4 errores fundamentales que debemos evitar al iniciar el ministerio de mujeres

Errores… no es un tema fácil porque es dolorosamente personal. He estado involucrada en el ministerio de mujeres por treinta años y he cometido toda equivocación imaginable más de una vez. Y puedes darte cuenta que no estoy hablando en tiempo pasado, con frecuencia me encuentro sacudida por mis errores de principiante. Olvido lo fundamental.

  1. Prisa

Un sentido de urgencia por lograr que el ministerio inicie puede llevarnos a descuidar lo que es más importante: la oración.

He conocido y he sido inspirada por mujeres que oraron durante años antes de comenzar el ministerio de mujeres en su iglesia. Su espera no fue en vano porque produjo una madurez que las preparó para discipular mujeres.

  1. Independencia

Cuando una mujer tiene el deseo de comenzar el ministerio, puede parecer más fácil y más rápido actuar de manera independiente; sin embargo, esto contradice la oración de Jesús «…para que todos sean uno. Como Tú, oh Padre, estás en Mí y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste» (Juan 17:21). Somos parte de la familia de Dios y nuestra interdependencia se debe reflejar en cómo llevamos a cabo el ministerio. Un ministerio impulsado por cierta personalidad, hasta cierto grado, reflejará una agenda personal.

Así que, te recomiendo que agendes una conversación con tu pastor, o con las personas apropiadas en autoridad para discutir la posibilidad de abrir un ministerio de mujeres. Determinen la manera en que el ministerio rendirá cuentas a los líderes de la iglesia y cómo las diversas partes del ministerio se relacionarán unas con otras. Sin rendición de cuentas, cualquier ministerio se encuentra en riesgo. Pide permiso para reunir otras mujeres para orar, estudiar este asunto, y presentar una propuesta para un ministerio que refleje el evangelio y que sea impulsado por la Palabra.

  1. Preferencias

Si no se definen claramente los propósitos bíblicos para el ministerio, es fácil que las preferencias triunfen sobre los principios. Cada mujer tiene una idea diferente de lo que el ministerio de mujeres debe hacer; por lo tanto, la reunión se puede volver una mezcolanza de tareas y actividades sin relación ninguna. Un ministerio impulsado hacia el cumplimiento de tareas corre un alto riesgo de causar división y competencia. Por eso te recomiendo que estudies recursos de sana doctrina que den principios bíblicos para un ministerio de mujeres.

Estudia tu iglesia también. ¿Cómo puede el ministerio de mujeres apoyar la visión y la misión de la iglesia?

Los principios y los propósitos deben quedar determinados antes de decidir lo que el ministerio realizará, de manera que lo que hagan esté fundamentado en el por qué lo hacen.

  1. Posesividad

Cuando una mujer tiene una pasión por el ministerio de mujeres y vierte su corazón y energía para iniciarlo, se vuelve vulnerable al encontrar su identidad en ese ministerio. Se aferra a él firmemente. Eso se ve más como quitar vida en lugar de dar vida.

Desde el principio debe quedar determinado un plan sobre cuánto tiempo servirán las mujeres en el equipo de liderazgo y la manera en que otras mujeres serán capacitadas para añadir o sustituir a otras en su labor. Cuando las nuevas líderes comprenden el propósito bíblico y los principios del ministerio, podrán edificar sobre esa base.

Queridas hermanas, no permitan que el temor de cometer errores les detenga. No existe un plan a prueba de fallas, pero podemos estar seguras de la gracia constante del Padre hacia Sus hijas. Cuando cometemos errores, Él amorosamente nos exhorta a examinar y escudriñar nuestros caminos y volvernos al Señor (Lm. 3:40). Él usa nuestros errores para enseñarnos más de Su misericordia. Él es el Redentor de nuestra alma y de nuestros errores. De manera que podemos abrazar la convicción de Pablo: “olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Flp. 3:13-14).

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Sobre el autor

Susan Hunt

Susan Hunt

Susan Hunt es la viuda de Gene Hunt, madre de tres hijos, abuela de trece, y ex coordinadora del ministerio de mujeres de la Iglesia Presbiteriana en Estados Unidos. Ha escrito varios libros para mujeres, entre ellos «Life-Giving Leadership», en coautoría con Karen Hodge, y «Aging with Grace: Flourishing in an Anti-Aging Culture», en coautoría con Sharon Betters. Le encanta pasar tiempo con su familia, sentarse en su porche con mujeres más jóvenes y cuidar las flores que sus nietos le ayudan a plantar en su jardín.

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