Cuando el temor te paraliza | Parte 2

¿Recuerdan ayer, cuando les confesé que el temor me estaba impidiendo saltar hacia el ministerio que Dios me ha llamado? Llamé mi parálisis inducida por el temor por lo que realmente es: desobediencia.

Cuando Dios dice, «ve» y nosotras decimos, «no», incluso si somos motivadas por temor y no por rebelión, estamos siendo desobedientes. No quiero congelarme y desobedecer a Dios. Y sé que tú tampoco lo quieres. Queremos zambullirnos en los trabajos que Él tiene para nosotras, confiando en que Él nos va a sostener, ¿correcto?

¿Qué si no dices nada?

Al luchar conmigo misma, con el temor, y con el enemigo sobre esa plataforma de clavados que mencioné ayer, Dios ha hecho que el libro de Ester cobre vida para mí. Ester es una joven mujer judía que está viviendo en Persia cuando su vida cambia radicalmente: ella es escogida como la nueva reina (Ester 2).  Y como si eso fuera poco, ella descubre una conspiración para destruir su pueblo, el pueblo de Dios (Ester 3–4).

Bendito el ejemplo de Ester para nosotras. Ella no pierde el tiempo. Después de comunicarse con su tío Mardoqueo, inmediatamente elabora un plan (Ester 4:15–17). Ella ayuna y ora y recluta a otros para hacer lo mismo. Y en fe, ella actúa. Ella hace un movimiento audaz; pide ver al rey Asuero.

«Y así iré al rey, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco» (Est. 4:16).

¿No pudo ella haber creado cien excusas? ¿No pudo ella haberse sentido como inadecuada o mal preparada para manejar esta situación de vida o muerte? ¿No pudo ella haberse estancado hasta ver «una señal» de que este era en verdad el plan de Dios? Absolutamente.

Pero Ester confió en que su Dios estaba escribiendo esta historia, y aunque no tenía ni idea de cuál sería el resultado, ella actuó. 

«Entonces Mardoqueo les dijo que respondieran a Ester: No pienses que estando en el palacio del rey sólo tú escaparás entre todos los judíos. Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para una ocasión como ésta tú habrás llegado a ser reina? » (Est. 4:13–14, énfasis añadido).

La historia es de Dios; no es de nosotras. Vemos en este pasaje que Dios no tenía que usar a Ester para salvar al pueblo judío. Seguramente Él podía salvarlos de otra manera, por medio de otra persona o circunstancia. (¡Él es Dios y Su pueblo no será destruido!) Pero las palabras de Mardoqueo para Ester son tan sabias; Dios orquesta eventos con un propósito, y Ester tuvo una oportunidad de obrar en fe. ¿Qué si ella se hubiera quedado callada?

¿Qué si tú te quedas callada? ¿Qué si yo me quedo callada?

El plan eterno de Dios no depende de ti o de mí. Pero en Su indescriptible gracia Él nos llama a ir, servir y amar en nombre de Dios, para Su maravillosa gloria.

¿Y queremos quedarnos calladas? ¡Señor, no permitas que esto sea así!  

¿Qué hay en tu caja de herramientas?

Así que estamos de pie sobre la plataforma de clavados, y estamos orando pidiendo fe para seguir el ejemplo de Ester. Ahora es el momento de abrir tu caja de herramientas... y zambullirte. Yo sé que normalmente no saltamos de la plataforma con una caja de herramientas en la mano, así que permíteme explicarte.

Fui redargüida cuando leí esta publicación reciente por mi compañera en el blog de jovenverdadera.com, Erin Davis, que enfatiza perfectamente esto con lo que hemos estado luchando. Aquí hay un párrafo que llamó mi atención y cautivó mi corazón:

Dios te ha dado la tarea de hacer discípulos y enseñar la Palabra a otras mujeres. Tus dones únicos, son como las herramientas en tu caja de herramientas que necesitas para terminar el trabajo. Nuestros dones son para otros. Mantenerlos guardados bajo llave en la caja de herramientas hasta que nos sintamos listas o adecuadas, es verdaderamente un desperdicio.

El esperar hasta sentirnos equipadas, calificadas o completamente listas es exactamente lo que Erin dijo… un desperdicio.

¿En qué maneras te ha dado dones Dios? ¿En qué áreas tienes talentos? ¿Has estado guardando tus herramientas dentro de la caja? Como yo, ¿has coleccionado ideas y planes, pero en lugar de utilizarlas, has permitido que languidezcan en un estante?

Si permanecemos calladas e inactivas, nos encontraremos en un mundo de desobediencia lleno de temor (¿Te recuerda un poco la historia de Jonás?) Dios va a continuar alcanzando almas con Su evangelio salvador, pero Él nos está llamando a participar (Mat. 28:19–20).
 

 

Vayamos. Saltemos. No podemos perder el tiempo con el temor al enemigo que nos susurra fracaso e incompetencia. La fidelidad de Dios clama por encima de esos susurros en victoria. Su misión es lo más glorioso en lo que jamás podríamos tomare parte, y Él nos ha llamado a nosotras. ¿No es eso suficiente?

¿Qué clase de temores te han frenado de obedecer a Dios en fe? ¿Algunas historias que tengas para compartir? ¿Quién está lista para dar un paso hacia la orilla de la plataforma conmigo?

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Sobre el autor

Samantha Nieves

Samantha Nieves

Samantha es una periodista que ama la gramática, los días de descanso en el lago, el té verde frío, y escribir sobre su Salvador. Amaba su vida en un pequeño pueblo en el norte de Indiana, pero ahora está encantada con sus nuevas aventuras en Carolina del Sur con su nuevo esposo. Su objetivo en la vida: ayudar a las mujeres a que prosperen en Cristo y la libertad que solo se encuentra en Él. (especialmente a las adolescentes!).

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