Llegamos al final de la carta y Pablo, entonces, comienza a despedirse de la iglesia y les anticipa que tiene el deseo de pasar con ellos el invierno. Pero antes de despedirse y enviar algunos saludos, hace unas últimas exhortaciones.
El apóstol habla sobre la ofrenda que debe ser recolectada el primer día de la semana, el día en que la iglesia se congregaba: el domingo. Cada uno debía dar voluntariamente, según hubiera prosperado, para la bendición del Cuerpo de Cristo, incluyendo a los hermanos que estaban en Jerusalén. Pablo mismo o Timoteo la recogerían para hacer el envío, de ser necesario, luego de estar en Éfeso y pasar por Macedonia.
Entonces les da instrucciones sobre el trato que debían darle a Timoteo, su amado y fiel discípulo. Él les pide que lo reconozcan como un siervo del Señor que no debe ser tratado con desprecio. Apolos, por …
Llegamos al final de la carta y Pablo, entonces, comienza a despedirse de la iglesia y les anticipa que tiene el deseo de pasar con ellos el invierno. Pero antes de despedirse y enviar algunos saludos, hace unas últimas exhortaciones.
El apóstol habla sobre la ofrenda que debe ser recolectada el primer día de la semana, el día en que la iglesia se congregaba: el domingo. Cada uno debía dar voluntariamente, según hubiera prosperado, para la bendición del Cuerpo de Cristo, incluyendo a los hermanos que estaban en Jerusalén. Pablo mismo o Timoteo la recogerían para hacer el envío, de ser necesario, luego de estar en Éfeso y pasar por Macedonia.
Entonces les da instrucciones sobre el trato que debían darle a Timoteo, su amado y fiel discípulo. Él les pide que lo reconozcan como un siervo del Señor que no debe ser tratado con desprecio. Apolos, por su parte, no deseaba ir a ellos todavía.
Continúa luego haciéndoles unas exhortaciones finales para su conducta como creyentes:
- Estén alerta. Los cristianos deben estar despiertos y alerta espiritualmente, dispuestos a vivir de manera opuesta a quienes no abrazaran la verdad del evangelio y despojándose de todas las falsas enseñanzas que habían adoptado en la iglesia. Esto les ayudaría a vivir lejos de la tentación y con discernimiento de las mentiras del enemigo que quisieran permear en sus corazones y en la iglesia.
- Permanezcan firmes en la fe. La fe que ha salvado a los creyentes no les puede ser quitada de ninguna manera, pero puede apagar el creer en el contenido que nuestra fe sustenta, las doctrinas sólidas de la Palabra de Dios y en Dios mismo. Por eso no debemos dejar de ser instruidos por Su Palabra y ser intencionales en crecer en Su conocimiento.
- Pórtense varonilmente. Esta exhortación, explican los maestros de la Escritura, se refiere a una madurez en la persona que le da un sentido de control y confianza en lo que hace. No son personas carnales, sino personas espirituales que desean nutrirse de la sabiduría de Dios.
- Sean fuertes o sean fortalecidos con el poder del Espíritu de Dios. Como creyentes, debemos someternos a Su voluntad, y el Espíritu Santo se encargará de guiarnos a toda verdad. Es esta fortaleza la que realmente nos llevará a luchar contra la batalla espiritual y podrá vencer la carne.
- Hagan todas las cosas con amor. Es el amor lo que trae un equilibrio y complementa todas las cosas. Porque si obedecemos y hacemos todo sin amor, decía el capítulo 13, es como escuchar un ruido estrepitoso y no hay belleza ni paz en ello.
Pablo, entonces, retoma los nombres de los hermanos que deseaba mencionar en su despedida. Ahora les pide a los corintios que se sometan a Estéfanas y los de su casa, que fueron los primeros que creyeron y ahora estaban al servicio de la iglesia. Junto con él, menciona a Fortunato y Arcaico, hermanos amados que habían sido un apoyo y consuelo para Pablo.
Luego les manda saludos de sus amigos Aquila y Priscila, hermanos que de igual manera habían sido muy hospitalarios para Pablo y muchos otros hermanos cuando llegaron a Corinto. Ellos habían acompañado también a Pablo a Éfeso y ahí abrieron las puertas de su hogar para establecer una iglesia. Sin duda eran hermanos que tenían una pasión por el Reino.
Se despide y menciona que, después de haber dictado gran parte de la carta a un escribano, él la termina y la firma. Dando unas últimas palabras pastorales de gran aliento:
«¡Maranata!».
«La gracia del Señor Jesús sea con ustedes».
«Mi amor sea con todos ustedes en Cristo Jesús. Amén».
MacArthur expresa que es posible que Pablo escribiera Maranata como una expresión de deseo de que aquellos que eran falsos creyentes se retiraran de la iglesia, pero también como una expresión de anhelo ferviente por el regreso del Señor. ¡El Señor viene!
Esta es la gloriosa verdad llena de esperanza para ti y para mí hoy: ¡el Señor no retarda Su promesa y volverá por los Suyos!
Hermana, los problemas que Pablo abordó en esta carta no difieren mucho de las luchas y problemas que vemos hoy en medio de nuestras iglesias. Si acatamos las instrucciones del Espíritu Santo a través de Pablo, podremos aprender a manejar sabia y bíblicamente los problemas de inmadurez, inmoralidad, conflictos, problemas matrimoniales y de orden y liturgia en nuestras iglesias.
Oremos que, mientras continuamos creciendo en el conocimiento de la Palabra y del Señor Jesucristo, Él nos ayude a amar como Él nos ha amado y a buscar el bien de los demás por encima del bien de nosotras mismas. Oremos para que juntas podamos ser animadas a vivir una vida de unidad, servicio y amor.
Para meditar:
- ¿Te mantienes alerta espiritualmente y permaneces firme en tu fe?
- ¿Es el amor la motivación detrás de tu servicio, tus palabras y tus relaciones dentro de tu iglesia?
- ¿Mantienes una perspectiva eterna que te impulse a vivir en santidad, fidelidad y servicio?
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