Día 115 | Salmos 65, 66
¡Guau! ¡Cuánta celebración y gritos de alabanza! A lo largo de estos salmos, podemos apreciar que después de que el salmista clama al Señor por liberación y protección, ahora se desborda en alabanza y exaltación por las obras portentosas del Señor, reconociendo Su soberanía y providencia sobre todo lo creado; y por la gratitud que rebosa en su corazón al reconocer el cuidado y el favor del Señor hacia él.
Salmo 65
En el Salmo 65 vemos que la verdad de que Dios es quien afirma, calma, visita, prepara, riega, allana, ablanda y bendice todo lo que podemos ver y disfrutar en la creación es un glorioso consuelo de que Él hace lo mismo con nosotras y en nuestras vidas. Y ese mismo Dios que creó el universo, que escucha nuestras oraciones, que se acerca a nosotras y perdona nuestras iniquidades, es el mismo Dios fiel que …
¡Guau! ¡Cuánta celebración y gritos de alabanza! A lo largo de estos salmos, podemos apreciar que después de que el salmista clama al Señor por liberación y protección, ahora se desborda en alabanza y exaltación por las obras portentosas del Señor, reconociendo Su soberanía y providencia sobre todo lo creado; y por la gratitud que rebosa en su corazón al reconocer el cuidado y el favor del Señor hacia él.
Salmo 65
En el Salmo 65 vemos que la verdad de que Dios es quien afirma, calma, visita, prepara, riega, allana, ablanda y bendice todo lo que podemos ver y disfrutar en la creación es un glorioso consuelo de que Él hace lo mismo con nosotras y en nuestras vidas. Y ese mismo Dios que creó el universo, que escucha nuestras oraciones, que se acerca a nosotras y perdona nuestras iniquidades, es el mismo Dios fiel que nos quiere saciar de Él mismo, el mismo Dios fiel en quien podemos confiar plenamente porque solo Él es nuestra salvación.
Tengo que confesar que muchas veces, a lo largo de mi vida como cristiana, no he reconocido ni apreciado el favor de Dios hacia mí y esto me ha impedido alabarle y glorificarle por las maravillosas obras que ha hecho en mi vida y Sus inmerecidas bondades. Es tanto así, que cuando Él me saca del dolor y la incomodidad de las pruebas que permite en mi vida, mi respuesta no es de alabanza, sino que lo cuestiono sobre el «porqué» permitió tal cosa en mi vida, en lugar de expresar gratitud por haberme librado.
El Salmo 65 es un hermoso recordatorio para nuestras vidas de que la creación en sí misma es un fiel testimonio de que el mismo Dios que reina sobre la creación es el mismo Dios que despliega Su soberanía y providencia en nuestras vidas.
Salmo 66
El Salmo 66 es el cántico de un corazón que celebra la liberación de Dios tan solo después de haber confiado plenamente en Su soberanía. Quisiera animarte a que investigues el proceso de refinamiento de la plata. Podrás ver las altas temperaturas a las que este metal precioso es sometido para poder producir la joyería que utilizamos.
De la misma manera, Dios nos prueba y permite que pasemos por situaciones difíciles y estas no son más que la antesala de ese lugar de abundancia al cual está dirigiendo nuestras vidas, para que podamos exaltarlo, bendecirlo y glorificarlo con corazones rebosantes de gratitud por Sus obras a nuestro favor.
Por eso, aclamemos, cantemos y hablemossobre la gloria de Su nombre; vengamos, veamos las obras de nuestro Dios, quien es admirable en Sus hechos, y proclamemos a otros lo que Él ha hecho en nuestras vidas.
Amiga y hermana, estos salmos nos enseñan que alabar, exaltar y glorificar al Dios que no es ajeno a nuestro clamor es un reflejo de un corazón que ha entendido que el sufrimiento y las pruebas son un reflejo de Su fidelidad.
Recordemos que la fidelidad de nuestro Dios nos rodea a cada momento de nuestras vidas, ya sea en sufrimiento o en gozo, en calma o en tormenta. La alabanza como una respuesta de gratitud hacia nuestro Señor proviene de un corazón que se maravilla de lo que solo Él puede hacer. No es mera emoción, sino un asombro que nace en una vida que ha entendido profundamente que solo Él puede proveer abundantemente todo lo que necesitamos día a día, sin importar lo que nos suceda.
Para meditar:
- ¿Me cuesta reconocer la fidelidad de Dios en mi vida porque estoy más enfocada en lo difícil de mi situación?
- ¿Estallo en gritos de alabanza al ver el favor del Señor hacia mí, o lo cuestiono por lo dura que fue la prueba que permitió en mi vida?
- ¿He reconocido, con un corazón agradecido, que Su soberanía y provisión en mi vida, aunque dolorosa a veces, es un medio de gracia por excelencia para hacerme crecer en santidad?
- Pidámosle a Dios que nos ayude y nos capacite para levantar nuestras voces en adoración pura y sincera, proclamando Su fidelidad y provisión para nosotras en toda situación.
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