Mamá: ¡No puedes hacerlo sola!
¿Alguna vez te ha pasado que te levantas y, sin pensarlo, ya estás corriendo? Preparas desayunos, atiendes a los niños, revisas tu agenda y ves la enorme lista de cosas por hacer. Y de pronto, pasa el día y te das cuenta de que no has tenido ni un minuto para estar con el Señor en Su Palabra. No fue que lo decidieras así, simplemente el día te arrastró con todas sus demandas y actividades. Sin embargo, en lo profundo, sabes que algo falta; te sientes seca y cansada. ¡Escucha más en este episodio!
Frases destacadas del episodio de hoy:
- Vivimos en una época que celebra la productividad: madres multifacéticas, envueltas en múltiples tareas, agendas repletas, días llenos de compromisos buenos (el mantenimiento del hogar, la escuela, la iglesia, el trabajo, la familia en general).
- «El engaño de Satanás es que podemos vivir independientemente de Dios. …
¿Alguna vez te ha pasado que te levantas y, sin pensarlo, ya estás corriendo? Preparas desayunos, atiendes a los niños, revisas tu agenda y ves la enorme lista de cosas por hacer. Y de pronto, pasa el día y te das cuenta de que no has tenido ni un minuto para estar con el Señor en Su Palabra. No fue que lo decidieras así, simplemente el día te arrastró con todas sus demandas y actividades. Sin embargo, en lo profundo, sabes que algo falta; te sientes seca y cansada. ¡Escucha más en este episodio!
Frases destacadas del episodio de hoy:
- Vivimos en una época que celebra la productividad: madres multifacéticas, envueltas en múltiples tareas, agendas repletas, días llenos de compromisos buenos (el mantenimiento del hogar, la escuela, la iglesia, el trabajo, la familia en general).
- «El engaño de Satanás es que podemos vivir independientemente de Dios. No le importa si creemos en Dios o si llenamos nuestras agendas con actividades espirituales… mientras funcionemos con nuestras propias fuerzas, y no en dependencia del Espíritu Santo». —Nancy DeMoss Wolgemuth.
- Como mamás, fácilmente caemos en la rutina de «hacer» sin «ser»; de actuar sin detenernos a escuchar a Dios, a esperar su consejo y a esperar en Él. Actuamos en nuestra propia prudencia y sabiduría, y tratamos de resolver sin orar, como si dijéramos: «Señor, yo puedo con todo esto sola». Pero tarde o temprano sientes que estás sobrecargada, agotada y sin gozo.
- Jesús no dijo que separada de Él harías menos cosas o que te costará más hacerlas; dijo que no puedes hacer nada. Nada que tenga valor eterno. Nada que traiga verdadero fruto. Nada que transforme corazones, ni el de tus hijos, ni el tuyo.
- Martín Lutero dijo: «Tengo tanto que hacer hoy, que pasaré las primeras tres horas en oración». ¡Qué manera tan contracultural de pensar! Nosotras solemos decir lo opuesto, decimos: «Tengo tanto que hacer hoy, que no tengo tiempo para orar». Pero Lutero entendía que la oración no retrasaba su trabajo, sino que lo preparaba para el trabajo que Dios tenía para él.
Ejemplo de María y Marta (Lucas 10:38-42)
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Marta estaba ocupada haciendo muchas cosas, cosas buenas, pero Jesús le dijo: «María ha escogido la mejor parte». La mejor parte no era la inactividad, sino la prioridad: escuchar primero a Jesús antes que estar corriendo de aquí para allá.
Ejemplo de Cristo
«Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba» (Marcos 1:35).
- Si el Hijo de Dios, Dios hecho hombre, necesitaba apartarse a orar antes de comenzar su día, ¿cuánto más nosotras?
- Quizás como mamá sientes que no tienes ese lujo de tiempo. Pero, ¿y si te levantas más temprano? Quizás piensas que si te levantas temprano, los niños también lo harán. Que el día se te va antes de poder respirar. Pero la realidad es que la dependencia de Dios no se trata solamente de minutos, de tiempo, sino de una postura del corazón.
- Solo cuando reconocemos que no podemos hacerlo solas, experimentamos la paz que viene de depender completamente de Él.
Hoy, detente por un momento y hazte estas preguntas:
- ¿Cómo comienza normalmente tu día? ¿Corres de aquí para allá y no te detienes a hablar con el Señor?
- ¿Qué dice tu rutina acerca de en quién confías realmente?
- ¿Qué pasaría si, antes de intentar manejarlo todo, de resolverlo todo, primero buscaras al Señor con humildad?
- ¿Estás viviendo en tus propias fuerzas o descansando en el poder del Espíritu Santo?
- Recuerda que el Señor no busca madres perfectas, sino madres dependientes. Él no te llama a hacerlo todo. Él te llama a hacer todo con Él.
Pasajes bíblicos para ser alentada:
«Separada de mí, nada puedes hacer». —Juan 15:5
Recursos recomendados:
Episodio, Mamá, descansa en Su gracia
Episodio, Mamá, la perfección es enemiga del gozo
Episodio, Cuando Dios edifica tu hogar
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