Algo peor que ser soltera en San Valentín

Llegó esa época del año en que todos celebran su amor. Rosado, rojo y blanco adornan los centros comerciales e incluso las universidades y lugares de trabajo… Parecería que conspiran para recordarte que te duele un poco (o más que un poco) estar soltera. No estás sola en esta lucha, ahora, hay algo realmente peor que estar soltera durante San Valentín y de eso hablaremos hoy.

La semana pasada fui al cine a ver una película romántica que me habían recomendado, para mi sorpresa mientras esperaba para entrar a la sala, uno de mis ex-alumnos estaba ahí también… Luego de saludarme su pregunta fue: “¿Estás sola “aquí”?” Su énfasis en aquí me recordó que es poco frecuente que la gente vaya al cine sola y quizás a su corta edad es algo que carece completamente de sentido. Ese tipo de comentarios duele, pero ese dolor viene de que muchas veces dejamos que nuestra soltería se convierta en nuestra identidad.

Dos extremos peligrosos

Idolatrar el matrimonio

Si bien es cierto que desde niñas jugamos a las muñecas y Barbie y Ken se casan y viven felices por siempre como en las películas de Disney, esos recuerdos de la infancia y ese anhelo muchas veces es alimentado por el grupo de personas a tu alrededor cuyos comentarios te hacen ver que si estás soltera “algo te falta”.  Vemos en las redes los anuncios de nuevas relaciones o compromisos y nuestros corazones se llenan de tristeza y amargura y de un mayor deseo de que un día esa lotería nos toque a nosotras. Yo misma he luchado con la mezcla de emociones entre la felicidad de gozarme con mis amigas en esa nueva etapa y la sensación tan amarga de saber que de nuevo "no recibí eso que tanto anhelaba". Ese deseo que muchas veces se levanta altivo a la obediencia a Cristo y a nuestro amor por los demás, no es otra cosa que un anhelo lícito convertido en un ídolo.

El problema con esta posición es que nos hace quitar la mirada de lo verdaderamente importante: nuestro Señor y Salvador Jesucristo y la extensión de Su Reino en la tierra. Vivimos para servir a Cristo y a Su iglesia, para deleitarnos en Él y traerle gloria. Nuestra misión en esta vida no es casarnos.

Despreciar el matrimonio

El otro extremo es igual de peligroso y es abrazar la posición feminista de que “no necesitas un hombre”. Y quizás al salir de las paredes de tu iglesia esta es justo la visión que el mundo te invita a abrazar. Quizá seas de aquellas a las que nos han vendido la mentira de que ser súper mujeres es un mejor camino. Amada, no dejes que el mundo ni tu corazón engañoso te hagan caer en la trampa. El matrimonio es precioso porque es el plan de Dios y Él nos creó de una forma preciosamente complementaria. Es precioso además porque refleja la relación de Cristo con Su Iglesia. Y sí, es algo digno de anhelar y un excelente motivo de oración.  

El problema de ambos puntos de vista es que ponen tu identidad en lugares equivocados, mientras uno la pone en el matrimonio, la otra deja que sean tus logros lo que te definan y se quedan ambas muy lejos de la respuesta correcta: ¡Cristo!

Amada con amor eterno

Eres tan importante para Dios que Él compró tu redención a través del sacrificio de Su Hijo unigénito. A Él, el Creador del universo, le costó mucho más que chocolates y una docena de rosas Su relación contigo. El Evangelio es la forma en la que Dios te gritó: ¡reconcíliate conmigo! Estas palabras de Dios a Su pueblo a través del profeta Jeremías son igual de ciertas para ti hoy que fuiste hecha parte de ese pueblo a través de Cristo:

Con amor eterno te he amado,

por eso te he atraído con misericordia.

Jeremías 31:3

Algo peor que ser soltera

No puedes cambiar que en tu documento de identidad diga “soltera” o que a diferencia de tus amigas de la escuela ningún chico te regale chocolates el próximo martes, pero sí puedes evitar cometer estos 3 errores en los que muchas de nosotras caemos y que hacen que la soltería parezca algo negativo cuando en realidad es un precioso regalo; un tiempo valioso que podemos dedicar por completo al Señor:

  1. Vivir a la luz de lo que pasa de este lado del sol. Cuando nos enfocamos únicamente en lo que nuestros ojos ven que está sucediendo olvidamos la mano soberana de nuestro Padre celestial que orquesta cada detalle. Ver más allá del sol nos recuerda que Él está en control y podemos estar quietas y confiar. 

  2. Ver tus bendiciones a través de tus anhelos insatisfechos. Si te acostumbras a eso cualquier etapa en la que te encuentres será igual de difícil, porque todas estamos esperando algo siempre, un novio, un esposo, un hijo, un nieto, una casa… ¡De este lado del sol la espera es el común denominador! Comienza a ver tus bendiciones a través de la misericordia de Dios encarnada en Cristo Jesús y no a través de lo que aún no tienes.

  3. Olvidar que eres amada con amor eterno, con un amor no humano. Sé que es fácil sentirse poco amada durante esta etapa de la vida. Y estoy completamente segura que esto es así porque olvidamos la verdad.

Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos”. (Juan 15:13)

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.(Juan 3:16)

Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. (1 Juan 3:3)

Recuerda que la única relación que debe definirte es tu relación con el Señor Jesús. Quien te salvó de lo peor que te podía pasar, la ira de Dios y la condenación eterna. Te llevó de las tinieblas a Su luz admirable. ¡Eso es digno de celebrar eternarmente con globos, flores y muchos chocolates!

¿Cuáles son los retos que encuentras más difícil como soltera? ¡Hablemos debajo en la sección de comentarios?

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Sobre el autor

Clara Nathalie Sánchez Díaz

Clara Nathalie Sánchez Díaz

Clara Nathalie vive en Santo Domingo, República Dominicana, por la gracia del Señor le sirve a tiempo completo. Trabaja en Aviva Nuestros Corazones como editora, analista de contenido y administradora de la página web. Sirve al Señor enseñado a mujeres a usar su creatividad a la hora de estudiar la Palabra en un ministerio llamado Diario Bíblico. Es parte del ministerio de Escuela Dominical en su iglesia. 

 

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