Estudiantes excelentes y embajadoras apasionadas

Nunca olvidaré ese retiro de jóvenes al que asistí justo cuando entré a la universidad en el 2006. Allí fui divinamente retada a compartir con mis compañeros de clases las buenas noticias acerca de Cristo. El Espíritu Santo me ayudó a entender que la licenciatura que iba a cursar era una oportunidad estratégica para la expansión del Reino. Así que acepté el desafío (mandato) que se me hizo. Me determiné a vivir y a proclamar el evangelio mientras estudiaba en aquel lugar.

Mi intención al redactar estas líneas es que el Señor me use para exhortarlas, así como Él usó al predicador del retiro de ese entonces para exhortarme a mí. Quiero animarlas a aprovechar al máximo el tiempo que tienen en su lugar de estudio (escuela, universidad, instituto…) para representar bien a nuestro Rey. Mi propuesta es que lo hagan principalmente a través de dos maneras: como estudiantes excelentes y como embajadoras apasionadas.

 I. Estudiantes excelentes 

Las que somos de Jesús, hemos sido compradas a precio de sangre por un Dios que es extraordinario. Él es excelente y digno de que Sus hijas le demos la excelencia. Si bien es cierto que no todas nosotras tenemos el coeficiente intelectual para ser calificadas con «A», no es menos cierto que todas podemos esforzarnos y dar lo mejor de nosotras, para Su adoración. 

Noten lo que dijo el Señor Jesús mientras enseñaba que somos la sal y la luz del mundo: «De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial» (‭‭Mt. ‭5:16‬ ‭NTV‬‬, énfasis añadido). Aplicar esta verdad a la vida estudiantil sería algo así como: estudien con el mayor empeño que puedan, con mansedumbre y humildad, para que sus compañeros reconozcan que el Dios que proclaman es real.

A continuación les comparto algunos tips que les ayudarán a dar lo mejor en sus estudios:

  • Asistan a todas sus clases, sean puntuales y aprovechen el tiempo (Ecl. 3:1; Ef. 5:15-17).
  • Estudien con dedicación y sean valientes. Cumplan con sus asignaciones diligentemente, pues el conocimiento no va a entrar en sus mentes solo porque oren. Afronten sus compromisos con esperanza en Dios (Jos. 1:9)
  • Practiquen la integridad: no hagan trampa, no copien, no plagien (Sal. 101:2).
  • Sean gentiles y solidarias. Ayuden a su prójimo, compartan lo aprendido. Usen su conocimiento para servir a los demás (Flp. 3:3-4).

II. Embajadoras apasionadas 

Una de las funciones de un embajador es hablar en nombre del gobierno al que representa. Así que, su mensaje es sumamente importante en el ejercicio de su rol. De la misma manera lo es para nosotras como embajadoras de Jesucristo.

«Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: “¡Vuelvan a Dios!”» (‭‭2 Cor.‬ ‭5:20‬ ‭NTV‬‬, énfasis añadido). 

En el momento en el que fuimos salvadas por Jesús, pasamos a pertenecer a Su reino y, a su vez, nos convertimos en Sus embajadoras. Lo que implica que, el Rey de reyes, nos ha confiado el privilegio de representarle ante los que nos rodean. Esto es a lo que la Escritura llama el ministerio de la reconciliación (2 Cor. 5:18-21), ministerio que nos incluye a cada una de nosotras.

Debajo les dejo algunos consejos prácticos:

  • Oremos para que el Espíritu nos controle y nos dé pasión para anunciar el evangelio.
  • Oremos y busquemos las oportunidades para hablarle a nuestros compañeros.
  • Seamos buenas hacedoras y buenas estudiantes de la Palabra que vamos a compartir (Stg. 1:22-25).
  • Pongamos a volar la creatividad con relación a diversas maneras de cómo predicar en nuestro centro educativo: 
    • Una persona a la vez (invitándola a un café o a un helado).
    • Escuchando con atención inquietudes y dando respuestas sinceras.
    • Invitando a alguien a ir a la iglesia.
    • Preguntando a algunos de los compañeros si les puedes enviar algún artículo que explique un tema actual desde la cosmovisión cristiana.
    • Realizando un grupo pequeño de estudio bíblico. 
    • Aliándose a otra hermana en la fe que haya en tu plantel de estudio (si es que hay).
    • Agreguen sus ideas _____________________________.

Amadas jóvenes verdaderas, el privilegio de representar al Rey de los ejércitos celestiales es nuestro. ¡Vamos a hacerlo con esmero y entrega!

«Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió con Él mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; es decir, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con Él mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación» (2 Cor.‬ ‭5:18-19‬, énfasis añadido)

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Sobre el autor

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Masi Meyer

Discípula de Cristo, dominicana, esposa de Leo y mamá de Mia. Con un corazón para servir al Señor comunicando Su Palabra especialmente a mujeres, a través de la mentoría, la consejería y la exposición bíblica. Sirve junto a su esposo … leer más …

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