¿Cómo administrar esa abrumadora lista de oración?

Como líder de mujeres, ¿eres la persona adonde ellas acuden cuando necesitan oración? Es un honor que se nos haya encomendado pararnos en la brecha por aquellas que han sido heridas y necesitan ayuda.  Pero, ¿Qué sucede si las necesidades son mayores de lo que puedes manejar? ¿Alguna vez te has sentido paralizada por el volumen de las peticiones de oración? He conocido mujeres que tienen un sincero deseo de una vida de oración intercesora fructífera, pero rápidamente se sienten abrumadas al intentar orar por las personas de su círculo.

Piensa en oración

A lo largo de los años, Dios me ha rodeado de mujeres maduras que modelaron un estilo de vida de comunión constante con el Señor.  Estas guerreras de oración merecen todo el crédito por enseñarme a “pensar en oración” –que significa hablar al Señor a lo largo del día acerca de otras personas y situaciones fuera de mi control. Lo que aviva este tipo de oración es estar más enfocada en otras personas de lo que estás en ti misma.  Cuando el ritmo de “pensar en oración” comienza a menguar durante épocas de muchas ocupaciones o distracciones es una señal de que debo evaluar los cambios que necesito hacer para reducir la velocidad y regresar a la prioridad de la oración.

Un sistema simple

Anhelamos ser líderes que cumplen con fidelidad cada promesa de orar.  Nuestra esperanza es que, cuando nos comprometamos a interceder por alguien, efectivamente lo llevemos a cabo. Sin un sistema de oración, seré culpable de olvidarme, por lo cual te ofrezco un método adaptable para organizar tu vida de oración.

Para comenzar, utilizo un sistema simple de fichero. Cada ficha o tarjeta se etiqueta con una categoría, o persona; en la medida de lo posible, acompañada de un versículo.  Hay quienes prefieren usar el sistema de oración de algunas aplicaciones en línea, pero en mi caso me siento más distraída y distanciada del Señor cuando oro a través de un aparato electrónico.

Conforme llegan las peticiones de oración, busco la ayuda del Espíritu para ayudarme a discernir cuál será mi compromiso al interceder por una persona, una iglesia, un ministerio, o eventos globales que son de importancia primordial para Él. Cada compromiso de oración caerá en una de las siguientes cinco categorías.

Orar ahora: requiere de una respuesta inmediata, una sola vez.  En lugar de comprometerme a orar, lo hago en el momento. La amiga que te escucha clamar a Jesús a su favor, recibo el beneficio espiritual de que se le recuerde la presencia de Dios, Su amor y promesas eternas. No pospongas la oración a menos que sea por causas ajenas a tu voluntad.

Al leer peticiones de oración en el correo electrónico o las redes sociales, he hecho el hábito de detenerme, enfocarme y orar ahí mismo (no solo pienses en ello mientras continúas con tus múltiples tareas) antes de avanzar a lo siguiente que debo hacer. Si el Señor me muestra que continúe orando por esta petición la anoto y más adelante la transcribo a la tarjeta de oración.

Orar diariamente: es la oración específica, día tras día, por cada miembro de la familia, o una necesidad urgente o una categoría especial que lleva consigo una carga particular de parte del Señor.  De manera consistente, mi familia se encuentra en mi primera prioridad, y mientras esté involucrada en un ministerio, lo coloca en la segunda categoría de importancia.

Ejemplos de esto pueden incluir compañeras de trabajo en el ministerio, mujeres a quienes dirijo, viudas o hijos pródigos.  Estas tarjetas las guardo con mi Biblia, separadas de las demás.  Evocando la manera en que los sacerdotes del Antiguo Testamento ministraban usando una coraza grabada con los nombres de las tribus de Israel, mi tiempo de oración diario comienza con las peticiones que están más cerca de mi corazón.  Dios fielmente cambia mis pesadas cargas con paz cuando las rindo a Sus pies. (Fil. 4:6-7; Isa 26:3)

Orar semanal/mensualmente: es interceder por necesidades a corto plazo o peticiones abiertas, en particular, mi pastor y la iglesia local, misioneros y ministerios.  Puede resultarte útil asignar diferentes días de la semana o del mes a esta categoría para balancear los requerimientos de tiempo.  Habrá ocasiones en que el Señor te libere de un motivo de oración, búscalo a Él para que te muestre cuándo es el tiempo de entregarlo.

Orar con un grupo: significa que no todas las oraciones deben llevarse a cabo a solas. La oración en grupo es esencial para que el pueblo de Dios busque Su voluntad juntos y crezcan en Su amor por el Padre y por otros.  ¿Has experimentado el poder transformador de Dios haciendo arder tu corazón hacia alguien por quien oras con regularidad?

En distintas etapas, he estado involucrada con madres orando por sus hijos pequeños, con madres mayores y con abuelas, rogando por el regreso de sus pródigos.  Ahora, Dios me ha dirigido a reunir un grupo de “mujeres que claman” (Jer. 9:17-18) cuya misión es orar por avivamiento y por nuestra nación. Todas estas experiencias han dado forma y enriquecido mi vida de oración.

Señor, ¿Quién necesita ser recordado? Es una pregunta que hago con frecuencia delante del Señor conforme me voy quedando dormida en las noches para concluir mi día con oración. En la noche puede tratarse de orar en particular por los que sufren, entonces simplemente pido al Señor me muestre quién necesita mi ofrenda de oración en ese momento.

Vale la pena repetirlo… la oración es un estilo de vida de comunión continua con Jesús, quien en este mismo momento está intercediendo por ti y por mí (Heb. 7:25). Cuando imitamos a nuestro Salvador por medio de la práctica de la oración, no podemos impedir que el gozo brote de nuestros corazones. La intercesión no debe ser agobiante –y no lo será- con intencionalidad y organización práctica.

Toma un tiempo para trazar tu estrategia de oración y compártenos lo que te ha funcionado.  ¡Estimulémonos unas a otras para mantenernos en oración y nunca rendirnos en la lucha (Ef. 6:18)!

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Sobre el autor

Leslie Bennett

Leslie Bennett

Leslie Bennett se desempeñó como Directora de Ministerios de la Mujer durante doce años antes de unirse a Revive Our Hearts en las iniciativas del ministerio de mujeres. También es la administradora de contenido del blog Revive Our Hearts 'Leader Connection y editora de dos libros electrónicos: Guía de supervivencia para líderes de ministerio de mujeres y 10 Verdades para liberar a los líderes.

El Señor capturó el corazón de Leslie por la feminidad bíblica y el avivamiento en la conferencia nacional de la Mujer Verdadera en 2008. Desde entonces, ha estado difundiendo el mensaje de cómo la feminidad de una mujer adorna el evangelio donde Dios la envía. Pasa unos momentos con Leslie y notarás su pasión por la Palabra, la oración, el avivamiento y el discipulado. Ella y su esposo Mac viven en Carolina del Sur, donde les encanta beber té dulce y alentar a las mujeres a atesorar a Cristo sobre todo.

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