Vivimos en una época que nos enseña a seguir lo que sentimos, a buscar respuestas dentro de nosotras mismas y a creer que nuestras emociones tienen la última palabra. Pero, ¿qué sucede cuando lo que sentimos contradice lo que Dios ha dicho? Hoy queremos conversar sobre una verdad que puede cambiar la manera en que vivimos la maternidad.
Frases destacadas del episodio de hoy
- Hemos olvidado que no podemos resolvernos a nosotras mismas; que lo creado no resuelve lo único que Dios puede y ha dejado revelado en Su Palabra. Nos hemos enorgullecido pensando que la tecnología, las terapias, la demanda de perfección o la demanda de «sé lo que tú quieras ser» para buscar una felicidad utópica y real.
- En este tiempo, todo es a partir de lo que sentimos: nuestras decisiones, nuestras creencias, los métodos que usamos para la crianza de nuestros hijos, que …
Vivimos en una época que nos enseña a seguir lo que sentimos, a buscar respuestas dentro de nosotras mismas y a creer que nuestras emociones tienen la última palabra. Pero, ¿qué sucede cuando lo que sentimos contradice lo que Dios ha dicho? Hoy queremos conversar sobre una verdad que puede cambiar la manera en que vivimos la maternidad.
Frases destacadas del episodio de hoy
- Hemos olvidado que no podemos resolvernos a nosotras mismas; que lo creado no resuelve lo único que Dios puede y ha dejado revelado en Su Palabra. Nos hemos enorgullecido pensando que la tecnología, las terapias, la demanda de perfección o la demanda de «sé lo que tú quieras ser» para buscar una felicidad utópica y real.
- En este tiempo, todo es a partir de lo que sentimos: nuestras decisiones, nuestras creencias, los métodos que usamos para la crianza de nuestros hijos, que a veces ni hacemos parte a nuestros esposos porque también la maternidad se erige como si solo dependiera de la mamá.
- Estamos en la era contemporánea, en la cual las corrientes de pensamiento tienen siempre una vertiente hacia lo que sentimos: si no consideran tus sentimientos, entonces tú eres una persona insensible, no eres empática y eres de quienes oprimen a los más débiles porque en su mente los débiles son los que sufren.
Una realidad que no se puede negar
- No negamos la realidad de que la maternidad, como muchas etapas y otros roles en la vida, requiere sacrificio. Pero si pensamos como piensa este mundo, basado en emociones, entonces caemos en una visión materialista de nosotras y olvidamos que nuestra alma fue dada por Dios y es salvada por Jesús para que seamos transformadas a Él en el poder del Espíritu Santo.
- A partir de ser hijas de Dios, nuestra forma de vivir no está dictada por nuestro pasado, por tradiciones de esta cultura, ni tampoco por lo que el espíritu de la época está diciendo, sino por lo que dice su Palabra y toda su palabra.
- No negamos que algo duele, que algo es difícil, que algo será costoso; no negamos nada de esto, pero nos recordamos la verdad que informa nuestra realidad. De lo contrario, la realidad se convierte en nuestra verdad. Y eso no es lo que enseña la Escritura.
- No negamos las emociones, no negamos los deseos, porque son parte de que somos seres humanos. Lo que decimos es: ¿A dónde los llevamos como mamás? ¿Cómo respondemos? La maternidad es un servicio al Señor, es una forma de adorarlo, es poner nuestras vidas por amor a Él y a nuestros hijos como Cristo lo hizo.
Una realidad más profunda
- Nosotras somos dichosas porque tenemos la verdad del Dios del universo, del Creador majestuoso que se hizo cercano en Cristo para que nuestro corazón sea transformado para responder de maneras sobrenaturales. Esto testifica más sobre quién es Dios que cualquier otra cosa.
- Recordemos que no estamos criando hijos que sean meramente obedientes a nosotras. Estamos criando hijos que aprendan a obedecer por las razones correctas, por amor a Dios, y esto no lo podemos hacer si estamos sumergidas en enseñanzas que apuntan a seguir tus emociones.
- Mamá, la maternidad es una herramienta de gracia que nos quita del centro de maneras hermosas. Estás dando tu vida por tus hijos, por una generación de nietos y bisnietos que continúen la fe en el Señor.
Pasajes bíblicos para profundizar:
«¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, y el hijo del hombre para que lo cuides?». —Salmo 8:4
«Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…». —Hebreos 12:1-2
Recursos recomendados:
Episodio, Mamá…Ten cuidado, no sea que te olvides del Señor
Episodio, Entre el «yo también» y el «ven a Cristo»
Episodio, No somos lo que sentimos: somos lo que creemos
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