4 propósitos de una amistad verdadera

Por Kelly Needham

Veamos juntas lo que la Biblia tiene que decir acerca de nuestras amistades y su propósito en nuestras vidas.

Sin hacerlo de una manera exhaustiva, a continuación hay cuatro propósitos específicos para los cuales deben servir las amistades en nuestras vidas.

1. Las amistades nos ayudan a disfrutar por completo a Dios

“… sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con nuestro corazón al Señor”.

Las cosas se disfrutan mejor en comunidad. Tu película favorita es buena cuando la ves sola, y es aún más buena cuando la ves con tus amistades. Una buena comida es agradable, pero es aún mas satisfactoria cuando la compartes con tus amistades. Estamos conectadas para compartir nuestras alegrías con los demás. Las mejores experiencias de la vida son esas a las que tratamos de arrastrar a nuestras amistades: “¡tienes que ver esta película!” “¡tienes que ir conmigo a este restaurante!”.

¡De todas las cosas que tenemos para disfrutar, Dios es la mayor! ¡Fuimos creadas para disfrutarlo a El y centrar nuestras vidas alrededor de El! Y disfrutamos a Dios de una manera mas plena con las demás personas. Los amigos nos ayudan a gozar de Dios al disfrutarlo a El junto con nosotras.

Vamos a no invertir este concepto al permitirle a Dios volverse nuestro medio para disfrutar mas a la gente, solo yendo hacia El a pedirle por mas personas (esposo, amigos, niños). El no es el medio, sino mas bien el final.

2. Las amistades exponen el pecado que nos mantiene lejos de Dios

“Fieles son las heridas del amigo, pero engañosos los besos del enemigo”. (Prov. 27:6)

 

“Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tu también seas tentado”. (Gal. 6:1)

El pecado nos engaña, oscurece nuestro entendimiento y nos hace tontos. Tanto así que podemos caminar en el pecado y convencernos de que Dios se complace con nosotros. Es por esto que necesitamos desesperadamente amistades que estén dispuestas a señalarnos nuestros pecados. Necesitamos amistades que nos ayuden a ver nuestros puntos ciegos. Necesitamos amistades que nos hablen la verdad en amor. (ver Efesios 4:15)

Las buenas amistades te dicen la verdad acerca de ti misma. Esas amistades son una gracia. Pero una gracia incómoda, de seguro. ¿A quien le gusta que le digan que está equivocado? ¿Quién disfruta ser atrapado en pecado? Nadie. Pero en esta tierra lucharemos con el pecado. Y si le damos la bienvenida a esa gracia incómoda, ésta nos llevará a libertad, a vivir una vida abundante y a un gozo mas profundo en Dios.

Esta es una función de la comunidad que pocas personas quieren tener. Nosotras preferimos tener amistades que siempre nos digan lo que queremos escuchar, que nos muestren la falsa gracia de excusar el pecado y nos den falsas esperanzas de que podemos crecer cerca de Dios sin arrepentimiento. Pero porque el pecado es un veneno para nuestra alma y un ladrón del gozo en Dios, ésta es una función de la comunidad de la que no podemos darnos el lujo de escapar.

3. Las amistades nos estimulan a obedecer a Dios

“Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado”. (Heb. 3:13)

 

“Y consideremos como estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras”. (Heb. 10:24)

Si bien es cierto que necesitamos amistades para ayudarnos a ver nuestra desobediencia, también es cierto que las necesitamos para estimularnos hacia la obediencia. Sin las porras de las amistades cristianos podemos volvernos vagas e inactivas, no sólo por hacer las cosas mal sino también por no hacer las cosas correctas.

Exhortar es dar a alguien una mayor visión de porque su obediencia tiene importancia en el Reino. Es la afirmación de que su obediencia honra a Dios y el empuje para seguir hacia delante. Independientemente de la forma que adopte, la exhortación motiva cualquiera a continuar corriendo la carrera específica marcada cada uno.

4. Las amistades nos llevan a Dios

“Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados”. (Stgo. 5:16)

 

“… como escogidos de Dios… soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros”. (Col. 3:12-13)

Caminar con Dios en un mundo manchado de pecado con nuestra carne pecaminosa cabalgada por un enemigo empeñado, es demasiado difícil como para hacerlo solas. Solas, somos susceptibles a creer las mentiras del enemigo. Solas, nos torcemos bajo el peso de nuestro pecado. Solas, nos desalentamos y nos abatimos luchando con el pecado. Necesitamos que otros creyentes nos ministren para llevarnos a Dios cuando nosotras estamos demasiado débiles.

Aquí hay algunas maneras en las que los amigos pueden llevarnos a Dios:

Confesión & Oración

Juan nos manda a confesar nuestros pecados a otras personas y hacer que oren por nosotros para que podamos ser sanados. Cuando nos confesamos con otros, sentimos el peso de nuestro pecado a un grado mayor, y experimentamos el abrazo misericordioso de Dios a través de nuestras amistades que nos recuerdan que ya hemos sido perdonadas a través de la vida y la muerte de Jesús.

Soporte de cargas

Esto significa compartir las cargas de cada una. Eso quiere decir escuchar regularmente y orar por quien este pasando por una etapa difícil o ayudarle en formas prácticas. Estamos llamadas a adentrarnos en los sufrimientos de los demás y hablar la verdad acerca de quien es Dios y quienes somos nosotros.

Intercesión

Marcos 2:3-5 nos da una visión panorámica de la intercesión. Lo que el paralitico no pudo hacer por si mismo, sus amigos lo hicieron por el: lo llevaron a Jesús. A través de la oración intercesora, podemos llevar a nuestros amigos a Dios, pidiéndole a El que haga grandes cosas en sus vidas de las que tendríamos la audacia para pedir por nosotras mismas.

Amistades para la gloria de Dios

“… cualquier cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. (1 Cor. 10:31)

Como todo lo demás, el propósito de nuestra amistad debe ser acerca de Dios. Vamos a parar de hacer a Dios un siervo de nuestras amistades y permitirle a nuestras amistades serviles a El y a Su Reino. No podemos glorificar a Dios solas, no podemos vivir para Su gloria solas. ¡Nos necesitamos unos a otros!

Aquí debajo hay una tabla que te ayudará a comparar amistades dañinas e idolatras con amistades Cristo-céntricas.

 

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