo una descripción de Ana, hay muchas similitudes aquí.

Leamos el versículo 5 de 1ra de Timoteo 5,

«Pero la que en verdad es viuda, y se ha quedado sola, tiene puesta su esperanza en Dios y continúa en súplicas y oraciones noche y día, mas la que se entrega a los placeres desenfrenados, aun viviendo, está muerta.»

Paremos aquí por un momento. Dice que para poder calificar para ser cuidada por la iglesia, esta viuda debe ser una viuda verdaderamente y uno de los requisitos es que esté totalmente sola.

En el contexto de 1ra de Timoteo, Pablo está diciendo que ella no tiene familia quien la cuide. No tiene hijos mayores. En otro lugar en este pasaje Pablo dice que si ella tiene hijos, ellos son responsables de cuidarla. Esta es una viuda que verdaderamente está sola en el mundo. No tiene a nadie quien la cuide. No tiene recursos para sí misma. Ha quedado totalmente sola.

Vemos que Ana, desconocemos si tuvo hijos, no hay indicación de que los tuviera,  había sido viuda por lo menos unos 60 años, (si no por 84 años; de cualquier manera era mucho tiempo) y que ella era una mujer que verdaderamente había quedado sola.

Luego Pablo dice aquí en 1ra de Timoteo 5, que esta mujer, esta viuda, ha quedado totalmente sola y ha puesto su esperanza en Dios. Cuando te quedas totalmente sola, primero que nada descubres dónde está tu esperanza realmente.  Descubres realmente cuál es tu esperanza. Cuando verdaderamente te quedas totalmente sola, llegas a un lugar donde no tienes en qué confiar más que en Dios.

Pablo está diciendo que la viuda que debe ser cuidada por la iglesia, está sola y ha puesto su esperanza en Dios, no en la gente, no en el gobierno, no en las cosas que la rodean. Ella ha puesto su esperanza en Dios. Aquí está una mujer que tiene una actitud de fe en su corazón, una actitud de dependencia en su corazón. Ella no es egocéntrica, o autosuficiente o independiente.

Ella depende de Dios y es una mujer que ha puesto su esperanza en Dios.  Tiene una vida centrada en Dios. No tiene a dónde más ir.

¿No es eso lo que hemos visto en la vida de Ana?  Ella fue una mujer que puso su esperanza en Dios. ¿Por qué pasaba todo su tiempo en el templo?  Bueno, ella amaba estar allí, pero podemos suponer que ella no tenía ningún otro recurso, ningún otro medio de sobrevivir más que Dios. Ella había puesto su esperanza en Dios. 

Esta mujer de la que Pablo habla en 1ra de Timoteo 5, continúa en súplicas y oraciones día y noche.  Bueno, eso es exactamente lo que leemos acerca de Ana.  Ella oraba y ayunaba día y noche. El tipo de viuda que se describe aquí, este tipo de mujer tiene un corazón para el Señor. 

Ella ama orar.  Ella es fiel en las disciplinas espirituales. Todo eso es evidencia de que está espiritualmente viva. Es evidencia de su corazón para Dios. Lo que ella hace con su tiempo, cuáles son sus valores, cuáles son sus prioridades, todo ello demuestra lo que realmente ella ama y si está espiritualmente viva.

Ahora, eso es importante porque luego ves en el versículo 6 de 1ra de Timoteo 5, el contraste. En lugar de esta mujer que ha puesto su esperanza en Dios y alaba noche y día, en el versículo 6, vemos el otro tipo de mujer; una mujer autoindulgente. Pablo dice, «la que se entrega a los placeres desenfrenados, aun viviendo, está muerta.» ¿Qué está queriendo decir?

La mujer que vive una vida mundana, una vida impía, un estilo de vida complaciente, un estilo de vida inmoral, o cualquiera de ellos, quizás pudiera estar físicamente viva, pero no hay evidencia de que tenga vida espiritual.  Si tenemos la vida de Cristo dentro de nosotras, se manifestará en apetitos, anhelos, prioridades y valores centrados en Dios

Así que Pablo dice que estas mujeres que parecen estar vivas pero que solo están viviendo para el mundo, no están vivas espiritualmente.  Puede que estén vivas físicamente, pero no tienen vida espiritual.

Hablando del desenfreno, acabo de hablar con Dorothy, de la cual hablé en la última sesión, como una Ana de nuestros días. Estábamos platicando durante el almuerzo acerca del desenfreno, la autoindulgencia, y ella dice que es muy fácil desenfrenarse en nuestro mundo.  Tenemos tantas opciones. Muchas de nosotras en nuestra cultura tenemos tanto, en el área de comida y en opciones de estilo de vida, etc.  La inclinación natural es a ser desenfrenadas. Se nos enseña, «tú te lo mereces, tú tienes derecho a esto».

Le pregunté a Dorothy, «¿cuáles son algunas de las cosas que las mujeres mayores pudieran hacer en términos de desenfreno? ¿Cómo luce el desenfreno en las mujeres mayores?»  Hablamos acerca de un sinnúmero de cosas. La televisión puede ser un medio de desenfreno. «Los juegos de computadora», dijo ella. Yo le dije, «¡¿mujeres mayores jugando juegos de computadora?!»  Ella dijo, «bueno, no las muy ancianas»; pero también el juego de cartas, las compras, los viajes.

 Nada de esto es inherentemente malo en sí mismo.  La pregunta es:

  • ¿Dónde está tu corazón?
  • ¿A qué te sientes atraída?
  • ¿Qué disfrutas realmente?
  • ¿Cuál es tu inclinación? ¿Es hacia el desenfreno, o hacia estar centrada en Dios o estar centrada en otros?

El juego de azar se ha convertido en un gran problema en las mujeres mayores hoy en día. La autoindulgencia, el desenfreno se ha convertido en algo muy destructivo, incluso para las mujeres de más edad. A propósito, la mujer que es desenfrenada, sea viuda o casada, joven o mayor, aun viviendo está muerta.

En contraste, Pablo dice en 1ra de Timoteo 5, que la viuda que califica para ser ayudada por la iglesia ha vivido una vida fiel. Ella ha cumplido con sus responsabilidades dadas por Dios y con su llamado. ¿Cómo se ve eso?

Mira el versículo 9 de 1ra de Timoteo 5.  «Que la viuda sea puesta en la lista (la lista de las viudas de la iglesia) solo si no es menor de sesenta años, habiendo sido la esposa de un solo marido que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extraños, si ha lavado los pies de los santos, si ha ayudado a los afligidos y si se ha consagrado a toda buena obra.»

A propósito, ese es un gran currículo para un ministerio de mujeres en la iglesia local.  Es un currículo para toda la vida. Esas son el tipo de cosas que Dios quiere que nosotras como mujeres estemos aprendiendo y practicando.

Hace unas cuantas semanas, estaba en mi estudio preparándome para una serie de grabaciones, y en la tarde una amiga pasó por mi casa y me trajo comida hecha en casa.  Yo le dije a ella, «¿cómo ha estado tu día?»  Ella me dijo, «lleno».  Ella comenzó a contarme las cosas que habían pasado en su día.

Si mal no recuerdo, estas son unas de las cosas que ella había hecho ese día.  Había hablado con su papá que vive en otro estado por teléfono. Había visitado a su suegra que vive sola en una vecindad de jubilados. Le dio clase en casa a su hijo menor.  Había llevado a un hijo a clase de piano y a la biblioteca.  Había llevado a otro hijo al trabajo.

En algún momento de ese día ella encontró tiempo para preparar algo de comer y traérmelo. Yo le dije a ella, pensando en este pasaje, «¿sabes qué? si alguna vez quedas viuda, se dirá de ti que tú calificas para ser cuidada por la iglesia porque tú estás cumpliendo los requisitos. Estás sirviendo y bendiciendo y no estás siendo autocomplaciente, sino que estás dando tu vida para servir y ministrar las necesidades de los demás». Que así sea de todas nosotras.

Pablo sigue diciendo en 1ra de Timoteo 5, versículo 11, lo contrario a esta mujer que vive una vida fiel, que da y que sirve a los demás.  Él dice, «Pero rehúsa poner en la lista a viudas más jóvenes, porque cuando sienten deseos sensuales, contrarios a Cristo, se quieren casar, incurriendo así en condenación, por haber abandonado su promesa anterior.» Hay mucho en ese versículo en lo que no nos vamos a adentrar, solo permíteme decir que no está diciendo que está mal que las viudas jóvenes se vuelvan a casar. 

John MacArthur en su Biblia de estudio dice que este pasaje puede que se refiera a una promesa o pacto que estas mujeres hicieron como viudas jóvenes cuando pidieron estar bajo la protección de la iglesia y ellas prometieron dedicar el resto de sus vidas al servicio del Señor y a la iglesia.  Pero era una promesa prematura.Era un pacto prematuro.  No era lo que Dios tenía en mente para ellas en ese momento. Así que Pablo está diciendo, «no las registren como viudas. Necesitan tiempo para que ellas demuestren que esta es la vida para la cual Dios las ha apartado».

Las características de estas mujeres de las que Pablo está hablando en este pasaje que acabamos de leer, sus pasiones, las alejan de Cristo. Incurren en condenación. Esto es lo que él continúa diciendo acerca de ellas en el versículo 13. «Y además, (esto es para las viudas jóvenes que no son fieles al Señor), aprenden a estar ociosas, yendo de casa en casa; y no solo ociosas, sino también charlatanas y entremetidas.»

A propósito, esa palabra, entremetida, literalmente quiere decir, «uno que se mueve, que va de un lugar a otro provocando problemas, provocando contención, diciendo cosas que no debe».  Así es como él termina en el versículo 13: «hablando cosas que no son dignas.»

¿Cuáles son las características de estas mujeres? Son ociosas. Pierden el tiempo. Pierden su tiempo, y pierden el tiempo de los demás. Viven vidas improductivas y aun contraproducentes. Ahora compara esto con Ana. ¿Qué hizo con su vida?  No la desperdició.  Ella pasaba su vida en ayuno y oración.  Era dedicada a la persona y a la causa de Cristo. 

Pablo dice que estas mujeres, tienen lenguas sueltas, no tienen lenguas controladas por el Espíritu. ¿Cómo usó Ana su lengua?  Leemos acerca de eso en Lucas 2:38. «Y llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios, y hablaba de Él (Cristo) a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.»

Aquí está una mujer que no es entrometida, no es chismosa, no es ociosa. Ella usa su lengua para dar gracias a Dios y para hablar del Señor Jesús a los demás. Puedes ver el contraste aquí entre la viuda piadosa o la mujer casada piadosa y la mujer que es desenfrenada, viviendo su vida para sí misma.

Pablo dice en el versículo 14, «Por tanto, quiero que las viudas más jóvenes se casen, que tengan hijos, que cuiden su casa y (aquí está la clave) no den al adversario ocasión de reproche. Pues algunas ya se han apartado para seguir a Satanás.»

¿Qué está diciendo Pablo? Las vidas de estas mujeres desenfrenadas proveen munición para el enemigo. Cuando te conviertes en ociosa, sea que seas una mujer casada o soltera o viuda, cuando te conviertes en una ociosa, chismosa, una entrometida, le das a Satanás la oportunidad para traer reproche al nombre de Cristo. Estas mujeres ceden su compromiso a Cristo y puede que terminen siguiendo tras maestros falsos y falsas doctrinas. Traen desgracia al nombre de Cristo.

Ahora compara eso con la vida de Ana.  Ana vivía una vida que daba gloria a Dios.  Su vida derrotaba el plan de Satanás. Glorificaba a Dios. Aquí está una mujer que:

  • Se mantuvo fiel
  • No abandonó su compromiso con Cristo
  • No siguió falsos maestros
  • No trajo desgracia al nombre de Cristo
  • Se mantuvo fiel a través de su larga vida, hasta la meta final.

A propósito, permíteme decir, solo para introducir una idea aquí; para aquellas que no son casadas, para la mujer soltera, por cualquier causa en esta etapa de la vida, no persigas casarte como objetivo final. Ahora, lo que estoy diciendo sea que tengas 18 o 28 o 68 años de edad, la edad que sea, persigue a Dios. El matrimonio no es el objetivo final.

Ahora, el matrimonio bajo la voluntad de Dios es un regalo maravilloso, pero no es el objetivo último.  Si a Dios le place que tú te mantengas soltera, y yo sé que tenemos muchas mujeres solteras que escuchan Aviva Nuestros Corazones, no languidezcas esos días, esos meses, esos años y no desperdicies tu vida con actividades triviales sin sentido. 

Tú no sabes por cuánto tiempo Dios te tenga en esta etapa de la vida, así que cualquier etapa de la vida en la que Dios te tenga, no la desperdicies.  Úsala para la gloria de Dios. Si eres soltera, pasa esos años en devoción a Cristo ofreciendo tu vida como ofrenda para Él.

Pablo dice en 1ra de Corintios 7, que hay un sentido en el que una mujer soltera puede dar devoción sin distracciones al Señor, y es muy diferente a la manera que la mujer casada le puede servir al Señor.  Ahora, las mujeres casadas y las solteras pueden servirle al Señor, y si estas bajo la voluntad de Dios, entonces estás en el mejor lugar.  No estés deseando algo que Dios no te ha dado.  Si eres casada, no estés abatida por ser soltera. Si eres soltera, no estés abatida por  ser casada. Usa ese tiempo que Dios te ha dado, si eres soltera, para la gloria de Dios. 

Mientras pensamos en Ana, solo quiero hacer una nota aquí acerca de lo que no vemos en la descripción de Ana en Lucas 2.  No vemos a una mujer amargada, ni descontenta, ni malgastando su vida en la soledad.

No vemos a una mujer enfocada en sus dolencias y dolores, y a la edad de 103 años, seguro que tenía algunos. Seguro que tenía que tener algunas partes de su cuerpo que no estaban trabajando tan bien como en años anteriores. No ves un enfoque en esas cosas. No ves a una mujer que es egocéntrica. No ves a una mujer que su enfoque era en sus propias necesidades o buscando que otros atiendan a sus necesidades. 

Yo he visto a mujeres mayores ser dulces y amables y centradas en otros, y he visto algunas llegar a ser realmente difíciles de convivir, irritables, egocéntricas y siempre disgustadas o decepcionadas. «Mis hijos no hicieron esto o sí hicieron aquello, o la iglesia no hizo esto, o alguien no hizo esto, o el doctor no…» quejándose todo el tiempo.

Puedes hacer eso a cualquier edad. Mientras me convierto en una mujer mayor estoy más enfocada en lo importante que es tener una vida que sea libre de todo eso, y eso es lo que veo modelado en Ana.

No vemos en Ana una mujer que vivía un estilo de vida frívolo. No vemos a una mujer que es impulsada por el entretenimiento. No hay nada de malo en viajar, ver algunos lugares, hacer cosas que quizás no podías hacer en años anteriores, pero, ¿es eso en lo que consiste tu vida?  O ¿consiste tu vida en seguir a Cristo, buscarlo a Él y darlo a conocer a otros?

No ves aquí a una mujer que vivía un estilo de vida inmoral.  Dorothy y yo platicamos mientras almorzábamos, acerca de lo que estoy leyendo ahora en algunos reportes, aun del estado de Florida donde tienen la población más alta de jubilados, y cómo mucha gente de edad avanzada viven juntos. Hombres y mujeres cohabitando, no casados, viviendo un estilo de vida inmoral. Tú pensabas que esto era un problema de jóvenes, pero ahora lo vemos también entre personas de más edad.

No ves en Ana a alguien que decía, «estoy cansada de vivir sola. Pienso que voy a ir a buscarme un amigo.»  Esa no era su búsqueda. No se dirigía allí. Ella estaba buscando agradar al Señor.

  • No ves a una mujer entrometida
  • No ves a una mujer chismosa, en el teléfono, en el correo electrónico, mandando reportes acerca de otra gente.
  • Ves a una mujer que está bien enfocada en el Señor, una mujer que da vida en lugar de quitarla.
  • Ves a una mujer que sabía lo que era importante.
  • Ves a una mujer que vivía su vida para la gloria de Dios y a la luz de la eternidad, hasta llegar a la meta.

Eso es lo que yo quiero. Este es el tipo de mujer mayor que yo quiero ser.  Muchas de ustedes me han escuchado decirlo a través de los años que mi meta en la vida siempre ha sido ser una viejita piadosa. Yo encontré a mi ancianita piadosa aquí. Ana. He estado pensando en ella, reflexionando en ella, y yo digo que ese es el tipo de mujer mayor que yo quiero ser.

¿Sabes algo que me reta? Me reta el pensamiento de que no te despiertas a los 84 o 104 años, o la edad que ella tenía, y encuentras que estas cosas son verdad en tu vida. La breve descripción que se nos da de Ana en su vejez es el resultado de sus años, años de elecciones que ella tomó a lo largo del camino. Elecciones pequeñas, elecciones simples, elecciones de las que nadie más fue testigo.

Elecciones que nadie más vio y nadie más honró o aplicó. Elecciones de honrar al Señor.  Elecciones pequeñas de agradar al Señor en lugar de a sí misma.  Elecciones de confiar en el Señor cuando pudo haber estado atemorizada.  Elecciones de servir al Señor cuando pudo haber estado buscando que alguien le sirviera.

Entonces si yo digo que quiero ser ese tipo de mujer cuando tenga 84 años, ¿qué tipo de elecciones estoy haciendo hoy que me están poniendo en ese camino y harán que termine siendo este tipo de mujer al final de mi vida? Es una cosa agradar al Señor y servir al Señor cuando tienes 20 años, pero yo quiero ser fiel hasta la meta final. Yo pienso que tú también quieres eso.

Así que Señor, ponemos nuestros corazones y nuestras vidas delante de Ti y te pedimos que nos moldees y que nos des una visión de lo que Tú quieres que sean nuestras vidas. Danos una visión de vivir para los demás y para Ti, una vida verdaderamente espiritual, verdaderamente piadosa, apartada para Ti, una vida que traiga gloria a Ti. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: ¿Qué tipo de mujer quieres ser de aquí a un año? ¿Qué tal dentro de 20 años?  Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado ayudando a pensar acerca de tus acciones diarias y cómo estas forman el legado que estás dejando. El mensaje de hoy es parte de la serie titulada «La dedicación del Rey». Para escuchar cualquiera de los programas anteriores o leer nuestras publicaciones diarias, te invito a visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Has estado esperando algo por mucho, mucho tiempo? ¿Cómo será el fin de esa espera? Hablaremos más acerca de esto, mañana. Te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.    

Dejando un legado de fe, juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Para Tu Gloria, Miller y Eni Genes, Dios Reina ℗ 2017 Miller Genes. Canción usada con permiso. 

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