Agradecida por el tráfico

Podrías pensar que estoy loca...Pero déjame explicarte porqué estoy agradecida por el tráfico; vivo en un país donde el asunto del tránsito vehicular es caótico y muchas veces mis hijos y yo hemos tenido que pasar un período más largo del anticipado dentro del carro y aunque podría parecer un tiempo perdido, te comparto algunas cosas que solemos hacer encerrados en el carro, durante largas colas.

¡CANTAMOS!

Nos encanta cantar, siempre estamos con una canción en la mente y allí en el carro podemos darle rienda suelta a nuestra voz (porque gracias a Dios nadie nos escucha ni nos ve) así que vamos los tres cantando a todo pulmón, puede ser una alabanza, otras veces simplemente tarareamos alguna canción, lo cierto es que cantamos. Es algo que disfrutamos mucho.

¡ORAMOS!

Orad sin cesar. 1ª Tesalonicenses 5:17 (LBLA)

Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 1ª Tesalonicenses 5:18 (RVR1960)

Cuando hemos tenido una carga, hacemos silencio y alguno dirige la oración.   A veces ha sido una alegría, nuestro corazón está gozoso y damos gracias al Señor. Durante un periodo en que una persona muy amada atravesó por una enfermedad que terminó llevándola al Señor, en el camino de regreso luego de visitarla, intercedíamos por ella. Finalmente murió, y ese mismo trayecto nos servía para llorar juntos y orar para experimentar el consuelo de Cristo, agradecidos por la manera en que había obrado durante ese tiempo difícil.  Oramos por la gente que amamos y por nosotros mismos, es un buen tiempo porque no tienes otra cosa qué hacer fuera de estar sentado, no hay interrupciones.

¡APRENDEMOS!

A diferencia de nuestros momentos en la casa donde cada quien se ocupa de sus cosas, las distracciones son mínimas en el carro; no hay televisión, ni internet, ni puertas que nos separen y logramos pláticas significativas y profundas.

En una de esas largas conversaciones en el carro, le expliqué a mi hija que cuando me casé, ya estaba embarazada de su hermano...le hable acerca de mi pecado, no solo para que no tome las mismas decisiones, sino para que vea que ambas necesitamos de un Salvador que nos rescate, porque todas las decisiones que tomemos separadas de Él, carecen de verdadero propósito.  Debido a lo que viví y vivo día a día, también le hablé que no importa cuán grande sea nuestro pecado o lo manchado de nuestro pasado, si nos arrepentimos, en Cristo hay esperanza de ser limpiadas y restauradas para vivir una vida que le agrade.

En el carro mi hijo me hace aquellas preguntas que dan miedo… (¡porque él sabe la respuesta y yo no!) así que nos explica con puntos y detalles sobre las leyes de la física, las galaxias, jugadas deportivas; en fin, esos temas que rondan su cabecita constantemente.  Allí me hablan acerca de sus amigos, del colegio, sus sueños, afanes.  Es un tiempo donde nos conocemos.

¡REIMOS!

Estad siempre gozosos. 1ª Tesalonicenses 5:16 (LBLA)

Hace algunos días, salimos del ortodoncista y mi hijo nos contó algo muy chistoso (no lo comparto pues es algo muy personal) pero mi hija y yo solo de imaginarlo nos doblamos de la risa; los tres nos reímos a carcajadas y todo por una foto en una valla publicitaria, que lo llevó a contarnos su experiencia.  Estoy tan agradecida por esos momentos en que nos reímos.

Sé que puedes estar pensando... ¿necesito el tráfico para que esto pase?

La respuesta es que no; verdaderamente no lo necesitamos, lo que hemos compartido en el carro ocurre constantemente en nuestra casa, CANTAMOS, APRENDEMOS, ORAMOS Y REÍMOS.   Cualquier momento puede convertirse en un GRAN MOMENTO, si somos intencionales en usar las oportunidades para compartir con nuestra familia.

Por tanto, tened cuidado cómo andáis; no como insensatos, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Así pues, no seáis necios, sino entended cuál es la voluntad del Señor. Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor; dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre; sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo. Efesios 5:15-21 (LBLA)

El Señor nos llama a aprovechar bien el tiempo, no debemos esperar sentadas a que surja una buena conversación o que mágicamente aparezca un momento de calidad. Vivamos buscando esos momentitos dentro de la rutina diaria que luego servirán de fundamento de nuestras relaciones y nos llenarán de recuerdos para atesorar.

Tal vez tienes la suerte de vivir en un país donde quedarte atascada en medio del tráfico no sea algo común, pero quizás debes hacer fila en el supermercado o esperar en la consulta del médico.  ¿Tomarías ese tiempo con tu esposo y tus hijos para quitarle la etiqueta de "tiempo perdido” convirtiéndolo en uno por el que puedas estar agradecida?

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Mary Bonilla de Lorenzana

Mary Bonilla de Lorenzana

Reside en la ciudad de Guatemala, está casada con Roberto Lorenzana con quien tiene dos hijos, Roberto y Sofía. Grandemente agradecida con el Señor por permitirle el privilegio de ser esposa y mamá a tiempo completo. Le gusta mucho compartir tiempo en familia, cocinar, pintar y las manualidades.

Apasionada por aprender y equiparse para esta encomienda de ser madre y esposa, disfruta mucho leer libros relacionados a temas de matrimonio y de crianza cristianos. Actualmente está estudiando una concentración en Consejeria Bíblica. Su anhelo es nunca apartarse de La Verdad, atarla a su cuello, escribirla en la tabla de su corazón y darle la gloria al Señor con su vida.

Es miembro activa de la Iglesia Sembradores de Vida y junto a su esposo sirve en algunos ministerios dentro de la misma.