Cuando otros te lastiman

La semana pasada iba caminando junto a mi pequeña sobrina hacia el parque. Como el camino era bastante largo conversamos sobre muchas cosas y una de ellas fue esa niña en su clase que la molesta. Se asombró mucho cuando le dije que debía tratar bien a todo el mundo incluyendo a esa niña… ¡Tía pero ella es mala intencionalmente! Refutó, ¡No puedo ser buena con quien es malo conmigo!

Y ese justamente es el grito de nuestros corazones hacia Dios cuando nos pide que amemos a quien nos hace daño. Quizás sea una amiga que te traicionó, un padre que te abandonó o alguien que abusó de tu confianza. Son tantas las formas en que pueden haberte lastimado que para hacer un listado completo tomaría toda una publicación. Podemos resumirlo en que en este mundo caído nos lastimamos los unos a los otros con mayor frecuencia de la que nos gustaría, exploremos juntas varias de las implicaciones de esta última afirmación.

Vivimos en un mundo caído |

El pecado arruinó y arruinará las cosas hasta que seamos glorificadas. Demos un viaje hasta el día de la caída. ¿Cuál fue la respuesta de Adán? “La mujer que tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí”. Génesis 3:12. Puedo imaginarme cómo Eva se sintió al ver que su esposo le echaba la culpa de todo. Desde ese momento preciso en el que el pecado entró en ellos, el dolor ha sido parte de las relaciones.

Tú también lastimas

Seguro has escuchado mucho el pasaje que inicia: Por cuanto todos pecaron… (Romanos 3:23) Bueno, ese “todos” te incluye a ti. Tú también eres una pecadora y también hieres y herirás a Dios y a los demás con lo que dices, haces y a veces incluso con lo que dejas de hacer. Antes de ver a las personas como malvadas por su pecado hacia ti, intenta recordar cuántas veces (al día) pecas contra Dios. Podrás extender más gracia y misericordia cuando entiendas que también eres una pecadora.

Cristo también fue lastimado

Piensa en nuestro Señor Jesucristo, Dios hecho hombre… No puedo ni pensar en un número de las heridas que Su encarnación representó, y no hablo solo de la parte de la crucifixión sino todas las veces que Su corazón fue entristecido por nuestro pecado, sus discípulos se alejaron en la hora más amarga, Pedro lo negó, Judas lo vendió y eso sin pensar en el hecho de que Él conocía los pensamientos de todos. Su reacción a todo esto debe ser nuestro ejemplo, mira como Pedro lo dice:

Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos. (negritas añadidas)

Él nunca pecó

y jamás engañó a nadie.

No respondía cuando lo insultaban

ni amenazaba con vengarse cuando sufría.

Dejaba su causa en manos de Dios,

quien siempre juzga con justicia. (1 Pedro 3:21-23 NTV)

El tipo de amor que quieres recibir

Finalmente, luego de recordar que eres una pecadora, que Dios te amó y te salvó aún cuando eras detestable y no lo merecías, que Cristo te dejó el ejemplo para que puedas seguirlo…. Plantea esta pregunta a tu corazón : ¿estoy extendiendo el tipo de amor que quiero recibir? Recuerda toda la misericordia que ha sido dado a tu vida y piensas si eso ha permeado tu reacción a las ofensas de los demás. Ama dejando el orgullo de lado y perdonando siempre. Filtra las imperfecciones de tu amor a través de los siguientes versos y pide a Dios la gracia necesaria para amar de esa manera que solo Él puede proveer.

El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia. (1 Corintios 13:4-7 NTV)

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Sobre el autor

Clara Nathalie Sánchez Díaz

Clara Nathalie Sánchez Díaz

Clara Nathalie vive en Santo Domingo, República Dominicana, por la gracia del Señor le sirve a tiempo completo. Trabaja en Aviva Nuestros Corazones como editora, analista de contenido y administradora de la página web. Sirve al Señor enseñado a mujeres a usar su creatividad a la hora de estudiar la Palabra en un ministerio llamado Diario Bíblico. Es parte del ministerio de Escuela Dominical en su iglesia. 

 

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