¿Cómo enseñar a una mujer mayor?

¿Cómo puedo enseñarle a una mujer que es mucho mayor que yo y que ha sido una cristiana nacida de nuevo durante una gran cantidad de años, pero que todavía es una bebé espiritualmente?

Responder a esta pregunta requiere de conocer bien a esta mujer, y su historia. En el camino, aquí hay algunas cosas que debes tener en cuenta:

  1. Asegúrate de que tu observación sea correcta.

¿Qué te hace llamarla bebé espiritual? ¿No sabe dónde está Nahúm en las Escrituras? ¿O está diciendo algo que te molestó personalmente? Debemos recordar que solo vemos una imagen de las personas que asisten a un estudio bíblico semanal. Ten dudas saludables porque es posible que no estés viendo la imagen completa. A veces el trauma y otros sufrimientos personales pueden afectar la forma en que alguien interactúa con los demás, otras veces las mujeres pueden bromear o vacilar de manera inapropiada para ocultar su dolor. Si ocurre algo más, puedes abordarla con compasión y buscar consejería profesional si es necesario.

  1. Conócela fuera de tu grupo de estudio y trata de responder la pregunta, ¿por qué no ha crecido espiritualmente todos estos años?

Quizás tu percepción sea precisa. ¿Por qué ahora estaría interesada en tomar este estudio? Responder a estas preguntas podría ser de gran ayuda para saber cuál es la mejor forma de abordar tus enseñanzas con ella. Si ha sido creyente durante muchos años y no ha crecido, debe haber una razón. Esta podría ser una oportunidad para que conozcas su historia y para fomentar un lugar seguro en el cual ella sea conocida. Puede ser el comienzo para ayudarle a profundizar su fe en Cristo.

  1. Las Escrituras nos dicen que esta circunstancia no es nueva y ofrece un camino a seguir.

En Hebreos viene una advertencia severa para los creyentes que nunca crecieron: «Pues aunque ya debieran ser maestros, otra vez tienen necesidad de que alguien les enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y han llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido. Porque todo el que toma solo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño.Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal». (Heb. 5:12–14)

En Corintios, Pablo aborda el mismo problema con un lenguaje similar: «Así que yo, hermanos, no pude hablarles como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Les di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podían recibirlo. En verdad, ni aun ahora pueden, porque todavía son carnales. Pues habiendo celos y discusiones entre ustedes, ¿no son carnales y andan como hombres del mundo?». (1 Cor. 3:1–3)

En ambos casos, el enfoque debe hacerte regresar a lo básico. Me parece interesante que el escritor de Hebreos diga que alguien necesita enseñar estas cosas nuevamente.

Sin embargo, mi sensación es que tu angustia está más relacionada con el área del acercamiento. Ahí es donde tomarse el tiempo para conocerla realmente y hacer preguntas puede ser de gran ayuda para establecer una relación y generar confianza. Considera que pudo haber muchos peligros, fatigas y trampas que tuvo que soportar hasta llevarla a donde está ahora. Tener un oído compasivo y atento que esté interesado en su crecimiento espiritual puede ser una bendición para ella.

  1. Ten disposición tanto para aprender como para enseñar.

Una mujer mayor que es una cristiana «bebé» puede poner a una maestra cristiana más joven en una situación muy complicada. Como a cualquier estudiante, a nadie le gusta sentirse como un proyecto. Una mujer mayor, sin duda, se dará cuenta de eso más rápido que la mayoría; te has dado cuenta de su evidente déficit. Pregúntate qué es lo que podría aportar a la clase o a tu relación con ella. Luego, hazle saber que tiene rasgos que tú respetas y habilidades que te gustaría aprender. Esto también puede suavizar cualquier resentimiento o celos que llegue a experimentar al tener a una mujer más joven que le enseñe a crecer en su fe.

  1. Pasa mucho tiempo en oración.

Puedes enseñar toda la doctrina correcta con la mayor humildad, acercarte a ella con la mayor compasión de todos los tiempos, tener acceso a una gran cantidad de profesionales para aconsejarte sobre sus heridas y obtener todo tipo de conocimientos sobre por qué ella no ha crecido en todos estos años... pero debes estar segura de esto: tus esfuerzos carecerán de poder si no son impulsados por la oración. Toca a las puertas del cielo para esta santa, porque el diablo luchará para mantener intacta su apatía. Y nunca olvides esto: es el Señor, en última instancia, quien cambia el corazón y lo hace crecer.

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Sobre el autor

Gaye Clark

Gaye Clark

Gaye Clark trabaja como enfermera cardíaca en Augusta, Georgia, es corresponsal a tiempo parcial de la revista WORLD y directora de iniciativas femeninas de Servants of Grace. También es voluntaria en iCare, una organización cristiana que provee ayuda para víctimas de tráfico. En su tiempo libre escribe sobre tráfico sexual, la vida cristiana y ministerio laico. Ha escrito para Gospel Coalition, Servants of Grace, y otros ministerios de comunicación en línea. Tiene dos hijos adultos, Anna y Nathan.

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