Bendícelo Señor

El corazón de su marido está en ella confiado, (Prov. 31:11ª)

¿Conoces qué tan competitivo es el mundo de varones? Bueno, yo lo conozco un poco pues soy madre de dos. Aquellas con hijos varones entienden a lo que me refiero.

Uno  de mis hijos es bien deportivo y, por lo tanto, muy competitivo;  su nivel de gozo aumenta con el nivel de dificultad y la edad de quien vence. El otro es menos deportivo, pero más intelectual. Como familia hemos tenido que predicarle del orgullo, compañerismo, lealtad, aceptación, dominio propio, burla, misericordia, frustración, entre otros. ¿Te parece conocido?

Bueno, así son los niños, dirás... Yo digo, ¡así son los hombres!  Según van creciendo y madurando,  pueden dominar ciertas cosas, pero las hormonas influirán de alguna manera.  

¿Qué haces cuando tus hijos llegan a casa  luego de una competencia?  Tu presencia en el campo de juego te permitirá ver ciertas cosas  que luego te servirán para alentarlos, estimularlos o predicarles.  Te invito a estar allí  escuchándolos y teniendo empatía con ellos.

¿Y con nuestro esposo? Recordemos que su mundo está rodeado de hombres tan o más competitivos que él. También, que ellos llevan sobre sus hombros el mandato de nuestro Señor de ser el principal proveedor económico y emocional de nuestras familias (Génesis 3:17-19, Efesios 5:29).

Mi corazón se sobrecoge cuando pienso que mi esposo tiene la responsabilidad de nuestra familia. Dios le demanda pastorearnos y proveer económicamente para nosotros.  Por otro lado, su mundo laboral es muy competitivo.   ¿Te imaginas? Ser líder, sobrevivir en ese mundo, hacerlo bien y con excelencia como si fuera directamente para Dios; y además, responder ante sus autoridades terrenales.

Ese es su campo de juego, y como no estoy ahí solo puedo imaginarme que debe estar luchando con mentiras, falta de honradez, deslealtad, chismes, encuentros físicos,  impotencia, orgullo, frustración y lucha de autoridades… producto no sólo de que son hombres que en su mayoría no temen a Dios sino también por nuestra naturaleza caída. Con todas esas cargas y tensiones llegan nuestros esposos a la casa.

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.   Gén. 2:18

La palabra idónea significa apropiada. Fuimos creadas, para ser compañeras del hombre. Como ayuda idónea tenemos la responsabilidad de identificarnos con   sus temores y responsabilidades, debiendo animarles, estimularles, predicarles y sobretodo nunca abandonarles en oración.

Dios nos dio capacidad de escuchar y una sensibilidad que debemos poner en práctica con ellos. Siempre me ha gustado compartir con mi esposo sobre su trabajo, hasta me atrevería a decir que ahora entiendo más de imprenta, papel, y otros, que de mi propia carrera. En ocasiones, por ética laboral no pueden comunicarnos todo por lo que están pasando pero eso no debe hacernos indiferentes. 

Si los conocemos y prestamos un poco más de atención, no necesitan decirnos que han pasado por un día de lucha.  Quiero exhortarte a que ores por tu esposo aún en sus momentos de silencio; por sus luchas; por fuerzas; para que sea de testimonio primero para los de su casa, luego para sus compañeros de trabajo. Ora para que tu esposo pueda ver en ti una ayuda idónea pendiente de sus asuntos y que encuentre en Cristo fuerza y paz para cada día.

¿Hablas frecuentemente con tu esposo sobre sus luchas?  ¿En tus prioridades de oración pides al Señor por fuerzas para tu esposo? 

Oración: Señor, perdóname porque no he venido lo suficiente delante de tu Trono de Gracia para interceder por mi esposo. Gracias por ponerlo como cabeza de mi hogar; porque le has suplido trabajo para desarrollarse y cumplir su responsabilidad de proveedor de nuestra familia. Permite Señor que su fe no falte en medio de las  tormentas en su trabajo. Dale sabiduría en la toma de decisiones; que te dé la gloria que mereces y permite que nunca espere más de los hombres, que de ti. En Tu Nombre bendito, Amén.

                                          ----¡Déjanos tu comentario y únete a la conversación!----

Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Keren Ossers de Rojas

Keren Ossers de Rojas

Keren Ossers de Rojas está casada con Armando Rojas Mañón.  Es madre de dos varones, Timothy Adrian de 10 años y Armando Javier, de 6. Es Psicóloga de profesión, decoradora por habilidad y madre y esposa de corazón, labores últimas a las cuales se ha dedicado desde su hogar, invirtiendo la mayor parte de su tiempo y a las cuales cuenta como gran bendición.  Al igual que su esposo, quien sirve al Señor en el ministerio de la música, es miembro de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo (IBSJ) donde ha servido al Señor y ejercitado sus dones en los ministerios de Cuna, Corral, Escuela Bíblica y Escuela Bíblica de Verano y otros, durante hace ya casi una década. Pide al Señor no le permita nunca apartar su vista  de Sus caminos en los cuales anhela seguir creciendo en gracia y conocimiento.


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