Después de mostrar cómo debe transmitirse fielmente el evangelio, Pablo ahora prepara a Timoteo para una realidad inevitable: habrá tiempos difíciles y personas que abandonarán la verdad por diferentes motivos, entre ellos la creciente maldad del hombre en los últimos días.
Pero el creyente puede permanecer fiel cuando el mundo se aleja de Dios, no caminando en el temor, sino desde la fortaleza del Señor. Lo que Pablo quiere transmitirle a Timoteo no es una mera estrategia humana, sino una confianza absoluta en la Palabra inspirada por Dios. En lugar de vivir en temor, Timoteo debe permanecer firme en esa Palabra inamovible.
Los tiempos difíciles y el avance de la impiedad
Esta sección de la carta comienza con Pablo advirtiendo a Timoteo sobre los «últimos días». Como hemos mencionado anteriormente, esta expresión abarca el período entre la primera y la segunda venida de Cristo, por lo …
Después de mostrar cómo debe transmitirse fielmente el evangelio, Pablo ahora prepara a Timoteo para una realidad inevitable: habrá tiempos difíciles y personas que abandonarán la verdad por diferentes motivos, entre ellos la creciente maldad del hombre en los últimos días.
Pero el creyente puede permanecer fiel cuando el mundo se aleja de Dios, no caminando en el temor, sino desde la fortaleza del Señor. Lo que Pablo quiere transmitirle a Timoteo no es una mera estrategia humana, sino una confianza absoluta en la Palabra inspirada por Dios. En lugar de vivir en temor, Timoteo debe permanecer firme en esa Palabra inamovible.
Los tiempos difíciles y el avance de la impiedad
Esta sección de la carta comienza con Pablo advirtiendo a Timoteo sobre los «últimos días». Como hemos mencionado anteriormente, esta expresión abarca el período entre la primera y la segunda venida de Cristo, por lo que la Iglesia ha vivido en estos tiempos desde la venida del Señor. Es en este período de tiempo en el que vivimos hoy.
Por eso, en primer lugar, el apóstol se enfoca en explicar cómo se evidencia el carácter de las personas en una larga lista de pecados que describe una humanidad que ha rechazado a Dios y vive centrada en sí misma.
Yo creo que tú y yo no podemos negar que, al día de hoy, esa misma creciente maldad es el principal identificador del ser humano en medio nuestro. Este devocional no pretende ofrecer una explicación ni una referencia exhaustiva de cada característica, pero podemos concentrarnos en algunos aspectos.
La primera descripción es que los hombres serán «Amadores de sí mismos».
Esta es, en cierto sentido, la raíz de todos los pecados que siguen. Cuando el hombre ocupa el lugar que solo Dios debe ocupar, toda la vida termina desordenándose porque ha quitado a Dios, que por derecho le pertenece, del trono de su corazón, para sentarse él mismo a dirigir su vida como bien le place.
Otra de las descripciones es: «Tendrán apariencia de piedad, pero habrán negado su poder».
Esta es particularmente interesante porque, normalmente, las personas del mundo no se preocupan por mostrar una apariencia de piedad; entonces, Pablo no habla únicamente de personas fuera de la iglesia, sino también de quienes conservan una apariencia religiosa mientras rechazan el poder transformador del evangelio.
Incluidos ahí estaban los falsos maestros que entraban a las casas y, con las enseñanzas que traían, convencían a las mujeres agobiadas por su pecado de que no conocían verdaderamente la salvación por medio del arrepentimiento y la fe en Cristo.
Y este sigue siendo un peligro para la iglesia de hoy; por eso debemos examinarnos y revisar si la piedad genuina es una característica de nuestras vidas o si nuestro testimonio es una careta que oculta la oscuridad del pecado en la que vivimos.
Pero si realmente vivimos en una búsqueda constante de santidad y piedad, debemos tener cuidado de alejarnos de quienes ejercen una influencia pecaminosa en nuestras vidas. De hecho, el apóstol da una instrucción contundente a Timoteo, que es para nosotras hoy: «A los tales evita».
No significa que debamos aislarnos completamente de la mayoría de las personas en este mundo; el Señor Jesús mismo oró al Padre diciendo: «No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno» (Jn. 17:15). Estamos aquí para hacer la labor del extendimiento del Reino de Dios y un reflejo de la salvación que pueden encontrar en Cristo, pero nunca bajando la guardia para compartir las prácticas pecaminosas de quienes han rechazado el evangelio.
El ejemplo de Pablo y la perseverancia del creyente
Pablo entonces vuelve la mirada hacia su propia vida, que ha modelado a Timoteo. Esta no es una descripción jactanciosa, sino lo que había experimentado sostenido por el Señor. Y esto se contrasta con los falsos maestros. Ellos viven para sí mismos, pero Pablo había resuelto vivir para Cristo desde que Cristo lo alcanzó en el camino a Damasco.
Por eso, Pablo menciona su enseñanza, su conducta, su propósito, su fe, su paciencia, su amor y su perseverancia. Él no solo transmitió sana doctrina; también modeló una vida transformada por el evangelio que perseveró en medio de la persecución; al contrario, se fortaleció para que el evangelio siguiera extendiéndose.
Él sabía lo que le esperaba al vivir fervientemente para Su Señor; por eso afirma: «Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos». Si nuestro Salvador fue perseguido desde que nació hasta que fue llevado a la cruz por Sus enemigos, no se espera nada diferente de Sus seguidores.
Sabiendo esto, el apóstol se asegura de presentar el sufrimiento como parte de la vida de todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús y no como algo excepcional. La oposición al evangelio no debe sorprendernos. Pero esto no significa que la intención sea llamar al temor, sino a la perseverancia en la Verdad a pesar de quienes la quieren suprimir.
Permanece en las Escrituras
Frente al aumento del error y la apostasía, Pablo no propone nuevas estrategias para vivir firme y valiente ante la persecución y la maldad. Su respuesta es sencilla y profunda: permanece en la Palabra de Dios. Timoteo tenía un ejemplo en Loida, Eunice y Pablo, principalmente. El Señor le había permitido desde su niñez comenzar a aprender de la Palabra de Dios, y en ello era donde él debía tener el fundamento de su vida; porque la fidelidad comienza justo ahí, recordando las verdades que Dios ya ha revelado en la Escritura.
Y entonces Pablo afirma el fundamento de toda la autoridad bíblica, que es inspirada por Dios. Así es, no son simplemente palabras acerca de Dios, sino la Palabra que Dios ha dado por inspiración divina. Leamos los versículos 16 y 17:
«Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra».
Ese es el propósito de las Escrituras:
- Enseñar la verdad de Dios.
- Redargüir dando convicción de pecado.
- Corregir lo torcido en nuestras vidas para vivir una vida santa.
- Instruir en justicia, en una vida piadosa en nuestro caminar.
Y todo esto tiene un objetivo: capacitar completamente al creyente para toda buena obra.
No queda duda alguna de lo que Pablo quería expresar: la Palabra de Dios es suficiente. Es suficiente para la Iglesia, suficiente para la vida del creyente, suficiente para el pecador que necesita arrepentimiento. No hay nada que pueda reemplazarla; por el contrario, solo debemos permanecer fieles a ella. Y en tiempos de confusión, hay una realidad que no debemos olvidar: la mayor necesidad no es una nueva verdad, sino permanecer en la Verdad que Dios ya ha revelado en Cristo.
Él es como la Palabra viva a la que todas las Escrituras señalan. Él es el centro del mensaje inspirado por Dios y el modelo perfecto de fidelidad en medio del sufrimiento. Gracias a Él, el creyente puede permanecer firme cuando el mundo se aparta de la verdad, confiando en que Su Palabra sigue siendo suficiente para transformar vidas y sostener a Su iglesia hasta el fin.
Para meditar:
- ¿Estás viviendo una piedad genuina que transforma tu vida, o solo estás mostrando una apariencia de piedad mientras permites que el pecado gobierne tu corazón?
- ¿Estás dispuesta a permanecer fiel a Cristo aun cuando seguirle implique oposición, rechazo o sufrimiento?
- ¿Estás permaneciendo en la Palabra de Dios, permitiendo que ella te enseñe, te confronte, te corrija y te prepare para toda buena obra?
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación