¡No necesitas leerlo todo!

¿Alguna vez te has sentido abrumada porque no te da tiempo de leer o escuchar todos los recursos que hay disponibles? ¿O piensas quizás que esos recursos cristianos compensan tu falta de intimidad con Dios?

Actualmente, con tan solo unos cuantos clics, tenemos toda la información que queremos en nuestra computadora o celular, desde recetas, manualidades, jardinería, ejercicio, y cualquier otro tema que se nos ocurra. Todo está a nuestra disposición, y lo mejor de todo es, que la mayor parte es gratis (nunca íbamos a imaginar la cantidad de recursos que iban a estar a nuestro alcance). Pero como creyentes, también debemos asegurarnos de siempre crecer en el conocimiento de nuestro Señor. 

Hoy en día tenemos a nuestro alcance mensajes de predicadores que han impactado nuestra vida, blogs de mujeres que admiramos, podcasts de ministerios que seguimos, conferencias en vivo, retos que nos ayudan a ser más disciplinadas en nuestra vida de oración, planes de lectura que procuramos alcanzar y la lista sigue. 

¿Estás de acuerdo conmigo en que a veces podemos sentirnos algo frustradas o hasta un poco condenadas por no aprovecharlo todo? Creo que entiendes la idea... ¿verdad? 

La realidad es que debemos estar muy agradecidas con Dios por darnos tantos recursos que nos ayudan a crecer y madurar en nuestro caminar con Él. 

Pero existe un gran peligro al intentar absorber todos ellos sin darnos cuenta de que quizás hemos descuidado la comunión con nuestro Padre, o más peligroso aún, pensar que todo eso reemplaza nuestro tiempo a solas con Él, en Su Palabra. 

Quisiera darle un poquito de descanso a nuestra alma con estos 2 puntos. ¿Me acompañas? 

1. Para Dios solo hay una cosa necesaria. 

Un gran descanso es saber que Dios no esperaba que viéramos o leyéramos todo lo que hay disponible para nosotras. De hecho, Él dice que solo una cosa es necesaria. 

Lo podemos ver en Su Palabra cuando Jesús le dice a una mujer llamada María, en Lucas 10:42 «que solo una cosa es necesaria, la cual no le será quitada». Entonces, ¿qué es esa sola cosa que es necesaria? María había escogido sentarse a los pies de Jesús para oír Su palabra, en vez de estar afanada y preocupada por todo lo que se tenía que hacer, así como lo estaba su hermana Marta. 

Sí, tú y yo tenemos miles de cosas que hacer en un día, pero Jesús no quiere que descuidemos lo más importante: sentarnos a Sus pies para escuchar Su Palabra y deleitarnos en Su presencia.

Me gusta pensarlo así: Si en todo un día no logré terminar de ver, escuchar o leer todo lo que quería, pero tuve un tiempo a solas con mi Padre, entonces habrá sido un buen día. Después de todo, el único que cumple su agenda en un día es Dios. 

2. El principal alimento del alma sale de nuestro tiempo a solas con Dios. Todo lo demás es la cereza del pastel. 

Cuando Jesús enseñaba a sus discípulos y a las multitudes sobre la oración, les dijo lo siguiente: «Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará» Mateo 6:6. 

Todos los recursos del mundo jamás podrán reemplazar lo que Dios hace en el lugar secreto. Es en ese lugar secreto y sin distracciones, donde obtenemos el principal alimento para nuestra alma, donde Él nos habla personalmente a través de Su Palabra; donde nos restaura, nos consuela, nos corrige, nos llena de fe y esperanza, nos equipa para las tormentas y nos susurra al oído lo mucho que nos ama. 

No descuidemos el momento más importante de nuestro día. 

Conclusión 

Querida amiga, no nos abrumemos por todos los recursos que no alcanzamos aprovechar en el día, más bien, procuremos ser muy intencionales en no descuidar nuestro tiempo a solas con Dios. Recuerden que pasar tiempo en Su Palabra y deleitarnos en Su presencia es lo único necesario, y es ahí donde recibimos el principal alimento para nuestra alma. 

Preguntas para reflexionar: 

  • ¿Cuándo fue la última vez que creí que el tiempo invertido en recursos cristianos compensaba mi tiempo con Dios?
  • ¿Qué cambios tengo que hacer en mi agenda para no descuidar mi tiempo a solas con Él?

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Sobre el autor

Paulina Torres

Paulina Torres

«Amada, escogida y rescatada para anunciar las virtudes de aquel que me llamó de las tinieblas a su luz admirable.» Paulina Torres actualmente vive en Querétaro, MX. Ella está dentro del liderazgo de mujeres de su iglesia y también sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones. Es esposa de Kike Torres, pastor de Horizonte Querétaro y tienen un hijo llamado Christian.

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