Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 175 | Salmos 99 – 104

Temporada:  Esdras a Salmos | 0

Día 175 – junio 24

Salmos 99 – 104

Cuando leemos los salmos, encontramos expresiones de adoración a Dios, como: cánticos, alabanzas, oraciones, lamentos, peticiones, etc. Encontramos palabras tan humanas como las que cada una de nosotras tiene todos los días en la mente y en los labios. 

Entonces, ¿por qué si la Biblia es la palabra de Dios; encontramos en este libro expresiones tan humanas? Bueno, es evidente que Dios mismo nos quiere enseñar a comunicarnos con Él, y nos dejó en Su palabra un lenguaje especial, un lenguaje que entendamos para poder buscarlo en medio de cualquier situación. 

En los salmos que leímos hoy, encontramos formas maravillosas en las que Dios mismo, por medio de Su palabra, nos ayuda a identificar la necesidad de nuestro corazón, la debilidad de nuestra alma y al mismo tiempo nos enseña, cómo podemos acercarnos a Él en cualquiera que sea nuestra circunstancia. 

Salmo 99

Mis canciones de alabanza favoritas son las de exaltación, y este salmo es una proclamación de la santidad de Dios, lo que me lleva a recordar quién es Él y hace que mi alma, mi mente y mi corazón se conecten en una sola dirección, en un solo objetivo: exaltar al Único que es digno de gloria, honra y honor. 

Vamos a hacer un ejercicio, vamos a hacer una pequeña oración con las palabras de este salmo y vamos a leerla en voz alta, si quieres puedes hacer tu propia oración o tu propia canción ¡inténtalo!

Oración de exaltación:

«¡El Señor reina! ¡Que tiemblen las naciones! ¡El Señor es Rey! ¡Que la tierra se estremezca! ¡Grande eres tú Señor! Más que todos los que gobiernan la tierra, ¡nuestro Dios es Santo, recto y justo, Su nombre es grande y temible! Postrados delante de ti te exaltamos, porque solo tú Señor eres santo! Amén».

¿Fácil verdad? Anímate a escribir tus propias oraciones con las palabras de los salmos, al final no solo tendrás oraciones maravillosas, sino que vas a estar segura de que estás orando conforme a la voluntad de Dios.

Salmo 100

1 – Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra

Este es el único Salmo que tiene como título: «Salmo de alabanza o Salmo de acción de gracias». Este salmo nos dice que cantemos con alegría, es decir; que no es una sugerencia, sino un mandato, y es un mandato para todos los habitantes de la tierra. Nos dice que cantemos con alegría al Dios que nos hizo, porque somos su pueblo, sus ovejas. Nuestro Dios debe ser alabado con alegría y con gratitud. Si solo se cumpliera perfectamente el verso 1, este mundo sería completamente diferente, y debe ser nuestro anhelo poder ver ese maravilloso día en que todos los habitantes de la tierra canten a Dios con alegría. ¡Sería glorioso!

2 – Venid ante su presencia v. 4 – Entrad por sus puertas 

Piensa en esto: tenemos permiso de entrar delante de Dios, el Creador de los cielos y la tierra, el Dueño de todas las cosas que pueden ver nuestros ojos y las que no podemos ver. Podemos entrar libremente, con confianza, sin pedir permiso, sin apartar una cita previa y sin siquiera llamar a su puerta. 

Simplemente «entramos por sus puertas con acciones de gracias»,¡eso es asombroso! Muchas veces pensamos que para poder entrar delante de la presencia de Dios tenemos que cumplir ciertos requisitos, pero el salmo nos dice que no tenemos que hacer nada, solamente dar acciones de gracias, y ¿quién tendría que esforzarse para agradecer tal privilegio? Pues ¡Nadie! 

Un corazón que sabe que puede ir delante de Dios, es un corazón que sirve con alegría, se presenta delante de Dios con regocijo, con cánticos de júbilo, entra por la puerta con acciones de gracias, por los atrios con alabanza. 

3 – El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos

Dice Charles Spurgeon :

«Negar toda honra para nosotros mismos es una parte tan necesaria de la verdadera reverencia como lo es adjudicar la gloria al Señor».*

No nos pertenecemos a nosotros mismos, por eso damos gloria únicamente a nuestro Dios y cada palabra que sale de nuestros labios deben ser para exaltarlo a Él. 

¿Te ha pasado que a veces no sabes cómo orar, no sabes ni por dónde empezar? Bueno, aquí tenemos una instrucción muy importante: comienza dando gracias, las acciones de gracias te sitúan en la puerta, luego canta alabanzas y ahora estás en los atrios, y cuando estés delante de él, recuerda, que estás delante de un Dios bueno y que su misericordia es para siempre.

Salmo 101

1 – Misericordia y juicio cantaré

Para que la misericordia y la justicia puedan estar juntas deben estar sustentadas en Dios, la misericordia no puede ser entendida sino a la luz de la justicia, solo el Señor puede conjugarlas en una sola persona, porque siendo Él, el juez justo, extendió sobre nosotros Su misericordia y pagó nuestra deuda para que pudiéramos ser justos, y de esa manera, nos hizo libres de la deuda que teníamos que pagar por nuestros pecados. 

El salmista nos recuerda que si amamos a Dios sobre todas las cosas, entonces en nuestro corazón debemos tener el deseo de andar en integridad, de vivir una vida para Dios, de cuidar lo que ponemos delante de nuestros ojos, de elegir bien a las personas que nos rodean, alejarnos del mal, y lo más importante, hacer todo para la gloria de Dios. El creyente sabe que vive para Dios y no para los hombres.

Salmo 102

No está claro quién es el autor de este salmo, algunos dicen que pudo ser Daniel, Jeremías, o Nehemías. Este salmo nos recuerda a Job cuando estaba en su aflicción, pues evidentemente es una oración hecha con dolor y sufrimiento. Sin embargo, también vemos que ora con esperanza, sabiendo que su clamor llegará a los oídos de Dios, pues le pide que se incline para escucharlo. 

El autor está muy deprimido, él dice que su corazón está herido y seco como la hierba, tanto que se le olvida comer y por esta causa está tan flaco que se le ven los huesos. 

  • ¿Alguna vez has estado tan deprimida que hasta dejas de comer? Dios sabe que pasaremos por momentos así, y por eso nos dejó en Su Palabra textos como este, para que podamos encontrar consuelo en Él, porque después que identificamos nuestra condición en los primeros once versículos, nos da la salida a partir del doce cuando dice:

«Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria de generación en generación».

Aquí hay un tremendo contraste entre la tristeza y la esperanza, la incertidumbre y la certeza, la inseguridad y la confianza, y entre el hombre y Dios. 

Si estás en un momento de tristeza o depresión, tienes que saber que si confías en Dios, la oscuridad va a desaparecer y la tristeza se transformará en gozo, pero tienes que poner tu confianza en Él.

Levántate y confía en Dios, pon tus ojos en Él, recuerda lo que dijimos en el salmo 100, «comienza a dar acciones de gracias y sabrás que estás en la puerta», así que entra delante del Rey, porque Él es bueno y su misericordia es para siempre, en Él hay esperanza y tienes un refugio del cual nunca serás quitada.

Ahora toma tu Biblia y lee el siguiente salmo (103)

Salmo 103

1 – Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser Su santo nombre

En el salmo anterior vimos cómo el alma puede estar profundamente deprimida y seca de tristeza, y vimos la esperanza que tenemos en Dios cuando confiamos en Él, pero la Biblia no se quedó ahí, ahora tenemos este salmo que nos llena de maneras que solo la palabra de Dios puede hacerlo. 

Si eres madre, probablemente cuando quieres que tus hijos sean agradecidos con alguien les haces la pregunta: «¿cómo se dice?»,con la esperanza de que algún día cuando estén un poco más grandes, cuando alguien les dé algo o les haga un favor ellos sonrían y digan «gracias» por su propia cuenta, sin que mami les haga la famosa pregunta. Esto lo hacemos porque ellos necesitan aprender a ser agradecidos y en la medida que van creciendo y madurando, ellos solos comienzan a comprender la necesidad de hacerlo por su propia cuenta.

Ahora bien, en este salmo, el Rey David le está hablando a su alma, siendo ya un hombre maduro que conoce su profunda necesidad de Dios, se recuerda a sí mismo la necesidad y la importancia de ser agradecido y bendecir al Señor. De igual manera necesitamos hablarle a nuestra alma, necesitamos animarnos a nosotras mismas a adorar. 

Así que, te reto a que al menos por hoy, durante el día, en diferentes situaciones que se te presenten, te hagas la pregunta, «¿cómo se dice?» Y en este caso, la respuesta sería: «Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser Su santo nombre».

2 – Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Sus beneficios

  • ¿Podrías enumerar las bendiciones de Dios en tu vida? David le está hablando a su alma y le está diciendo que no olvide ninguno de sus beneficios. 

Muchas veces nos olvidamos del bien que Dios nos ha hecho, pero podemos pedirle que nos ayude a recordar, porque al recordarlo podemos agradecerle, y esto no solo le trae gloria a Él sino que anima nuestros corazones a seguir adorandole.

Si lees con atención a partir del verso 3, David nos da una lista de las cosas por las que debemos estar agradecidas, así que aquí tienes una oración maravillosa que nos ayuda a que nuestra alma vuelva a enfocarse en nuestro glorioso Salvador. 

Quiero darte un pequeño consejo: cuando ores, comienza orando la Palabra, toma la Biblia, encuentra un salmo o una porción que ayude a tu alma a enfocarse en Dios y de esa manera podrás estar segura que es una oración conforme a Su voluntad, y así además de orar conforme a Su voluntad, alientas tu alma con la palabra. 

Salmo 104

Este salmo comienza igual que el anterior, así que aprovechamos para preguntar: «¿cómo se dice?»... «Bendice, alma mía, al Señor...»

1 – Te has vestido de gloria y de magnificencia

Cuando los niños están pequeños les enseñamos acerca de las profesiones, y por lo general les mostramos algunas fotos o dibujos de diferentes personas vestidas con trajes que describen su profesión. Les enseñamos cual es el bombero, el policía, el futbolista, la enfermera, etc., y de esa manera el niño comienza a conocer las profesiones basado en el vestuario del personaje. 

Entonces, pensando en esto, el salmista nos dice que el Señor se ha vestido de gloria y magnificencia, en otra versión dice que «se ha vestido de esplendor y de majestad», nos está diciendo algo importante que nos habla de quién es Él, solo que en este caso su vestido no nos dice cuál es su profesión, nos habla de quién es Él.

Aquel que ha extendido el cielo como una cortina, las nubes son sus carrozas y cabalga en las alas del viento, y continúa describiendo a este maravilloso Señor creador, incomparable, nadie puede compararse con Él, nadie puede escapar de su dominio porque simplemente lo llena todo. 

Luego continúa recordándonos lo que hizo con la creación, cómo provee y tiene cuidado de la naturaleza, el sol y la luna, la creación misma exalta al creador, y nos lleva a querer hacer lo mismo, porque solo exaltando al que es digno de gloria, podemos darle sentido a nuestra corta existencia, y al igual que hemos leído varias veces hoy, termina diciendo:

«Bendice, alma mía, al Señor...», pero esta vez, y por primera vez en los salmos, termina la frase diciendo: «¡Aleluya!»

*Spurgeon, Charles H.. El tesoro de David: Selecciones de los Salmos (Spanish Edition) . Chapel Library. Kindle Edition. 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Diana Cardona de Figueroa

Diana Cardona de Figueroa

Diana recibió su llamado a salvación a los 20 años, y desde entonces tendría claro su deseo servir a la iglesia en el ministerio de música y adoración donde estuvo por más de diez años, hasta que en 2009 vió la necesidad de dedicarse tiempo completo a su hogar. Es realizadora de Cine y TV de profesión, cantante por vocación, esposa y madre por amor, sierva de Jesucristo por la gracia de Dios. Es colombiana, y vive en República Dominicana desde el 2010 junto a su esposo Andrés Figueroa y sus tres hijos: Manuela, Benjamin y Helena.

Desde el 2014 hasta la actualidad, trabaja medio tiempo como productora audiovisual en Aviva Nuestros Corazones.

 

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