Cuatro maneras cómo balancear tu ministerio y la familia

Cómo liderar cuando tu fe está débil

Gracias madres. Se necesita todo tipo de mujeres para levantar a la próxima generación para que ame y siga a Jesús… madres meciendo a sus hijos a la medianoche, madres adoptivas en lista de espera, tías y abuelas leyendo la Palabra a sus pequeños bulliciosos y madres espirituales mostrándoles a las adolescentes cómo deben vivir. Estamos agradecidas de poder apoyarles y proclamar la Verdad que las fortalece a cumplir con el llamado de Dios. Su legado de fe es mayor de lo que imaginan (2ª Ti. 3:14-15). Tengan ánimo mientras sirven a Cristo—y Sus pequeños—hoy. —Leslie Bennett, Iniciativas de Ministerio de Mujeres

 

Crecí como hija de pastor y fui bendecida de contar con un padre quien auténticamente vivió en nuestro hogar lo que enseñaba en la iglesia. Amaba a otros incondicionalmente, incluyendo a su familia, y les servía sacrificialmente. Pero como la mayoría de los pastores estaba poco tiempo en la casa debido a sus responsabilidades y reuniones en la iglesia, tanto de día como de noche.

Un domingo, el día de mi cumpleaños número 10, recuerdo a mi papá dando consejos y orando con muchas personas después del servicio mientras yo esperaba detrás con el deseo de llegar a casa para celebrar mi cumpleaños. Aunque la lasaña hecha en casa por mi mamá, la limonada y el bizcocho con azúcar en polvo en el tope nos esperaban en casa, yo sabía que servirle a los que estaban heridos era parte del llamado de papá… aún el día de mi cumpleaños.

Años más tarde cuando tuve mi propia familia se me invitó a trabajar a tiempo completo en una iglesia como Directora del Ministerio de Mujeres. Mi familia estaba muy entusiasmada por esta oportunidad y querían que aceptara la oferta. Pero yo sabía que quería mantener límites saludables para que el ministerio no me alejara demasiado de mi esposo y mis dos hijas (16 y 14 en esa época).

Durante el primer año pude mantener un balance saludable entre el hogar y el trabajo hasta que el ministerio empezó a crecer y la iglesia requería más de mi tiempo. En adición a los eventos del ministerio de mujeres se esperaba que yo estuviera en la mayoría de los servicios del fin de semana incluyendo todas las veladas de Navidad y los servicios de Semana Santa. Aunque mi familia estaba dispuesta a hacer esos sacrificios, esto empezó a afectar la calidad de nuestro tiempo juntos.

Mirando atrás, me hubiera gustado haber sido más cuidadosa guardando el tiempo de mi familia al ejercer mi liderazgo en el ministerio. Esa lucha entre el hogar y el ministerio puede resultar en una trampa donde caigamos como líderes de ministerio.

Maneras prácticas de guardar tu tiempo

Les comparto cuatro maneras cómo guardar tu tiempo con tu familia siendo líder de ministerio:

1. Ora por sabiduría.

Pide a Dios que te dé sabiduría y discernimiento sobre la mejor manera de balancear tu liderazgo en el ministerio y tus compromisos con tu familia. Él será fiel en mostrarte el camino. A menudo te encontrarás tratando de servir a las mujeres del ministerio y tu familia en tus propias fuerzas y eso puede extenderse durante mucho tiempo, pero al final te traerá desgaste. Pide a tu equipo de liderazgo que te cubran en oración y que te hagan rendir cuentas sobre cómo estás manteniendo límites saludables para balancear el tiempo del ministerio y de tu familia.

2. Protege el tiempo de tu familia.

Nos acostumbramos a cierto ritmo de enfoque del ministerio y de la familia que se convierte en nuestra nueva normalidad. Antes de darnos cuenta, la mayor parte de nuestra energía y tiempo puede estar siendo dedicado al ministerio y a las mujeres a quienes servimos mientras nuestra familia cada día recibe menos de nosotras.

Mientras escribía este artículo, pregunté a mi esposo y a mis hijas sobre esos años pidiéndoles que fueran honestos. Rick dijo, “Estaba agradecido que pudieras usar tus dones y pensaba que era muy importante para ti hacerlo. No pienso que te distrajo de ser una esposa y madre, pero había momentos en que te echaba de menos porque tenías que estar tanto tiempo en la iglesia.”

Le pregunté a mi hija, quien ahora está casada y tiene cerca de treinta años, cómo pude haber balanceado mejor el ministerio y pasar más tiempo con ella. Esto es lo que ella compartió: “Pienso que es más difícil fijar límites cuando tienes un rol de liderazgo y consejería. No es fácil decir ‘lo siento no puedo seguir hablando contigo, aunque estás llorando y dolida en este momento. Mi hija tiene una hora esperándome en el carro y debo llevarla a almorzar.’ Entendía por qué esos límites eran difusos y necesitaban serlo, pero de todas maneras era algo que no me gustaba del rol de mi madre en el ministerio”.

En esa misma conversación le pregunté “Si tuviera que hacerlo de nuevo mientras todavía estuvieras en casa, qué me aconsejarías para balancear mejor el uso de los sombreros del hogar/mamá y el ministerio mejor?” Estoy muy agradecida de que ella dijera, “Pienso que lo hiciste muy bien en lo que a mí respecta. Siempre me sentí que yo estaba primero.”

Eso, claro está, animó mi corazón de madre, pero sé que pude haber sido más cuidadosa para proteger el tiempo de mi preciosa familia.

3. Guárdate del orgullo.

Como líderes, especialmente quienes tenemos el llamado a la misericordia—es fácil caer en el complejo de sentirnos mesías pensando que aquellas a quienes servimos nos necesitan tanto como necesitan a Jesús. O que Él no podría hacer el ministerio sin nosotras.

Eso me ocurrió cuando desesperadamente buscaba encontrar la manera de visitar a una mujer de la iglesia que había estado hospitalizada por depresión. Inquieta porque mis hijas me necesitaban esa noche en casa, buscaba maneras de ir a visitar esta mujer al hospital. Nunca olvidaré lo que el Espíritu Santo ministró a mi corazón como si estuviera diciéndome “Judy, puedo manejar esta situación sin ti.” ¡Ay!

El orgullo puede ser nuestra ruina como líderes. Tenía temor profundo de decepcionar a las mujeres a quienes servía, pero eso me consumió largas horas, me dejó exhausta y robé tiempo a mi familia. Por eso es importante elegir el equipo de liderazgo apropiado.

4. Sé franca.

Con frecuencia los límites de tu tiempo como líder de ministerio pueden irse moviendo en la medida en que el ministerio crece y los líderes esperan más de tu tiempo. A veces tendremos que ser francas y decir ¡es suficiente! Mi familia me necesita más en mi hogar que en la iglesia en este momento.”

Tuve que hacerlo cuando mi casa se encontraba en una zona de peligro por un incendio forestal y en la iglesia querían que ministráramos a aquellos que habían perdido sus hogares. Yo sabía que mi lugar estaba con mi familia luego de haber sido evacuados y esperábamos noticias de nuestra propia casa. Con franqueza dije “no, no puedo estar en la iglesia ahora”. Les dije que las demás mujeres del equipo cuyas casas no estaban en la línea de peligro del fuego se sentirían más que honradas en servir orando en la iglesia con quienes necesitaran ayuda. Yo sé que Dios usó esas mujeres más de lo que me hubiera usado a mí en esa situación.

Un voraz incendio forestal es probablemente un ejemplo extremo de cuando está bien decir “necesito estar en mi casa” pero te animo a ser franca para que pongas a tu familia primero, porque ese es tu llamado supremo.

Busca al Señor pidiendo Su sabiduría y discernimiento. Él hará un camino para que puedas balancear tu enfoque en el liderazgo ministerial y tu familia.

Esperanza para tu alma

Aunque no lo hice perfectamente, estoy agradecida de que mi familia me apoyara en mi llamado al liderazgo del ministerio de mujeres y por los sacrificios que hicieron para seguir mi llamado.

Oro que sea igual para ti mientras Le sirves con fidelidad. Que estas antiguas palabras de Isaías 40 brinden esperanza y fortaleza a tu alma cansada mientras buscas Su sabiduría para servirle:

¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el Señor, el creador de los confines de la tierrano se fatiga ni se cansa.  Su entendimiento es inescrutable.  El da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor.  Aun los mancebos se fatigan y se cansan, y los jóvenes tropiezan y vacilan, pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán. (vs. 28–31).

¿En qué formas has aprendido a balancear la constante lucha entre las responsabilidades del ministerio y del hogar?

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Sobre el autor

Judy Dunagan

Judy Dunagan

Judy Dunagan sirvió como líder de ministerio de mujeres por veinte años antes de unirse a Moody Publishers en el año 2014 como editora de adquisiciones, supervisando la línea de libros para mujeres y recursos de discipulado. Una mujer que busca conocer a Dios y Su Palabra, le apasiona discipular a las mujeres y hacer que la Palabra de Dios se haga vida cada día. Judy y su esposo, Rick, aman sus años del nido vacío en las montañas de Colorado. 

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