Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 326 | Romanos 1 – 3

Día 326 – noviembre 22

Romanos 1 – 3

Hoy iniciamos uno de los libros más extraordinarios, rico en contenido y a la vez uno de los más controversiales de las escrituras. Personalmente, en mi vida marcó un antes y un después al estudiarlo a profundidad. Es un libro que debe ser indispensable para todo creyente por las riquezas que en él encontramos. John MacArthur dice sobre este libro: «Romanos puede deleitar al lógico más brillante, y cautivar la mente del genio más consumado, pero también traerá lágrimas a los ojos del alma más humilde y refrigerio a la mente más simple».Yo estoy en el último grupo, cada vez que veo este libro no puedo hacer más que dar gracias a Dios por su inexplicable gracia hacia alguien como yo. 

El autor es el Apóstol Pablo. En estos primeros capítulos este libro ofrece respuestas acerca del hombre y de Dios. Así que te invito a que iniciemos este viaje por mi libro preferido de la Biblia. 

Capítulo 1

Las buenas nuevas de parte de Dios. 

Pablo inicia diciendo que fue separado para el evangelio de Dios. Su propósito en el reino era llevar las buenas nuevas, el precioso evangelio de Jesucristo. Pablo abrazó este llamado y siempre recordaba su posición de siervo. Lejos de alardear de su llamado, lo vivió con toda humildad. 

Su vida estaba apartada para Dios, dedicada enteramente a Él y al evangelio, así es que veremos mucho esta palabra en toda esta carta. El mismo Pablo era un ejemplo del gran amor, misericordia y esa gracia escandalosa de Dios en su propia vida. El que en su momento era perseguidor de la Iglesia, como vimos en Hechos, es ahora el vocero principal de la iglesia. ¿No te parece eso asombroso? 

En los primeros versículos (2-4) Pablo hace referencia a las promesas que habían sido dadas por los profetas en el Antiguo Testamento, y es algo que hemos ido viendo durante todo este viaje leyendo la Biblia completa, y sobre todo en la persona de las Buenas Nuevas, nuestro Señor Jesucristo. Luego pasa a expresar cuál es el mensaje del evangelio: llamar a todas las personas a la obediencia a la fe, que en este caso se utiliza como un sinónimo de salvación (v. 5). 

Cuando somos salvos por medio de la fe eso nos lleva a reconocer que esta salvación involucra permanecer en sumisión a Su señorío; que podamos decir como Pablo que somos Sus siervos. Más adelante en el capítulo Pablo habla sobre sus deseos de visitar Roma y a partir del versículo 15 pasamos a la parte central del capítulo 1: «la centralidad de la fe y como el hombre ha ignorado a Dios». 

Conceptos importantes de este capítulo:

  • No avergonzarse del evangelio, ya que es poder de Dios: Nada ni nadie debe detenernos en proclamar este maravilloso evangelio. Recordar que no depende de mí, el poder viene de Dios, ese poder o dunamis de donde viene la palabra dinamita, viene de Dios mismo que le imparte el poder al mensaje para salvar a los hombres. Es Él y no nosotros. 
  • Mas el justo por la fe vivirá: Este es uno de los versículos que más ha impactado y cambiado la vida de muchos, como por ejemplo, la de Martín Lutero. Es una cita de Habacuc que nos apunta a un acto de continuidad; no es algo que ocurre una sola vez y ya, necesitamos el evangelio todos los días, y necesitamos creerlo diariamente. Es un estilo de vida. El verdadero creyente vivirá por la fe toda su vida. 
  • La ira de Dios: Nos resulta verdaderamente difícil pensar en un Dios airado. Pensamos erróneamente que el Dios airado era solamente en el Antiguo Testamento y nos olvidamos de que sus atributos no han cambiado, que Él no cambia. Su ira se sigue revelando ante la injusticia y la impiedad. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se hace referencia a la ira de Dios. Lo bueno de esto es que Su ira no es como la nuestra, a Dios no se le va la mano cuando todo lo hace en base a Su justicia perfecta. Dios pagará justamente a todos.
  • No tienen excusa:Sin duda, esta es la parte más difícil de digerir de este capítulo. Dios se ha revelado a sí mismo desde el principio. Todos los hombres tienen evidencia de Dios. El v. 18 nos da un claro ejemplo de que la humanidad pecadora detiene la verdad de Dios por su propia impiedad e injusticia. Si bien es cierto que nadie puede encontrar a Dios por sí mismo ni por su propia iniciativa, Dios en su gracia ha provisto evidencias abundantes de Su existencia. 

El final de este capítulo detalla cuáles han sido entonces las consecuencias que sufre la humanidad por la decisión de no reconocer a Dios como Dios. El hombre quiso ser sabio en su propia opinión y lo único que hemos logrado es volvernos necios, trayendo como consecuencia el abandono de Dios.

Capítulo 2 

En este capítulo Pablo continúa describiendo las consecuencias de la negación de Dios. Dice que somos inexcusables, esta descripción choca en gran manera con nuestra sociedad «políticamente correcta». Para las personas que se creen «éticamente correctas», leer estas declaraciones es como que les caiga un balde de agua fría. La frase«quienquiera que seas» abarca a todo el mundo: moralistas, fariseos, cristianos que se creen que son rectos delante de Dios, pecadores, inmorales, paganos... ¡todos, todos, toditos!

El hombre no tiene derecho a nada, no somos el estándar; Cristo es el estándar. Pablo dice que cuando juzgamos a los demás nos condenamos a nosotros mismos. Por eso cuidado, no creamos que somos el estándar. Es por eso que todos necesitamos el evangelio todos los días. Dios pagará a cada uno conforme a sus obras (vv. 6-10). Una persona que posee la vida de Dios reflejará el verdadero carácter de Dios en su vida. 

Dos conceptos importantes en este capítulo:

  • La imparcialidad de Dios. No hay acepción de personas para con Dios (v. 11). Para tener una idea clara de qué representa eso, piensa en la estatua que representa la justicia. Se trata de una persona con los ojos vendados y una balanza en equilibrio perfecto. Por supuesto, sabemos que de este lado de la gloria no tendremos ese balance perfecto, pero Dios sí. Como Él es perfecto, lo conoce todo, lo escudriña todo, no podrá nunca jamás emitir un veredicto injusto. Ni judío ni gentil, nadie está por encima de nadie y delante de Dios todos somos iguales. 
  • La falsa seguridad. Aunque esos versículos describen a los judíos de la época, creo que hoy en día muchos podemos caer en ese mismo error. Los versículos 17-24 argumentan que los judíos se apoyaban en la ley, conocían su voluntad y se creían los que más sabían, pero Pablo les dice que eran ciegos guiando a otros ciegos. Hoy día con tanto acceso a la información (que no es malo en sí), debemos guardar nuestros corazones de no creer que estamos por encima de los demás o que tener cierta educación te hace automáticamente merecedor de algo. Recuerda que no somos el estándar y que lo que revela la obra de Dios en nuestras vidas es que le reflejemos a Él. Tener conocimiento o tener un título te puede dar estatus, pero tener una relación personal con Cristo es lo que realmente te dará la identidad que necesitas y que solo encuentras en Dios. 

«Mas el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el SEÑOR que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco, declara el SEÑOR». –Jeremías 9:24

Capítulo 3

Pablo sigue hablando sobre las ventajas que puede tener un judío y ocupa los versículos del 1 al 8. Pero quiero enfocarme más del versículo 9 en adelante. Son versículos confrontadores y causantes de diversas opiniones. Quiero resaltar algunas cosas: 

  • La culpabilidad de todos los hombres. Todos los seres humanos estamos convencidos de que somos básicamente buenos. Hoy día, lamentablemente, esta es una idea reforzada por psicólogos, coach de vidas, profesores de colegio, consejeros y tristemente hasta pastores. Pero si somos sinceras y miramos a lo profundo de nuestro corazón sabemos que no es así. En el fondo de nuestro corazón nos sentimos culpables porque somos culpables. No hay justo, ni aun uno. No importa cuanta racionalización quieras ejercitar, no importa cuán buenos sean tus argumentos, no hay nadie bueno. Y para que no quede duda, Pablo pasa a detallar esto y dice:
    • No hay quien entienda.
    • No hay quien busque a Dios.
    • Todos se desviaron.
    • Se hicieron inútiles.
    • No hay quien haga lo bueno.
    • Ni siquiera uno. 

Honestamente intentar refutar estos argumentos de Dios es absurdo; no hay forma para voltear lo que dice ahí; está totalmente claro; describe nuestra condición. Pelear contra estas declaraciones es darte golpes contra una pared. Cuando nos medimos con el estándar perfecto de justicia de Dios, que debe ser el que rija todo, vemos que el hombre natural no tiene la capacidad ni de hacer lo recto ni de hacer lo bueno. Por eso es que necesitamos a Dios.

  • Por cuanto todos pecaron están destituidos. Es por esa razón que necesitamos de Cristo, de su Cruz, de la gracia de Dios. Aquí llegamos a estos maravillosos versículos que son liberadores: 

«Todos son justificados gratuitamente por Su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús… para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús. ¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe. Porqueconcluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley... porque en verdad Dios es uno, el cual justificará en virtud de la fe a los circuncisos y por medio de la fe a los incircuncisos». –Romanos 3:24, 26–28, 30

¡Qué bueno es saber que no depende de mí! Gracias Dios por tu gracia inmerecida, es tan liberador saber que habiendo estado muerta en mis delitos y pecados Dios proveyó para mí una salvación tan grande que jamás hubiera logrado por mis propios méritos. 

Te invito a meditar en esta alabanza el día de hoy y recordar ese glorioso intercambio que se hizo a nuestro favor en la cruz del calvario.

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Sobre el maestro

Yamell Jaramillo

Yamell Jaramillo

Yamell es originaria de la República Dominicana, actualmente vive en Colombia. Ama la palabra de Dios, es firme en sus convicciones y vive apasionadamente la vida cristiana. Procura la prudencia, la sobriedad y la modestia, anhelando ser como la mujer de Proverbios 31.

Tiene un especial cuidado por aquellos a su alrededor y, por la gracia de Dios, su corazón está siempre presto a discipular y aconsejar a las mujeres de su entorno. Junto a su esposo Omar, estudia la Palabra, vive el señorío de Cristo, enseña el sabio consejo de Dios a otros y disfruta las bondades de la vida.

Actualmente es la encargada de contenido y de proyectos especiales en Aviva Nuestros Corazones.

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