Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 202 | Isaías 21 – 24

Día 202 – julio 21

Isaías 21 – 24

En estos capítulos Isaías sigue profetizando juicio. Como has notado, este es un tema muy importante en este libro. Las naciones poderosas recibirán el juicio de Dios. Estas profecías fueron dadas por parte de Dios a Isaías para el pueblo de Israel, para que no confiaran en estas naciones ni tampoco le temieran, sino que temieran a Dios.

Desvaría mi mente, tan confundido que no oigo, tan aterrado que no veo… El anochecer que anhelaba se convirtió en terror.

En estos oráculos, que no son más que mensajes de Dios, Isaías expresa terror y temor, por el juicio venidero, por el panorama tan hostil. Entre todos los mensajes a las naciones que hemos leído hasta ahora, este es el que tiene a Isaías más confundido y temeroso. En el verso 2 dice que es una visión dura.

Aquí Isaías «ve» la caída de Babilonia de mano de los asirios. Babilonia fue quien llevó cautivo el pueblo de Judá como parte del trato de Dios con Su pueblo. Pero en esta visión, Dios trata con los babilonios también a través de su destrucción. Luego habla sobre Edom y Arabia y reitera violencia, batallas y espada. Pero en el verso 12 cuando le preguntan al centinela «¿qué hora es de la noche?», él responde, viene la mañana y también la noche. Esta expresión me recuerda al Salmo 30:

«Porque su ira es solo por un momento, pero su favor es por toda una vida; el llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá el grito de alegría».

Dios no nos deja sin esperanza, aún sea de noche actualmente o si la noche vendrá en un futuro, puedes estar segura de que la mañana vendrá, ¡Su favor es para toda la vida!

Una expresión que llamó mi atención fue «el destructor destruye». Esta declaración, aunque suena redundante, fue un recordatorio para mí en cuanto a nuestra lucha espiritual. A veces toleramos ciertos grados de pecado en nuestra vida o toleramos algunos pensamientos: un poquito de chisme por aquí, un poquito de apatía por acá o un poquito de rebeldía por allá. No obstante, esta simple expresión me recuerda que Satanás es un león rugiente que busca a quien devorar, no es un cachorro que nos invita a jugar inofensivamente. El pecado es destrucción y un poco de pecado sigue siendo pecado. El no someter nuestro pecado ante el señorío de Cristo nos lleva a la destrucción.

El valle de la visión es un oráculo dirigido al pueblo de Dios. Y en este capítulo hay muchos elementos interesantes, pero algo que toca mi corazón, es el hecho de que Dios traería juicio a su pueblo y ellos con su falta de entendimiento actúan como si no tuvieran Dios, hacen planes, y no dirigen su mirada al Señor. Su falta de visión diverge de la expresión “valle de la visión”. En estos versos vemos a un Dios que es tan bueno que no se cansa de advertir y llamar al arrepentimiento. Aquel día (día de juicio) llama a llanto, a lamento, a cilicio (v.12) ... sin embargo (v.13), hay gozo, alegría, sacrificios y la expresión más necia: «comamos y bebamos que mañana moriremos». Esto lo hicieron por lo que dice el verso 11, no confiaron en Dios ni lo consideraron.

Estos pasajes me invitan a revisar mi propia vida, si he actuado como aquellos que no tienen la revelación del Señor, si ando sin visión, si mis pensamientos son tan desviados de los pensamientos del Señor. Estas palabras deben ser de advertencia para nosotros, a este pueblo le fue dado el mensaje de Dios, pero fueron necios en su propio entendimiento y siguieron su rumbo sin Él. En tu caminar con Dios ¿revelan tus acciones que tu esperanza, tu confianza y tu visión están puestas en Dios?

El capítulo 23 es una conclusión al juicio hacia las naciones, con la destrucción de Tiro. Esta era otra nación muy poderosa. En los primeros versos vemos cómo habla de mercaderes, costas y mares, muchas aguas, grano, Nilo... Todas estas palabras nos hablan de abundancia y poder. Una ciudad divertida (v7). Pero como hemos visto en todos los capítulos anteriores, la mano de Dios está extendida, la diversión se les acabará y llegará el juicio (11-12).

Estas profecías me hacen sentir escalofríos por el castigo que recibirán estas naciones, pero a la vez siento alivio, porque Jesucristo recibió nuestro castigo. Puedo descansar y vivir confiada que, aunque:

«Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos… El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob». –Salmos 46:6a, 7

El capítulo 24, comienza diciendo,«El Señor arrasa la tierra, la devasta, trastorna su superficie y dispersa a sus habitantes».Como te das cuenta, el Señor de los ejércitos ve toda la tierra y en ella hay injusticia. Sus habitantes traspasaron la ley, violaron sus estatutos y quebrantaron el pacto eterno. Pero, ¿qué ley traspasaron, si la ley mosaica solo había sido revelada a Israel? Dios puso Su ley en todos los seres humanos (ver Romanos 1) y cuando violamos la ley que Dios puso en nuestros corazones, es como si violáramos toda la ley.

En los versos del 7 al 14 vemos cómo hay clamor en las calles por falta de vino. Su alegría depende del vino, un elemento externo al Señor. Su fuente de gozo no fue el Señor. Cuando hay abundancia es fácil confiar y creer, pero cuando desfallece la vid, ¿dónde queda nuestro gozo?

En tu propia vida, ¿es el Señor tu fuente de gozo? Medita y si quieres escribe en un cuaderno, en qué otras fuentes estás buscando tu plenitud y ora al Señor para que las remueva y enfoque tu gozo en Su obra.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Yamel Romero de Cardoza

Yamel Romero de Cardoza

Yamel es una hija de Dios quien anhela ser equipada para servir cada día a su familia y su iglesia con pasión. Desde el 2010 está casada con Ángel, quien es pastor de la Iglesia Cristiana de la Comunidad en Santo Domingo Oeste, República Dominicana. Juntos tienen 3 niñas (Noa, Abi y Ana) y 2 niños (Manuel y Mateo). Sirve en el área de media en Aviva Nuestros Corazones, ama el arte y leer en voz alta a los niños.

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