Podcast Aviva Nuestros Corazones

¡Vísteme de humildad! 2da Parte | Día 6

Annamarie Sauter: La humildad no es algo que viene naturalmente a ninguna de nosotras. Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Cuando tú miras una foto de un grupo, ¿cuál es la primera imagen que buscas? ¿Qué quieres mirar? Todo el mundo en la foto puede tener los ojos cerrados o el ceño fruncido, pero si nosotras estamos sonriendo y tenemos los ojos abiertos, decimos: “Oh, pero esta es una gran foto”. Y es porque buscamos nuestros propios intereses, o ¿no es así? ¡Es lo natural! Lo que es sobrenatural es tener un corazón humilde que mira primero por los intereses de los demás sobre sus propios intereses.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cómo oras por ti misma? Nancy ha identificado 10 peticiones personales de oración que ella frecuentemente eleva a Dios para que las cumpla en su vida y ella las ha estado compartiendo aquí en Aviva Nuestros Corazones. Una de ella es pedirle a Dios que nos revista de humildad. Vamos a repasar algunas de las ideas del programa de ayer y luego Nancy continuará con este listado de peticiones tan importantes.

Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy: Él es glorioso, Poderoso, Majestuoso, Santo, El es el único que es digno de toda alabanza.

Como seres humanos creados a imagen de Dios estamos en nuestro mejor punto, ¡cuando lo exaltamos Él! La ley del Reino de Dios, la ley del Reino del Cielo, Jesús dijo (acerca de esto) en el sermón del monte (Mateo 5:3), “Bienaventurados los pobres en espíritu…”.

Aquellos quienes espiritualmente están en bancarrota, aquellos que se dan cuenta que no tienen nada que ofrecer, que están destituidos, pobres en espíritu, ellos son los que van a ser bendecidos, son los que van a recibir el Reino de los Cielos, porque la vía para ir hacia arriba es yendo hacia abajo. Y aquellos que se empujan ellos mismos hacia arriba, aquellos que se exaltan a sí mismos, aquellos que ascienden en su orgullo, en sus corazones…

… Que quieren ser sus propios dioses, o quieren ser como Dios, o quieren ser superiores a otros… Esos son los que Dios va a empujar hacia abajo.

Ahora, usualmente oro, “vísteme de humildad”. Esa era mi oración original en la lista de peticiones. Pero en la medida en que continué estudiando esto, me di cuenta que las Escrituras nos enseñan que nosotras debemos vestirnos de humildad. No pongas a Dios en la posición de tener que humillarte… Lejos de esto elegimos humillarnos a nosotras mismas.

Es por esto que he arreglado esta oración y ahora dice, “que pueda ser vestida de humildad”. Ahora estoy orando: “Señor, dame la gracia de elegir vestirme de humildad”. Y puedes ver esto en un par de lugares en las Escrituras: primero, en 1 Pedro 5. Al inicio del capítulo, Pedro exhorta a los ancianos de la Iglesia a pastorear el rebaño de Dios, velando por él, con un corazón sincero, no siendo dominantes sino siendo ejemplo del rebaño, ejercitando un liderazgo de siervo humilde.

Y luego el dice en el versículo cinco de 1 Pedro 5: “Asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS.. .” ¿Y SABES TÚ LO QUE LA PALABRA “RESISTE” SIGNIFICA?, SIGNIFICA “BRAZOS FIRMES, EXTENDIDOS”. PORQUE DIOS MANTIENE EL ORGULLOSO A DISTANCIA. ALGUNOS DICCIONARIOS BÍBLICOS O ESCOLARES PUDIERAN DECIR QUÉ SIGNIFICA, “DIOS SE OPONE, EL MISMO EN LA BATALLA EN CONTRA DE AQUELLOS QUE SON ORGULLOSOS”.

¿Quieres tú que Dios mismo sea tu oponente, tu contrario, que se oponga a ti? Piensen en esto, yo no sé como se llaman las posiciones en fútbol, (¿defensas? ¿Corredores traseros?, Y he dicho más de lo que yo sé acerca de fútbol), pero he visto a algunos niños de ocho años corriendo hacia esos grandes jugadores para empujarlos y derribarlos… el niño va a ser derribado, va a caer antes que este jugador de fútbol, ¿no es así?.

Tú manifiestas orgullo, eres orgullosa, y Dios mismo se opondrá a ti. El mismo estará contra ti. El mismo se pondrá delante en la batalla contra ti. Pero ¿qué hace a aquellos que son humildes? les da gracia, les prodiga gracia, derrama gracia sobre el humilde.

Ves, nuestro razonamiento natural dice, “si tú te humillas a ti mismo, correrán por encima de ti, te aplastaran” Pero Dios dice: Si tú eres humilde, si te humillas, Dios te levantará. “Humíllate bajo la poderosa mano de Dios y él te exaltará a su debido tiempo”. (1 Pedro 5:6)

Pensamos que si nos humillamos, seremos como nada. No, tú eres nada hasta que te humillas a ti mismo. Humíllate a ti misma, vístete de humildad. Colosenses 3:12 dice algo similar: “Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia;” ¡revístete!

¡Oh amiga! Nosotras no pensáramos salir de nuestras casas en la mañana (yo espero que tú no) sin ponernos ropa, ¿verdad? Todo el mundo hizo eso esta mañana. Pero yo quiero saber, ¿te vestiste tú con estas cinco cosas, “con un corazón compasivo, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia?”

Imagina por un momento qué pudiera pasar en nuestros hogares, en nuestras casas, en nuestros lugares de trabajo y en nuestras iglesias, si nosotras comenzáramos a vestirnos como mujeres cristianas, vestir nuestras almas con estas ropas. La humildad es lo que cubre nuestra desnudez espiritual con la justicia de Cristo.

Hasta que nosotras no nos humillamos, no podemos ser vestidas con su justicia. Hasta que nosotras no nos demos cuenta de nuestra necesidad y decimos, “Señor, te necesito,” no podremos ser vestidas de Cristo.

Vemos evidencias de humildad en este asombroso retrato de Cristo en Filipenses capítulo 2. Ese pasaje que la mayoría de nosotras conoce y está tan familiarizada con el y cuando me encuentro con alguno de estos pasajes, es de ayuda ir de nuevo sobre ellos una y otra vez, una y otra vez y solamente recordar a Cristo, quien es nuestro supremo ejemplo de humildad.

¿Cuáles son las evidencias de esto? Bueno miremos entonces en Filipenses capítulo 2, empezando en el versículo 2: Pablo dice, “haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito.” He aquí una expresión de humildad, siendo uno, de una mente, de un corazón y en un mismo acuerdo”.

Cuando hay personas en una familia o en una iglesia quienes siempre están insistiendo en hacer las cosas a su manera, de acuerdo a su propia opinión y son contenciosos y dividen, allí no hay humildad. De hecho, Proverbios dice: “que por el orgullo viene la contención”. Si hay contiendas en tu hogar, si hay contiendas en tu matrimonio, si hay contiendas en tu iglesia, es porque hay orgullo.

Y quizás tú me digas: “Sí, todo el mundo alrededor de mí es orgulloso”. Bueno, quizás sea así, pero tú deberías pedirle a Dios que escudriñe tu propio corazón y pregúntate, “¿tengo yo la clase de espíritu humilde que produce unidad en el ambiente donde vivo y trabajo?

Filipenses 2:3: “Nada hagáis por egoism o por vanagloria (no egoísmo, ambición, rivalidad), sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo”. Si nosotras solamente hiciéramos eso un poquito, imagínate cuán diferente nuestras relaciones interpersonales pudieran ser, nuestro medio ambiente, nuestros lugares de trabajo.

Si considerara a cada persona que trabaja con nosotros como más importante que yo… ¿Cómo esto pudiera cambiar la atmósfera de Aviva Nuestros Corazones?

Si consideraras a tu esposo, tus niños, tus padres, tus suegros, tus nueras o yernos, las personas en tu iglesia, las personas con las cuales tú trabajas cuidando niños, en los estudios de la Biblia que tú lideras, las personas en tu lugar de trabajo, quienquiera que ellas sean, como más importantes que tú, con un corazón humilde, ¿qué cambiaría? ¿Cómo cambiaria tu entorno?

El versículo 4 dice: “No buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás”. Déjame mostrate cómo nosotras estamos sintonizadas, la pregunta que nos hacemos es: “¿cómo esto me afecta a mí, cómo esto cambia el tiempo de los servicios de la iglesia, cómo esto cambia la estructura organizacional, cómo esta situación, cómo me va a afectar a mí?

Cuando tú miras una foto de un grupo, ¿cuál es la primera imagen que buscas, que quieres mirar? Todo el mundo en la foto puede tener sus ojos cerrados y ceño fruncido, pero si nosotras estamos sonriendo y tenemos los ojos abiertos, decimos, “¡Oh, esta es una gran foto! Y es porque buscamos nuestros propios intereses, ¿no es así? ¡Es natural! Lo que es sobrenatural es tener un corazón humilde que mira primero por los intereses de los demás sobre sus propios intereses.

Es por esto que nosotras necesitamos orar y decir, “ ¡Señor, ayúdame a ser revestida con humildad!”. Miremos el verso cinco: Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús”. Es una forma de pensar que nosotras estamos pidiendo a Dios que nos dé una mentalidad humilde. “El cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo…” Esas son cualidades de la humildad: vaciarnos de nosotras mismas, un corazón de sierva, haciéndose semejante a los hombres.

Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Este es un amor de autosacrificio, de autonegación que da y da y sirve y obedece la voluntad de Dios, aun cuando sea muy costoso. Ese es el modelo de siervo.

Y mira esto, en Filipenses es 2: 9-11: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre”.

Cuando Jesús se humilló a sí mismo, ¿qué hizo Dios? Dios le levantó, Dios le exaltó. Cuando tú te humillas a ti misma, Dios te exalta a su debido tiempo. ¿Y sabes qué? Porque te has humillado, todo lo que tú anheles y desees va a darle gloria a Dios. No vas a ser orgullosa cuando Dios te exalte. Vas estar agradecida y feliz de que Dios esté siendo glorificado y vas a querer que él sea exaltado, vas a querer que otros alrededor de ti sean exaltados porque estás viviendo esas cualidades.

Escucha, cuando nuestros corazones son humildes, cuando estamos vestidas de humildad, ¡todo lo que nos interesa es que Dios se lleve la gloria, que Jesús sea reconocido y alabado, adorado y aplaudido como Señor! Esto es lo que nos importa. Así que, no es pensar menos de nosotras mismas, es no pensar en nosotras mismas para nada.

Yo debo menguar”, dijo Juan el Bautista, el que vino abrir camino delante del mesías, “pero El debe crecer”. Ese es un corazón humilde.

Así que, en estos momentos de cierre, quiero preguntarte: ¿cómo podemos humillarnos a nosotras mismas? Se nos ha dicho que nos vistamos de humildad, que nos humillemos a nosotros mismos. Y estamos orando que Dios nos ayude a vestirnos de humilda. Pero de manera práctica, ¿cómo podemos humillarnos a nosotras mismas?

Déjame darte algunas sugerencias que han llegado a mi mente en estas últimas 24 horas:

  • Enfócate en la grandeza y la santidad de Dios. Enfócate en Dios en vez de en ti misma. Enfócate en la grandeza de tu creador y en lo que él ha creado. Cuando lo hagas, vas a tener una correcta perspectiva acerca de ti misma.

Si necesitas un pasaje que te muestre cuán grande es Dios y cuán endebles somos nosotras (yo amo este pasaje), ve a Isaías capítulo 40, comenzando en el versículo 12. También nos muestra cuán preciosas somos para Dios, porque Dios cuida de nosotras. Mira esto por ejemplo: “¿Quién midió las aguas?”. Las aguas de toda la tierra… Yo pienso que hay, si recuerdo correctamente, 340 quintillones o cuatrillones, ¡ahora no puedo recordar, cuántos galones de agua hay en el planeta!

Cuando tú llegas a esos números tan grandes, realmente ya no importa, ¿verdad?, ¡Hay mucha agua en el hueco de Su mano! Aquí en el hueco de mi mano, aquí mismo, ¿cuánta agua puedo yo sostener allí? ¿Quizás una cucharada? ¿Cuánta agua puede sostener Dios en la palma de su mano? Todos los galones de agua que hay en el planeta y en el universo.

Con su palmo ¿cuál es la medida de mi mano?, ¿Tres pulgadas o algo así ¿… No muy grande? ¡Con el palmo de Su mano Él mide todo el espacio de los cielos! ¡WAO! ¡Él tomó la medida de los cielos, (de este a oeste, de norte a sur, todos los cielos con el palmo de Su mano).

Y con un tercio de medida calculó el polvo de la tierra, con una tasa de medir!. Una tasa de medir de Dios puede contener todo el polvo de la tierra,
¿quién lo ha hecho? Quién pesó los montes con la báscula, y las colinas con la balanza?

Versículo 15: He aquí, las naciones son como gota en un cubo,
y son estimadas como grano de polvo en la balanza
… “Qué necedad la de nosotras en sentirnos orgullosas de nada ¡somos tan pequeñas y Él es tan grande, tan majestuoso!.

John Flavel es un gran escritor de todos los tiempos. Él dijo, “aquellos que conocen a Dios serán humildes, y aquellos que se conocen a ellos mismos no podrán ser orgullosos”. Si tú quieres ser humilde, conoce a Dios, llega a conocer a Dios… Pondera cuán grande Él es, medita sobre esto, medita en las Escrituras que te ayudan a pensar de esta manera.

  • Si tú quieres ser humilde, si tú quieres humillarte a ti misma, reconoce y confiesa cómo tu corazón se ha inclinado hacia el orgullo. Reconócelo. No digas, “yo no soy orgulloso” porque el hecho es que nosotras somos orgullosas. Reconócelo, confiésalo, la tendencia es a pensar mucho, demasiado, muy a menudo y muy alto acerca de nosotras mismas.

C.S.Lewis dijo, “Si alguien quiere adquirir humildad, puedo creo, decirle cuál es el primer paso. El primer paso es darnos cuenta de que somos orgullosos. Si tú piensas que no eres engreído, esto quiere decir que de verdad eres engreído!”. Así que, reconócelo, mira cuán grande es Dios y luego reconócelo, “Señor, locamente, sin ninguna base racional, hay orgullo en mi corazón”. Reconócelo y confiésalo.

  • Si quieres ser humilde, si quieres humillarte a ti misma, aprende a expresar tu necesidad, primero a Dios y luego a los demás. Orando esta oración, “Señor, vísteme de humildad”, nosotras estamos expresando nuestra necesidad. Requiere humildad para orar por humildad, ¿verdad? Nosotras estamos diciendo, “yo no tengo suficiente humildad. Señor, soy de manera natural orgullosa, pero quiero que tú me vistas de humildad” ora por humildad.
  • Expresa tu necesidad a otros. Cuando tú dices, “estoy en necesidad”, lo que realmente estás diciendo es no soy autosuficiente, no lo tengo todo”. Le confesé a alguien esta semana pasada, en la medida en que estábamos orando juntos, un área de necesidad en mi vida, y Dios me estaba mostrando algunas áreas donde yo sabía que algunas cosas no estaban bien.

Y le pedí a esta persona que orara por mí, le pedi que me ayudara. Ese fue un paso de humildad. Ahora, esa sola conversación no me hace una mujer humilde, pero es un paso en la direccion correcta ¿no crees?. Decir, “ tengo una necesidad. ¿Pudieras orar por mí?”.

Si quieres humillarte a ti misma, entonces aprende a recibir crítica y reproche, sea justificada o no, que estén en lo correcto o no. Le digo a nuestras corresponsales, aquellas que responden los correos electrónicos y las cartas que llegan a Aviva Nuestros Corazones, “en cualquier momento, cualquier persona que nos escriba para criticarnos, primero le agradecemos, por tener el cuidado suficiente de venir y expresarnos su punto de vista, y hacerlo de manera personal”.

Cuando alguien se acerca a ti, agradécele su crítica y luego en oración considérala. No seas demasiado rápida en defenderte a ti misma. Proverbios 21:2 dice: “Todo camino del hombre es recto ante sus ojos…” ¿Sabes tú lo que es esto? Es orgullo. Así que recibe la crítica y el reproche.

  • Pide consejo y el punto de vista de otros. Sé enseñable. ¡Todas nosotras tenemos puntos ciegos! El fundador de nuestro ministerio usualmente decia, “el último hombre que sabe que tiene un agujero en su chaqueta es el hombre que la tiene puesta”. Así que, pregúntale a alguien, “¿tengo un agujero en mi chaqueta? ¿Hay algunas cosas que estás viendo en mi vida?”.

Si de verdad tú quieres ser valiente, pregúntale a tu compañero, pregúntale a tus hijos adolescentes. Algunas de ustedes están muy cargadas por sus hijos adolescentes que son arrogantes y no quieren escuchar, y no son enseñables. ¿Cómo está el espíritu enseñable y humilde que ellos ven en su mamá?

Algunas de ustedes realmente desean y anhelan ver a sus esposos que se humillen y vean su necesidad. ¿Cuándo fue la última vez que él te vio humillarte y expresar tu necesidad y pedir una oración? Solo preguntando, pidiendo consejo. Cuando tú estás equivocada, no busques retaliación, no te defiendas a ti misma. Haz lo que Jesús hizo. Él se humilló a sí mismo. Como dice la antigua canción “ni siquiera hubo un murmullo con sus labios…”.

… El silencio majestuoso de Cristo cuando estaba siendo falsamente acusado, perseguido y difamado.

  • Si tú quieres humillarte a ti misma, expresa tu dependencia de Él. “Yo lo necesito cada hora”. Agradece cuando Dios te pone en un lugar donde no tienes ayuda, donde lo necesitas a Él desesperadamente, donde no puedes hacerlo sin Él.

Recuerda lo que yo he dicho tantas veces en Aviva Nuestros Corazones, “cualquier cosa que me haga necesitar a Dios es…[¿Qué es?]… ¡Una bendición! Expresale tu dependencia a Él.

  • Mantente predicándote el Evangelio… El Evangelio de nuestra pecaminosidad, de nuestra indignidad… ¡El Evangelio del asombroso amor y gracia y de la obra de redención de Cristo, que hace a enemigos, amigos y hace a los pecadores, santos! Mantente predicándote el Evangelio.
  • Busca toda oportunidad de darle la gloria, el honor y la alabanza a Dios, hazlo todo para El. Una pasión por la alabanza, una pasión por alabar a Dios, es una evidencia de humildad y cura el orgullo, es un antídoto para el orgullo. Alaba al Señor.

Y así, al orar, nosotras queremos pedirle a Dios, hoy y en los días por venir, que nos ayude a vestirnos de humildad. Quiero orar una breve oración, y pedirte que la hagas tuya, y luego quiero cerrar orando con una oración de El Valle de la Visión, que es una colección de las oraciones y devociones puritanas, he adaptado solo una pequeña parte para que pueda ser relevante en nuestra situación presente. Ora conmigo, si puedes.

Señor Jesús, ¿pudieras darme la gracia de caminar en los pasos del Salvador quien es manso y humilde de Espíritu, quien se humilló a sí mismo y se hizo carne para vivir nuestra vida y morir la muerte que nosotras merecíamos? ¿Pudieras con Tu gracia permitirme elegir ser pobre en espíritu? ¿Estimar a los demás como mejores que yo misma? ¿Pudieras darme la gracia de no estar buscando impresionar a otros, simplemente agradarles, solo para agradarte a ti? ¿Pudiera yo menguar y que Cristo sea magnificado?

Y ahora tomado del libro El Valle de la Visión: “Oh, Dios, alto y santo, manso y humilde, permítenos aprender por esta paradoja que el camino hacia abajo es el camino hacia arriba, que estar abajo es estar arriba, que el corazón contrito es el corazón sanado, que el espíritu contrito es el espíritu que se regocija… Que el alma que se arrepiente es el alma victoriosa, que tener nada es poseerlo todo, que sufrir la cruz es usar la corona. Que dar es recibir. Permítenos encontrar Tu luz en nuestra oscuridad, Tu gozo en el sufrimiento, Tu gracia en el pecado, Tu riqueza en nuestra pobreza, Tu gloria en nuestros valles y Tu vida en nuestra muerte ”.

Así que, Señor, nosotras oramos, ayúdanos a vestirnos de humildad. Que Tú puedas ser exaltado. Y oramos esto en el nombre de Jesús. Amén.

Annamarie Sauter: Hemos estado escuchando a Nancy DeMoss de Wolgemuth pidiendo a Dios que nos revista de humildad. Si esa oración expresa el deseo de tu corazón, nos animarías a verlo. Puedes dejar tu comentario en nuestra página de internet. Solo tiene que visitar AvivaNuestrosCorazones.com, pulsar en Radio y luego dejar tu comentario al pie de la transcripción.

También, puedes leer otros comentarios y ver cómo Dios está obrando en la vida de otras radioescuchas. Y mientras estás visitando nuestra página de internet, asegúrate de revisar el recurso gratuito que acompaña esta serie. Es más que una lista de las 10 peticiones personales de oración de Nancy. También incluye espacio para escribir tus propias oraciones y pensamientos. Contiene textos para leer y pensamientos devocionales de Nancy.

Nuestro anhelo es que puedas hacer un hábito al orar este tipo de peticiones que honran a Dios. Oraciones tales como: Señor, guarda mi corazón, lléname de Tu amor, lléname de Tu espíritu y la que escuchamos hoy… Revísteme de humildad. ¡Este tipo de oraciones cambiarán tu vida!

Puedes descargar este recurso gratuito en nuestra página de internet AvivaNuestrosCorazones.com.

Mañana Nancy continúa la serie y comienza hablar acerca de la quinta petición: Señor, ¡hazme una sierva! Si te atreves a escuchar, quizás te encuentres orando esta misma petición. Espero que así sea. Por favor, únete a nosotras, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.