La guía de una perfeccionista para pensar correctamente

¿Cómo caracterizarías tu “auto-conversación”? Tu sabes, las cosas que te dices a ti misma. La forma en la que respondes a situaciones y desafíos en tu cabeza. Aquí hay un breve vistazo a mi mente últimamente….

Eso fue tonto.

No puedo hacer esto. No se puede.

Estoy fallando en la vida.

Me siento como un desastre.

No intentes eso-te vas a ver ridícula.

¿Por qué no puedes calmarte?

Estoy tan frustrada conmigo misma.

Escritas en blanco y negro, esas palabras se ven tan feas. Pero en mi cabeza esa es la música de fondo que se está tocando una y otra vez. Auto-condenación. El tipo de plática que dice: “Este día está arruinado antes de que siquiera comience porque básicamente eres un fracaso”.

Sé de donde vienen muchos de esos sentimientos. Soy una perfeccionista a quien realmente le gusta el sentimiento de realización, y tiendo a ponerme a mí misma altos estándares. Si algo que yo haga se siente como que queda por debajo de mis expectativas, no me muestro mucha gracia. ¿Puedes relacionarte?

Sin embargo la fuente principal de esos pensamientos se encuentra en el pozo de mentiras del enemigo que soy tan rápida para creer. Mentiras que suenan como…

Dios no puede usarme.

Su gracia no es suficiente para mí.

Puedo hacer las cosas en mi propia fuerza y sabiduría.

Dios no me va a dirigir o guiar.

Él no me puede cambiar para que yo llegue a ser más como El.

Jamás voy a ver la victoria.

¿También has creído estas mentiras? ¿La música en tu cabeza suena como la mía? Sonamos justo como Moisés cuando le dijo a Dios, “Te ruego, Señor, envía ahora el mensaje por medio de quien tú quieras” (Ex. 4:13). En otras palabras. Dios, Tu no vas a poder hablar a través de mí. Soy un desastre. Busca a “alguien más”.

Y luego veo el ejemplo de María. Cuando el ángel le dijo que iba a concebir y dar a luz un hijo, no vemos algún registro de ella echándose para atrás, diciéndole al Señor que era un fracaso. Ella dijo, en completa fe en un Dios fiel, “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38).

No necesitamos otra conversación para levantar la moral

Sé que mis pensamientos necesitan una transformación. Dios no pretende que vivíamos nuestras vidas llenas de auto-conversaciones destructivas o mentiras incrédulas. Pero la transformación no va a suceder meramente mediante un cambio de actitud o diciéndonos que podemos hacer las cosas mejor. Contrario a lo que el mundo pudiera decirnos, un cambio perdurable no va a suceder como resultado de positividad y hacer un esfuerzo para sentirnos bien de nosotras mismas.

La auto-conversación constructiva es posible cuando estamos ancladas a la verdad bíblica. Si conocemos la verdad sobre Dios y comenzamos a creer la verdad sobre El, las mentiras pierden su poder y nuestro pensamiento se alinea al Suyo.

Solo la verdad de Dios puede verdaderamente librarnos de los pensamientos destructivos, que nos auto-condenan.

Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en Él: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31–32).

Necesitamos conocer la verdad. Necesitamos decirla una y otra vez. Necesitamos la verdad de Dios para transformar nuestros corazones y mentes a través del poder de Su Espíritu. Necesitamos detenernos y dejar de ver nuestras Biblias como simplemente algo más que tachar en nuestra lista de cosas por hacer. ¡La Palabra de Dios es nuestra salvación!

Cuando no sabes dónde comenzar, inicia aquí

Los salmos son un buen lugar para comenzar al pedirle a Dios que transforme nuestros pensamientos. Saturemos nuestros corazones con estas verdades y pidámosle a Dios que nos ayude a reemplazar las mentiras en nuestras mentes con Sus verdades inalterables.

Dios nos ama con un amor eterno, inagotable, inmarcesible. Encontramos descanso en la sombra de Sus alas.

De día mandará el Señor su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo; elevaré una oración al Dios de mi vida. (Sal. 42:8).

Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas (Sal. 17:8).

La voz condenatoria que susurra en tu oído no es del Señor. En El, encontramos glorioso perdón. Él te ha liberado-vive en esa libertad.

Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia. No contenderá con nosotros para siempre, ni para siempre guardará su enojo. No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que le temen. Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones (Sal. 103:8–12).

Sí, estamos destrozadas. Pero Dios sana. Él venda nuestras heridas para Su gloria.

El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas (Sal. 147:3).

Dios es misericordioso y más que suficiente para usar a pecadoras como nosotras cuando nos rendimos a Él. Él quiere usarnos para cumplir Su misión.

Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti. (Sal. 32:8).

Nuestra debilidad pudiera sentirse desalentadora, pero cuando nos enfocamos en el poder omnipotente de Dios, encontraremos que Su fuerza brilla a través de nosotras.

¡Esforzaos, y aliéntese vuestro corazón, todos vosotros que esperáis en el Señor (Sal. 31:24)!

Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra. (Sal. 121:1–2).

¿Te sientes sin esperanza? Mira hacia el Señor. En El tenemos esperanza y un futuro.

¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios! (Sal. 43:5).

Estoy orando que Dios use estos pasajes para transformar dramáticamente mi forma de pensar. Si Dios te está revelando tu propia necesidad de cambiar tu “auto-conversación”, escarbarías más profundamente en estos Salmos y orarías también por transformación? Hay victoria en Él. Estoy tan agradecida.

¿Y tú? ¿Luchas con creer mentiras que se tornan en pensamientos destructivos sobre ti misma? ¿Hay versículos específicos que Dios ha usado para hablar a tu corazón? Deja un comentario y házmelo saber.

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Sobre el autor

Samantha Nieves

Samantha Nieves

Samantha es una periodista que ama la gramática, los días de descanso en el lago, el té verde frío, y escribir sobre su Salvador. Amaba su vida en un pequeño pueblo en el norte de Indiana, pero ahora está encantada con sus nuevas aventuras en Carolina del Sur con su nuevo esposo. Su objetivo en la vida: ayudar a las mujeres a que prosperen en Cristo y la libertad que solo se encuentra en Él. (especialmente a las adolescentes!).

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