Podcast Aviva Nuestros Corazones

Volviendo a tu primer amor

Carmen Espaillat: La manera en que ves a Dios es importante. Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: De tu opinión de Dios viene la forma en que vives y piensas en todas las otras áreas de tu vida, así que no te quedes atascada, como muchas mujeres, con una opinión de Dios que está distorsionada y pervertida, basada en haber tenido un padre que no fue buen ejemplo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Estás haciendo que hoy cuente? En los próximos minutos serás inspirada a vivir para la eternidad. Hoy Nancy continúa con la serie, «La instrucción de un padre».

Nancy: He estado intentando durante las últimas sesiones compartir con ustedes desde mi propio corazón una inversión que me fue dada durante los primeros 21 años de mi vida por mi papá y mi mamá, que nos instruyeron a mí y a mis seis hermanos y hermanas en los caminos de Dios. Es un legado que quedó para mí que es más rico y más maravilloso que cualquier herencia material que mi padre pudo haber dejado cuando murió el fin de semana de mi 21 cumpleaños. Mientras he estado hablando de estas cosas, creo que te puedes dar cuenta de que es algo serio para mí, que estas cosas se han apoderado de mi corazón y de mi vida.

El primer día de la serie empecé con lo que dije que era lo más importante, donde dije que mi papá nos enseñó a tomar a Dios en serio, y hoy quiero cerrar ese pensamiento con un décimo principio.

Y es que el tiempo es corto, y la eternidad es larga. Por lo tanto, aquí va un, «y entonces qué» –no desperdicies tu vida. Haz que cuente para la eternidad.

Ahora, cuando tienes 16, 18, 20, 30, 35 años de edad, probablemente no estás pensando mucho sobre la eternidad. ¿Me permitirías decirte que necesitas hacerlo? El tiempo es corto y la eternidad es larga. Es para siempre, y por lo tanto nos corresponde estar pensando ahora, como dice Eclesiastés: «Acuérdate de tu Creador (con C mayúscula) en los días de tu juventud» (12:1 NVI).

Piensa en Él ahora. Piensa en cómo vas a darle cuentas a Él algún día, y al ver tu vida extenderse delante de ti, la vida parece tan larga. O sea, hay días en que parece que poder pasar el noveno grado va a ser para siempre.

Ahora miramos hacia atrás, y si eres de mi edad, piensas, «¿Noveno grado? ¿A dónde se fue? ¿A dónde se fue la universidad? ¿A dónde han ido mis 20? ¿A dónde han ido mis 30? ¿A dónde van mis 50?»

Se van rápido porque el tiempo es corto, y cuando estás en el lado más joven de la vida, no ves eso. El camino parece largo. Esa es una de las alegrías de la juventud, pero también una de las cosas serias sobre crecer, sobre envejecer, es que te das cuenta de que es un destello. La vida es un vapor. Está aquí ahora, y se va tan rápido.

La tendencia, y lo que la mayoría de la gente hace, es desperdiciar su vida. Gastan sus vidas, y terminan en el cielo un día sin nada que mostrar, habiendo estado años en esta tierra. Se paran delante del Señor, y no son capaces de dar cuentas de lo que sucedió en sus vidas que hizo una diferencia para la eternidad.

Ahora permítanme decir, a propósito, para aquellas de ustedes que son madres. Puedes decir lo que quieras sobre lo que es importante para ti, pero tus hijos saben lo que es realmente importante para ti. Ellos saben lo que valoras. Ellos saben lo que te importa, y eso es de lo que estoy hablando aquí, vivir en tu hogar los valores eternos.

Para mi papá y en nuestra familia, eso tenía que ver con el uso del tiempo. Como he dicho antes, no teníamos suscripción a un periódico. No teníamos televisión. No íbamos al cine, no porque sintiéramos, o que mi papá sintiera, que esas cosas eran inherentemente pecaminosas o malas, pero él sabía que muchas personas simplemente pasan la vida entreteniéndose y divirtiéndose y no tienen nada que mostrar para la eternidad.

Tú dirás: «¡Wow, debiste haber crecido en un hogar realmente serio!» ¿Sabes? nos reímos mucho en nuestra casa. Tuvimos noches familiares. Tuvimos noches de juego. Discutimos mucho.

Hablamos mucho, al mismo tiempo. Éramos una familia divertida. Nosotros nos divertimos mucho. Tuvimos muchas actividades, pero estábamos pensando en la eternidad, porque la eternidad es un asunto serio.

Es para siempre, y eso era lo que estaba siendo modelado en nuestra casa; esta vida es corta. A la luz de la eternidad, la mayor parte de lo que nos importa ahora parecerá absolutamente insignificante, y por el contrario, las cosas que parecen insignificantes para nosotras ahora, cuando estemos delante de Dios podrán parecer ser monumentales. Tenemos que ajustar nuestros valores para que se ajusten a los valores eternos.

Mi papá solía tener en su escritorio un pisapapeles de mármol pequeño que tenía esa pequeña inscripción que probablemente has visto, «Solo una vida que pronto pasará; Solo lo que es para Cristo durará». Él vivió de esta manera. Siempre estaba pensando de esa manera.

Tengo una hoja de papel escrita con su puño y letra donde escribió tres categorías, tres listas. En primer lugar escribió, «¿Cuáles son mis metas de por vida?» Enumeró cinco, y una de ellas era lo mucho que él quería dar en su vida. Otras de ellas eran metas para su familia, y luego había otras metas personales, espirituales y de negocios.

Luego escribió: «Si yo supiera que voy a morir en tres años, ¿qué haría?»  Luego escribió: «Si yo supiera que tengo menos de seis meses de vida, ¿qué haría?» Anotó solo algunas cosas muy breves pero bien pensadas sobre las decisiones que él tomaría, sin saber que no iba a vivir tres años a partir del momento en que escribió esas notas.

A la edad de 53 años, instantáneamente, sufrió un ataque al corazón y se fue a  la presencia del Señor, pero él pensaba en la eternidad. Es por eso que creo que su regreso a casa, su muerte, fue una alegría. Yo misma no lo sabré hasta que llegue allá, pero sé que él había estado viviendo para la eternidad desde que conoció al Señor, que él se sentiría más a gusto en el cielo que aquí en esta tierra porque en el cielo estaba su hogar.

Ahí es donde estaba su corazón. Ahí es donde se dirigían sus pasos. Ahí es donde su dirección fue señalada, hacia el cielo, hacia la eternidad.

Para él eso significaba, por ejemplo, que se preocupaba intensamente sobre la condición de las personas perdidas, las personas que no conocían a Cristo, los incrédulos. Ellos le importaban. Mi padre le testificaba a todo lo que se movía, y eso no es una exageración.

La razón por la que las almas perdidas le importaban a mi papá era porque sabía que todas las personas que alguna vez vio, iban a pasar la eternidad en algún lugar, en el cielo o en el infierno. Sabía que si Dios había traído esta persona a su camino, había un propósito para eso, y que él debía estar atento a las oportunidades de compartir a Cristo con otros.

Cuando era joven, fui muy impactada por la historia de Henrietta Mears quien fue una mujer muy activa en muchos tipos diferentes de ministerio. Ella nunca se casó. Ella tenía un corazón para Dios, y bajo su ministerio, 400 hombres entraron a tiempo completo a la obra cristiana simplemente como resultado de su influencia en sus vidas. No era más que una mujer que vivía para la eternidad.

A fines de 1940, se convocó a una conferencia de jóvenes en edad universitaria, donde ella quería que oraran y buscaran al Señor, acerca de cómo podrían hacer una diferencia para Cristo en su generación, y ella les escribió a estos estudiantes universitarios invitándolos a venir a esta conferencia. Aquí está parte de lo que les dijo.

Estimado tal y tal:

«¡Te necesito y Dios te necesita! He vuelto de Europa y de América del Sur con una abrumadora sensación de la hora de crisis en la que vivimos. Las necesidades del mundo son espantosas. Creo que eres es un joven de impacto, porque quién sabe si «has llegado al reino justo para un momento como este». Yo creo que Dios no ha cometido ningún error y que Él tiene un plan para ti en esta hora.

Como nunca antes, Dios está llamando a gente común, prescindible. Él está buscando hombres que enfrenten las montañas de oportunidad. Él está buscando una juventud que diga: “Voy a hacer frente a esta hora y encontraré mi lugar en la misma, y si perezco que perezca”».

Henrietta Mears les dijo a estos jóvenes,

«Necesitamos hombres que pongan a Dios en primer lugar. Quisiera que tuviéramos jóvenes conducidos por una visión poderosa de lo que Dios puede hacer si solo Él los poseyera. Creo que los jóvenes de hoy van a hacer cosas que van a tambalear a esta generación, pero todo esto pasará. Debemos hacer que los jóvenes no traten con cosas que son del tiempo, sino de la eternidad».1

Ese es el llamado de Dios. El tiempo es corto. La eternidad es larga. Sea cual sea la edad que tengas, no desperdicies tu vida. Haz que cuente para la eternidad.

Puedes decir: «Yo solo tengo 20 años de edad. Esa es una cosa difícil para estar pensando en este momento». Quiero que sepas que tuve un hermano que a la edad de 22 años, en tercer año de la universidad, en preparación para entrar a tiempo completo en el servicio cristiano, murió en un accidente automovilístico.

Él no tenía idea cuando salió de la casa ese día de que nunca regresaría. Dios solo le dio 22 años. No esperes a mañana. No esperes al próximo año. No esperes a otra temporada de tu vida para tomar en serio el servicio a Dios, el amar a Dios, la inversión de tu vida en Su reino.

No quiero decir que tienes que dejar el trabajo, o tal vez tengas que hacerlo. Si eres una esposa o madre y estás cuidando de tu familia, eso es lo que Dios te ha dado para glorificarlo, pero hazlo a la luz de la eternidad. Cría a tus hijos a la luz de la eternidad. Sé consistente con tus hijos sobre el estado de sus almas, porque no sabes si vas a tener un mañana para darles ese mensaje a sus hijos.

Mi papá murió a la edad de 53 años. Tenía 7 hijos entre los 8 y los 21 años, y cómo le agradezco al Señor que el 1 de septiembre de 1979, cuando se fue a casa para estar con el Señor, nos había dicho lo que tenía que decirnos. Nos había dicho que nos amaba. Él nos había hablado acerca de Cristo. Él nos había instado a conocer a Cristo, a dedicar nuestras vidas a Él, a dar nuestra vida para Su reino.

Todo lo que estoy diciendo en Aviva Nuestros Corazones, de una manera u otra, es algo que mi padre me enseñó.

  • ¿Qué legado estás dejando para tus hijos?
  • ¿Qué instrucción van a darle a esa próxima generación que recibieron de ti?

Hazlo ahora. Hazlo a la luz de la eternidad.

Carmen: La vida es corta y la eternidad es larga. Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado animando a usar el tiempo sabiamente. Este es uno de los principios que ella aprendió de su padre, y a lo largo de esta semana ella ha estado compartiendo varios de estos principios con nosotras. Si te has perdido cualquiera de los programas anteriores, te animo a escucharlos o leer las transcripciones a través de nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Hace un tiempo recibimos una nota de una radioescucha. Ella estaba escuchando una serie basada en Hechos capítulo 20. Ella nos escribió,

«Mientras Nancy mencionaba los temas sobre los que ha enseñado, recordaba las series y los programas que he escuchado, las enseñanzas que me han confrontado, las verdades que me han animado; fue como verlos pasar en mi mente como una película, fue muy emotivo, recordaba también la nueva vida que Dios me ha dado y las amistades que he conocido aquí. Mi corazón se llenó de gozo y gratitud por todo lo que Dios me ha permitido aprender en su gracia a través de este ministerio. Muchas gracias le doy a Dios, a Nancy y a todo el equipo de Aviva. ¡Las quiero! Dios las bendiga».
Katherine

Esta radioescucha asistió a la conferencia Mujer Verdadera 17.

Marco: Bueno, soy Marco, Marco Figueroa. Soy esposo de Katherine…

Carmen: Marco, su esposo formó parte del grupo de hombres que estuvo presente, orando por todas aquellas que asistimos.

En una oportunidad que tuvimos de conocerlo, él nos compartió lo siguiente:

Marco:

La masculinidad hoy en día ha desaparecido. Y en mi caso no era diferente. Yo era un hombre normal, es decir, un hombre con cero masculinidad. Mi falta de masculinidad impactaba muy negativamente mi matrimonio. Mi matrimonio estaba verdaderamente mal. De repente, Katherine tuvo acceso a una serie, a una información por parte del ministerio. Ella empezó a entender el diseño de Dios para la mujer y con la gracia de Dios ella empezó a vivir conforme a este diseño, y como resultado de ese diseño, bueno, a mí no me quedó de otra más que subirme; y es muy chistoso pero a tiros y tirones de una forma...digo, no es fácil, ni hemos llegado ni lo hemos conquistado, pero por lo menos tenemos sobre la mesa muy claro, cuál es el rol de la mujer, cuál es el rol del hombre, y estamos pidiéndole a Dios que nos de la fortaleza de poderlo seguir. Al mismo tiempo ella tiene sus grupos de mujeres y yo estoy con la ayuda de Dios iniciando otros grupos de hombres, grupos donde estamos estudiando la masculinidad bíblica, estamos estudiando cómo realmente Dios nos diseñó para ser cabeza. El ser cabeza no quiere decir que seas el jefe o que seas el patrón, quiere decir que eres quien tiene la responsabilidad sobre sus hombros. Tú eres el responsable, a ti te van a pedir cuentas por eso. Cuando me di cuenta de eso, me morí de miedo, pero es muy chistoso cómo Dios nos capacita y Dios nos da la fortaleza y nos da la sabiduría y poco a poco vamos caminando con la gracia y con el poder de Dios.  

Carmen: Como sabes, Nancy está llamada a hablarle a mujeres, pero escuchar testimonios como este nos trae gran gozo.

Nancy,

Nancy: Yo creo que la intención de Dios y Su plan es que los padres, los padres terrenales, sean un reflejo aquí en la tierra de nuestro Padre celestial.  Qué bendición es tener padres que en cierto grado, en cualquier grado hacen eso. ¡Aunque ningún padre terrenal puede acercarse a ser lo que nuestro Padre celestial es! Ellos son un  reflejo tenue, en el mejor de los casos, pero si tienes un padre que de alguna manera reflejó el corazón y los caminos de Dios y te ha apuntado al corazón de Dios, entonces no te olvides de agradecer al Señor el privilegio de contar con eso.

Puede ser que tu padre no sea creyente, pero si hay algunas cosas que hizo que te guiaron en la dirección correcta, que reflejaron los caminos de Dios, que desarrollaron carácter en tu vida, entonces eso es base suficiente para ser agradecida. Es base para honrarlo, y pienso que es importante que recordemos expresar ese honor según tengamos oportunidad. Esperemos que eso sea antes de que el órgano o la música esté tocando y las flores estén siendo esparcidas en el funeral; pero mientras él esté vivo, dile las cosas que tienes que decir mientras hay tiempo.

Y quiero traer un balance aquí porque sé que cuando tenemos una conversación como esta y escuchamos acerca de la bendición que los papás de las demás han sido para ellas, hay muchas mujeres que hoy en día, cuando dices la palabra papá, hace que algo terrible suceda en su mente,en sus emociones, en su corazón. Hay dolor, hay un temor que entra en el corazón de muchas mujeres  hoy cuando dices padre o papá, y tenemos que reconocer que eso es así.

Hay una gran cantidad de padres y madres, hijos e hijas, que se han rebelado contra el mandamiento de Dios y no han reflejado lo que deben a los miembros de su familia.  Pienso que necesitamos saber que el corazón de Padre de Dios se duele con las mujeres que han tenido que lidiar con un padre así.

Permíteme advertirte que, si ese fue tu pasado, recuerda que sería un error suponer que también tu Padre celestial es como el padre terrenal que has conocido. Para todas nosotras como mujeres, de una manera u otra, nuestra visión de Dios es en gran manera influenciada por la visión de nuestros padres terrenales, para bien o para mal. El punto es que hay una influencia allí, y no es una influencia del todo mala si has tenido un buen padre.

Doy gracias al Señor por la manera en que mi papá me ayudó a amar y a confiar más en mi Padre celestial; pero si en tu caso tu padre no fue un hombre piadoso, entonces sería un error suponer que tu Padre Celestial te tratará de la misma manera. Es por eso que tu punto de vista de Dios es muy importante.  Porque de tu visión de Dios viene la forma en que vives y piensas en cada área de tu vida.

No te quedes atascada, como muchas mujeres lo hacen, en tener un pensamiento distorsionado y pervertido de Dios, basado en haber tenido un padre que no era bueno. Obtén tu punto de vista de Dios del lugar donde Dios se revela, y eso es en Su Palabra.

Solo dile a Él: «Señor, tengo este horrible punto de vista de los hombres, papás, padres, pero sé que es mi problema. Quiero que me des un nuevo entendimiento, que transformes mi punto de vista de Ti. Que sea de acuerdo con la verdad».

No importa dónde has estado, qué clase de padre tuviste o no tuviste, el mandamiento de honrar a los padres, honrar a las madres se aplica a cualquier tipo de padres que pudiste haber tenido. Una vez más, eso no se basa en el buen trabajo que hicieron al criarte, sino en el hecho de que Dios los puso en esa posición.

Ese padre, esa madre, esos padres en tu vida son el instrumento de Dios para convertirte en la mujer que Él te creó para ser, así que da gracias a Dios por tu papá.

Ahora, para algunas de ustedes, eso es fácil. Para mí eso es fácil. Pero para otras de ustedes es muy duro, por eso estoy diciendo que a medida que lo hagas, a medida que vayas al lugar en el que dices: «Señor, gracias por el hogar en que yo nací. Gracias por las partes difíciles. Los recibo de Tu mano soberana. Lo ofrezco como una ofrenda para ti, y te estoy dando la oportunidad de transformar».  Lo que los hombres pensaron para mal, Dios lo tornó en bien, y Él puede convertir en bendición, no solo tu vida, sino la vida de los demás que vas a tocar en el camino como resultado de esto.

Carmen: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth. Hoy concluimos la serie titulada, «La instrucción de un padre». A lo largo de esta semana Nancy te ha ofrecido diez principios importantes que aprendió de su padre, Art DeMoss.

Te invito a visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com y compartir los principios que has aprendido de tus padres o personas que han jugado este rol en tu vida. Deja tu comentario al final de la transcripción de este programa.

Como hemos escuchado de Nancy en esta serie de programas, un padre deja un legado en la vida de sus hijos. También escuchamos un testimonio de un hombre que está influyendo para bien, en su iglesia local.

Ahora, escuchemos de otro hombre que, luego de un año difícil y lleno de dolor, influyó para bien en la vida de su esposa.

Él, quien es pastor en Ecuador, encontró algo en la radio que llamó su atención…

Jorge:

Mi nombre es Jorge Rodriguez y quisiera compartir con ustedes brevemente un testimonio de algo que realmente fue una gran bendición y sigue siendo una gran bendición en nuestras vidas.  Salimos de la ciudad donde estábamos a otra, con el corazón muy lastimado, llenos de muchos pensamientos. Yo sabía que tenía que trabajar en el corazón de mi esposa, sabía que tenía que restaurar muchas cosas que habían sido lastimadas. Ella estaba muy dolida. En uno de esos días donde fui a trabajar, y estaba regresando a mi casa como a las 11 de la noche, tenía la costumbre de tener la radio cristiana local prendida, y entonces de pronto comencé a escuchar a una mujer hablando y me acuerdo que estaba hablando me parece que era Tito capítulo 2 y estaba explicando las características de una anciana y cómo debía ser una mujer que realmente honraba al Señor desde su hogar, desde la iglesia, y comencé a escuchar la explicación de las palabras griegas, cómo los otros lo interpretaban y yo ¡guau! Como todo pastor comencé a escuchar, esto no es de lo mismo. Así que esa noche pasó. La siguiente noche, por alguna razón, a la misma hora estaba regresando y escuché el programa desde el principio. Entonces me enteré que el programa se llamaba Aviva Nuestros Corazones. Escuché todo el programa y realmente llegué a mi casa, creo que esa noche el Señor habló grandemente a mi vida y estaba pensando: esto es lo que mi esposa tiene que escuchar, necesita escucharlo. Así que llegué a la casa muy emocionado y le dije: mi amor tú necesitas escuchar esto, necesitas escuchar esto. Entonces al siguiente día en mi oficina comencé a descargarlos. Me metí a la página y comencé a descargar todas las enseñanzas, los programas de radio en MP3 y entonces le hice como una selección en un CD a mi esposa. Le dije, mi amor, mira, esto lo vamos a hacer en forma de devocional, tú lo escuchas en la mañana cuando yo salga a trabajar y cuando regrese en la noche conversamos a ver qué fue lo que aprendiste. Así comenzó y realmente puedo decir: qué bendición fue haber escuchado palabra de Dios al corazón de una esposa que estaba lastimada, que estaba tal vez pensando, yo sé que mi esposo ha sido llamado por Dios pero quizás no quiero estar ahí; y ver cómo su corazón fue sanando y una de las herramientas que Dios utilizó fue los libros de Nancy y también el programa de radio. Así que hermanas, esto es algo que realmente las mujeres deben escuchar y las mujeres de nuestra iglesia tienen cien por ciento recomendado el hecho de que cualquier cosa que encuentren de Aviva Nuestros Corazones es algo que yo mismo recomendaría, que quizás yo mismo se lo enseñaría pero que quizás el Señor ha querido en su providencia que el impacto que viene de los labios de una mujer al decir las mismas verdades de Su Palabra, quizás sea mucho mayor que el de su propio pastor. Cuando quizás ellas necesitan correr a algún lugar y buscar esa voz o esa mano que acaricie sus espaldas diciendo, vamos, vamos, esto es así, nosotros también luchamos con nuestros hijos, nosotros también luchamos con otras personas. Ellas tienen ese recurso a la distancia. Gracias por eso y deseo que el Señor les bendiga grandemente y aquí en Ecuador el ministerio de la Palabra por medio de ustedes ha traído mucho beneficio. Que Dios les bendiga.

Carmen: ¡Qué gran exhortación! Es de gran gozo para nosotros escuchar cómo Dios está obrando alrededor del mundo, y cómo ha usado a Aviva Nuestros Corazones para llegar al corazón de muchas mujeres.

Nancy: Me emociona escuchar testimonios como este. ¡Qué alegría ver la forma en que Dios puede usar una serie de programas o cualquier otro recurso para traer convicción de la verdad que cambia vidas y nos guía a depositar nuestra fe en Cristo.

Estoy agradecida de que oyentes como tú hagan posible que podamos ofrecer publicaciones, transcripciones y programas archivados sin cargo en AvivaNuestrosCorazones.com. Hay casi seis años de material valioso en AvivaNuestrosCorazones.com. Cada uno de esos programas representa apoyo generoso de nuestros oyentes.  

Carmen: Por tu apoyo a Aviva Nuestros Corazones con una donación de cualquier monto, te mostraremos nuestro agradecimiento enviándote un acceso para descargar el recurso, «Devocionales para mujeres: Lecturas diarias para ti». Este contiene pequeñas reflexiones que te ayudarán en tu caminar diario con el Señor a lo largo del año 2018. Estas te recordarán hermosas verdades de la Palabra de Dios. Apóyanos y descarga este recurso hoy mismo, para el lunes comenzar tus lecturas diarias.

Y en este fin de año, te animamos a tomar un momento para agradecerle a Dios por cómo Él ha estado obrando en medio de Su iglesia y de manera tan especial en toda Latinoamérica. Démosle gracias porque Su Verdad continúa salvando y transformando las vidas de hombres y mujeres pecadores, que por fe en la obra de Cristo en la cruz reciben vida eterna.

No sé si te ha pasado (¡de seguro que sí!), que haces resoluciones de Año Nuevo, y a los pocos meses te sientes incapaz de continuar. El lunes, Nancy y Del Fehsenfeld nos presentarán algo más significativo que una simple lista de resoluciones. Escucha más acerca de esto y comencemos el nuevo año presentándole cada área de nuestras vidas al Señor.

Ahora, Nancy está de regreso para concluir nuestro tiempo juntas en oración.

Nancy: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.  Gracias por ser un buen Padre, un Padre santo, un Padre justo, amoroso y lleno de gracia y un Padre misericordioso.

Señor quiero agradecerte por ser un Padre que me disciplina y castiga para que yo pueda ser transformada en lo que Tú me creaste para ser.  Así que Señor, queremos decir que te amamos. Te adoramos. Nos inclinamos ante Ti. Te honramos como nuestro Padre celestial. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Agradecidas a Dios por un año más, juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Henrietta Mears and How She Did It. Ethel C. Baldwin. p. 237-8.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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