Confiando en Dios aunque la vida duela | Reseña

Reseña del libro “Confiando en Dios aunque la vida duela” de Jerry Bridges

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33. Este versículo que recoge las palabras de Jesús a Sus discípulos no puede ser más claro para ayudarnos a deshacernos de las falsas promesas y ofertas baratas de un Evangelio diluido que se predican en muchos lugares en estos tiempos.

Jesús no les escondió a ellos - como tampoco a nosotros-  que en este mundo enfrentaríamos aflicciones, tribulaciones, tristezas o pruebas (sinónimos utilizados en diferentes versiones de la Biblia en español).

Y es precisamente en esos momentos que surgen preguntas tales como “¿Es Dios confiable?, ¿Puedo confiar en Dios? ¿Está Dios en control de las cosas “malas”?

Debido a diferentes y duras pruebas que el autor debió enfrentar en diversas etapas de su vida, se decidió a hacer un extenso estudio sobre la soberanía de Dios en los asuntos de Su pueblo, fruto del cual surge este libro.

Una necesaria palabra de advertencia: éste no es otro “libro más” sobre el dolor, el perdón, etc., nada más lejos de la realidad; si hay otro título que debería tener este libro es “Confiando en el Dios Soberano”, o algo como “El Dios Soberano”.

En este libro profundizarás en el conocimiento del Dios Soberano, Omnisciente (por lo que no podemos cuestionar que no sabe lo que está haciendo), y nos ama con un amor perfecto, eterno; por lo que todo lo que hace es con un propósito de bien para nosotras.

Y según el autor es precisamente conocer mejor Su carácter (Soberanía, Omnisciencia, Bondad, Amor) lo que diferencia al cristiano en medio del sufrimiento de alguien que no lo es: la confianza de que nuestro sufrimiento está bajo el control de un Dios todopoderoso, todo amor; que lo permite con un propósito como parte de Su plan eterno, por lo que redundará en Su gloria y en mi bien.

Enfocarnos en Su carácter impedirá que ante la adversidad cuestionemos la soberanía, sabiduría y amor de Dios revelados en la Palabra; y ésta debe gobernar nuestra mente. No significa que no experimentaremos el dolor, sino que éste no nos haga pensar mal de Dios.

Algunas palabras de precaución del autor respecto a Su Soberanía:

1. Debe motivarnos a orar, y no convertirse en una excusa para adoptar una piedad fatalista;
2. Dios no ha revelado dónde termina Su soberanía y dónde empieza nuestra responsabilidad; por eso no debo excusar mi pecado alegando que “Dios está en control”;
3. Debemos ser muy sensibles para instruir a alguien acerca de la soberanía de Dios, y animarlo a confiar en El en medio de la adversidad y el dolor;
4.Es mucho más fácil confiar en la soberanía de Dios cuando es otra persona la que está sufriendo;
5. No “santifiquemos” nuestra indiferencia ante el dolor ajeno, con la frase “Dios está en control”.

¿Quieres glorificar a Dios? Escoge confiar en Él, aunque no entiendas lo que hace ni porqué lo hace. No olvidemos que en Su amor siempre quiere lo mejor para nosotras; en Su sabiduría sabe lo que es mejor; y en Su Soberanía, tiene el poder para llevarlo a cabo.

Parte de nuestra confianza en Dios en medio de las pruebas, es aprender a dar gracias en toda situación (1ª Ts. 5:18, Sal. 34:1). La base para agradecerle en los tiempos difíciles es que Su sabiduría, soberanía y amor han estado presentes en todos los cambios y giros inesperados y súbitos de nuestra vida, haciéndolos obrar para nuestro bien. Dar gracias en medio del dolor no es una alternativa para los hijos de Dios sino una forma de demostrar nuestra confianza en Él.

¿Y tú, puedes confiar en Dios?

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Sobre el autor

Isabel Andrickson

Isabel Andrickson

Abogada de profesión y aprendiz de Su Palabra por pasión y convicción; es madre de un adulto joven a quien crio  como madre sola desde que tenía 3 años. Concluyó esa etapa, consciente tanto de las luchas y obstáculos que enfrentan las madres solas, como de los múltiples tropiezos producto de malas decisiones. Ahora anhela orientar a aquellas que recorren ese trayecto para que abracen las verdades de Tito 2, Proverbios 31 y otras enseñanzas de la Palabra sobre nuestro diseño, pues, no son exclusivas para mujeres casadas, sino para todas aquellas que, por Su Gracia, somos llamadas hijas del Padre Bueno.

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