El Salmo 98 nos invita a levantar la mirada, no hacia nuestras circunstancias, sino hacia la obra poderosa de Dios. No es un llamado a una alabanza superficial, sino a una adoración que brota de ver, entender y responder a lo que Él ha hecho.
Este es un salmo entronizacional que probablemente fue usado en el culto público de Israel, que celebra una intervención salvadora de Dios. No se dice cuál, pero el punto no es el evento específico, sino el carácter de Dios. Él es un Dios que actúa.
«Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas…». El salmista no habla de una idea abstracta, sino de una obra concreta. Dios ha hecho maravillas. Su salvación no es teórica, es histórica, visible y poderosa.
Y esta salvación no se queda en privado, como dice el versículo 2: «El Señor ha dado a conocer Su …
El Salmo 98 nos invita a levantar la mirada, no hacia nuestras circunstancias, sino hacia la obra poderosa de Dios. No es un llamado a una alabanza superficial, sino a una adoración que brota de ver, entender y responder a lo que Él ha hecho.
Este es un salmo entronizacional que probablemente fue usado en el culto público de Israel, que celebra una intervención salvadora de Dios. No se dice cuál, pero el punto no es el evento específico, sino el carácter de Dios. Él es un Dios que actúa.
«Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas…». El salmista no habla de una idea abstracta, sino de una obra concreta. Dios ha hecho maravillas. Su salvación no es teórica, es histórica, visible y poderosa.
Y esta salvación no se queda en privado, como dice el versículo 2: «El Señor ha dado a conocer Su victoria; a la vista de las naciones ha revelado Su justicia». Esto confronta nuestra tendencia a ver la salvación como algo individual. Tu salvación no es solo tu historia personal, es parte de una historia mucho más grande. Dios está formando un pueblo de toda nación y lengua. Porque Él nunca tuvo la intención de que Su obra quedara limitada a Israel. Desde el principio, el propósito de Dios ha sido global.
Y esto, mi hermana, debería cambiar nuestra perspectiva: no somos el centro de la historia, Dios lo es, y Su plan incluye a personas de toda la tierra. Nuestra salvación, entonces, no solo nos consuela, nos ubica dentro de la misión de Dios.
¿Cuál es la única respuesta correcta a esta verdad tan gloriosa? Adoración gozosa.
«Aclamamen… prorrumpan… canten…». La repetición no es casual, es intencional. En este punto del salmo notamos que la adoración no es opcional ni meramente emocional; es la respuesta correcta a quién es Dios y a lo que Él ha hecho. Cuando entendemos la magnitud de Su salvación, el silencio indiferente no es una opción.
Amada, adorar no es solo cantar en un servicio dominical; es vivir cada día reconociendo que Dios reina y nos ha salvado.
«Ruja el mar… batan palmas los ríos… canten jubilosos los montes…». La imagen es poderosa: toda la creación se une en celebración. Porque la naturaleza, que hoy gime a causa del pecado, anticipa el día en que todo será restaurado. Este gozo cósmico apunta a algo mayor: la redención completa que Dios traerá.
El salmo no termina en la salvación, termina en juicio, y esto puede parecernos sorprendente, incluso incómodo. Pero aquí está el giro glorioso: el juicio es una buena noticia.
Dice el versículo 9: «Él juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con equidad». El juicio de Dios no es arbitrario. Es justo, recto y perfecto.
Hermana, esto es hermoso, no debemos temer el juicio si estamos en Dios, sino debemos anhelarlo, porque significa:
- El fin definitivo de la injusticia
- El fin del pecado y el sufrimiento
- El establecimiento perfecto de lo recto
El juicio es esperanza para los justos, porque garantiza que Dios pondrá todo en su lugar.
Ahora, aterricemos este salmo a la plenitud en Cristo. En Él vemos:
- La salvación poderosa de Dios hecha visible en la cruz.
- La proclamación a todas las naciones a través del evangelio.
- El llamado a la adoración verdadera.
- Y la promesa del Rey, que volverá a juzgar con justicia.
Cristo no solo vino a salvar… también vendrá otra vez a reinar plenamente.
Para meditar:
- ¿Estoy viendo la salvación como una obra real y poderosa de Dios o como algo lejano y abstracto?
- ¿Vivo mi fe como parte de la gran historia de Dios entre las naciones?
- ¿Mi adoración es una respuesta consciente a quién es Dios, o solo una rutina?
- ¿Espero con gozo el día en que Cristo juzgará con justicia?
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