La fuente de tu identidad | Reto devocional de vuelta a clases

Es probable que te hayas dado cuenta de lo difícil que se hace tomar un tiempo de quietud para meditar en la Palabra de Dios y orar. Esta es una disciplina que no puede ser gobernada por nuestras emociones. Ya vamos por el tercer día en nuestro reto. Ya hemos reflexionado acerca de la importancia de amar a Dios sobre todas las cosas y cómo ese amor afecta la manera en la que nos relacionamos con los demás. Revisar cuál es tu fuente de identidad es vital si quieres sobrevivir ante la presión de grupo que casi te obliga a que encajes en el molde de este mundo. ¿Lista para el devocional de hoy?

Lectura Bíblica

«Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; pues vosotros en otro tiempo no erais pueblo, pero ahora sois el pueblo de Dios; no habíais recibido misericordia, pero ahora habéis recibido misericordia» (1 Ped. 2:9–10).

Reflexiona

Desde que te despiertas estás escuchando voces que te gritan mentiras acerca de quién eres. Ni siquiera tienes que salir de tu casa para ser bombardeada por mensajes nocivos que atentan contra tu identidad. Están en tu teléfono, en los mensajes de texto de tus amigas que te empujan a ser como ellas. Están en las redes sociales que enredan tu corazón y lo atrapan con la mentira, «si tan solo tuviera esto o aquello». Están en la televisión, en Spotify, en las revistas y peor… están en tu corazón que por defecto es engañoso. Tu identidad, valor y propósito se ven amenazados cuando son alimentados de la fuente incorrecta

Entonces, ¿qué tiene que decirnos una carta que fue escrita a creyentes que estaban expatriados y en persecución por su fe? Pedro quería recordarles cuál era su verdadero propósito, quería que tuvieran muy claro quienes ellos eran, para que cuando llegara la presión, ellos recordarán la nueva identidad que habían obtenido en Cristo.

Y aunque no estés en la misma situación que ellos, es importante que sepas que llegará el día en que tu fe será probada, y seguir a Cristo tendrá un costo muy alto. Así que trata de escribir tu nueva identidad con una tinta imborrable en tu corazón. Eres:

  • Linaje escogido
    Has nacido de nuevo en la familia de Dios y has sido insertada en su pueblo. Tu fe en Cristo te hace parte del linaje de Abraham y tú también recibirás una herencia incorruptible, inmaculada, que no se marchitará y que está reservada en los cielos.

En el pasado Dios escogió un pueblo salvado por la sangre de los corderos en el éxodo, (¿recuerdas la historia de Moisés?) pero hoy Jesús, el Cordero perfecto, ha unido por su sacrificio a todos los que creen en Él en la familia de Dios.

No importa tu nacionalidad, raza ni color, a través de la obra de Cristo venimos a ser parte de ese linaje escogido, de ese pueblo que Dios reservó para Sí.

  • Real sacerdocio
    Jesús ha abierto la entrada a su presencia a través de su sacrificio y ahora tenemos acceso pleno a Él. No necesitamos un sacerdote como intermediario para alabarle o para recibir perdón de nuestros pecados. No necesitamos de un mediador terrenal para conocer Su Palabra. ¡El Rey del universo nos ha abierto las puertas para que corramos directamente hacia Él!
  • Nación santa
    Eres santa y a la vez Dios te está santificando. Eres santa porque cuando crees en Cristo para salvación inmediatamente la santidad y la perfección de Cristo pasan a ser tuyas también. El Padre te ve como una hija santa, pura, así como ve a su hijo Jesús. Pero también estás siendo santificada porque aún no podemos deshacernos de nuestra naturaleza pecaminosa y hasta que lleguemos a Él, estamos creciendo progresivamente en santidad.
  • Pueblo adquirido para posesión de Dios
    En el pasado el pecado era tu dueño, vivías sujeta a sus demandas y todo lo que hacías era para servirle. Pero Dios no te dejó esclavizada, Él pagó el más alto precio para comprar tu libertad. Ahora eres parte del pueblo que Dios ha adquirido para Sí, eres parte de los que corren a Él como hijos (no como esclavos) y se rinden a su voluntad en completa libertad.

    Tu nueva identidad tiene un propósito grandioso

    El propósito de la identidad que has adquirido en Cristo es que tu vida manifieste el carácter de Dios. ¡Que tu vida sea un megáfono que proclame la bondad de Dios! Que tu forma de andar demuestre que has sido trasladada de la luz a las tinieblas; que tu conducta sea una pancarta que anuncia al mundo que has sido rescatada por misericordia y que todos tus faroles se enfoquen en tu Salvador.

Estas son verdades profundas que no pueden comunicarse con emojis. Medita en ellas y deja que se asienten en tu corazón.

Medita

Cuando sientas que esos títulos te quedan grandes, y que el peso de tu propio pecado te abruma, quiero recordarte que tu identidad no se basa en lo que tú sientes, si no en lo que Dios dice de ti. En el primer versículo puedes ver que esto no tiene nada que ver con tus sentimientos: «Pero vosotros sois», «ustedes son...», esto es lo que tú eres, a pesar de como te sientas. Así que deja de mirarte a través de tus emociones y comienza a verte como Dios te ve. Ponte los lentes del evangelio y mira que eres una hija de Dios, eres posesión suya, has sido escogida y apartada para él, tienes libre acceso ante su trono, puedes correr a Su presencia confiadamente y anunciar las virtudes del que te salvó.

Que no te acepten en la escuela; que no te incluyan en la lista de las más populares o bonitas; que no te inviten a las fiestas o simplemente que no encajes entre tus amigos, pierde toda importancia en el corazón de una joven que ha entendido que ha sido aceptada en el grupo más valioso del universo.

Pregúntate

  • ¿Está tu identidad basada en lo que sientes o en lo que Dios ha dicho de ti?
  • ¿Estás exponiéndote a la Palabra de Dios para contrarrestar las mentiras con las que el mundo te bombardea a diario?

Ora

  • Que Dios abra tus ojos a la realidad de quién eres en Cristo.
  • Que tu vida sea un reflejo de Sus virtudes

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Sobre el autor

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Hija y sierva de Dios por gracia, esposa de Moisés, madre de Josué y Samuel, portadora de un ferviente anhelo por llevar el evangelio a las siguientes generaciones. Forma parte del ministerio para mujeres Aviva Nuestros Corazones, administrando los blogs Mujer Verdadera y Joven Verdadera. Además supervisa el área de Media. Actualmente está cursando un M.A. en Ministerio a Mujeres en el Southeastern Baptist Theological Seminary. Escribe en Aviva Nuestros Corazones, en su blog personal y contribuye en Coalición por el Evangelio.

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