Aviva Nuestros Corazones Radio

La soltería y la abnegación

Carmen Espaillat: Carolyn McCulley dice que cuando los hombres dan pasos vacilantes hacia el liderazgo, nosotras como mujeres, en lugar de ser críticas, debemos ser pacientes.

Carolyn McCulley: Dios ha sido paciente contigo, y te está santificando. Así que puedes extender esa misma gracia a otros.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

El apóstol Pablo se refiere a la soltería como un don. Y cuando has aceptado ese don, hay muchas decisiones prácticas que debes tomar al vivir tu soltería para el Señor. Carolyn McCulley está soltera, y Nancy DeMoss de Wolgemuth estuvo soltera por más de 50 años. Así que por experiencia, ambas saben lo que implica tomar algunas de esas decisiones prácticas.

Carolyn comparte más acerca de esto en su libro, «Did I Kiss Marriage Goodbye?» (En español sería, «¿Le dije adiós al matrimonio?»), disponible en inglés.

Hoy, Nancy y Carolyn responderán algunas preguntas de nuestras oyentes, y permíteme decir que, aún si estás casada, puedes sacar mucho provecho de este programa. Todas enfrentamos luchas en las diferentes etapas de vida en las que nos encontramos. Así que el enfoque que nos darán Nancy y Carolyn, te será de mucha ayuda para crecer en tu confianza en Dios, cualquiera que sea tu situación.

Nancy le preguntó a una mujer en la audiencia: «¿De qué manera la soltería ha sido de bendición y qué desafíos presenta?

Escucha su respuesta:

Mujer 1: Creo que una de las mayores bendiciones ha sido, de manera específica, poder visitar a mi hermana que vive lejos. Y creo que uno de los retos más grandes es la tentación de vivir enfocada en mí misma en lugar de servir a otras personas como debería.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Carolyn, ¿podrías hablarnos sobre eso brevemente, sobre la tentación de permanecer centrada en ti misma y todo el tema del egoísmo? ¿Te identificas con ese desafío de la soltería?

Carolyn: Pienso que sí, porque te despiertas por la mañana y la primera persona que ves en el espejo es a ti misma, y ahí es donde empieza tu día, pensando, «¿qué habrá de bueno para mí en este día y cómo debo actuar al respecto?». Así que todo tu día se basa en tus prioridades y en buscar lo bueno y lo beneficioso para ti. Pensar en las necesidades y prioridades de los demás es un reto enorme, pero cuando lo haces hay gran bendición.

Nancy: ¿Hay alguna forma práctica en la que el Señor te ha ayudado a lidiar con el tema del egoísmo? Creo que es un tema que está muy arraigado en todas nosotras. Como viví sola tanto tiempo, sé que mi mundo podía girar en torno a mí misma y hasta ir poco más lejos. Yo decidía cuándo quería comer, qué quería comer, a dónde quería ir, cómo quería gastar mi dinero. Podía tomar muchas de esas decisiones sin considerar a los demás.

¿Cómo trabajas en contra del egoísmo en tu vida siendo soltera?

Carolyn: Bueno, personalmente, he elegido tener una compañera en casa, precisamente con ese propósito. Soy dueña de mi propia casa, así que podría fácilmente, bueno, no tan fácilmente, pero podría vivir por mi cuenta. Sin embargo, prefiero tener una compañera en casa porque eso me da estabilidad, ya que de lo contrario puedo actuar como la reina de Inglaterra en mi casa. Soy la hija mayor, así que tiendo a querer llevar el mando. Por eso ha sido bueno estabilizarme de esa manera.

Entonces esa es una forma. Otra manera es participando en los grupos de rendición de cuentas y en los grupos pequeños en mi iglesia para tener relaciones significativas con los demás. Cada mes me propongo servir, evalúo mi agenda y tengo una lista de preguntas: ¿Dónde estoy sirviendo? ¿Me he ofrecido a cuidar los hijos de alguien? ¿Qué estoy haciendo para servir a mis sobrinas y sobrinos? ¿Qué estoy haciendo para servir a mis padres?

Así que, simplemente mirando los roles que tengo en mi vida, veo que, aunque no soy la esposa de alguien, hay roles bíblicos ya definidos para mí. Yo soy la hermana de alguien o la hija o la tía, o la colega; soy un miembro de la iglesia. Entonces la pregunta es, ¿qué estoy haciendo para cumplir con esos roles, en vez de ¿qué puedo hacer para entretenerme?

Nancy: ¿No sientes que tienes que estar en una alerta constante sobre todo con este asunto del egoísmo? Es decir, pienso que hay como una tendencia natural en nuestras vidas hacia el egoísmo. Cuando era soltera, era algo con lo que tenía que ser muy intencional en combatir o si no, tendía a dejarme llevar por el egoísmo.

Carolyn: En ocasiones pienso que el Señor ha permitido ciertos momentos de soledad en mi vida simplemente para que pueda experimentar algo desde la perspectiva de otra persona.

Específicamente, recuerdo hace unos años cuando no tenía ningún plan para Navidad, y todo estaba desarrollándose de tal manera que mi familia no iba a poder reunirse hasta la tarde. Tengo esta visión acerca de la mañana de Navidad de cuando aún era niña—vienes saltando por las escaleras y hay montones de regalos con tu nombre, y no puedes esperar hasta abrirlos todos.

La idea de despertar en la mañana de Navidad sola y sin nada que hacer hasta la tarde, era un extraño cambio para mí. Me había convertido en esa tía solitaria y pensé, «qué soledad».

Al principio, para ser honesta, sentí lástima por mí misma. Entonces me di cuenta de que como siempre había tenido algo que hacer en la mañana de Navidad, nunca había pensado en todas las personas que no tienen nada que hacer.

Así que el Señor usó esa experiencia de soledad para cambiar mi perspectiva. Pensé: «Bueno, no voy a quedarme cruzada de brazos. Voy a averiguar quién más se ha movido al estatus de la tarde y tendremos un almuerzo». Y resultó ser uno de mis eventos favoritos de Navidad. Pasamos un muy buen tiempo.

Nancy: Quedémonos en el tema de la soledad por un momento porque pienso que todo ser humano se identifica con eso. ¿Cómo han impactado los periodos de soledad tu relación con el Señor?

Carolyn: Una vez escuché a un pastor describir la soledad como un período desértico. A veces el Señor diseña períodos desérticos en tu vida para alejarte de otras distracciones, a fin de que puedas comunicarte con Él. En cierto sentido, a través de tu soledad te está invitando a una relación más profunda con Él.

La primera vez que escuché esa perspectiva, no me agradó mucho, para ser honesta. No quería pasar por períodos desérticos. Quería que mis demandas y mis deseos fueran cumplidos cuando yo quería que se cumplieran.

Pero me he dado cuenta de que a veces hay dulzura en esos períodos de soledad, porque te obligan a decir: «¿por qué estoy tan inquieta? ¿Qué está pasando en mi corazón? ¿Qué estoy pensando? ¿Dónde están mis expectativas?» Te obligan a detenerte y a pensar, y eso debe dirigir nuestro enfoque hacia el Señor. A veces también esto lleva nuestro enfoque hacia otras personas, como mencioné antes con la idea del día de Navidad.

Cuando experimentas soledad, pienso que eso te hace más empática con los demás. Te da una oportunidad para pensar, «¿qué está pasando en la vida de esa persona, y cómo puedo ministrarle?». Especialmente si piensas en la soledad como un excedente de tiempo que posees.

A menudo nos sentimos así como que, «tengo todo este tiempo de sobra, ¿cómo lo lleno?». Estoy sola mucho tiempo, pero eso puede ser también un recurso donde Dios te está señalando que tienes este tiempo. Él tiene un propósito para eso y debes buscarlo a Él con el fin de conocer lo que Él quiere que hagas con ese tiempo.

Además, la soledad puede ser una forma de sufrimiento que es real. Es parte de vivir en un mundo caído. Esos son momentos donde me pregunto si estamos dispuestas a ser vulnerables con aquellas personas más cercanas, en nuestras relaciones en el trabajo, en la escuela y en la iglesia y pedirles tiempo. Decirles: «¿Puedes venir y pasar tiempo conmigo?».

Creo que es muy fácil caer en el pozo de la autocompasión. «Nadie me llama. Nadie devuelve mis correos electrónicos. Nadie sabe los problemas que he visto». Y de hecho, de alguna manera, todas estamos solas en muchas relaciones.

Me sorprendí hablando con una amiga que se había casado con un hombre que todos consideraban un gran partido. Todos estaban muy felices por ella, y ella había vivido en un hogar donde casi todas las mujeres se comprometieron y se casaron al mismo tiempo. Así que todas tuvieron la oportunidad de hacer esto juntas.

Bueno, dentro del primer año, la mayoría de sus amigas quedaron embarazadas y pasaron a ser madres, y ella se sentía muy sola como nueva esposa. Me dijo: «todas mis relaciones con mis amigas han cambiado, pero no puedo esperar que mi esposo satisfaga todas mis necesidades relacionales».

Se dio cuenta de que aunque estaba muy feliz con su esposo, estaba tan sorprendida al descubrir que aun así se sentía sola, que había un aspecto de las relaciones con otras mujeres que echaba de menos. Me sorprendió escuchar eso de ella porque pensé, «pero lo tienes todo, tienes el anillo, tienes el hombre, tienes el matrimonio».

Sin embargo, existen tiempos de soledad que pueden venir sobre nosotras en muchas etapas diferentes y que pueden ser una sorpresa. Eso la llevó al punto de decirle al Señor, «¿qué has diseñado en esto? ¿Qué puedo aprender de ti? No estoy pasando suficiente tiempo ministrando a mi esposo? Estoy demasiado enfocada en mí?». La llevó a hacerse todo tipo de preguntas.

Pero me sorprendió escuchar eso, porque allí estaba ella, recién casada y parecía estar tan feliz. Ella era una persona brillante, y sin embargo, se sentía sola también. Me sorprendió y me hizo pensar, «debería acercarme más a mis amigas recién casadas». Es un ajuste y aún cuando estén muy felices de estar casadas, a veces hay un cambio dramático.

Nancy: Mientras piensas en el futuro, sé que tu deseo es que el Señor te conceda casarte algún día.

Carolyn: Sí.

Nancy: Alguna vez has dejado que tu mente piense por mucho tiempo, «qué pasa si el Señor no me lo concede? ¿Qué pasaría si en la providencia de Dios esto no sucede?» ¿Te ha pasado que comienzas a pensar sobre los asuntos relacionados con la soledad en la edad madura y dejas que tus pensamientos vayan hacia allá y se queden ahí.

Carolyn: Cuando estaba en mis veinte, nunca hubiera imaginado que sería posible estar soltera en los cuarenta y no estar completamente deshecha. Si me hubieras preguntado en esa etapa cómo sería mi vida ahora, yo te hubiera dicho, «¡no! Por favor, Dios, todo menos eso!». No hubiera tenido la menor idea de que hay cierta gracia que es suplida, y que realmente es suficiente.

Tampoco hubiera pensado a los treinta que mis cuarenta y tantos podían ser aún más divertidos, que he tenido más oportunidades de servir, que he tenido más amistades y relaciones satisfactorias, incluso algunas con chicos, y que he experimentado algo de la gracia de Dios que no conocía cuando era joven.

Así que me sorprende saber cuán plena es la vida ahora. No lo hubiera esperado cuando era más joven. Eso me da fe para pensar en que no debería estar muy preocupada por el futuro porque la Palabra de Dios dice que Él va a proveer y que lo mejor está por venir de todos modos, y no es en esta vida.

Aun cuando estemos abatidas hasta cierto punto, en la medida en que envejecemos, eso es realmente un beneficio porque nos obliga a pensar en Dios y en Su gloria, la única gloria que es inalterable. Creo que es un reto en la edad mediana, darse cuenta que ya no eres joven y dices, «¿qué pasa con estas arrugas? ¿Qué son estas canas? ¿Qué está pasando?».

Puede haber un duelo que viene con eso, una tentación a pensar, «oh, la fecha de vencimiento que está en mi frente ha caducado». Pero lo he visto ser tan fiel con muchas personas que realmente, mientras más vivo, más esperanza tengo, aunque puede parecer extraño. No es necesariamente esperanza para el matrimonio, pero eso podría ser porque permanentemente soy optimista cuando pienso, «uno de estos días, mi andador y yo, y mis damas de honor en sus sillas de ruedas desfilaremos en el altar. ¡Vamos a casarnos!». (Risas) Pero en realidad es tener más esperanza en un Dios bueno porque lo he visto responder a tantas oraciones, no esta en particular, pero a muchas otras, y eso me hace ser agradecida.

También pienso que vivir un poco más de tiempo, me hace ver cuánto dolor hay en esta vida, cuántas necesidades grandes hay por todas partes. Eso me hace ser más agradecida por lo que sí tengo. Debido a tanto pecado y al hecho de vivir en un mundo caído, te das cuenta de cuánto daño y decepción existe en cada etapa de la vida, y cuán bendecida puedes ser en ciertas etapas de la vida que no esperabas.

Mujer 2: Para mí, una de las bendiciones es que he estado en el ministerio desde que estaba en la universidad, y una de las más grandes bendiciones ha sido el poder verter mi corazón y mi alma en el ministerio. Tal vez podría verse como que soy una adicta al trabajo, pero realmente es poder hacer algo en lo que he creído, y que sé que es lo que Dios me ha llamado a hacer.

También ha sido una bendición poder verter mi corazón y mi alma en chicas jóvenes y ser mentora de estas chicas y tenerlas siempre en mi casa. Considerando que, si estuviera casada, probablemente no sería así. Algunas de mis chicas de la escuela secundaria me dicen, «¡estamos muy contentas de que no tengas novio!» O, «¡estamos muy alegres de que no estés casada!».

Un desafío, y este es realmente un desafío egoísta, es sentirme incomprendida; siempre respondiendo a preguntas como «¿qué pasa contigo? ¿Por qué no estás casada todavía?» Esto es especialmente cierto cuando hablas con amigas casadas. Si estoy pasando por algo duro, ellas siempre tienen algo más difícil que atravesar. No puedo abrir totalmente mi corazón. He estado luchando con eso... en tratar responder con gracia a esto.

Nancy: Carolyn, sé que has hablado sobre algunas de las cosas que la gente te dice en las bodas y en otros lugares, cosas que son insensibles muchas veces. ¿Podrías pensar en alguna de esas cosas que has escuchado?

Carolyn: Honestamente, creo que la gente dice cosas simplemente porque se quedan perplejos. Te dicen, «pero eres una mujer atractiva y amas al Señor y le sirves, ¿por qué Dios no te ha conseguido un esposo?»

Puedo entender que hasta cierto punto, cuando la gente está haciendo preguntas, es porque están tratando de comprender la situación a través de su propio entendimiento, de su propia doctrina y su teología de Dios. Como seres humanos tenemos una tendencia volver a pensar que las cosas nos llegan según nuestro desempeño. Así que miramos a las personas, como los amigos de Job, para poder entender por qué Dios está haciendo una cosa o no haciendo otra, y podemos hacer declaraciones basándonos en eso. Eso es orgullo.

Muchas veces las personas están tratando de entender, y pueden decir algo que es insensible. Pero no están tratando de ser insensibles, es ese pensamiento en voz alta lo que sale a veces.

Es nuestro desafío entonces, responderles a las personas con gracia. Es una forma de santificación para nosotras las solteras, el darnos cuenta de que las personas no lo están haciendo a propósito—normalmente—tratando de ser hirientes. A veces simplemente, pueden ser desconsideradas. Y otras veces pueden estar genuinamente confundidas. Realmente no entienden por qué, y eso solo nos da la oportunidad de sonreír y expresar confianza en Dios.

Hace poco un amigo de la escuela secundaria murió de un ataque al corazón. Estaba en el funeral, viendo a las mismas personas que había visto cinco años atrás en mi reunión de secundaria, y aún no estoy casada. Creo que tuve la misma conversación con la misma persona que volvió a preguntarme, «todavía estás soltera?» Le dije, «sí, aún lo estoy».

Contesté de forma cortante y entre dientes, en vez de decir algo como, «sí, para la gloria de Dios» o algo por el estilo que pudo haber dado apertura a una conversación edificante. Pero decidí cortar la conversación y tengo que aprender a extender gracia a otras personas.

Frecuentemente oigo de mujeres que vienen a mí después de un charla o algo similar, y me toman la mano y me miran a los ojos y me dicen: «Dios tiene a alguien muy especial para ti». Y estoy pensando, «ese alguien tiene que ser muy, muy especial para tener que esperar tanto tiempo». (Risas)

En un principio eso me molestaba. En mi orgullo, yo pensaba, (suspiro pesado) «¿cómo sabes eso y por qué continúas diciendo eso?». Pero con los años, he entendido que esta es una manera en que alguien expresa su cuidado y su amor por mí. Me puedo molestar, o puedo ser amable y darme cuenta de que ellas quieren lo mejor. Ellas no son Dios. Ellas no saben. Ellas quieren eso para mí y yo también lo deseo. Estamos esperando juntas, así que vamos a esperar por lo mejor y esperar por un chico muy, muy especial. (Risas)

Así que es una forma de santificación el poder detenerte y decir: «No sé». Así que cuando las personas nos pregunten, «¿por qué no estás casada?» es una forma de santificación para nosotras poder detenernos y decir: «No sé, pero todavía estoy esperando y orando».

Poder expresar eso con amabilidad y no dejarlas que se vayan pensando: «¡Vaya! ¡qué amargada!»

Nancy: Carolyn, sé que has hablado sobre las expectativas que tienen muchas mujeres, de hombres preparados, maduros, hombres piadosos. ¿Qué te ha mostrado el Señor acerca de esa expectativa?

Carolyn: Una de las cosas que me sorprende es el hecho que ahora tengo amistades con hombres que son muy diferentes, es más como tener una relación de hermanos, comparado a cuando era joven. Es la diferencia de edad. En tono de broma llamamos a estos chicos mis clientes.

Son mucho más jóvenes que yo, y vienen a mi oficina o dondequiera que esté y quieren que les anime en sus roles como hombres. No estoy ahí para aconsejarles ni enseñarles en ese sentido. Solo soy una hermana y los animo cuando vienen a mí y me dicen, «ay, no sé cómo hacer esto o cómo hablar con esta chica», o lo que sea.

Así que los animo en eso, soy su porrista, y eso me ha ayudado a entender que los hombres piadosos realmente toman muy en serio su papel de conquistar a las mujeres. Yo no sabía esto cuando me convertí a los treinta años.

Así que en mis primeros años de convertida no conocía muchos hombres solteros. Su manera de pensar era un misterio para mí. Estaba lidiando con mi propia impaciencia y mi fariseísmo porque estaba aprendiendo a entender el plan de Dios para los hombres y las mujeres en la Biblia. Así que pensé, «bueno, ustedes son los que conquistan. Es decir, ustedes toman la iniciativa. Vamos, vamos, muévanse ¿qué están esperando?»

Pienso que a veces yo juzgaba mucho porque pensaba que era mucho más difícil esperar. Ahora, estoy oyendo mucho más de estos jóvenes que son como mis hermanos y, en algunos casos, como mis hijos. Me doy cuenta de que esto lo toman mucho más en serio de lo que pensé.

Pecaminosamente juzgué a algunos de ellos pensando que ellos se tomaban su tiempo, pero me di cuenta de que algunos de ellos oraron por mucho tiempo antes de tener un acercamiento hacia una mujer, o veían su propia vida y decían, «no estoy seguro de que esté preparado para liderar». En eso hay mucho más consideración de lo que percibí previamente.

Mientras los observaba y hablaba con una amiga que tiene hijos de alrededor de veinte años de edad, me di cuenta de que hay una curva de aprendizaje para el liderazgo. Mientras hablaba con esta amiga, ella me decía, «no, nosotros animamos a nuestros hijos a ser claros y a tomar la iniciativa, pero a veces, cuando dan el paso y lo hacen, se sienten desalentados por otras mujeres que piensan que no lo están haciendo bien».

Mientras la oía, me di cuenta de que estamos viendo a hombres en un momento determinado de sus vidas. No es justo comparar, digamos, con tu pastor que cada semana se encuentra en el púlpito, quien ha estado casado tal vez treinta años y ha tenido el beneficio de años y años de influencia y consejo de su esposa, así como tiempo y experiencia, con alguien que tiene veintidós, veinticinco años de edad. Él todavía está tratando de aprender.

O quizás es un creyente que es mayor cronológicamente pero no es mayor en el Señor. Es una oportunidad para nosotras de ejercitar gracia hacia los hombres e ir animándolos en los pasos que tomen y también darnos cuenta, aun cuando existauna curva de aprendizaje para el liderazgo, que también hay una curva de aprendizaje para las que seguimos ese liderazgo, y esa curva puede ser bastante empinada, a mi parecer.

Hay momentos en los que les pedimos a los chicos que se encarguen de una actividad o un plan, y planean algo que disfrutarían ellos, pero no tanto las chicas. Tenemos la oportunidad de decir, «¿vamos a hacer quééé?», o podemos decir, «¡es genial! Sabes, no es mi actividad favorita, pero estaré encantada de ir y apoyarte». Ahí es donde podemos animarlos y podemos practicar muriendo a nuestras preferencias, muriendo a nuestro propio egoísmo y decir: «¡oye, este chico está dando el paso, está tomando la iniciativa. Y tal vez paintball no es mi actividad favorita, pero voy a ir», o algo así.

De hecho, personalmente nunca he jugado paintball, parece muy divertido, excepto por los moretones. Pero es simplemente esa forma de mirar a alguien y decir: «Hay una paciencia que Dios ha tenido conmigo, y Él me está llevando hacia la santificación, así que puedo extender esa misma gracia también, porque no somos más que polvo».

Carmen: Esta es Carolyn McCulley, ella ha estado conversando con Nancy DeMoss de Wolgemuth sobre algunos asuntos prácticos relacionados al don de la soltería.

Este programa es parte de la serie, «Consejos prácticos acerca de la soltería». Puedes dejarnos tu comentario al visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com, al final de la transcripción de este programa.

Aquí en Aviva Nuestros Corazones queremos ayudarte a tomar principios bíblicos sólidos, y aplicarlos a las decisiones que tomas día a día. Escuchamos de una oyente que se ha beneficiado de esto. Nancy nos cuenta más.

Nancy: Los principios bíblicos que las mujeres escuchan en Aviva Nuestros Corazones tienen implicaciones muy prácticas. Déjame darte un ejemplo que he oído de una mujer que nos escribió y nos dijo cómo ella fue edificada escuchado la programación de Aviva Nuestros Corazones. Ella dijo,

«Gracias por su enseñanza, a la verdad que la frustración de estar soltera es bastante grande por la sociedad, por los padres y familiares que te dicen, «¿y aún no te has casado?», y sacan soluciones como: «deberias tener hijos por lo menos». Pero gracias a Dios como dice Nancy he aprendido a caminar esta etapa de mi vida sin patalear, con sumisión y respeto por el gran Dios que me ama incondicionalmente.

Les comento que he terminado de tejer un conjuntito para el bebé de mi hermana que llegará muy pronto y es una alegría que me llena el ver la alegría de ella.

Pues aun con muchos dolores en mi corazón por las relaciones rotas, aun me queda la esperanza de que Dios suplirá para toda necesidad, y que tendré un gozo mayor cuando esté en Su presencia y esto me lleva a caminar para bendecir a otros en mi solteria.

Oro por su maravilloso programa. Sé que el Espíritu de Dios está con este ministerio. Bendiciones».

Bueno, el estudiar la Palabra de Dios y someter nuestras vidas a ella, nos conduce a muchas decisiones prácticas que repercutirán en nuestras vidas en los años venideros. Estoy tan agradecida de que Aviva Nuestros Corazones tenga la posibilidad de mostrarles a las mujeres cómo la Palabra de Dios afecta sus vidas.

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Carmen: Gracias, Nancy.

Bueno, no siempre sabes lo que Dios está haciendo tras bastidores. Esto es algo que Carolyn McCulley anima a las mujeres solteras a recordar. Conoce por qué, el lunes, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Mi Vida es Cristo, Sovereign Grace Music, Eres Dios ℗ 2012 Sovereign Grace Music.  Canción usada con permiso.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la serie de radio.

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