Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 140 | Esdras 5 – 7

Temporada:  Esdras a Salmos | 0

Día 140 – mayo 20

Esdras 5 – 7

Con Zorobabel salieron aproximadamente 42,360 personas hacia Jerusalén, incluyendo niños, cantores, músicos, sacerdotes, sirvientes del templo, y otros más, con una meta: reconstruir el templo de Jehová.

Nada detiene los planes de Dios

La obra enfrentó oposición y fue detenida por un largo tiempo. ¿Qué habrían pensado estas personas? ¿Se habrían desanimado? ¿Habrían pensado que regresaron en vano? ¿Qué no contaban con el favor de Dios? En ocasiones parece que los malos prosperan y los que queremos hacer la voluntad de Dios enfrentamos muchas dificultades.

Recuerda que vimos en los capítulos anteriores cómo la voluntad de Dios y lo que dice Su Palabra se va a llevar a cabo. Dios tiene un tiempo señalado para todo y Él está obrando miles de cosas que nosotros no entendemos ni vemos con cada circunstancia en nuestras vidas. Además, para el Señor, mil años son como un día, y un día como mil años.

Cobremos ánimo con las promesas de Dios

La obra quedó suspendida al final del capítulo 4, pero el capítulo 5, comienza recordando algo precioso:

«Cuando los profetas Hageo y Zacarías, hijo de Iddo, profetizaron a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén, en el nombre del Dios de Israel que estaba sobre ellos… se levantaron entonces y comenzaron a reedificar la casa de Dios en Jerusalén; y los profetas de Dios estaban con ellos apoyándolos… el ojo de su Dios velaba sobre los ancianos de los judíos, y no les detuvieron la obra …» –vv. 1-2 y 5

Estaba la voz de Dios a través de sus profetas y Dios estaba sobre ellos. El pueblo cobró ánimo y comenzó a edificar. ¡Muchas veces debemos recordarnos a nosotras mismas que Dios no nos ha dado espíritu de cobardía sino de poder!

«Y los ancianos de los judíos tuvieron éxito en la edificación según la profecía del profeta Hageo y de Zacarías, hijo de Iddo. Y terminaron de edificar conforme al mandato del Dios de Israel y al decreto de Ciro, de Darío y de Artajerjes, rey de Persia». –Esdras 6:14

El plan de Dios para toda esta labor incluía la llegada de otro grupo de personas donde estaba Esdras el escriba. Esdras fue una figura clave en el avivamiento que iba a suceder 14 años después cuando llegó Nehemías con otro grupo de personas y se completó la reconstrucción de la muralla.

«Este Esdras subió de Babilonia, y era escriba experto en la ley de Moisés, que el Señor, Dios de Israel, había dado. El rey le concedió todo lo que pedía porque la mano del Señor su Dios estaba sobre él». –Esdras 7:6

Seamos mujeres de la Palabra

La vida de Esdras estaba dominada por la Palabra de Dios. Vemos cuatro características en la vida de Esdras que debemos anhelar para cada una de nosotras.

«… porque Esdras había dedicado su corazón a estudiar la ley del Señor, y a practicarla, y a enseñar Sus estatutos y ordenanzas en Israel». –Esdras 7:10

  • Un corazón preparado, dedicado, listo para el Señor. El Señor escudriña nuestros corazones y conoce las intenciones y motivaciones más profundas. Todas las cosas están desnudas y abiertas ante sus ojos. Podemos pretender ante los demás algo que no somos, pero Dios conoce nuestro corazón. De manera que, sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida. 
  • Una mente que estudiaSu Palabra. Profundiza en las Escrituras. Léela, meditala, memorízala. ¿Tienes hambre de Su Palabra? ¿Sed del agua viva que el Señor ofreció a la mujer samaritana? ¿Podemos decir con el salmista: «como ese ciervo que brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti el alma mía»?
  • Una voluntad que la práctica. No debemos ser oidoras olvidadizas sino hacedoras de la Palabra. Vivimos por gracia, pero debemos anhelar obedecer Su Palabra.
  • Por último, Esdras enseñaba esa Palabra a otros. La compartía. ¿Qué anhelamos compartir con los más cercanos a nosotras? De la llenura del corazón habla la boca.

Todo esto debe movernos no a mirar a Esdras el escriba de la Ley, sino al Dios de Esdras y a bendecir Su Nombre. El reconoció que todo es de Él, por Él y para El, a El es debida toda la gloria. Pero Dios honra a los que le honran y vemos esto en la vida de este hombre de Dios. El no buscó su propia gloria sino exaltar al único que la merece.

«Bendito sea el Señor, Dios de nuestros padres, que ha puesto esto en el corazón del rey, para embellecer la casa del Señor que está en Jerusalén,y que me ha extendido misericordia delante del rey y de sus consejeros y delante de todos los príncipes poderosos del rey. Así fui fortalecido según estaba la mano del Señor mi Dios sobre mí». –Esdras 7:27-28

¡Oh que seamos mujeres del Libro, que vivamos el Libro y que compartamos el Evangelio de Jesucristo! En este tiempo debemos estar en la Palabra de Dios, anhelar honrar a Dios con nuestras vidas y que Él nos conceda que Cristo habite cómodamente en nuestros corazones para compartirlo con otros y para gloria de Su Nombre.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo. Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo (casado con Leticia). Además, Dios le ha regalado seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel, Nazario, Said y Noor.

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