Primero lo primero | Reto devocional de vuelta a clases

¡Iniciaron las clases! Ya sea que estés en la escuela, en la universidad o que estudies en tu hogar, hay retos que son comunes cuando inicia la temporada de vuelta a clases. Sin importar el lugar en donde estudies hay luchas similares y una gran necesidad de poner en práctica disciplinas que te ayudarán a mantener un buen desempeño durante el año.

Es por esto que en esta semana queremos invitarte a que inicies con nosotras un reto devocional. Es nuestro anhelo que puedas enfocarte en lo que verdaderamente es importante. Este material te servirá, no solo para organizar mejor tu mochila sino también tu corazón y tu mente, mientras entras de lleno al mundo académico, Te rogamos que apartes un momento del día para que te enfoques en la Palabra de Dios, la medites, la ores y dejes que ella te transforme.

¿Cuál es la dinámica?

Este es un reto de 5 días en el que te proveemos asignaciones de lecturas bíblica, reflexiones, preguntas para meditar y motivos de oración. Puedes hacerlo sola o compartirlo con alguna amiga o mentora y usarlo como una guía para sus conversaciones.

¿Manos a la obra? ¡Comencemos con el reto de hoy!

Lectura bíblica

«Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas» (Deut. 6:4-9).

Reflexiona

Desde la antigüedad, Dios ha encomendado a sus hijos a amarlo con todo su ser y así mismo encargaba a los padres enseñar esa prioridad de generación en generación. ¿Te has preguntado por qué Él lo hacía? ¡Porque nuestra tendencia como pecadores es a olvidar la bondad de Dios!

Les sucedió a Adán y Eva en el Edén, le sucedió al pueblo de Israel en el desierto y nos pasa a nosotras muy a menudo, al igual que a ellos; fallamos en recordar quienes somos, quién Dios es y como resultado nos engañamos con la falsa idea de que no le necesitamos y que en nuestras fuerzas podemos llevar a cabo lo que nos proponemos. ¡Qué grave error!

Si el mandato para el pueblo de Dios es que le amemos de todo corazón, entonces primero necesitamos saber qué es amarle y qué implicaciones tiene para nuestras vidas. Amar a Dios es creer que lo que Él ha dicho es verdad, atesorarle sobre todas las cosas y vivir de acuerdo a lo que hemos creído. (Juan 14:21, 1 Juan 5:2) Entonces, para poder amarle más necesitamos conocerle más, necesitamos informar a nuestro engañoso y cambiante corazón con las verdades invariables de Su Palabra.

Amar a Dios es obedecerle como resultado de aterosarle sobre todas las cosas."

Si reconoces hoy que tu corazón está frío y que tus oraciones no pasan del techo, es muy probable que también tu deseo por la Palabra de Dios también esté como un tanque vacío. Y es que no podemos amar a un Dios que no conocemos, nuestros corazones no serán movidos a la adoración y nuestras vidas no se rendirán a la cruz si nuestras mentes no están informadas con la verdad de la grandeza de Dios y de nuestra urgente necesidad de gracia.

Su Verdad que es inamovible, nos recuerda que:

  • Dios es el Creador del cielo, la tierra y todo cuanto existe (Génesis 1:1, Nehemías 9:6),
  • El ser humano está apartado de Dios y está en urgente necesidad de salvación (Romanos 3:23),
  • Cristo es la solución para el problema del pecado del hombre (Romanos 3:24-26),
  • Aún estando muertas en nuestros delitos y pecados Cristo murió por nosotros (Efesios 2:1),
  • Al creer el Evangelio somos introducidas a la familia de Dios, somos sus hijas y coherederas en Cristo (Romanos 8:16-17),
  • Podemos aferrarnos a la esperanza gloriosa de que Cristo volverá y restaurará todas las cosas (1 Pedro 1:3-4).

Es tanta la ceguera que el pecado nos ha causado, que necesitamos de la Palabra de Dios como un colirio para limpiar nuestros ojos; solo así apreciaremos la belleza que llena nuestros corazones de amor por nuestro Señor y Salvador. Esto es lo que te librará de buscar a Dios como una «responsabilidad» como si fuera solo una de tus «tareas pendientes». Podrás estar consciente de tu pobreza espiritual y tus afectos y emociones se verán alimentados por lo maravilloso del carácter de Dios. Te darás cuenta de que leer la Biblia no será una actividad religiosa, todo lo contrario, será el deleite de tu corazón hambriento.

Así que, si en realidad queremos poner primero lo primero, necesitamos exponernos a la verdad de Dios y la manera segura de hacerlo es corriendo a Su Palabra. Ahí encontraremos todo lo que necesitamos. Amar a Dios es creer y obedecer su Palabra como resultado de atesorarle sobre todas las cosas. Y eso es lo que necesitas recordar, sobre todo cuando estés en medio de las presiones del día a día, cuando estés ahogándote en un mar de tareas y trabajos pendientes por entregar.

Pregúntate

  • Si amar a Dios es creer y obedecer su Palabra como resultado de atesorarle sobre todas las cosas , ¿qué tanto refleja tu forma de vivir tu amor por Dios?
  • ¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en tu vida?

Medita

Si sientes que esto fue un examen y tu calificación es cero, quiero recordarte la buena noticia de que Cristo al vivir una vida perfecta, al morir en tu lugar y resucitar venciendo el poder de la muerte, se ganó un 100 y toda la aprobación del Padre. Cuando depositas toda tu fe en su obra a tu favor y te arrepientes de tus pecados, Él te entrega su calificación perfecta y comparte contigo al Espíritu Santo que despertará en ti hambre y sed de Su Palabra.

Ora

  • Que el Señor renueve tu amor por Él y su Palabra.
  • Pídele que te abra tus ojos a pecados de los que necesitas arrepentirte.
  • Pídele que te muestre en qué áreas estás viviendo en rebeldía a Su Verdad.
  • Que te muestre tu pobreza espiritual de forma que puedas correr a Él.
  • Ruega por oportunidades en las que puedas compartir Su Palabra con otros.

¡Gracias por aceptar el reto! ¿Lo compartirías con otras? Corre la voz entre tus amigas, en tus redes sociales y dinos desde qué país te unes en la sección de comentarios.

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Sobre el autor

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Hija y sierva de Dios por gracia, esposa de Moisés, madre de Josué y Samuel, portadora de un ferviente anhelo por llevar el evangelio a las siguientes generaciones. Forma parte del ministerio para mujeres Aviva Nuestros Corazones, administrando los blogs Mujer Verdadera y Joven Verdadera. Además supervisa el área de Media. Actualmente está cursando un M.A. en Ministerio a Mujeres en el Southeastern Baptist Theological Seminary. Escribe en Aviva Nuestros Corazones, en su blog personal y contribuye en Coalición por el Evangelio.

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