Mamá: entrega a Jesús lo poco que tienes
A veces la maternidad se siente como tener solo cinco panes y dos peces para todo lo que el día demanda. Hoy queremos recordarte que Cristo no te pide más, sino que toma lo poco que tienes y lo multiplica para que puedas ser un canal de bendición para tus hijos.
Frases destacadas del episodio de hoy:
Lucas 9:12-13 aplicado a la maternidad
«Y el día comenzaba a declinar. Entonces los doce se acercaron y le dijeron: “Despide a la multitud para que vayan a las aldeas y campos de alrededor y se alojen y consigan algo de comer, porque aquí estamos en un lugar desierto”. Pero Él les dijo: “Denles ustedes de comer”».
- Cuando el Señor te llama a criar con paciencia cuando te pide amar sin esperar nada a cambio, continuar sirviendo cada día sin ninguna remuneración, o cuando simplemente te …
A veces la maternidad se siente como tener solo cinco panes y dos peces para todo lo que el día demanda. Hoy queremos recordarte que Cristo no te pide más, sino que toma lo poco que tienes y lo multiplica para que puedas ser un canal de bendición para tus hijos.
Frases destacadas del episodio de hoy:
Lucas 9:12-13 aplicado a la maternidad
«Y el día comenzaba a declinar. Entonces los doce se acercaron y le dijeron: “Despide a la multitud para que vayan a las aldeas y campos de alrededor y se alojen y consigan algo de comer, porque aquí estamos en un lugar desierto”. Pero Él les dijo: “Denles ustedes de comer”».
- Cuando el Señor te llama a criar con paciencia cuando te pide amar sin esperar nada a cambio, continuar sirviendo cada día sin ninguna remuneración, o cuando simplemente te levantas un lunes y sientes que no tienes fuerzas ni para empezar el día. Dios te invita a escuchar en tu corazón esa misma encomienda: «Dales tú de comer».
- Seguramente tu respuesta sería la misma de los discípulos: «Señor, no tengo suficiente». Pero Jesús no los regañó ni les pidió que dieran algo que no tenían, simplemente les preguntó: «¿Cuántos panes tienen? Vayan y vean», como si dijera: «Tráiganme lo poco que tienen. Entréguenmelo. Yo me encargo del resto».
- Eso es exactamente lo que el Señor hace con nosotras, nos pide lo poco:
- Lo pequeño.
- El tiempo que tenemos.
- La poca paciencia que nos queda.
- Ese abrazo que podemos dar aunque estemos cansadas.
- Esa oración que sale de tu boca cuando acostamos a nuestros hijos a dormir, aun muertas de cansancio.
- Cuando se lo entregamos al Señor, Él lo multiplica, Él lo convierte en algo que alimenta a muchos, y, sobre todo, Él te enseña que Su poder se perfecciona en tu debilidad.
- Dios no te pide que seas suficiente, no te pide que tengas fuerzas más allá de tus fuerzas. Solo te pide traer la poquita fuerza que te queda, los poquitos recursos que tienes, y se los entregues y confíes en Él, porque el milagro, la obra, el fruto, no depende de ti, sino que depende de Él.
- Los discípulos no crearon el pan ni lo fabricaron. Simplemente obedecieron y lo repartieron. Y mientras obedecían, el pan no se acababa. ¡Qué cuadro tan hermoso de lo que es la maternidad! Porque día tras día, tú repartes de ti misma a más no poder
- Paciencia
- Enseñanza
- Disciplina
- Comidas
- Servicio
- Dar abrazos
- Dar consuelo… y muchas veces sientes que tu tanque está vacío. Pero cuando ese poquito está en las manos de Jesús, eso no se termina, no se agota. Él lo renueva, Él lo multiplica como el aceite de la viuda.
- No esperes a tener más para a sentirte «suficiente» o competente para obedecer. Obedece con lo poco, confía con lo poco y deja que Él haga lo mucho, porque, al final, lo que el Señor busca no es tu suficiencia, sino tu rendición y entrega. No tu perfección, sino tu disposición, y ese es el lugar donde Su gloria se manifiesta.
- Hoy, mientras haces lo que parece tan pequeño, mientras preparas ese desayuno o corriges a un hijo, oras por más paciencia, o simplemente sigues adelante con las tareas del día, recuerda esto: el mismo Jesús que multiplicó panes y peces está contigo.
- En Belén, Dios hizo exactamente eso: tomó lo pequeño, ese pueblito insignificante y humilde, y lo usó para traer salvación al mundo: nació en un establo, un bebé envuelto en pañales que no parecía ser nada importante. Humanamente hablando, nada de eso parecía suficiente, pero en esas manos pequeñas estaba toda la plenitud de Dios.
- Así es el corazón de nuestro Salvador: Él toma lo poco y lo llena con Su poder, con Su presencia; Él toma lo sencillo y lo convierte en glorioso; Él toma lo ordinario y lo transforma en milagro. Más que tenerlo todo en orden, ten a Cristo en el centro. Él sigue siendo el Pan que sacia, la Luz que alumbra, y el Dios que multiplica lo poco y lo vuelve abundante.
Pasajes bíblicos para ser alentada:
«Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». —2 Corintios 12:9
«Las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan Sus bondades; son nuevas cada mañana». —Lamentaciones 3:22–23a
«Mi Dios proveerá a todas sus necesidades, conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». —Filipenses 4:19
Recursos recomendados:
Episodio, Mamá, ¡persevera!
Episodio, Mamá, descansa en Su gracia
Serie, Madres humildes, con Kristen Wetherell
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